JLA/Vengadores, el crossover Marvel/DC que hizo nuestros sueños realidad

Aprovechando el primer aniversario de Sala de Peligro e invadidos por la nostalgia, recordamos el crossover editorial realizado por Kurt Busiek y George Perez

En el mercado del cómic actual en la que dispersión artística es una constante, fagocitada por la propia naturaleza perezosa predominante en la última generación de dibujantes y por la periodicidad quincenal de muchos títulos punteros a causa de la avaricia económica de las grandes editoriales, es imposible plantearse encontrar un dibujante que haya permanecido en una misma cabecera durante mucho tiempo en Marvel y/o DC salvo excepciones puntuales y honrosas. No es de extrañar que George Perez se encontrase tan a disgusto en el actual mercado norteamericano justo antes de jubilarse, acostumbrado a largas estancias en títulos como Los Nuevos Titanes (en dos cabeceras), Los Vengadores (en dos etapas), Wonder Woman o sus cuatrocientas páginas en Crisis en Tierras Infinitas. En ese terreno es donde mejor se movía el dibujante neoyorkino. Sin embargo, en su currículum también encontramos brillantes proyectos de corta duración como fueron los casos de Futuro Imperfecto (junto a Peter David), La Legión de Tres Mundos (con Geoff Johns) o el Guantelete del Infinito (que completó Ron Lim tras su espantada de Marvel). Y, por supuesto y sin ninguna duda, el proyecto JLA/Vengadores. El proyecto que George Perez nació para dibujar. Y que a punto estuvo de no poder hacerlo.

Incentivados por el éxito de los crossovers Superman/Spiderman (1976), Batman/ Hulk (1981) o el ya clásico X-Men/Teen Titans (1982), Marvel y DC quisieron repetir la jugada aprovechando las épocas doradas que atravesaban JLA y Los Vengadores a comienzos de los ochenta. Gerry Conway y George Pérez, que habían contribuido al legado de ambas colecciones, fueron los autores elegidos para convertir en realidad este crossover, ayudados por el omnipresente y nunca suficientemente valorado Roy Thomas. Lamentablemente, las editoriales no se pusieron de acuerdo sobre la dirección del guión y tras varias recriminaciones públicas (como no podía ser de otra manera estando el siempre polémico Jim Shooter por medio) el proyecto quedó aparcado por los siglos de los siglos. Para más inri, George Pérez había dibujado ya hasta veinte páginas del primer número, elevando este utópico proyecto a la categoría de mito e incrementando las expectativas a cotas insospechadas.

Muchas generaciones después, ya en un nuevo siglo y bajo el mandato de Joe Quesada en Marvel Comics y Paul Levitz en DC, ambas editoriales acercaron posturas, aprovechando el auge que atravesaban las series de JLA y Los Vengadores a final del siglo. Grant Morrison y Mark Waid habían revitalizado la Liga de la Justicia y el tándem Busiek/Pérez demostró que se pueden contar grandes historias con personajes clásicos sin la necesidad de resetear un universo por completo. La miniserie tenía luz verde y solo faltaba encontrar los autores que aceptaran el desafío. La elección de George Pérez era obvia. Él era el único dibujante que ha brillado con luz propia en los dos títulos en sus cincuenta años de historia, y su capacidad para dibujar cantidades infinitas de personajes indispensable su participación. Pero, ¿qué guionista podía afrontar un proyecto de esta magnitud y satisfacer los deseos de todos los fans impacientes de ambos universos? Sencillo. El único guionista más entusiasta que los propios aficionados: Kurt Busiek, con la ayuda de un siempre enciclopédico Tom Brevoort en la coordinación editorial. Los astros estaban alineados y por fin, lustros después, daba comienzo la miniserie más esperada de la historia. En septiembre de 2003 lo imposible se hizo realidad y el sueño de miles de fans cobró forma en un cómic, el primero de una miniserie de cuatro que relataría el encuentro entre los Héroes Más Poderosos de la Tierra y los Superhéroes Más Grandes del Mundo: Vengadores y JLA.

La Historia Más Épica Jamás Contada

La premisa de la serie es un homenaje a dos obras ya clásicas de los dos sellos editoriales: Crisis en Tierras Infinitas por parte de DC y Contest of Champions por el lado Marvel. Ambas son semillas de JLA/Vengadores y no son pocos los paralelismos que se pueden encontrar en sus páginas. De las Crisis, principio y final del Universo DC, (además de su dibujante) toma conceptos como el comienzo apocalíptico con destrucción de mundos (incluso El Sindicato del Crimen corre similar destino en las primeras páginas), la fusión de mundos y la brecha entre multiversos, además de uno de sus villanos principales: Krona. De Contest of Champions repite el juego cósmico entre dos entidades todopoderosas, Gran Maestro incluido, quienes eligen sus peones con el objetivo de conseguir ciertos objetos de poder (juego muy habitual en el Gran Maestro desde su creación a manos de Thomas en la propia cabecera vengativa). Tampoco hay que olvidar la influencia del crossover original de los ochenta, donde conceptos como el huevo cósmico, los enfrentamientos por la o la victoria final en manos de los arqueros, son premisas que merecen la pena ser recuperadas para la ocasión.

Además, se perciben ciertas influencias en la temática y en la estructura narrativa con otras obras más recientes de aquel momento, como Vengadores/Ultraforce o la primera saga de Los Vengadores de Heroes Return, casualmente dibujadas por Pérez. Krona perfora el tejido de la realidad en su búsqueda del conocimiento absoluto y del origen del universo, dejando muerte a su paso en su particular “Viaje al Misterio” (ver nota a pie de artículo) y llegando hasta el Universo Marvel, donde el Gran Maestro se opone en su camino, retándole a un juego a alta escala para retrasarle. Sus peones serán la JLA por parte del Gran Maestro y Los Poderosos Vengadores por parte de Krona. Además, abierto el filamento que separa ambos universos, asistimos a situaciones inéditas y siempre soñadas: Terminus vs JLA, Starro vs Vengadores, Lobo vs Legión de Superheroes la Guardia Imperial Sh´iar, Mongul vs El Nido, Los Skrulls invadiendo Thanagar…

Con un George Perez esplendido ilustrando los rincones más recónditos de los universos Marvel y DC, las páginas se suceden ante la expectación del aficionado que desea, más que nada, ver el primer enfrentamiento entre los dos grupos. Metrón y Madre Caja de por medio, finalmente Los Vengadores viajan a La Tierra DC y se ven las caras. ¡Que comience la contienda! Thor es el encargado de lanzar el primer golpe, derramando sangre kryptoniana. La mayor de las peleas está en marcha y las apuestas están por todo lo alto para todos, excepto para Ojo de Halcón quién comenta jocosamente: “¡Todos estos inútiles no son más que una mala copia del Escuadrón Supremo! Apuesto a que los controlan mentalmente…”. Una frase que Kurt Busiek había escrito quince años antes en sus pinitos más fanzineros. Durante la batalla Capitán América y Batman terminan uno frente al otro (“Una finta, un amago, un quite, un roce…”) Ambos héroes se leen la mente y sin apenas moverse un centímetro, los dos se dan cuenta de lo bueno que es su oponente. Y aunque Batman admite que el Capitán América acabaría venciéndole, deciden hacer equipo, investigar por su cuenta y buscar respuestas sobre los eventos que les están manipulando. Este viaje les llevará de la Batcueva (donde el Capi aprende, en una emotiva escena, que Batman también perdió a un joven aliado y que en el fondo no son tan diferentes) hasta la base del Gran Maestro donde descubren el peligroso juego que mantiene con Krona.

Los peones del Gran Maestro y Krona deben recuperar el máximo número de objetos poderosos (Cubo Cósmico, Gemas del Infinito, La Batería de Poder de Linterna Verde, Nulificador Supremo…) en una búsqueda que les enfrentará con sus respectivas contrapartidas en un enciclopédico paseo turístico por los lugares más recónditos de ambos universos, para deleite del fascinado lector. De Asgard a Wakanda, de Apokolips a La Tierra Salvaje, pasando por Smallville, Polemachus, Qward, Isla Paraíso…

“Orgasmo friki” podría ser una buena definición de los acontecimientos que Busiek escribe para el lucimiento personal de George Perez y el disfrute absoluto del lector. Combates breves, llenos de guiños y resultados parciales a lo largo de todo el planeta: carreras entre un confiado Flash y un acomplejado Mercurio, un enfrentamiento entre los androides rojizos de los dos grupos, un cuerpo a cuerpo entre Hércules y Wonder Woman, Fotón encontrando similitudes entre sus poderes y los de Linterna Verde, la rivalidad entre Ojo de Halcón y Flecha Verde, Darkseid con el guantelete del infinito en una temible escena, la Bruja Escarlata accediendo a la Magia del Universo DC… Y por fin la batalla final de ambos equipos al completo. Los autores no se arrugan y plantean el combate, largamente esperado y ansiado, entre el Dios del Trueno y el Hombre de Acero, que culmina con la victoria de este último.

Polémico resultado, teniendo en cuenta que uno de los dos puntos débiles de Superman es la magia, algo que le sobra a Thor y su Mjolnir, pero que ha de entenderse como el particular homenaje que rinden Busiek y Pérez al primer superhéroe de la historia, aquel que dio inicio a todo y del que surgieron los demás. Porque este crossover JLA/Vengadores no es solo un escaparate del fondo de armario de ambos grupos, sino un homenaje a los propios personajes y un análisis a la mitología de ambos universos. El mejor trabajo de equipo de los Vengadores les permite ganar el último combate (el único en el que están presentes los dos grupos al completo) y empatar la competición. Al menos hasta que regresan el Capitán América y Batman de su investigación para desequilibrar la batalla a favor del bando de la JLA, dando la victoria final al Gran Maestro y por ende causando la derrota de Krona. Pero este último lo considera inaceptable, rompe las reglas, rasga los filamentos del universo y arranca el secreto de sus orígenes, conocido únicamente por Galactus, destruyendo ambos universos por completo. ¿O no?

El mayor What if del mundo

Como se desvelará más tarde, el Gran Maestro, con su último aliento y gracias a los doce objetos de poder, fusionó ambos universos atrapando a Krona en medio. Motivo suficiente para presentar un nuevo imaginario Marvel/DC. El fan tiene oportunidad de descubrir qué habría pasado si ambos equipos hubieran compartido editorial en un repaso por la historia ficticia de los team-ups de JLA y Vengadores y sus reuniones anuales, al estilo de los clásicos crossovers Tierra-Uno/Tierra-Dos entre JLA y JSA de DC. Así pues, asistimos ante situaciones inverosímiles pero lógicas como a Ojo de Halcón como miembro de la JLA (algo muy propio de Clint, el tránsfuga definitivo), una fiesta hawaiana en el satélite de la JLA (Jarvis haciendo equipo con Snapper Carr en una impagable escena para descubrir la mejor forma de cocinar una hamburguesa), La Visión y Tornado Rojo viendo fotos de la hija de este último, Jarvis sirviéndole el té a Batman, el Hombre y la Mujer Maravilla echando unos pulsos, un campeonato de ping-pong con La Bestia de vencedor absoluto, El Dr. Druida comparando apuntes con El Dr. Fate, e incluso un guiño al pasado para introducir el fallido crossover original de los ochenta, con Kang y El Amo del Tiempo en el papel de  villanos, como una aventura más del pasado.

Nostalgia por vena. En cantidades industriales.  Y dibujadas por un George Perez en estado de gloria, que además no reparaba en esfuerzos a la hora de dibujar la portada del tercer número incluyendo en ella a todos y cada uno de los miembros (y encarnaciones) de la JLA y Los Vengadores y sub-grupos respectivos, miembros honoríficos y demás integrantes de la familia jla-vengativa. Desde Big Bertha a Vibe pasando por Kilowog o el Espadachín. Otro record más para el dibujante de camisa hawaiana y sonrisa constante y un gran fondo de pantalla para los monitores de una legión de aficionados (en una época en la que los smart-mobiles todavía no poblaban nuestros bolsillos).

Pero la alegría y los triunfos tienen un final, ya que los esfuerzos de Krona por liberarse comienzan a mezclar universos, amenazando con destruir La Tierra y desatando el caos a causa de anomalías temporales varias. La trama básica (los héroes deben arreglar la situación y restaurar los universos previos) sirve de excusa para recordarles (y a nosotros por el camino) aquella continuidad que deben restaurar, en lo que se convierte en un disparo sin compasión al corazón de los aficionados. Ante nuestros ojos desfila una sucesión de flashes recordando el glorioso pasado, patrimonio histórico de Marvel y DC: “Ven la maldad frustrada. Ven caer naciones. Ven prosperar a los enemigos. Morir a los amigos. Ven la esperanza destruida… Ven amor, furia, sacrifico y terror… Ven pérdida, renacimiento, fracaso, furia, horror, desamor. Y al final a sus mentes las sobrecoge la muerte, la traición, la locura, incluso las imágenes de esperanza, calor y amor, sirven de poco consuelo…”.

Todo un homenaje al fértil y rico legado de ambos grupos que van desde el origen de los Thunderbolts o la JSA hasta trágicas aventuras como el asalto de Los Amos del Mal a la mansión o la muerte de Jason Todd, pasando por la agresión de Hank a Janet, el descenso a los infiernos de Hal Jordan, la pérdida de Wanda de sus hijos, las muertes de Flash, Superman… Por mucho que les pese, los héroes deben hacer un último sacrificio y restaurar las cosas como eran, aunque ello suponga no volver a verse nunca más, momento especialmente trágico si se tiene en cuenta que por aquel entonces Barry Allen y Hal Jordan estaban muertos, antes de que el tiovivo de muertes y resurrecciones sin sentido les trajera de vuelta en el eterno e inevitable regreso al statu quo.

Vengadores y JLA… ¡Reuníos!

Tras un momento de calma antes de la tormenta, tiempo para los últimos abrazos, besos, perdones o despedidas, en las escenas más pausadas y emotivas de la miniserie, llega la hora de salvar dos universos. Encabezados por un Superman que porta el escudo del Capitán América, los héroes comienzan el asalto a la base de Krona. En letras de oro y envuelta en épica, la batalla final entre las fuerzas del bien y Krona, quién invoca a voluntad a la galería de villanos de ambos grupos al completo en una epopeya cósmica que solo podía ser dibujada por el gran George Pérez, ocupando el cuarto número de la serie al completo. Se trata de un ¿Quién es quién? del pasado, presente y futuro de los dos grupos, que convierte la lectura en un éxtasis absoluto para el lector veterano, en el que toda la ilusión depositada durante generaciones queda recompensada con creces viñeta a viñeta. Es tal la cantidad de detalles por centímetro cuadrado volcada con cariño sobre las páginas, que exige múltiples relecturas para captar al máximo la magnitud del evento. En estas páginas podemos encontrar guiños como combates contrapuestos entre Canario Negro y Mimí Aulladora, Tornado Rojo enfrentándose al también elemental Torbellino, Flash luchando contra Boomerang (algo en lo que tiene mucha experiencia), la Sota de Corazones contra el Royal Flush Gang, Superman contra Nefaria, los veteranos velocistas Jay Garrick y El Zumbador codo con codo, Tigra peleando contra la también felina Cheetah, los noventeros Superman eléctrico y Eric Masterson haciendo equipo, los tres Capitán Marvel unidos para vencer a sus respectivas némesis…

Ningún sueño húmedo queda sin cumplir y ningún héroe queda sin tener su segundo de protagonismo, con el punto álgido de Thor cediendo Mjolnir a Superman para vencer a Krona. Con la participación providencial de el por entonces añorado Barry Allen (en un nuevo guiño a las Crisis) y de Ojo de Halcón, personaje favorito de Kurt Busiek, y que asesta el golpe salvador en un homenaje a la historia original de Gerry Conway, que reservaba la gloria a un disparo combinado de Flecha Verde y Clint Barton. Con esta crucial última flecha se restauran los universos tal y como eran antes y nuestra historia llega a su final, sabiendo con pena que no podrán volver a ver a los recién conocidos amigos y aliados, frustración compartida con el afligido lector.

 

Profundizando en las mitologías

Afortunadamente, Busiek y Pérez no solo cumplen los sueños húmedos de los aficionados con peleas entre los personajes favoritos de cada cual, sino que aprovechan la oportunidad para analizar las características propias e idiosincrasias de los Universos Marvel y DC, a ambos lados de la viñeta, y a través de las circunstancias que se dieron en la creación de los dos sellos, separados treinta años en el tiempo. Marvel siempre ha sido un universo de ficción trágico, cercano al mundo real, lleno de medios triunfos y donde los héroes, odiados y temidos a partes iguales, las pasan canutas para llegar a final de mes (patrón básico por el que Stan Lee dio a luz a Marvel). Este aspecto contrasta con el aspecto divino y la apuesta por la épica y grandilocuencia de DC, donde muchos de sus mejores personajes son dioses, reyes, amazonas, etc. y donde el pueblo llano rinde pleitesía a sus héroes por encima de todo, dedicándoles reverencias, museos, homenajes y reportajes por igual.

En boca del Capitán América y Superman, estas diferencias quedan más claras que nunca a través del prisma de aficionado de Kurt Busiek, que deja claro que llevaba décadas estudiando este proyecto y no olvida otros detalles menores pero igual de satisfactorios para el aficionado, como por ejemplo que la Tierra DC es más grande ya que contiene más ciudades: Metropolis, Gotham City, etc. Una muestra más de la cercanía a la realidad de Marvel frente al experimento metafísico y futurista del Universo DC. Una historia que requeriría un análisis aún más exhaustivo porque el ratio de guiños por página es increíblemente alto.

Y podría haber ser todavía mejor. ¿Cómo serían los personajes DC si los hubiesen creado en la Edad de Plata Marvel y viceversa? La historia de JLA/Vengadores siguió prácticamente la sinopsis original que planteó Kurt Busiek, exceptuando un pasaje del tercer número en el que las rupturas de realidad hacían despertar a los héroes en mundos muy diferentes a los suyos. Según Busiek, “tendríamos una clásica perspectiva Marvel de los héroes DC, con violentas emociones, y una perspectiva DC de los héroes Marvel, con abundantes ciudades ficticias e ideas de ciencia ficción sacadas de Julius Schwartz”. Similar al experimento Amalgam y más centrado en los personajes que en los grupos en sí, las ideas fueron descartadas, pero solo por el potencial homenaje merece la pena rescatar los planes de Busiek: “…vemos a la versión DC de los héroes Marvel, con el Capi siendo un senador del Pentágono en Capital City, hablando con Bucky, el Joven Marvel, y con Sharon Carter, Golden Girl; Iron Man profesor en Electric City que explica a sus alumnos  historias de sus misiones científicas pilotando el autómata Iron Man; Ojo de Halcón, famoso detective de televisión, desenmascarando fraudes semanalmente; Thor un humano con poderes concedidos por los dioses; y Mercurio y la Bruja Escarlata (Wendy y Peter) adolescentes a los que artefactos alienígenas les conceden poderes. Vemos versiones Marvel de los héroes de DC; un joven y atormentado Superman (Dr. Calvin “Cal” Ellsworth), que no consiguió salvar a su gente, teniendo que dejarlos en animación suspendida en la Zona Fantasma; un adolescente ciego Batman con auténticos poderes de murciélago, temido y odiado por aquellos a los que intenta ayudar y enamorado en secreto de su compañera de clase, Barbara Gordon; el policía discapacitado Joe Carter que usa la espada de Khufu para intercambiar cuerpo con Hawkman; El Detective Marciano divido por su amor por La Tierra y su lealtad al ejército invasor al que sirve como espía; un ex-jugador de beisbol que se transforma incontrolablemente en el casi irracional Flash….

A buen seguro esta versión habría sido igual de satisfactoria que la definitiva, y quién sabe si en un futuro próximo o lejano tendremos la oportunidad de verlo, aunque actualmente Marvel y DC no están por la labor de juntar sus universos. La marca vengadora se ha difuminado demasiado estos últimos años perdiendo la esencia del grupo y la JLA no pasa por su mejor momento de popularidad, pero las posibilidades de nuevas aventuras que ofrece el potencial y la inmensa historia de ambos grupos prevalecerán, y antes o después se producirá un nuevo crossover. De lo que no hay duda, a tenor de las declaraciones ofrecidas por el dibujante en la entrevista que acompaña a este número, es que George Perez no estará ahí para dibujarlo y aunque nosotros sí estemos para disfrutarlo, sin sus lápices, no será lo mismo. Cada aficionado tendrá su propio candidato, y sea quien sea tendrá muy difícil estar a su altura. El consuelo, al menos, es que podemos quedarnos con las horas de disfrute hasta el momento y soñar, con calma, con lo que dice Metrón en la última página: “Tal vez deberíamos repetir esto algún día”.

Nota a pie: Los títulos de los cuatro episodios de esta miniserie son, a modo de homenaje, los de cabeceras clásicas de las dos editoriales. Respectivamente son: “Journey Into Mystery” (serie en la que debutó Thor), “Contest of Champions”, “Strange Adventures” (cabecera clásica de DC donde debutaron Deadman o Animal Man) y “Brave and The Bold” (importante título de DC donde se dieron las primeras apariciones de La Liga de la Justicia o Los Jóvenes Titanes).