“Django. Mano de fuego”, la nueva novela gráfica de Salva Rubio y Ricard Efa, presenta la biografía del creador del jazz manouche

Norma Editorial publica esta obra acerca de uno de los guitarristas más importantes del siglo XX. Que nació en un poblado de caravanas muy humilde, y terminó conquistando las américas pese a sufrir un terrible accidente.

Django Reinhardt fue un gitano, genio de la música de principios del siglo XX, que nació en Bélgica, vivió gran parte de su vida cerca de París y llegó a conquistar las américas. La historia de Django fue una de esas que dejan huella, pero que sin embargo quedan perdidas para el público general. Incluso la que aquí firma esta reseña, y que estudió durante gran parte de su vida guitarra española, desconocía la historia de este artista. Ahora, gracias al trabajo de investigación de Salva Rubio y el arte de Ricard Efa la increíble historia de Django queda representada en Django. Mano de fuego para que los lectores no sólo disfrutemos del arte de los autores, sino que descubramos el de este virtuoso de la música.

Si hay algo que representa el trabajo de Salva Rubio es su pasión por la Historia del Arte, y las profundas investigaciones que hay detrás de sus trabajos. En su momento ya reseñamos El fotógrafo de Mauthausen, cuyo guion de Rubio contaba la historia del español Francisco Boix (Norma, 2018). Esta vez su mirada se dirigió a la figura de Django Reinhardt, nacido el 23 de enero de 1910 en Liberchies, una pequeña población belga cerca de Charleroi. Django nació en una familia gitana no sólo compuesta por su núcleo familiar (padre, madre, un hermano y una hermana), sino por la gran familia que formaban el grupo de caravanas en el que nació y vivió. Siendo muy niño su madre se queda sola con los tres niños, y tira hacia adelante con toda su fuerza de voluntad e inteligencia.

Négros, nombre gitano de Laurence Reinhardt, crió a sus tres hijos mientras intentaba controlar a Django, a quien llamaba demasiado la atención la música. Especialmente, los instrumentos de cuerda. Lo que no le llamaba tanto la atención eran las clases. Ni siquiera cuando éstas las daba un conocido. Django sólo estaba interesado en la música, leer no era necesario para él. Así, se escapó mil y una veces de las clases a las que le obligaba a ir su madre. Y arrastraba con él a su hermano pequeño, al que todos llamaban Nin-Nin. Desde muy pequeño Django se las ingenió, porque ingenio no le faltaba ninguno, para hacerse escuchar por los adultos que le rodeaban. Muy pronto empezó a ganar dinero, mucho dinero, y a conseguir contratos en París que le gestionaba su madre. Convirtió a su hermano en su ayudante personal, y pronto empezó a perder el dinero que tan poco le costaba ganar. Suerte de la Négros, que le obligó a ser un niño prodigio con proyección.

Hay que tener en cuenta que Django. Mano de fuego no es una biografía completa de la vida de Django Reindhart. Aunque Salva Rubio hizo una amplia investigación sobre la vida del artista, el guionista hizo algo que no suele ser habitual en las biografías, centrarse en la infancia del biografiado. Y es que, en este caso, todo el genio creativo de Django se desarrolló y moldeó en su infancia. Y aunque no podemos leer aquí su completo desarrollo como músico, ni cómo terminó creando lo que se conoce como jazz manouche (o jazz gitano), un estilo de jazz dentro del swing. Sí podemos entender cómo llegó hasta ahí a través de dos eventos importantes de la vida de Django: su infancia y el terrible accidente que casi le hizo perder una de sus manos. Es por ello que todo lo representado aquí muestra el nacimiento del artista como tal.

El apartado artístico de Django. Mano de fuego corre a cargo de Ricard Efa, quien ya había trabajado con Rubio en Monet. Nómada de la luz (Norma, 2017). En este caso, el dibujo es detallado y preciosista, completamente a color con tonos mayoritariamente tierras y rojos. El diseño de los personajes principales está basado en fotografías familiares que todavía conservan los Reinhardt y que, además, pueden verse en el anexo final de la novela gráfica. Donde no sólo se muestran documentos de la familia, como el certificado de nacimiento de Django, fotografías familiares y de su carrera musical, sino también gran parte de la investigación de Salva Rubio. Y es que, una vez termina la historia que ambos autores quieren contar, la edición de Norma editorial mantiene un texto de quince páginas con un resumen de la investigación de Rubio, además de la bibliografía relacionada con la misma. Algo que es de agradecer al no representar gráficamente la totalidad de la biografía del músico.

Django. Mano de fuego no es sólo la representación gráfica de una historia familiar, sino que es la traslación del origen de un arte como el jazz manouche a través de otro arte, el cómic.  Salva Rubio y Ricard Efa consiguen que el lector entre de lleno en una cultura poco conocida, y son capaces de hacer que incluso instrumentos y estilos musicales completamente ajenos a la actualidad resulten llamativos e interesantes. Personalmente, una vez terminada la lectura, estuve una hora y media buscando en internet la música de Django Reinhardt. Ya que los autores son capaces, mediante un medio visual, de conseguir que los lectores conozcamos la música de Reinhardt. A tal punto, que una vez escuchadas las grabaciones que existen de Django no es difícil reconocer su arte. Todo un logro de esta novela gráfica.

Título: Django. Mano de fuego.
Guion: Salva Rubio    
Dibujo y color: Ricard Efa
Edición Nacional: Norma Editorial
Edición Original: Dupuis
Formato: Cartoné, 88 páginas
Precio: 22,00€