Alex Saviuk: «Trabajé veintidós años con Stan Lee haciendo historias pero con él solo hablé en tres ocasiones»

Hablamos con el dibujante de la muerte de Iris West-Allen, colaborador de Stan Lee durante veinte años, creador del primer Galactus-Veneno o dibujante de Spiderman durante los años de McFarlane.

Durante la pasada Metrópoli Comic Con, en el horario estrella del sábado tarde, todos los focos estuvieron puestos en la conferencia protagonizada por Alex Saviuk. Aunque posiblemente sea desconocido para muchos lectores, todo aquel que haya leído más o menos comics de Spiderman durante los años ochenta y noventa habrá leído algún cómic suyo. Dibujante asociado a la franquicia de Spiderman, donde ha dibujado varias colecciones (Amazing, Web, Animated) o las tiras de prensa con Stan Lee durante veinte años, su trayectoria como veterano del medio garantizaba anécdotas y curiosidades de los últimos cuarenta años de la industria. Desde los tiempos que dibujó la muerte de Iris West-Allen hasta aquella ocasión que dibujó un Galactus con el simbionte de Veneno. Sin embargo, nadie podía esperar que el carisma desbordante de Alex Saviuk iba a dejarnos a todos con la boca abierta. Una hora y media de charla con una leyenda del medio.

Entrevista a Alex Saviuk

Tengo entendido que tus primeros años como lector envuelven una historia que será la envidia de muchos de nosotros…

Pues sí, porque puedo decir que conozco a John Romita Sr. desde hace casi cincuenta años. Conocí a sus hijos porque iban al mismo colegio que yo. De hecho, John Romita Jr. y yo compartimos la misma fecha de nacimiento, el 17 de agosto. Yo tengo cuatro años más que él, aunque en realidad parece que soy veinticinco años mayor [Risas], porque si alguna vez habéis visto a John Romita tiene el pelo negro y parece como un Arnold Schwarzenegger un poco más pequeño.

Cuando estaba en el colegio conocí a su hermano mayor primero. Estábamos en un club dentro el colegio, pero a mí me daba a un poco de vergüenza preguntarle porque ya sabía que su padre era John Romita Sr. Como vio que a mí me gustaban los cómics y me gustaba dibujar, unas dos o tres semanas después de conocerle, me preguntó a ver si yo conocía quién era su padre. Y como le contesté un muy entusiasta “¡Por supuesto!”, me invitó a conocerle si yo quería. La respuesta fue un sí rotundo, y un sábado fui a su casa a conocerle.

Todo esto es muy curioso porque este agosto yo cumplo 67 años y cuando le conocí yo tenía 17 años y John Romita Sr. tenía 37 años. Ahora es mi hijo el que tiene 37 años. Conocí a Romita cuando tenía la edad que tiene ahora mi hijo, lo cual es algo muy divertido. En aquel momento John Romita Sr. había empezado a dibujar a los Cuatro Fantásticos tras la salida de Jack Kirby. Y estaba muy, muy nervioso porque estaba sucediendo al Rey. Y me enseñó las páginas que estaba dibujando en aquel momento, todo lo que tenía en su mesa de dibujo. Como podréis comprender, para un chaval de 17 años todo aquello era increíble. Y además también estaba entintando algunas páginas de Amazing Spiderman dibujadas por Gil Kane, quien es otro de mis héroes. Así que allí estaba yo, con páginas de los Cuatro Fantásticos y de Amazing Spiderman delante de mí, y otras tantas páginas colgando de las paredes en aquel estudio. Fue una tarde espectacular. Y hablamos. Hablamos sobre lo difícil que es ser un dibujante de cómics y de todas las horas que hay que invertir todos los días para poder cumplir. No es una vida fácil. Pero si tienes esa pasión por el dibujo, todo eso te da igual. Simplemente lo haces.

No recuerdo exactamente si yo tenía esa pasión en aquel momento. En cuanto acabé el instituto fui a la universidad, porque quería ser médico. Estuve allí durante unos dos años y medio estudiando biología, química y todas esas cosas que eran necesarias para poder llegar a ser un médico. Desafortunadamente, conocí a mi primer gran amor en aquellos años de la universidad y cuando rompió mi corazón, en aquel mismo momento también perdí el interés en intentar acabar medicina.

Simultáneamente, durante aquellos años había empezado a tocar en una banda de música para intentar pagarme mis estudios. Y allí seguí, porque durante un año y medio no volví a pisar ninguna universidad. Solo me dediqué a tocar en la banda y a ahorrar un poco de dinero. El padre de uno de mis mejores amigos era un director artístico en una agencia de anuncios y me preguntaron a ver si quería trabajar como ilustrador de moda. No lo pensé mucho, así que me consiguieron una entrevista de trabajo. Allí me presenté, con mis veintidós años, aunque aquella agencia estaba a unos cuarenta y cinco minutos de distancia de donde yo vivía. El hombre me enseñó todos los diseños que estaban manejando en aquel momento en la agencia y la idea de dedicarme toda mi vida a dibujar modelos y diseños de ropa tan delgaditos me horrorizó. No había nada de narrativa. Solo poses, ya fueran de hombres o mujeres. No había nada de magia detrás de todo aquello. Decliné la invitación, pero al menos aquello me sirvió como inspiración para, por fin, apuntarme a una escuela de arte.

Llevé mi portfolio a la Escuela de Artes Visuales de Nueva York y me apunté. Allí tuve la oportunidad de estudiar bajo las órdenes de Will Eisner, el creador de The Spirit. Fueron dos años magníficos. No llegué a acabarlos, porque pensé que ya había tenido instrucción suficiente así que fundé mi propia revista. La llamé “Freedom”, porque tenía la libertad de hacer todo lo que quisiera en ella. Creé un personaje que era una especie de Doctor Extraño pero que entraba en los sueños de la gente. Y luego creé otra historia en las páginas finales. Pagué la imprenta, lo preparé todo y puse yo mismo las grapas. Imprimí trescientas copias de esta revista y lo mandé a muchas tiendas de cómics de Estados Unidos. Uno de los que me contestaron fue Phil Sullin.

 En los años setenta Phil fue uno de los primeros pioneros en crear convenciones de cómics. Le envié una copia de mi revista, le gustó y me pidió quinientas más. No las tenía, así que tuve que ir de nuevo a la imprenta a volver a imprimir más que al principio y luego se las llevé a su casa. Tenía una casa impresionante. Los techos estaban muy altos y tenía todas las paredes con originales de cómics de los grandes maestros de los años cuarenta o cincuenta. Tenía varios del Príncipe Valiente, de Hal Eisner. Páginas de Bob Kane de Batman. Páginas de Will Eisner, de Joe Kubert… Mi cara era todo un poema. Hicimos la transacción y un par de semanas después había una convención de cómics en Nueva York. Me pillaba cerca de casa así que allí fui. Vi que tenía una mesa impresionantemente grande, de unos 20 metros, donde tenía expuesto todo su material. Y mi revista estaba allí, en el medio. Le pregunté a ver qué tal estaba funcionando mi revista y me dijo “Más o menos bien, parece que le despierta un poco de interés a la gente”. Y con esa ilusión me fui a dar una vuelta por el resto de la convención a ver qué más veía. Media hora después me llamaron por megafonía para que fuera a la mesa de Phil Sullin. Allí, de pies, estaba un hombre de más o menos mi edad que me preguntó a ver si estaba trabajando para alguna editorial en aquel momento. Como le dije que no, me invitó a trabajar para ellos. Para DC Comics. Era el presidente de DC Comics. Así que un par de días después me planté en las oficinas de DC Comics y me recibió el director artístico Vince Colleta.

En DC me encargaron la que acabaría siendo mi primera historieta, una página de misterio. Tras eso me asignaron una historia de siete páginas de ciencia ficción y luego cinco páginas para un cómic de guerra. Y luego de nuevo dos páginas de misterio y horror. Se las llevé al editor y estaba muy disgustado con el resultado. Si recordáis, por aquel entonces estaba muy de moda Neal Adams. Neal fue muy innovador, entre otras cosas cambiando el tamaño de las viñetas dentro de la página. La historia que tenía que escribir yo en aquellas dos páginas era muy aburrida en un formato de viñetas iguales, así que lo cambié un poco. Tenía que trabajar sobre un guión completo y poner los bocadillos de una forma que fuese muy sencilla de leer y de entender. Y así lo hice, pero cambiando la estructura de las viñetas por completo. Al editor no le gustó nada. Él lo quería más tradicional. Fue a la oficina del director artístico y me mandó quedarme fuera. En esos minutos pensé que mi carrera había acabado justo nada más después de empezar. Desde fuera de la oficina oía el ruido de la discusión. No me acababa de creer que todo aquello fuera por culpa mía. Se abrió la puerta, salió Vince Colleta y me dijo “Eh, chaval. Ven aquí”, con aquella voz grave que tenía. Según entré empecé a disculparme por aquellas páginas, pero me interrumpió y me dijo: “No, no, no. No te preocupes. Son fantásticas. Oye, ¿qué te parecería dibujar la serie de Green Lantern”. Me quedé sin respiración. Lo primero que pregunté es qué había pasado con Mike Grell, que era el dibujante regular. Le restó importancia y me llevó ante el editor, Julius Schwartz. Una leyenda de DC Comics desde los años cuarenta y todavía seguía trabajando para DC en los setenta. Y, atentos, Vince Colleta me presentó de esta forma: “Ey, Julius. Este es Alex Saviuk, el chaval del que te he hablado. El que se cree que es mejor que Gil Kane” [Risas].

Julius no le dio importancia a la broma y me pidió que dibujase algunas páginas de muestra para que se pudiera hacer una idea de lo que yo podía hacer. Se las llevé dos días después, me pidió que esperara unos minutos fuera de la oficina y cuando acabó de pensar me ofreció dibujar una historia de Dennis O’Neil. Pensé que era un fill-in, un número de relleno. Cuando le entregué las páginas de ese número al mes siguiente, me dio un cheque y otro número. Por mi genial. Al mes siguiente, lo mismo. Un cheque y dos números de relleno más. Pero al mes siguiente me dijo que iba a dejar de editar la serie, la cual iba a pasar a manos de Jack C. Harris. Fui a su oficina y me dijo que estaba de acuerdo con que yo fuera el dibujante regular de Green Lantern, y lo fui durante año y medio.

En medio de todo aquello, tuve alguna reunión con el coordinador de artistas freelance, Paul Levitz. Paul me preguntó a ver si yo tendría interés en dibujar The Flash. Enseguida se dio cuenta que yo estaba confundido porque pensaba que querían que dibujara The Flash en lugar de Green Lantern. Y no, lo que querían es que dibujara ambas series a la vez. Estaban confiando bastante en mí. Y aunque por aquel entonces los números solo tenían diecisiete páginas de historia principal, hacer dos series implicaba tener que dibujar treinta y cuatro páginas todos los meses. Y eso era mucho incluso para mí. Iba a ser un reto duro. Tras tres o cuatro meses de dar lo mejor de mí mismo, nos dimos cuenta de que empezaba a acumular algunos retrasos que iban a empeorar según pasara el tiempo. Así que decidieron que dejase de dibujar Green Lantern y que me dedicara solo a The Flash. Lo mejor de esto era que mi editor era Ross Andru, que había venido de Marvel Comics y era otro de mis héroes. Durante los cincuenta había dibujado Wonder Woman, los Metal Men y tantos otros cómics que habían sido de mis favoritos. Y cuando fue a Marvel hizo Spiderman durante mucho tiempo, también. Un héroe. Y ahora que trabajaba como editor en DC para mí era una gran oportunidad. Aunque fueron solo siete números con él, la verdad es que aprendí mucho de él. Muchas cosas que todavía uso a día de hoy.

 Tras esto, estuve unos seis meses fuera del mercado del cómic porque de repente me empezaron a ofrecer muchos trabajos de ilustración para el mundo de la publicidad. Desde posters para películas como aquella de “Radian Avenger” o algo similar, que era una película con alfombras voladoras, Christopher Lee haciendo de malo, hechizos… Todo esto y mucho más. Y de repente dejaron de llegarme encargos, así que volví al mundo del cómic. No había posibilidad de volver a la serie de The Flash, pero Julius Schwartz me ofreció trabajar en algunos títulos de Superman, haciendo historias de Jimmy Olsen, de Lois Lane… Hacía lo mejor que podía con este tipo de historias. Y me llegó la oportunidad de hacer historias con el propio Superman en DC Presents. Lo mejor de esa serie es que siempre era Superman y un héroe invitado. Así siempre podía dibujar a Superman y luego iba cambiando, desde el Joker hasta el Fantasma Errante o los Metal Men u Omega Men… Mis primeras colaboraciones con Superman fueron en 1982 y para finales de 1985 los editores nos juntaron en una comida a todos los que trabajaban en los títulos de Superman. Aquella reunión no tenía buena pinta, la verdad [Risas]. Las series de Superman vendían muy, muy poco. Y tuvieron que insuflar nueva vida a las series, con John Byrne, Jerry Ordway, Dick Giordiano, Marv Wolfman…

Nos prometieron que al menos íbamos a seguir teniendo trabajo en otras series, que no teníamos por qué preocuparnos. Aquello fue en noviembre. Pues bien, a finales de febrero entregué mi último cómic… y Julius Schwartz me dijo que no tenía más cosas para asignarnos. Había una última historia, pero se la tenía que dar a Curt Swan, que había dibujado al personaje durante cuarenta años así que se la debía. Pregunté al resto de editores y, aunque me prometieron que iban a darme algo en cuanto pudieran, la realidad es que no me llegó nada. Me puse nervioso. Llevaba cinco años casado y teníamos un niño de un año y yo tenía que mantener a mi familia. No podía quedarme de brazos cruzados. Afortunadamente, yo tenía la carta de poder llamar a John Romita Sr. Y así lo hice. Le dije que DC no podía darme más trabajo y que estaría interesado en trabajar para Marvel si tenían algo para mí. Su respuesta fue: “Por supuesto”. Siempre necesitamos dibujantes para números de relleno … porque nuestros dibujantes son lentos siempre”. Básicamente, podía ganar dinero de por vida haciendo únicamente números de relleno.

Un día después de mi reunión en la oficina de John Romita Sr. me llamaron desde Marvel para dibujar la serie de Iron Man. Me emocioné muchísimo, fui a las tiendas de cómics y me leí un año y medio de las historias previas de Iron Man para documentarme bien. Luego resultó que en Iron Man solo tenía que dibujar un número [Risas], pero al menos me lo pasé muy bien investigando. A partir de ahí no me faltó trabajo, desde varias portadas a aquella serie que era Defenders of the Earth, con The Phantom, Flash Gordon, Mandrake The Magician… Estaba basada en una serie de dibujos animados de la época. Tenía guiones de Bob Harras, que acabaría siendo Editor en Jefe de Marvel años después y que creo que ahora trabaja también como editor para DC. Y los diálogos estaban hechos por Stan Lee. Así que oficialmente, esta fue mi primera colaboración con Stan Lee, allá por 1986 o principios de 1987.

 [Y así, tras veinticinco minutos hablando a partir de una sola pregunta sin caer en la cuenta de que había que traducir su mega-respueta, el auditorio rompe a reír y aplaudir. Todos los presentes postrados ante el carisma desbordante de Alex Saviuk. Genio y figura]

Prometo no hablar durante tiempo a partir de ahora

 Alex, tu dibujaste Amazing Spiderman justo entre John Romita Jr., Mike Zeck y Todd McFarlane. ¿Cómo recuerdas aquella primera entrada tuya en los títulos de Spiderman?

El número 292 fue el primer número que dibujé, en un episodio de relleno. Y para mí es memorable por dos razones. Siempre pensé que si Peter Parker no vestía su tarje rojo y azul, para mí ese no sería Spiderman. En aquellos años, Peter llevaba vistiendo el traje negro ya por varios años. Pero por lo que más memorable es esta historia para mí es que en aquellas páginas finales del Amazing Spiderman #292, Peter Parker le pidió matrimonio a Mary Jane en el aeropuerto. Y en aquella última viñeta ella dice sí. Luego dibujé dos números más, en los que Peter se enfrenta al Doctor Octopus. Creo recordar que una de esas portadas estaba dibujada por John Byrne. De hecho, Byrne hizo primero la portada y luego el editor Jim Salicurp le pidió al nuevo guionista David Michelinie que escribiera una historia a partir de esa portada. Fueron dos números. Yo dibujé la segunda portada. Es la única que dibujé de Amazing. Todavía la tengo.

Luego entró Todd McFarlane a Amazing y a mí me asignaron a Web of Spiderman, donde necesitaban un dibujante para un par de números de relleno. Pero allí me quedé durante un año o así, desde el número 35 al 50. Y luego me pidieron que dibujara el Parallel Lives, que me llevó unos tres meses acabarlo. Eso sí, me permitieron seguir dibujando las portadas de Web of Spiderman para mantener la consistencia y la continuidad. Parallel Lives fue una historia maravillosa, con guión de Gerry Conway, ya que ofrecía un punto de vista distinto a la relación entre Peter y MJ y el hecho de que ella sabía que Peter era Spiderman muy desde el principio, pero no le había querido decir nada. Un repaso a la historia muy interesante, con los problemas propios de Mary Jane. Además, lo interesante en las tiras de prensa es que a Stan Lee le había gustado tanto esa historia que lo adoptó para las tiras de prensa donde ellos vivían como una joven pareja de recién casados, donde Peter seguía trabajando para J. J. Jameson y ella empezaba su vida como modelo.

Tu Spiderman del comienzo, más tradicional, más “Ross Andru”, es muy diferente al Spiderman que acabas dibujando en Web of. Por un lado, ¿Cómo ves tu evolución dibujando a Spidey? Y, por otro, ¿desde la editorial te pidieron que dibujaras a Spiderman como lo hacía Todd?

Cuando empecé Web, como podéis ver, desde el número 35 hasta el número 53, Todd McFarlane se volvió muy popular con su estilo en el personaje. Haciéndolo más parecido que nunca a lo que había hecho Steve Ditko en los primeros años. Y con muchas más redes. John Romita Sr. había dibujado a Spiderman con muchas menos redes, mucho más sencillo. Él tenía un acercamiento más científico al personaje y decía que Ditko dibujaba al personaje de forma inconsistente. Si era un primer plano, dibujaba pocas redes en su máscara. Si era un plano más alejado, dibujaba una cabeza más grande con muchas más redes en la máscara. John decía que eso no podía ser, ya que era un disfraz y tenía que ser siempre igual, con tres redes por la parte de arriba y dos por la parte de abajo. Dibujar Spiderman tenía que ser muy difícil.

En un momento dado, recuerdo que Sal Buscema estaba dibujando en Spectacular Spiderman mientras yo hacía Web. Jim Salicurp nos preguntó a los dos a ver si no nos importaría dibujar Spiderman igual que lo hacía a Todd McFarlane, haciendo que tuviera muchas más redes. Yo creo que eso se puede percibir en mi interpretación. Al principio era más como John Romita Sr. pero luego acaba siendo un poco más como Todd. Y luego, de nuevo, lo cambié para que fuera más mi estilo, acabando siendo una mezcla de los tres. A la gente le gustó mi versión, porque venían donde mí y me decían que era lo mejor de ambos mundos. Estoy contento con el resultado.

 Ahora no sé si preguntarte por el Spider-Hulk o por la spider-armadura aquella tan polémica.

[Risas] La armadura la usamos en un número, el número 100 de Web of Spiderman. Y se convirtió en algo tan polémico como popular. En aquel momento el editor de Spiderman me dio un diseño más o menos cerrado de la armadura, así que no fue tanto idea mía como de la editorial. En mis primeros dibujos me pareció algo muy chulo de dibujar para el personaje, pero luego me di cuenta que era muy laborioso. ¡Era una locura! Dibujar eso viñeta tras viñeta, con todos aquellos pequeños trozos reflectantes… Menos mal que al final acaba destruyendo la armadura. Hicieron muñecos, apareció en la serie de animación…

En aquellos años en la franquicia arácnida participas en muchas sagas y en muchos crossovers, como por ejemplo Matanza Máxima. Sin embargo, tu último número en la serie es justo el anterior al comienzo de la Saga del Clon. ¿Por qué dejas de dibujar Web of Spiderman?

No fue porque yo quisiera. En septiembre de 1992 nos convocaron a todos los guionistas y dibujantes a las oficinas de New York. Querían planificar bien la saga de Matanza Máxima, y allí estuvimos dos o tres días planificándolo todo bien, así como algunas de las repercusiones. El año siguiente, nos volvieron a convocar para planificar la Saga del Clon. Sin embargo, al volver a casa y mientras todavía estaba acabando la historia para los números 114 a 116, me dijeron que no iba a volver a dibujar Web. Las ventas de Web llevaban meses bajando poco a poco. Cambiaron de guionista, cambiaron de entintador… Parecía que estaban buscando excusas para tratar de justificar hacia arriba en la editorial que no estaban intentando hacer algo para ganar más dinero. Que es cómo funcionan las empresas, desafortunadamente. Y el siguiente fui yo.

Y a la vez que me decían que no iba a dibujar más Web, me dijeron que tenían otra serie de Spiderman para mí. Yo no entendía nada. ¿Era válido para dibujar a Spiderman o no? ¿Qué sentido tenía quitarme de uno para ponerme en otro? La nueva serie era Spiderman Animated, basado en la serie de dibujos animados de Spiderman, a mediados de los años noventa. Me ofrecían dibujarla y entintarla yo mismo. Fui divertido hacer ambas cosas en los primeros números, aunque me implicaba mucho trabajo. Era algo novedoso, por lo menos. Pero tras el número cinco, me pidieron que tenía que empezar a dibujar con otro estilo. Hacerlo más simple, más como un dibujo animado, con menos detalles en los fondos, con más zonas oscuras… Me decían que era como hacer dibujos animados, pero a mí me parecía más bien un libro para colorear. Esa serie duró unos dos años y medio. Y mientras tanto, Web of Spiderman duró menos de un año con la Saga del Clon. Después lo cancelaron. Qué ironía.

 Bueno. Atención. Ha llegado el momento. Creo que todos los aquí presentes se merecen que nos obsequies con tu interpretación de Stan Lee ofreciéndote trabajar con él en las tiras de prensa. Así que, por favor, Alex…

[Risas] Bien, bien. Perfecto. Podéis sacar el móvil si queréis para grabarlo [Risas]. Estamos a finales de 1996 cuando cancelan esta serie de Spiderman. Y a principios de 1997 me llamó un editor Marvel, llamado Ralph Macchio. Me comentó que Stan Lee estaba buscando a alguien que quisiera dibujar las tiras dominicales de Spiderman para los periódicos porque quien lo había hecho durante el último año y medio se quería retirar. Por supuesto, le dije que estaba más que dispuesto a ello. Así que le mandé a Stan Lee, a su oficina, algunos de mis cómics de Spiderman como muestra para que pudiera ver qué podía hacer. Una semana después, mi mujer y yo llegamos del centro comercial de hacer unas compras y había un mensaje en el contestador. Estaba parpadeando. Pulsé el botón para escucharlo, y era un mensaje de Stan Lee. Decía [nota del editor: Alex Saviuk imita la voz de Stan Lee, telegrafiada y grandilocuente]: “Alex. Me encanta tu trabajo. Me gustaría trabajar contigo. No pagan muy bien, pero… piensa en la gloriaaaa”. Y así empezó todo.

 [Aplausos] 1997. Desde entonces y hasta hace marzo de este año has trabajado con Stan Lee y además también has entintado la tira diaria de los periódicos que dibujaba Larry Lieber, el hermano de Stan. ¿Cómo ha sido esta aventura y adaptarte a trabajar para periódicos?

Una de las cosas de dibujar en tiras de periódico es que no tenemos toda la libertad del mundo para hacer las viñetas de la forma y el tamaño que queramos. Cada periódico tiene un hueco concreto reservado y hay que ceñirse a ello. Son seis huecos. No podemos hacer viñetas verticales, no podemos hacer viñetas horizontales. Solo seis viñetas, todas del mismo tamaño. Consistentes. Porque por ejemplo en algunos periódicos sitúan todas las viñetas en una misma fila. Pero en realidad, si te fijas en los cómics de los años cincuenta o de los primeros años sesenta, la mayoría de los cómics tenían una disposición similar, de seis viñetas por página. Para mí era algo más o menos natural. Stan Lee había creado el Método Marvel hacía años, donde dejaba mucha libertad al dibujante para que organizara la página con el número de viñetas y la forma que quisiera. Aquí esto ya no valía, era algo más cerrado. Similar a lo que había tenido que hacer en mis tiempos con DC Comics. Seis viñetas y todo el texto. Eso es lo que venía en el guión. Así que solo tenía que tener cuidado con posicionar a los personajes en las viñetas en el orden en el que están hablando en el guión, para que los bocadillos vayan en orden y no confundan al lector.

Trabajé con Stan Lee durante veintidós años haciendo estas historias pero con él solo hablé en tres ocasiones. Una de ellas me llamó para decirme lo mucho que estaba disfrutando trabajando conmigo. Se lo agradecí, porque realmente este trabajo no era un trabajo directo con Marvel, así que ya no tenía ningún contacto directo con la editorial. Se preocupó por ello y me dijo un par de personas con las que podía ponerme en contacto para ver si surgía algún trabajo más. Nadia salió adelante, pero le agradecí que intentara convencer a los editores para que me volvieran a dar trabajo de cómics.

Desafortunadamente, Stan Lee murió en 2018, en noviembre. Yo siempre había tenido la sensación de que Marvel cancelaría este proyecto cuando Stan Lee muriera. Llamé a la oficina ese día o al día siguiente y me dijeron que si, que Marvel había decidido seguir con lo que ya estaba previsto y planeado pero que no seguirían más allá. Habíamos empezado una historia nueva en ese momento, porque solíamos trabajar con tres o cuatro meses de antelación a su publicación. La última viñeta la cambiamos un poco, de forma que fuera un homenaje a Stan Lee, y así descartamos la viñeta que estaba prevista porque era el inicio de una nueva historia. Acabamos con Peter y Mary Jane yendo de vacaciones a Australia. En principio iba a ser una historia en la que se iban a enfrentar a un personaje que crearon Stan Lee y John Romita Jr. hace cincuenta años, el Kangaroo. Pero eso al final no salió. Me pidieron un poco la opinión, no me hicieron mucho caso, pero al final salió así. Y lo mismo ocurrió con la tira diaria. Ahí al menos pude dibujarme a mí mismo y a Roy Thomas en la viñeta, porque en realidad Roy Thomas era el que había estado guionizando las tiras de prensa para Stan Lee. Lo que se conoce como “ghost-writer”. Luego Stan Lee, como editor, solía supervisarlo todo y cambiar los diálogos que él consideraba. Le ahorraba el tiempo de tener que hacerlo todo. Para él era más sencillo reescribir que escribir desde el principio. Lo que fue una pena es que al final Roy no pudo aparecer acreditado en ningún momento. Si las tiras de prensa vuelven en un futuro o no, o si yo me acabo de encargar de ello finalmente, es solo algo que el tiempo dirá. No sé lo que tienen pensado Marvel o King Feature. De momento están reimprimiendo algunas de las ya publicadas. De hecho, en la página web de King Feature, Comics Kingdom, se pueden leer todas esas historias para quien esté interesado.

 

Hasta aquí hemos llegado. Muchísimas gracias por tu tiempo y por tus anécdotas, Alex.

Muchas gracias a vosotros.