Laura Pérez «Cuando la gente lee tu cómic te puede comentar lo que le ha parecido. Tanto si les ha parecido horroroso, como si les ha encantado»

En el pasado Salón del Cómic de Valencia entrevistamos a Laura Pérez, autora de "Ocultos" publicado por Astiberri. Hoy os dejamos la transcripción de la misma, para que disfrutéis de ella y conozcáis un poco mejor a la autora y su obra.

Laura Pérez ha trabajado en el ámbito de la ilustración para publicaciones y editoriales nacionales y extranjeras como The Washington Post, National Geographic, The Wall Street Journal, Vanity Fair, Wacom, American Airlines, Fnac, El País, Penguin Random House, entre otras. Ha recibido varios premios por sus ilustraciones, y también por algunas de sus historietas. Ocultos es su primera novela gráfica en solitario, y por ello, aprovechamos el salón del Cómic de Valencia de este año para entrevistarla.

¿Qué tal ha sido pasar del campo de la ilustración, al campo del cómic por tu cuenta? Ya que, por en medio, has hecho distintas colaboraciones.

Ha sido algo curioso, porque en la ilustración casi siempre he hecho encargos. Me dicen lo que tengo que hacer, y lo hago a mi manera. O bien ilustraciones sueltas. Pero hacer un cómic, yo sola, ha supuesto un reto difícil y también muy guay, porque he dado voz a personajes que de repente cobran vida. En una ilustración se queda el personaje solo y en el cómic, puedes darle ese mimo, aunque sea breve, a la historia. Y la verdad es que ha sido un cambio que no me esperaba disfrutar tanto y sufrir tanto, porque han sido las dos cosas a la vez. Pongo esto, quito esto… ¿Cómo quedará mejor? Y darle tantas vueltas. Pero me ha gustado mucho la experiencia, y ahora pues es un vicio, me apetece hacer más.

Mi primera reseña en esta web fue sobre tu obra Ocultos, que me gustó muchísimo. Conocía tus ilustraciones y había visto portadas tuyas, aunque realmente no sabía que eran tuyas porque no sabía quién las firmaba. Así que cuando vi Ocultos la sensación fue de “a esta persona la conozco” ¿Cómo ha sido el proceso para crear tu primer guion?

Pues el guion lo desarrollé poco a poco, porque al principio había una historia troncal que no sabía si hacer solamente esa historia o añadirle historias cortas. Pero a la vez que salía esa historia me imaginé algunas cortas que me parecía muy bonito que se pudieran acoplar en el cómic de alguna manera, pero al principio era la troncal, la que se repite. Esa era la única historia para Ocultos. De hecho, era mucho más larga, mucho más desarrollada, pero decidí sacrificar como capítulos para ir incorporándole historias cortas. Y al final se convirtió en un libro de historias cortas. Así que ha dado muchas vueltas y ha sido siempre una sorpresa. La cuestión es que dejaba lo que me hacía sentir más cómoda. ¿Esto me chirría?, mucho tiempo, pues lo destruyo. ¿Esto me hace sentir bien? lo dejo. Y así fue poco a poco, quitando, poniendo, quitando y poniendo. Y al final pensé, esto es muy raro lo que estoy haciendo. No sé si tiene algún sentido, o si se va a entender o no, pero a mí me gusta. Me siento cómoda y dije bueno, voy a presentarlo así. Lo presenté así, y funcionó.

En cuanto a las historias cortas, ¿de dónde las has sacado?, porque a varios compañeros de la web y el podcast les entró como un “mal rollito”, tras la lectura. Y a mí, personalmente, lo que más me llamó la atención es la sensación durante la lectura de “es que esto me ha pasado a mí”. ¿De dónde has sacado, o de dónde han salido las experiencias que salen en Ocultos?

Algunas experiencias las he sentido yo, porque me siento siempre personalmente observada, generalmente en un lugar amplio o en mi estudio, cuando no hay nadie. Normalmente me siento observada. ¿Será algo subjetivo o psicológico? Pues seguramente. Pero esa esa cosa está presente en un montón de sitios. Y luego otras historias me las han contado, otras las he leído, otras las he imaginado, pero la mayoría vienen de algún lado. Eso inquietante que sucede y que como no tenemos explicación, pues decimos no habrá sido nada, habrá sido producto de mi mente y nada más. Aunque bueno, hay otras muchas personas que se dedican a investigar esto de una manera más científica, pero la cuestión es que poco científico y de manera personal a todos nos ha pasado una extrañeza que, como todo lo desconocido, decimos bueno, pues será otra cosa. Cualquier cosa menos la que creo que puede ser. La que la intuición me dice, o lo que sea. Vamos a razonarlo y no pensamos en tonterías. Pues quería hacer un libro de esas pequeñas tonterías que nos ocurren y que realmente sí que tienen cierta importancia para nosotros.

Teniendo en cuenta que venías del campo de la ilustración, ¿cómo ha sido trabajar en páginas con muchas viñetas?

Pues hay algunas que incluso se me han quedado muy cortitas, pero otras era necesario hacerlas cortas porque no había más. Las páginas larval las he disfrutado mucho. Me hice mis guiones a partir de normalmente frases o imágenes. Siempre saco alguna imagen que me viene a la cabeza, que no sé de dónde viene, pero aparece como tal y hago un croquis, la dibujo, y luego la dibujo mejor. Otras veces son frases, por ejemplo, alguna reflexión que me apunto en las notas de teléfono, o escribo, y luego pienso voy a hacerla en imágenes. Esta reflexión, esta serie de frases que a lo mejor dos personajes tienen, como la del sueño, etcétera. Entonces tengo dos maneras de trabajar a partir de imágenes, o a partir de frases o conceptos. Y luego las historias largas son así más desarrolladas, y las cortas son cortas, porque hay veces que la extrañeza es muy corta. No pasa nada más que unos segundos. Entonces no había que alargar algo donde no había que alargar. Quiero decir que si uno aporta notas que se ha abierto por el viento o lo que sea, o por lo que pueda ser, o una extrañeza. Hay veces que es tan anecdótico, tan corto, que pensé que dibujarlo así estaba bien. Era ser honesto con la situación.

¿Qué te parece la posibilidad de alargar la historia de Ocultos? ¿Tienes intención de sacar algo más de ahí, o piensas correr en dirección contraria para no encasillarte en eso?.

Bueno, hay dos cosas que tengo en proyecto. Una, digamos que es más abstracta, mucho más abstracta que Ocultos. Es, digamos, muy abstracto, por así decirlo. Es muy raro. Y luego la otra es un guion. Más desarrollado, pero también raro, del cual no puedo desvelar mucho, pero tienen mucho de Ocultos. Más entrelazado, más raro, pero muy por ahí. Con mucho más diálogo en algunas escenas y mucho menos en otras. Así que va muy por ahí. Los mismos ingredientes, pero haciendo una receta distinta.

En estos proyectos estarás ¿sola o acompañada?

Dos sola y uno acompañada.

 

Tanto en la web como en el podcast, hemos comentado mucho que el formato de Ocultos sea apaisado, ¿fue decisión tuya el formato?

Lo propuse yo porque todas mis libretas son apaisadas, excepto las que me regalan, que suelen ser horizontales, las que yo tengo, que me compré yo, son siempre apaisada. Y la verdad es que era lógico hacer un cómic apaisado, ya que todas mis libretas las pones una encima de otra y hacen una montaña muy grande. Claro, empecé Ocultos de la otra manera, en vertical y no me encajaba. La libreta al lado, horizontales, digo, porque no me encaja, no me encaja. Y era porque es todo horizontal, porque estaba acostumbrada a dibujar en horizontal y no en vertical. También en horizontal al abrirlo tienes una imagen panorámica que me gusta mucho. Porque tienes una lectura muy amplia y aunque las librerías sean de los que menos se ven, porque siempre se quedan como pequeñitos. Pero me daba igual, porque me siento muy a gusto con el formato horizontal en el que tengas que alargar tanto la mirada de un lado a otro. Y también hay muchos cómics antiguos, de tiradas de estas cortas, que eran todos también horizontales, súper chulos. No sé, ahora no me sabe los nombres, pero hay un montón.

Por ejemplo, Calvin and Hobbes son tiras horizontales, luego ya lo reeditaron y demás. Mafalda y compañía son también horizontales.

Hay un montón. A mí creo que eso también se me ha quedado, porque siempre he leído tiras de periódico en formato horizontal. Ese formato me tiene muy enamorada.

¿Qué técnica utilizas para dibujar?

Pues está todo prácticamente dibujado a mano. Está todo en libretas, en hojas aparte. Y luego está todo hecho en digital, el color es digital. Fui intentando que cada historia tuviera un poquito de un color de otra, entonces así que haya uniformidad. Porque sí que es verdad que algunas historias varían de estilo un poquito, porque a lo mejor la historia pedía que fueran más expresivos, menos. Y ahí sí que he cambiado, pero el color intentaba mantenerlo. Bueno, si la historia hace de este color y ahora un azul. Lo voy a buscar en ese color, lo cojo, lo pongo y haciendo para que el libro tenga un poquito de coherencia de color.

Si te dijeran, aquí tienes cinco millones de euros, para hacer el proyecto que quieras, como quieras, ¿qué te gustaría hacer?

Un cortometraje. Un cortometraje de animación. Si tuviera tiempo me pondría ya, ya, ya y voy a hacer ciertos pinitos con gifs y con alguna animación que hago de vez en cuando. Pero me encantaría hacer un corto de animación experimental. Pero tener tiempo para hacer un corto, sin duda, es el proyecto que tengo ahí en mente.

¿Estás utilizando los cómics para llegar a la animación? Porque se han dado casos, y yo creo que para ti llegará el momento.

Pues me encantaría.

Pero antes danos más cómics. Por favor, necesitamos más cómics tuyos.

Estoy, estoy en ello.

Otra cosa que nos ha sorprendido mucho es que tus personajes no tienen nombre. Me imagino que será una decisión obviamente premeditada, pero al no tenerlo no podemos, entre comillas, empatizar con ellos. Pero al mismo tiempo eso hace que pienses “si es que esto me ha pasado a ti”. ¿Cómo ha sido el proceso de crear estos personajes para Ocultos?

Los personajes iban saliendo, por ejemplo, algunos de las imágenes que tengo en las libretas. Ya que hago muchísimos dibujos tanto para encargos como para mí. Hay imágenes que salen de la nada y digo este personaje me gusta. De estos siete que he hecho, me gustan mucho a ver qué puedo hacer con él. Luego tengo una historia, y digo, tengo un personaje que recuerdo en tal libreta. Voy a ver si lo puedo ubicar en esta historia y le va perfectamente y han sido un poco así. Así que sí que salen varios nombres, creo uno de una chamana. Sí, ese sí que sale y creo que ya está. Todos los demás son anónimos. Sí, sí, pero también mola eso porque así se quedan.

Personalmente, la sensación que me daba cuando lo leía era como que me disociada de ellos. No podía empatizar, pero cuando pasaba la página y ocurría el bofetón en la historia era como que yo me convertía en ellos.

Claro.

El sentimiento que me generaba era, ¿Y este guantazo con la mano abierta, a qué ha venido? ¿Era ésa tu intención?

Sí, sí, sí. La intención es dejarlos en tierra de nadie, como que fuera un personaje que podría estar en cualquier sitio, que podría ser tú, que podría ser alguien que te ha contado algo parecido, pero no ponerles nombres a no ser que la historia sea más larga. Ahí sí que digo venga, va. Y si ya tiene más de cinco hojas le pongo un nombre. Pero no solamente es una hoja, da igual cómo se llame. Es como si te pasa algo con un desconocido por la calle, algo raro. No hace falta saber ese nombre, te ha pasado algo raro, con un desconocido y no sabes quién es.

La cantidad de historias, o la cantidad de páginas, en Ocultos ¿estaba delimitada o decidiste tú cortar por ahí?

Decidí que iban a ser 150 y algo. Creo que son 50 y pocos. Pero sí que ocurrió que cuando ya cerré con la editorial van a ser tantas páginas. Al principio creo que dije 130, llegué a 140, luego 150. Y luego ya me decían mira, habíamos cerrado así. Y digo, pues es verdad. Todas éstas me las guardo. Y tengo muchas, muchas más que no cabían, no cabían ahí. Y las tengo para el siguiente, las meto todas.

Volviendo a lo que estábamos hablando al principio, ¿cómo ha cambiado la forma de trabajo? ya no tanto por la parte de encargos, sino el hecho que no es lo mismo el trabajo para un periódico o una portada de un libro, sino el hacer una obra propia a nivel de trabajo físico. ¿Cómo ha cambiado eso?

Pues es complicado, y está guay a la vez, porque yo sigo trabajando mucho para portadas y para libros y para trabajos comerciales. Es lo que me lleva el 80 por ciento de mi tiempo laboral, pero luego el otro tanto por ciento lo dedico a lo mío y cuesta mucho cambiar el chip. De hacer algunas cosas comerciales, a de repente a sumergirme en el mundo que quiero trabajar. Entonces, lo que hice con Ocultos, o con la anterior novela que hice con Pablo, Naúfragos, fue dejar de trabajar unos cuantos meses porque me resulta imposible.Es muy difícil el hacer una historia, sumergirme completamente. Y a la media hora, o a la hora, cambiar el chip, porque la otra portada que estoy haciendo necesita este tipo de atmósfera. Y el otro trabajo necesita otro tipo de atmósfera distinto. Entonces me hago un lío y me bloqueo, me bloqueo un montón y no puedo conseguir avanzar nada. Así que la estrategia que hice con los dos fue parar, y dedicarme como en una cueva solamente al libro. Porque es un mundo, tienes que entrar en él, y que no haya nada que lo contamine. Y eso es difícil. Esto lo comprenderá, mucha gente que hace cómic e ilustración. Que a mí por lo menos me supone que es difícil. Así que cuando ya lo tengo todo muy claro, cierro y me dedico unos meses a eso cien por cien.

Volviendo al trabajo que comentabas junto a Pablo Monforte, Naúfragos, ¿Cómo fue trabajar en tándem en una novela gráfica?

Pues hombre, te quitas la parte del guion. Prácticamente de decir bueno, pues ya tengo el guion lo retengo. Tengo el esqueleto y nos reunimos para hacer el estudio juntos. Bueno, pues a mí me parece que aquí podíamos con esto. A pues sí, a partir de aquí me ha salido esto en casa. Pues mira, me parece bien… Pero es mucho más fácil, ¿no? Porque ya tienes una estructura de la cual se está encargando el otro, para que todo se enlace bien y mi parte era dibujarlo lo mejor posible. Y también dar alguna idea. Pero bueno, que es mucho más sencillo, por así decirlo, lo difícil es cuando eres tú la única que lleva al barco. Porque dices, no sé si me estoy equivocando de dirección. No es así. Digamos que es más solitario, pero también es tu voz. Luego los personajes hablan por ti y dicen las palabras que tú dirías. Cuando trabajas con alguien, lo más seguro es que al menos lo que me pasó a mí, que me gustó mucho cómo terminó la historia. Me gusta mucho el libro, pero siempre sabes que los que hablan son otros personajes, no los tuyos. Son mi temita, pero habla otro. Es una experiencia bonita, pero la otra también lo es. Así que son completamente distintas.

Volviendo a Ocultos, al ser tu primera obra de estas características en solitario, ¿le ibas enseñando a alguien lo que hacías?

Sí, sí, sin duda. Siempre ha habido tres o cuatro personas a las que les enseño el trabajo y como cada una me dice una cosa muy distinta, pues luego haces lo que te da la gana. Oye, pues me parece fatal que el formato sea horizontal, porque las librerías esto no, tal. Y no me gusta el formato. Bueno. Otro, me encanta el formato horizontal, me parece una pasada. Genial. Pues yo creo que las historias cortas no cuadran, no encajan. Otro. Me encantan las historias cortas. Así que de todo, todo tipo de opiniones. No me gusta así, la misma historia, al revés. Quiero decir, un popurrí que al final lo enseñas y te vas quedando con ciertos ingredientes que ves que tienen razón. Y dices, ostras, pues no me había dado cuenta. Gracias.

¿Cómo fue pasar del mercado en el que trabajabas, del Washington Post y demás, a trabajar con editoriales españolas?

Bueno, la verdad es que cuando comencé con el mercado americano, comencé con el español a los siete meses, ocho meses, casi un año, a trabajar aquí. Y la verdad es que la única diferencia es básicamente… bueno, pues es todo. Porque los presupuestos son muy distintos. La manera que tienen de presentar los trabajos también. Los precios son distintos, pero también es distinto el precio de la vida en cada lugar. También hay empresas que empiezan a presentar sus proyectos bien, y otras que siguen presentándolos fatal. Por ejemplo, en Estados Unidos te presentan un proyecto. Esto es lo que tenemos, este es el presupuesto. Estos son los tiempos y aquí puedes leer un poco, y ya está. Aquí es ¿cuánto pides? ¿Te interesaría trabajar con nosotros? y no te dicen ni de qué va el proyecto, ni del presupuesto, ni los tiempos, ni nada. Entonces tienes que ir a preguntar, eso algunas. Pero otras muchas lo hacen bien. Entonces aquí es un poco diverso. Depende de con quien trabajes. Básicamente la diferencia es el modo de conexión de trabajo. Y bueno, también que trabajé antes en Estados Unidos que aquí, porque tampoco les importaba que no hubiera trabajado antes. Me dieron, me abrieron las puertas a alguien que no había trabajado nunca. Les gustó el dibujo y dijeron, vamos a trabajar contigo. Y fue cuando ya empecé a trabajar fuera que empecé a interesar aquí un poquito.

A ese respecto, en los diez últimos años las editoriales de cómic han cambiado bastante.

Claro, yo te digo que de esto hace más de diez años. Ahora lo guay es que, por ejemplo, veo muchos autores y editores que con su Instagram empiezan a sacar sus cosas, que incluso se auto editan, y luego ya las editoriales les confían el hacer un libro o confiarles proyectos. Ha cambiado un montón entonces ahora yo creo que da igual la parte del mundo donde estés, que si tú sabes mover un poco tu trabajo. Y está el enlace de mucho trabajo, suerte, lugar y momento adecuado, y tal. Se da la magia, se da el que vaya bien. Pero tiene que haber también un esfuerzo para que eso ocurra.

¿Cuándo vamos a poder ver algún trabajo nuevo tuyo?

Pues espero que en menos de un año.

¿Qué es lo que más te ha gustado de todo lo que te ha traído Ocultos?

Pues me ha gustado mucho poder tener contacto con otros autores porque les he preguntado mucho, sobre sus procesos de trabajo. Y también lo más bonito, yo creo que es cuando la gente lo lee te puede comentar lo que le ha parecido. Tanto si les ha parecido horroroso, como si les ha encantado, porque con la ilustración no pasa eso. La ilustración no es algo más que una ilustración que puede quedar bonita, pero cuando ya cuentas una historia y ves que a alguien le ha sucedido algo similar. Que han conectado, hay un nivel más profundo de conexión con quien lo ve, quien lo lee, y creo que es lo más chulo. Porque es muy, muy bonito, que veas que hay otras personas que sienten eso. Que se haga a modo de cómic y no como para asustar. No hacerlo como parodia, sino hacerlo como algo natural y decir ostras, esto ocurre. Pues es bonito también dibujarlo, porque sé que muchos creéis que ocurren esas cosas o sentís una afinidad o una conexión especial. Y no os gusta que siempre se utilice como el susto, como jo, cuanto miedo da todo. Simplemente son rarezas que suceden y que están ahí y que puede haber la cantidad de definiciones o reflexiones como gente hay. Y eso es guay.

Tampoco hace falta que todo tenga explicación.

Claro, es muy guay cuando no todo tiene explicación. Pues ha sucedido esto, ¿qué será? Pues no lo sé. Como generar más preguntas que respuestas.

Lo que me pasa a mí muchas veces, que estoy buscando soluciones. Y aunque encuentras la solución, por el camino se te han ocurrido cuatro preguntas más y dices ¿qué está pasando?

Claro, eso es lo bonito de hacerse preguntas, aunque no obtenga respuesta, porque lo peor es creer que tenemos respuestas para todo. Fíjate que en la escuela nos evalúan por lo que sabes o no sabes. Y no por las cualidades que puedes desarrollar en otros sentidos. Si lo sabes, está bien y si no lo sabes, está mal. Entonces es mejor no obtener respuesta y no preguntarla, porque si no suspendes, si no la tienes, entonces es un poco de ese tipo de educación la que tenemos. Si no tiene la respuesta exacta es que está mal, así que no te hagas muchas preguntas y creo que lo bonito es lo contrario. El hacerse preguntas, aunque no tengan respuesta. Pero eso en la escuela, no está bien.

Hablando de educación, tú hiciste la licenciatura de Bellas Artes, cuando todavía había prueba de entrada, ¿qué tal la experiencia?

Pues bien, en la prueba de entrada me hicieron dibujar una escultura, un bodegón que tenía una calavera. Bien, saqué buena nota en dibujo y la verdad es que entré bien. Lo que pasa es que tardé dos años en entrar. Al principio no entré, pues no me acuerdo por qué. Hice un año de Historia del Arte, y luego ya entré en Bellas Artes.

En cuanto a la carrera, ¿sacaste mucho luego para tu vida profesional?.Porque me ha pasado de conocer a gente que se dedica al tema de ilustración y escucharles decir que no tendrían que haber ido a la universidad.

Los entiendo completamente. Tengo muchos compañeros que se dejaron la universidad el primer año o el segundo año diciendo ¿esto que es? Claro, porque depende mucho de lo que estés buscando, y a veces no sabes ni lo que estás buscando. Entonces, en mis años, no había ilustración en la carrera y de hecho ilustración… yo no sabía que existía la ilustración. Más que la intuición de que había libros que se ilustraban, pero no sabía que era una carrera. En Valencia estuve tres años, me pedí la beca Erasmus, y me fui a Francia. Allí me penalizaban por dibujar, porque tuve la mala suerte de no enterarme dónde me había metido y era una escuela de diseño gráfico. Pero no había dibujo, entonces no dibujé mucho. Y luego pedí otra beca para Francia. Con la suerte de que donde llegué a entrar era el apartado de ilustración. Así que eran todos profesores que trabajaban activamente de ilustradores. Y de repente, entonces, descubrí que había gente que trabajaba como ilustrador e ilustradora y se ganaba la vida así. Y tuve que ir hasta allí para enterarme. Ahora hay otras cosas, porque ahora hay masters de ilustración, hay cursos de ilustración, hay un montón de cosas. Cuando pegó el boom, pues imagínate. Pero bueno, luego me fui a Barcelona. Y empecé a hacer lo que había aprendido el año anterior por mi cuenta, porque en la escuela tampoco había ilustración. Así que lo hacía en casa, o en los bares o las cafeterías, y me trabajé un portafolio que luego me fue muy bien. Empecé muy mal, y luego ya me fue mejor.

¿Qué le dirías a alguien que va a empezar ahora a meterse en estos fregados?

Pues que puede tener referentes, que se pueden encontrar en las redes, eso está muy bien, porque más o menos puedes descubrir qué es lo que te gusta y qué es lo que no. Pero que los mejores referentes los vas a encontrar en las películas que te gustan, en el cine que te gusta, en el tipo de colores que te gusta ver, por ejemplo, en el cine, las series, en los libros… ¿Qué te imaginas? ¿qué libros te gusta leer? Vete a exposiciones, a galerías. Coge referencias de un montón de sitios que no sea de ilustradores. Porque lo que ocurre muchas veces es que cuando nos influenciamos, o se influencia la gente que está comenzando, en otros ilustradores digamos que siguen una estela demasiado clara y pueden confundirse. Porque pueden gustarles otros inmediatamente, y no saber qué estilo coger porque van cogiendo estilos. Pero si uno se hace su propio estilo con los elementos que encuentra, que le gustan de verdad, al final es como se genera un mundo. No solamente es el dibujo, el color, sino qué elementos incluyes, qué cosas te interesan, qué simbolismo quieres meter, qué escenas te gustan… Y eso solamente lo puedes descubrir en el día a día, leyendo, viendo películas, en los museos, yendo a exposiciones, haciendo vida cultural, poniendo la oreja, escuchando conversaciones, contando historias. Todo eso es lo que hace que un artista tenga un mundo interior, porque da igual que seas un ilustrador, o un pintor, o un escultor. Al final es que puedes tú aportar al mundo que sea único en ti. Por eso hay mucha gente que se deprime mucho, porque dice cuánta gente hay que es muy buena. Pero todos ellos han llevado un proceso largo de entender qué es lo que les ha motivado a estar ahí o qué mundo generar. Y yo creo que ese es el mejor consejo que puedo dar.

Muchas gracias por atendernos, Laura.

Muchas gracias por invitarme.