“Siempre tendremos 20 años” el esperado cierre de la trilogía de Jaime Martín donde presenta el nacimiento de la democracia española

En este tercer volumen Jaime Martín recurre a la autobiografía no sólo para contar su propia historia, sino la de sus amigos, y la de la España del final de la dictadura. Junto a él, el cómic recorre la historia de España y su democracia desde la perspectiva de tres generaciones distintas.

Cuando Jaime Martín empezó su andadura en el mundo de los cómics, más o menos al mismo tiempo que desaparecía la dictadura en nuestro país, no se podía hacer una idea de lo importante que iba a ser en el futuro su obra para la memoria histórica del mismo. Aunque él tenía nueve años cuando murió el dictador, por aquel entonces ya había empezado a leer tebeos y sin saberlo, había iniciado su larga y fructífera relación con ellos.

Para el lector habitual de cómics en España, el nombre de Jaime Martín no es desconocido, en absoluto. Sin embargo, el gran público puede que le reconozca más fácilmente si mencionamos que es el autor de la obra Jamás tendré 20 años (Norma, 2018), pero ¿por qué mencionamos una trilogía en el titular y quién es exactamente este autor? Jaime Martín nació en 1966 en Hospitalet del Llobregat (Barcelona), e inició su carrera profesional en el mundo del cómic en 1985 en varias revistas editadas por Josep Maria Beà, a partir de ese momento nunca dejó de dibujar ni escribir. Trabajaría en revistas como Pulgarcito o El Víbora, entre otras, además de crear historias propias. Poco a poco se convirtió en el autor que hoy conocemos y que, en 2018, cuando esta web todavía no existía, nos hizo recordar y entender un poco más la Guerra Civil con la historia de sus abuelos maternos.

La trilogía a la que hacemos referencia en el titular de esta reseña está formada por Las Guerras Silenciosas (Norma, 2014), Jamás tendré 20 años (Norma, 2018) y Siempre tendremos 20 años (Norma, 2020) que sale por fin hoy a la venta. En la primera, Martín cuenta la historia de su padre, basándose en el diario que mantuvo durante el servicio militar obligatorio que en 1962 lo llevó a Ifni. En ella no sólo cuenta el servicio que tuvo que sufrir su padre, sino también recupera un conflicto que la dictadura intentó ocultar bajo el nombre de “la guerra del protectorado sur”. Martín leyó las anotaciones que hizo su padre sobre su tiempo en la mili en Sidi Ifni y a partir de este documento, y las “batallitas” que siempre les había contado sobre su tiempo en el norte de África, creó esta novela gráfica. En esta obra se retrata a la perfección la España de los años sesenta, además del proceso creativo de Martín. Algo que terminará siendo un tema principal en Siempre tendremos 20 años.

Tras finalizar esta obra, el autor se dio cuenta que su familia tenía mucho más que contar, pues este evento había marcado a su padre de una forma muy profunda. Y siguió investigando y compartiendo su historia familiar. Nace entonces Jamás tendré 20 años, una historia que se sitúa cronológicamente antes, y que cuenta la vida de los abuelos maternos del autor: Isabel y Jaime, durante la Guerra Civil. Cómo Isabel tuvo que huir de Melilla, cómo conoció a Jaime y sobrevivieron a la guerra. Y cómo después formaron una familia y crearon un hogar donde tuvieron tres hijas a las que tuvieron que proteger no sólo del presente, sino también del pasado. Ésta es la historia no sólo de una familia, sino de un país. Empieza con el autor y sus primos siendo niños en los setenta, jugando y despertando los recuerdos de su abuela sobre la Guerra Civil y la dictadura. En ella, Isabel y Jaime construirán su vida con mucho esfuerzo, como muchas familias en esa época. Y esto quedará reflejado de forma física en un pequeño edificio que mantendrá unida a la familia.

Siempre tendremos 20 años, obra que sale hoy a la venta, y en la que nos queremos centrar de forma más que evidente, cruza el umbral de la memoria histórica para convertirse en la autobiografía del autor y en el reflejo de la España de los ochenta. Jaime Martín cierra en este volumen una trilogía que se convierte en una radiografía perfecta de la España de la Transición y en cómo ésta se vivió en los colegios, las casas y las calles de la Barcelona que formó al autor que hoy conocemos. Es, además, la viva historia del cómic en España.

Siempre tendremos 20 años empieza en 1975, en el mismo edificio construido por Isabel y Jaime, donde vive toda la familia. Incluidas sus tres hijas, Encarna, Isabel y Elvira con sus respectivas familias. Y, por lo tanto, donde Jaime y sus primos convivían con sus padres y sus abuelos, quienes tras escuchar que el dictador ha muerto dejan claro que todavía queda un largo camino por recorrer. Y es que la muerte del dictador fue un momento crucial de la historia de España, pero que no garantizaba una democracia instantánea. Y el autor lo refleja de forma magistral a través de su historia en el colegio y la relación con otros niños y los profesores. Así como la de sus padres como adultos que se habían criado en la dictadura y sus abuelos, supervivientes de la guerra civil. Tres generaciones marcadas por el conflicto, que vivieron aquel momento de tres formas, obviamente, muy distintas. Y esto es sólo el inicio de esta obra.

Siempre tendremos 20 años mantiene a todos los personajes principales de la familia que ya conocíamos de Nunca tendré 20 años. Sin embargo, no es necesario haber leído dicha obra para entender la presente. Poco a poco, el autor va centrando la atención del lector en su persona hasta convertir al Jaime niño en el protagonista de la novela gráfica. Y, junto a él, a sus dos hermanos gracias a quienes el lector descubrirá, si no lo ha vivido, cómo se vivieron las primeras elecciones en España y cómo fue todo el camino hasta ellas. Porque, aunque los niños no podían votar y estaban hartos de las discusiones de los mayores… como ocurre siempre, los adultos hablan y los pequeños de la casa aprenden. Además, queda ampliamente representado el sistema educativo del momento y todas las instituciones que se mantuvieron durante muchos años tras el final de la dictadura. Como, por ejemplo, la mili dirigida por los mismos coroneles y generales que habían estado en dichos puestos durante más de cuarenta años.

Hay que tener en cuenta que esta obra llega hasta la primera década del año 2000, por lo que acompañaremos a Jaime durante gran parte de su vida. En el instituto conocerá a sus inseparables amigos: Jordi, Bodi y David, con quienes compartirá la pasión por el rock & roll, los cómics y las drogas. Cada uno de estos personajes tendrá sus propias circunstancias, y gracias a esto y a la relación entre cada uno de ellos, tanto Jaime como el lector navegarán por la década de los ochenta a golpe de Motörhead o Judas Priest, entre otros. Conseguir dinero para “sus cosas” empieza a ser un problema, y el grupo tendrá que ingeniárselas. De entre todas las cosas que hacen, y teniendo en cuenta que Jaime los conoció gracias a sus dibujos, el autor nunca dejó de dibujar.

Una parte muy importante de la historia, y de la vida del dibujante, es su relación con las artes. Desde pequeño, como puede observarse en Siempre tendremos 20 años, decidió que se convertiría en pintor para ganarse la vida. Y, por suerte, sus padres siempre le apoyaron con esta idea. Poco a poco, y a través de distintas personas, fue accediendo a cómics y revistas, y esto conformó gran parte de su formación como dibujante. Sin embargo, también acudió a clases y se formó como tal. Esta parte de la historia es muy interesante porque refleja la historia del mercado del cómic en España en esa época. No sólo representa la entrada de cómics extranjeros mediante revistas, sino también el descubrimiento por parte de Jaime de grandes autores como Moebius, Bretécher o Crepax, entre otros. Además, su convicción de convertirse en un gran pintor, hará que incurra en discusiones muy interesantes (con su madre y algún profesor) acerca de Velázquez, Modigliani o Goya. Mostrando un bagaje cultural y artístico amplio, que queda ampliamente representado en todas sus obras.

En medio de todo esto, el autor no obvia los cambios sociales que estaban ocurriendo en España en esa época. Los buenos, como la llegada de la democracia y una apertura del país, y los malos, la precariedad laboral y las adicciones al alcohol y la heroína que sufrió mucha gente en esa época. Y todo ello queda reflejado a través de los ojos de Jaime y las historias de su grupo de amigos. Tramas familiares, laborales y sociales que llegan hasta la crisis del 2008. Una crisis que termina de cerrar un círculo que se abre con la huida de su abuela de Melilla, y termina con él formando su propia familia, y que abarca tres generaciones distintas, cada una de ellas con sus propias batallas internas.

El apartado gráfico de las obras de Jaime Martín se basa en la expresividad de sus personajes y el color, así como en la representación lo más fidedigna posible de los sitios y eventos que está relatando. Para ello, basa sus ilustraciones en documentos gráficos que su familia le ha dado, e incluso imágenes de archivo de la época. Un estudio que ya hizo en las dos obras anteriores y que aquí se mantiene, dando ese tono de unidad entre ellas. Aunque, como ya hemos comentado, no es necesario haber leído las anteriores para disfrutar de ésta, sí es verdad que quienes hayan leído las otras obras tendrán una mayor comprensión de todo lo que ocurre en este volumen. No sólo por conocer de forma más profunda lo que piensan los más mayores de la familia, sino por la evolución dentro de la trilogía de Jaime Martín como autor. En las tres crea un juego de espejos entre pasado y futuro de los personajes, que termina tejiendo un círculo perfecto al crear Siempre tendremos 20 años pues en ella llega cronológicamente hasta el punto de crear la primera obra de la trilogía.

Norma Editorial ha mantenido al final de la obra, como ya hiciera en la anterior, un dosier de imágenes con las que el autor ha trabajado. Dotando de un apartado documental a la obra que ayuda al lector a situar todo lo que ocurre en la misma. Además de ser una fuente de información perfecta para utilizar tanto en investigaciones de la época, como en los colegios como herramienta de estudio.

Siempre tendremos 20 años es mucho más que una historia familiar, es la historia de un país y una época que durante mucho tiempo ha estado dormida. Por suerte, cada vez más autoras y autores como Jaime Martín crean obras que nos acercan un pasado terrible, pero que es necesario conocer para entender el presente que vivimos. Ahora, y después de haber disfrutado esta trilogía, sólo nos queda esperar que el máximo de posible de gente se acerque a ella para que llegue a todo el mundo. Ya que estamos ante una de las publicaciones del año. Y por ello, desde Sala de Peligro recomendamos su lectura, y su inclusión en todas las aulas.

Título: Siempre tendremos 20 años
Guion, dibujo y color: Jaime Martín
Edición Nacional: Norma Editorial
Edición Original: Dupuis
Formato: Cartoné, 156 páginas
Precio: 25,00€