Diez Cómics USA que deberían publicarse en España – #03: Elephantmen

Cuesta entender cómo es posible que la serie creada por Richard Starkings allá por 2006 en Image Comics todavía no haya llegado a nuestro país

El cómic independiente americano siempre ha tenido público en España y son pocas las veces en las que los lanzamientos que se publican en nuestro país no llaman la atención de nuestros lectores.De todas formas, y aún y a pesar del esfuerzo que hacen nuestras editoriales, hay que tener en cuenta la dimensión que tiene el mercado americano y la cantidad de nuevos títulos que se publican cada año. En muchas ocasiones, algunos pasan desapercibidos o quedan aparcados y aunque la calidad de muchos es indudable, no encuentran su oportunidad para ser publicados en nuestro país. Por eso, en Sala de Peligro hemos pensado que sería interesante destacar diez títulos que creemos podrían gustar mucho a los aficionados españoles y que todavía no han encontrado un hogar en España. Hoy…

ELEPHANTMEN

(Primera fecha de publicación: Julio de 2006, Image Comics)

«Atrevido, mítico y tan genuino que te rompe el corazón»

Andy Serkis

Comparar la obra de Starkings a otras como las de Jeff Smith o Terry Moore sería sobradamente excesivo. Sin embargo, Elephantmen tiene esa personalidad que convierte algunas obras en “lecturas esenciales”. No te pega en el corazón como lo haría Katchoo, es cierto, pero a lo largo de sus muchos episodios hay muchos momentos en los que sus personajes son capaces de formar parte de esa familia de imprescindibles que siempre quieres tener en tus estanterías. Una vez los conoces, Hip Flask, Ebony o Sahara son nombres que fácilmente pasan a formar parte de ese universo de personajes irrepetibles.

Elephantmen imagina un futuro en el que una nueva guerra altera por completo el mundo tal y como lo conocemos. La serie empieza en el año 2.259 pero su historia nos lleva atrás en el tiempo hasta 2.239, momento en el que África lanza sus armas de destrucción masiva en Europa con el fin de acabar con el ejército de China primero y el de las Naciones Unidas después. Sin embargo, estas armas son distintas. Estas armas son máquinas adoctrinadas desde su nacimiento, inmunes al virus que ha hacabado con el 95% de la población europea y entrenadas para obedecer y no sentir. Son los Elephantmen, un hibrido entre humano y animal fruto de los experimentos genéticos que la corporación africana MAPPO  llevaba años realizando con el único fin que el  de establecer un nuevo orden mundial.

Afortunadamente para el lector, las Naciones Unidas consiguen detener el avance de MAPPO y son capaces de reintroducir a los Elephantmen en nuestra sociedad, dando pie de esta manera, al inicio de las aventuras (y desventuras) de protagonistas de esta serie como el detective Hip Flask o del magnate Obadiah, mientras siguen su proceso de adaptación a una nueva vida e intentan dejar atrás los horrores de una guerra por la cual algunos creen merecer mayor castigo.

Starkings parecía ser consciente de lo extensa que podría ser esta serie y aunque tenía ciertas dudas con el resultado final, desde un principio juega con distintos estilos en su formato, dando así cabida a un gran número de artistas sin que la serie quede debilitada por los cambios en el equipo artístico.  De hecho, llega un momento en el que se agradecen los cambios, ya que permiten a Starkings experimentar con el tono y el género y otorgan una personalidad muy propia a determinados personajes.

Cuando esta serie se publicitó, hablaba de cruce entre géneros como el pulp o la ciencia ficción y lo cierto es que ese es su gran fuerte. No tener un dibujante fijo ha permitido que se pueda disfrutar de una gran variedad de artistas que han aportado una visión distinta y que Starkings ha sabido aprovechar para su beneficio y para mantener esta serie muy viva. Así, el autor consideró más apropiado dividir la historia centrándose en los tres primeros años de los Elephantmen como habitantes de derecho del mundo que han ayudado a transformar. Establecer la historia en tres años (2.259, 2.260 y 2.261) permite al lector entender la idea de una serie basada en distintas temporadas y facilita la aceptación del cambio de orientación tanto narrativa como visual. A su vez, está distinción por años facilitó el lanzamiento de mini series y spin offs que daban amplitud y ayudaban a sentar las bases del sufrimiento de los protagonistas. Historias como War Toys o Yvette ocurren años antes del inicio de la serie y brindan la oportunidad de entender el concepto de Elephantmen como arma de destrucción masiva, permitendo al lector una mejor comprensión de las heridas que la guerra provocó a cada uno de los habitantes del nuevo mundo.

Si bien podría decirse que la serie busca mostrar el sufirmiento de los personajes y las consecuencias de la guerra, Elephantmen también sabe ser un tebeo de detectives sin más intención que la de contar interesantes historias, Dejando de lado la grandiosidad del trabajo artístico y del desarrollo de personajes, la serie de Starkins consigue hacernos olvidar del quién e invita a querer saber el porqué de las cosas y los casos del Detective Flask son el perfecto punto de partida para que acabemos cada capítulo satisfechos y con una imagen mucho más clara de la dirección de la serie.

Elephantmen es una serie con 14 años de historia y ganadora del premio Eisner en 2004 (Hip Flask) y en 2013. Reúne a un gran número de grandes artistas y tiene al hipopótamo más adorable que jamás haya trabajado para la policía  Yo es que no sé que más se puede decir.

Equipo artístico

Aunque Axel Medellín ha sido el dibujante principal de la serie, Elephantmen es obra de un solo artista.

Richard Starkings empezó en la industria del cómic realizando labores de rotulación para 2000 AD y Marvel UK, donde llegó a ser editor a finales de los años ochenta. Ya en los noventa, decidie dedicarse exclusivamente a la rotulación y crea su estudio de diseño Comicraft. Es importante destacar todo esto, porque es gracias al intento de promoción de su estudio cuando nace Hip Flask, el personaje que dio paso a Elephantmen. El propio Starkins cuenta que al no poder hacer uso de personajes de Marvel o de DC para promocionar las fuentes que creaba su estudio, se vio obligado a crear un personaje propio. Así, a finales de los 90 nacía Hip Flask y tras una serie de one shots con la colaboaración de Joe Casey y el dibujante José Ladrönn, Starkins empezó a escribir Elephantmen en 2.006.

Dos trofeos Eisner y catorce años después, Starkings no ha dejado desarrollar el universo de Elephantmen mientras realiza las labores de C.E.O de su empresa, y aunque su obra pueda resumirse a este título, aún tuvo tiempo de publicar la grotesca y reivindicativa The Beef en 2.018.

El arte de Elephantmen te puede dejar con la boca abierta por el realismo de una escena, pero también puede acercarse al diseño más cartoon sin dejar de llamar tu atención. Es un arte que ayuda a alterar el desarrollo de la historia y que ha contado con nombres como Rob Steen, Moriat, Chris Burnham, David Hine, Tom Scioli, Chris Bachalo o Axel Medellín entre muchos otros.

Formato

Esta es una obra muy extensa y que actualmente ronda los cien números si tenemos en cuenta todo el material publicado. Por lo que parece constar, los derechos de los ochenta primeros números pertenecen todavía a Image Comics aunque los números que se han publicado a continuación son licenciados por Comicraft (Comixology), lo que podría complicar la publicación al completo de la obra. Existen varios formatos en los que Elephantmen se ha publicado anteriormente. Desde los recopilatorios de Hip Flask en tapa dura hasta las ediciones Mammoth en tapa blanda, las editoriales españolas tienen muchas opciones en las que basarse para considerar su edición. Personalmente, creo que todo el material podría rondar los 25 tomos en tapa blanda y sería, a mi parecer, la opción más adecuada.

Otros títulos parecidos que podrían publicarse

El carácter maduro y políticamente incorrecto de Elephantmen invita a recordar la épica obra de Joe Casey, Butcher Baker the Righteous Maker, tanto para reclamar su publicación en nuestro como para aprovechar también el tirón que Mike Huddleston va a tener una vez se publique Decorum.