El 13 de marzo, León XIV recibió a representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), una entidad católica reconocida por la Santa Sede, y durante ese encuentro los sacerdotes le trasladaron su preocupación por el aumento de casos vinculados, según su criterio pastoral, al ocultismo, el esoterismo y el satanismo. Esa formulación aparece en la información difundida por EWTN y recogida después por otros medios.
Por ahora, las fuentes localizadas describen una delegación recibida en audiencia, no un congreso extraordinario en el sentido más amplio de la expresión. Según esas mismas informaciones, los exorcistas pidieron al Papa que cada diócesis del mundo cuente con uno o más sacerdotes adecuadamente formados para este ministerio, al considerar que muchos fieles no encuentran una respuesta pastoral suficiente y acaban recurriendo a soluciones inadecuadas.
Lo que sí está confirmado del encuentro
También está confirmado que el encuentro tuvo una carga simbólica muy clara. Durante la audiencia, la asociación entregó a León XIV un ejemplar de sus Guidelines for the Ministry of Exorcism y una imagen de san Miguel arcángel procedente del santuario de Monte Sant’Angelo. EWTN añadió además que el Papa recordó su aprecio por el padre Gabriele Amorth, figura muy conocida en este campo y fundador de la propia Asociación Internacional de Exorcistas.
Lo que no aparece respaldado con la misma solidez es la idea de una "explosión mundial" medida con datos públicos verificables. Lo que existe, al menos en las fuentes consultadas, es un informe interno presentado por la AIE y una valoración pastoral de sus miembros sobre un aumento de prácticas ocultistas y de sufrimiento espiritual. Es decir, hay una preocupación expresada por exorcistas católicos ante el Papa, pero no una estadística global independiente que permita afirmar en términos objetivos una subida mundial del satanismo como si se tratara de un fenómeno cuantificado de manera homogénea.
Una preocupación real, pero sin el envoltorio alarmista
León XIV no está inventando de cero este enfoque, sino moviéndose dentro de una línea ya asentada en sectores del Vaticano que consideran el ministerio del exorcismo una tarea delicada pero necesaria, siempre dentro de un marco eclesial reglado. La propia AIE existe desde 1994 y fue reconocida formalmente por la Iglesia en 2014, de modo que el encuentro encaja en una estructura ya consolidada, no en una reacción improvisada de última hora.
Así que el núcleo de la historia es real, pero el envoltorio sensacionalista conviene rebajarlo. Sí hubo reunión en el Vaticano con exorcistas destacados; sí trasladaron al Papa su inquietud por el auge de prácticas que vinculan al ocultismo y al satanismo; y sí reclamaron más formación y más presencia de exorcistas en las diócesis. Lo que no está demostrado con la misma claridad es que el Vaticano haya convocado una gran "cumbre" por una oleada mundial ya probada con datos duros. Lo confirmado, por ahora, es una audiencia privada con un mensaje muy concreto de la AIE a León XIV.