¿Me estás escuchando? Lo nuevo de Tillie Walden sigue dejando el listón muy alto.

Os hablamos sobre ¿Me estás escuchando? una obra donde impera el realismo mágico para hablarnos de superación y cuidados

Es difícil empezar a hablar de una de sus obras sin mencionar a la autora. Tillie Walden  publicó en 2017 Piruetas lo que le llevó a ganar un Premio Eisner. Esto la convirtió en la persona más joven en ganarlo pues tenía solo veintiún años. Tras eso publicó En un Rayo de Sol, una historia de ciencia ficción que originalmente era un webcomic y hace poco Ediciones La Cúpula ha traído a España ¿Me estás escuchando?, su último cómic.

¿Y por qué esto es relevante? Bueno, en realidad no lo es. El trabajo de Walden brilla con luz propia independientemente de su edad. La imaginación, las habilidades para narrar escenas viñeta a viñeta, el control sobre el trazo y el color (¡qué color!) y un largo etcétera son increíbles, difíciles de encontrar incluso en autores que llevan muchos años publicando. Esto, aunque ya tiene valor en sí mismo, lo tiene aún más si cabe teniendo en cuenta que es una autora que con 24 años ya tiene 6 obras publicadas, todas ellas exitosas y un Eisner. Desde luego es un buen punto de partida.

¿Me estás escuchando? Nos cuenta una historia sobre dos chicas que se encuentran de casualidad. Bea huye de algo, que no se sabe hasta el final, cuando en una gasolinera se encuentra con Lou, otra chica que conoce de vista. Esta otra chica, algo más mayor y madura, está haciendo un viaje y accede a llevar a Bea en su coche cuando se encuentran con un gato abandonado. Juntas deciden llevarlo a la dirección que aparece en el collar del felino pero esta no aparece en ningún mapa, como si no existiera. Todo eso mientras dos misteriosos hombres, algo raro de ver en los historias de la autora pues casi nunca hay aparición de personajes masculinos,  miembros de la Oficina de Asistencia en carretera comienzan a perseguirlas por el oeste de Texas, retratándose como claros villanos de la historia (si es que los hay realmente).

A partir de aquí comentar algo más de la trama, sin caer en el manido “es que sus personajes son LGBT+” o suposiciones como “las protagonistas representan a la autora”, sería hacer spoilers. Está claro, porque sus obras tienen eso en común que la sexualidad de los personajes es relevante y que beben de la propia experiencia de la autora. Es imposible no imaginar que Bea, una joven en conflicto con su familia y su entorno con miedo de salir del armario por el rechazo y Lou, una chica más madura que acepta su sexualidad y tiene la cabeza más amueblada nacen de la propia autora donde refleja su forma de ser y su madurez. Pero ¿Me estás escuchando? no va de eso, o al menos no del todo.

Esta historia gira en torno a un suceso traumático (alerta: no hay nada explicito pero puede ser desagradable de leer para alguien que haya sufrido abusos). Pero lejos de centrarse en el trauma o ser un drama el cómic se centra en la recuperación, en la amistad, en la confianza y los cuidados hacia otra persona, aunque sea desconocida.

A partir de ahí se nos va narrando la historia como si de una Road Movie se tratara. Las dos protagonistas comienzan un viaje por el que poco a poco se van conociendo y permiten que el lector las conozca también. Una de las claves de la buena narrativa de este tebeo es que cada viñeta contiene información y a veces se puede reconocer lo que piensa o siente una de las chicas no por lo que dice sino por lo que no dice o no hace. Tillie Walden consigue sintetizar los sentimientos de cada personaje en las viñetas por sustracción, quitando elementos que puedan desviar la atención incluso, a veces, hasta borrando los ojos  para trasmitir un tipo de emoción o estado.  Esto es algo muy complicado de representar y muy difícil también de que logre comunicar lo que la autora quiere. Un ejemplo más de su buen hacer como narradora y dibujante.

Este viaje no tarda en convertirse, poco a poco, en un viaje irreal, intangible casi como un sueño valiéndose del realismo mágico que, si en En un Rayo de Sol era difícil hablar de realismo mágico porque era ciencia ficción, aquí claramente lo es. La mezcla de realismo mágico con el viaje en coche me recuerda mucho, sin tratar los mismos temas, al videojuego Kentucky Route Zero tanto por la ambientación como por el buen uso que hace cada uno de su respectivo medio. La ambientación no cambia, siempre es un viaje por carretera y las escenas son más o menos parecidas hasta el final, pero si que cada vez más a medida que avanza la trama la “magia” va inundando las páginas cada vez más. Esto lo consigue gracias, entre otras cosas, al uso del color. Los fondos son muy oscuros todo el tiempo haciendo que todo lo que está más allá de las protagonistas, todo lo que «no vemos», tenga un tono de misterio casi siniestro que choca frontalmente con los tonos cálidos y rojizos de la paleta de color utilizada.

Como suele ser costumbre en las historias de Walden pese a trabajar en una composición de escenarios única se centra en los personajes. La psicología y el desarrollo de las protagonistas es lo que cautiva al lector y en este caso hace que las 324 páginas que lo componen se lean en un suspiro.  La búsqueda de las dos chicas mientras recorren las carreteras de Texas son sin lugar a duda una de las mejores lecturas que podemos obtener estos días y eso no es poca cosa desde luego.