Stargirl, el personaje creado por Geoff Johns, debuta en el Arrowverso de DC con sorpresas

Stargirl es la nueva incursión del Arrowverso. Una serie fresca y juvenil que consigue funcionar en su piloto.

Estamos en un momento bastante oscuro y complejo. Y, en este contexto tan complicado, creo que son más necesarios que nunca que dejemos el cinismo de un lado y que miremos al futuro intentando encontrar cierto optimismo. Al final del día, a ello es a lo único a lo que podremos agarrarnos. Desde esa perspectiva, el estreno de StarGirl, puede haber sido más conveniente que en circunstancias normales. Necesitamos pensar que esto tiene solución y saber que se puede salvar mucho de lo que, hasta hace pocos meses, dábamos por hecho. Necesitamos héroes… O heroínas, en definitiva.    

El concepto de StarGirl es tan simple como efectivo: la mezcla de superhéroes y la vida de instituto. No es algo que no nos resulte familiar, ya que se han hecho multitud de adaptaciones en ese sentido. Pero a día de hoy, supone traer de vuelta un tipo de ficción superheroica adiovisual que no es que se prodigue mucho a día de hoy. En una propuesta que trata sobre cómo el pasado sigue vivo, no deja de ser un acierto. Todo barre en la misma dirección.

El tono es el esperable en una serie de estas características: drama superheroico con momentos de acción. Es sorprendente los medios dispuestos en este producto, a juzgar los efectos de otras de las series de este universo.

Imágenes que hablan por sí mismas. ¿Quién es quien?

La serie es de Greg Berlanti, con todo lo que ello significa respecto a la continuidad con el resto de sus series. Pero el primer episodio está escrito por Geoff Johns, creador del personaje. Y es uno de los más personales, ya que está inspirado en su hermana, fallecida por la explosión de un avión. Y eso se puede apreciar claramente en que es un episodio que está lleno de emotividad (que no cursilería) y en que parte de la premisa de un familiar desaparecido de forma trágica.

Pero tiene un factor diferencial bastante claro: la reivindicación de la edad de oro de los superhéroes. Es una época que está bastante inexplorada y, por tanto, es un terreno bastante fértil. Toda la estética parece estar claramente centrado en eso. El aspecto visual, la acción, el look de los personajes… No son pocos los homenajes y referencias que se lanzan a esa época. La Sociedad de la Justicia Americana hace acto de presencia en los primeros minutos, en un arranque in media res, en el que vemos una gran batalla de ese grupo contra unos villanos. En este mundo, también son héroes olvidados y siempre es interesante la aproximación a este tipo de historias de difícil acceso en España.

Y el resto de la serie, consiste en lidiar con la sombra y el legado dejado por este grupo. Se corta a una niña muy íntimamente relacionada con la alineación de héroes y que está llamada a dar continuidad a esa estela.  

El factor nostalgia, tal y como está aquí empleado. La nostalgia no permite avanzar ya que no deja de ser un refriteado de cosas pasadas en lugar de intentar buscar elementos nuevos que puedan ser más interesantes. Pero en este caso es bastante poco convencional, con lo que resulta refrescante.

En los ochenta sentían particular predilección por los años cincuenta, tal como demuestra el cine de George Lucas, Francis Ford Coppola o Spielberg. Y ahora estamos obsesionados con los ochenta. Sin embargo, esta serie crea su propio universo contemporáneo en el que pone el foco en un híbrido entre nuestro mundo contemporáneo, los cincuenta y los ochenta. Toma elementos de aquí y de allá y construye un mundo peculiar.

Si hablamos de otros subproductos de CW, son de una calidad un tanto cuestionable. Sin embargo, esta serie en su presentación es una que muestra bastante solidez bastante notable. Sorprende, principalmente, también porque no nos encontramos con los recursos que se podrían esperar de una serie de estas características.

Esta serie sabe perfectamente en qué división juega. Adapta a un personaje querido y de culto, pero de segunda. Y probablemente, esa falta de expectativas y de pretensiones, sea otro punto fuerte de esta serie. Al no estar pensando en hacer algo que remueva los cimientos de nada, parece centrada en contar bien una historia para un público que, es probable que no tenga por qué estar interesados en el género superheroico o en el Arrowverse. De hecho, no es la primera aparición del personaje en las series de CW, y no hace falta saber eso para poder seguir y entender la serie. El hecho de que hayan fichado a otra actriz (Brec Bassinger, que está solvente en el papel a pesar de su edad) es significativo de ello.  

Sí, yo también he tenido que revisar si la actriz tiene algún parentesco con Kim Bassinger.

Y esta no es la única sorpresa del cast, ya que nos encontramos nombres como Luke Wilson o uno de los iconos geeks de nueva hornada: Joel McHale. No son grandes nombres, pero tienen bastante relevancia y resulta muy curioso verlos inmersos en una propuesta como esta. Pero, al final, resulta positivo y todos aportan lo que tienen que aportar. El reparto se entiende en el lugar en el que están y parece evidente que están disfrutando.

StarGirl parece querer abanderar la nueva hornada de series de DC y CW, tras la marcha de arranque. Pero de una manera diferente a la que estamos acostumbrados. Estamos frente a un arranque potente, con una construcción sólida que disfrutarán particularmente los fans de DC, mientras que introducen nuevos horizontes en las adaptaciones del género.