Harley Quinn: Cristales Rotos, vuelta a empezar para una adolescente libre

Mariko Tamaki y Steve Pugh crean una nueva versión de Harley Quinn para un nuevo público que no dejará indiferente al lector clásico.

La evolución de un personaje como Harley Quinn ha sido bastante peculiar. Nació en un episodio de Batman: The Animated Series y tardó bastante poco en ser trasladado a los cómics. En 1993 es el debut del personaje en el noveno arte. En un principio, su papel dentro del universo de Batman fue muy distinto al que ha terminado teniendo.

Nació como una secundaria de lujo y una sufrida secuaz del Joker. Es una psiquiatra de Arkham que tiene que llevar la terapia del príncipe payaso del crimen. Pero la cosa sigue el camino inverso y ella cae rendida a sus encantos. Pasa a ser su novia oficial y compañera de fechorías. Sin embargo, es una relación abusiva y él le corresponde su amor de forma violenta. Y Harley, durante muchos años no era más que una mujer oprimida que aceptaba todo y que haría todo por su “pastelito”.  Apoyado por el cine y por la larga etapa de Jimmy Palmiotti y Amanda Conner, el personaje ha terminado ganando en cuanto a lograr ganarse el cariño de unos nuevos tipos de fans.

Sin embargo, esta cuarta ola de del feminismo ha sido la que más cambios ha traído a la cultura. Uno de esos cambios es la necesaria evolución de un personaje como Harley Quinn. Pasó a ser alguien que, finalmente, fue consciente de que su relación con el Joker no ha sido, en absoluto, sana y que se ha ganado seguir su propio camino, sin estar supeditado al del payaso alfa.

DC Ink es un sello de novelas gráficas dirigidas a un público adolescente, con la intención de captar nuevos lectores. Los personajes que pasan por este sello están rejuvenecidos y las tramas están diseñadas para apelar a este público. Harley Quinn: Breaking Glass está es un producto diseñado para enmarcarse dentro de ese sello. De hecho, es una de sus primeras lanzas y las más celebrada de este sello.

Es un cómic ambientado en una hipotética adolescencia de Harley Quinn que llega a Gotham a la que nada es como lo era en su niñez. Como Caperucita Roja, va a reencontrarse con su abuela. Y al igual que en el cuento alemán, le espera una sorpresa a llegar. Eso alterará su mundo, que, a su vez, se verá aun más alterado por la admirable Ivy, una amiga activista que hará en el colegio por la que siente una profunda admiración.

El guion de Mariko Tamaki reescribe el origen de este personaje dándole un contexto que es más que interesante en comparación con el original. La guionista canadiense entiende que el origen canónico del personaje está siendo muy cuestionado y que el contexto actual no tiene nada que ver con ese 1993. Y ha escrito una historia en consecuencia a ello.

Portada y contraportada del tomo que pondrá a la venta Hidra Editorial.

El contenido de esta novela, por tanto, no será del gusto de todos. De hecho, resultará profundamente ofensivo a la parte más rancia del fandom. Pero, tal y como he dicho, este producto no es el target de esta obra. Dejando esto claro, se puede decir que es una novela gráfica valiente precisamente porque las decisiones que toman no son, en absoluto, las esperables.

La primera de ellas es hacer que Harley Quinn sea una adolescente que vuelve a su ciudad. Esto supone que el personaje se convertirá en su alter ego a una velocidad mayor que en su origen canónico. También logra dar la vuelta completa al concepto, siendo el Joker producto de la primera. Eso otorga un poder al personaje del que pocas veces ha gozado. Está liberada desde el minuto uno y eso le da un universo a explorar bastante refrescante. Y sin perder nada de su carácter explosivo. 

A su vez, logra reintroducir el universo del murciélago de una forma inovadora e inesperada. Esa mezcla de drama escolar y social, cuento de hadas perverso (el propio título, Harley Quinn: Cristales Rotos/Breaking Glass es una referencia a Alicia a Través del Espejo, Looking Glass en el original), coming of age y toques supe heroicos hace que esta obra sea lo bastante diferenciada a lo que conocemos como para que valga la pena aproximarse a ella.

La serie tiene un ritmo bastante constante y su lectura es muy sencilla y directa. No oculta en ningún momento ni su simbolismo ni intenciones. Busca exponer el choque de unos valores tradicionales y de clase frente a los nuevos que representan los millenials o, incluso, los zeta. Es una obra que capta ese sentimiento de la rebeldía adolescente, cuando todo parecía posible, y como este mundo tan dubitativo y en constante crisis nos lo impide.

Dicho esto, es una obra que mira cara a cara las problemáticas sociales que tenemos presentes a día de hoy: la gentrificación y como los fondos buitre imponen precios prohibitivos que expulsan a los vecinos de sus barrios, la reobservación de la Historia con la motivación de recuperar a las mujeres denostadas, las dificultades que se sufren cuando se hacen reivindicaciones, la necesidad de una mayor conciencia social, la homofobia que, increíblemente, aun a día de hoy sigue presente… Y el tratamiento de estos temas, puede suponer una pega para el lector que se aproxime a ellos con mente cerrada.

El lector se le pone la misma cara al ver esta nueva versión del Joker.

El arte de Steve Pugh sorprende por lo diferente que es respecto a sus otros trabajos. Y sus otros trabajos ya eran muy distintos entre sí. Es un artista con una versatilidad fácilmente contrastable.

En este caso, el dibujo se asemeja tiene un tratamiento del dibujo bastante peculiar. Parte de unas composiciones muy estáticas y convencionales, teniendo a un mayor dinamismo a medida que avanza. Es un método de subrayar el arco de transformación por el que pasa el personaje. También todo ello viene subrayado con un color que pasa a de un monótono azul, a unos colores más vivos y violentos cada vez que Harley rompe con su realidad. El tratamiento visual de esta obra es uno de los motivos principales por los que esta novela gráfica exprime las potencias narrativas del medio, sin hacer que sea experimental de más. Es interesante que esté presente en una novela gráfica para adolescentes, puesto que puede hacer que se interese por explorar más cómics, precisamente, por el cómo se cuenta.

Harley Quinn: Cristales Rotos es una demostración del potencial de reenfocar a estos personajes. Y como aceptan distintos géneros. Una lectura escrita para irritar al público que tiene que irritar. Y para satisfacer al que tiene que satisfacer.

Título: Harley Quinn: Cristales Rotos
Guión: Mariko Tamaki
Dibujo: Steve Pugh
Color: Steve Pugh
Edición Nacional: Hydra Editorial
Edición original: DC Comics
Formato: Rústica, 200 páginas a color.
Precio: 14.95  €