El manga «Riendo bajo las nubes» devuelve a la actualidad las series sobre la era meiji.

Título: Riendo bajo las nubes
Guion, dibujo y color: Karakara Kemuri
Edición Nacional: Milky Way
Edición Original: Mag Garden
Formato: Rústica con sobrecubierta, 192 páginas
Precio: 8,50€

Reseñar el manga Riendo bajo las nubes es un tanto complicado. No porque el manga sea poco accesible, todo lo contrario gracias a la editorial Milky Way, sino porque su obra original se compone de varios trabajos. Este manga cuenta con dos precuelas Rengoku ni Warau y Utakata ni Warau, tras estos se situaría Donten ni Warau (Riendo bajo las nubes) y una cuarta, que ocurriría paralela a ésta en el tiempo, llamada Donten ni Warau Gaiden.

El manga publicado por Milky Way, Riendo bajo las nubes, es la historia principal que vertebra todas las demás. Es decir, es la historia central y tiene un inicio y un final que podemos leer ya en castellano en seis volúmenes. Sin embargo, esperemos que con el tiempo la editorial nos haga llegar el resto de obras.

Este manga está protagonizado por los hermanos Kumo. Estos tres hermanos viven en un templo y se encargan de proteger la zona adyacente al mismo. Así como a hacer de barqueros para el gobierno. Ya que viven cerca del lago Biwa, donde se sitúa la cárcel con mayor nivel de seguridad de la isla. Y de donde nunca ha conseguido escapar ningún criminal. Los hermanos Kumo son quienes trasladan a los criminales hasta allí.

Tenka, es el responsable del templo y el encargado de entrenar al resto de hermanos. Le precede su reputación como guerrero, pero frente a sus hermanos sólo sonríe como si nunca pasara nada. Tiene una actitud que podría parecer irresponsable, hasta que las cosas se ponen serias. Soramaru, el mediano, está obsesionado con superar en destreza a su hermano mayor, por lo que entrena con él cada momento posible. El menor de la familia, Chutaro, adora a sus hermanos y tiene devoción por ambos. Hasta un punto que resulta cómico cómo le afecta todo. Sin embargo, nunca huye y ayuda en todo lo que puede.

La historia se sitúa en la Era Meiji (1868-1912), época en la que se prohibió el uso de las katanas y el tipo de gobierno permitió la entrada de inmigrantes de otros países en Japón, así como la influencia occidental. Además, con la prohibición de las katanas terminó definitivamente la época de los samuráis. Por lo que hubo muchos cambios sociales, políticos y económicos en muy poco tiempo. A todo esto, Karakara Kemuri añade en Sonriendo bajo las nubes una parte mitológica, incluyendo en su historia elementos sobrenaturales.

De todas las posibles historias mitológicas niponas, Karakara Kemuri utiliza en este manga la historia de Yamata-no-Orochi, una serpiente/dragón de ocho cabezas y ocho colas. En el manga se hace referencia a este ser únicamente por la denominación de Orochi. Según la mitología, Orochi era una serpiente dragón de ocho cabezas, ocho colas y de un tamaño tal que ocupaba ocho valles y ocho montañas. Además, su espalda estaba cubierta por ocho árboles gigantes.

Su aparición en distintos mangas hace que no sea totalmente desconocido para el lector español. Por ejemplo, en Naruto el villano principal Orochimaru está basado en esta misma historia, e incluso se llega a convertir en cierto punto en una serpiente de ocho cabezas. Por lo que todo el apartado mitológico que aparece en Sonriendo bajo las nubes es fácil de digerir para todo tipo de lectores. Y muy disfrutable para aquellos que conozcan más en profundidad la mitología japonesa. En el primer volumen de la serie no sólo se presentan los hermanos protagonistas, sino que aparece un salto temporal unos 600 años antes para contarnos la historia de dos personajes secundarios importantes para el futuro de los hermanos. Y el inicio de la historia de Orochi, un personaje que queda aletargado para volver a aparecer ante los hermanos Kuma.

De esta forma ambas historias quedan enlazadas, tanto Orochi y su poder destructivo sobrenatural como los hermanos Kuma, que no sólo tendrán que enfrentarse a una época cambiante sino también a su pasado familiar (que, por el momento, sólo uno de ellos recuerda) y al trabajo que deben llevar a cabo.

El primer volumen cuenta sólo con tres episodios, y dos de ellos cuentan ese pasado protagonizado por Orochi. Sin embargo, desde el principio del segundo volumen la historia acelera en cuanto a evolución de personajes y los eventos a los que se tienen que enfrentar. El pasado de los hermanos volverá para atormentarlos, y no sólo eso, deberán enfrentarse a él. Además de buscar al nuevo recipiente de Orochi, ya que cada trescientos años tiene de nuevo la oportunidad de encarnarse y destruirlo todo a su paso.

Karakara Kemuri es capaz de desarrollar en seis números una historia con un trasfondo profundo, y complicado, que sin embargo explora de forma muy correcta y comprensible. Además, nivela perfectamente los apartados dramáticos con la comedia, por lo que crea una lectura rápida y entretenida.

Diseño final de la sobrecubierta de la edición de Milky Way

En el apartado gráfico, Karakara Kemuri no obvia los fondos. No sólo se centra en unos personajes con unos diseños muy diferenciados unos de otros, sino que también dedica mucho tiempo a edificios (tanto tradicionales, como más modernos), como a los templos, o la propia prisión en medio del lago. Respecto al diseño de los personajes, los hermanos Kumo y muchos de los antagonistas tienen un tipo de vestimenta más tradicional relacionada con la época de los samuráis. Debido a la transformación de la era Meiji, la autora se permite hacer cambios a sus trajes algo más fantásticos pero manteniendo las líneas más tradicionales. Ocurre lo mismo en cuanto a las armas.

El único diseño que se sale un poco de la norma, y que en mi opinión personal es un error que debería obviarse en una obra tan buena como ésta, es el diseño de una mujer incluida en el grupo principal de la policía. Representando al antiguo shinsengumi, tal y como ocurría en Rurouni Kenshin, en la “actualidad” llevan un uniforme de corte occidental. En Riendo bajo las nubes, una de las mujeres de ese grupo lleva la chaqueta completamente abierta, y el pecho lo lleva cubierto de forma escasa por un trozo de tela negra rajada. Un diseño que, a estas alturas, podría evitarse ya que es absurdo e imposible luchar con él. Y que, en comparación con sus compañeros, parece ser el único personaje al que se trata como un trozo de carne (en cuanto a su diseño).

El dibujo de la autora es de línea fina, muy detallado y con una predominancia de negro en escenas muy destacadas. Las escenas de batalla están bien desarrolladas, pero no se hacen eternas, por lo que el argumento continúa sin problemas y avanza rápido. Además, Karakara Kemuri es capaz de llevar una escena cómica con algunos personajes en formato SD (súper deformados, con cabeza muy grande y cuerpo muy pequeño, en modo cómico) a una situación más tensa en pocas páginas. Y de ahí hacernos llorar gracias al guion que, pese a ocupar sólo seis números, es capaz de profundizar tanto en los personajes como en los hechos que están viviendo.

La edición de Milky Way es, como siempre, de gran calidad. No sólo en sus páginas interiores sino también en las portadas. Ya que han mantenido los diseños de la edición de los tomos japoneses. Además de una gran traducción por parte de Emilio Ros Casas.

Como ya se ha mencionado al principio, existen otras obras en torno a Riendo bajo las nubes, pero ninguna hace referencia a los tres hermanos Kumo. Por lo que quien decida embarcarse en esta aventura podrá hacerlo de principio a fin sin temor a tener que esperar por el siguiente número. Por otro lado, quienes ya nos hemos acercado a esta historia esperamos que, en algún momento, Milky Way decida traernos el resto de obras relacionadas. Mientras tanto, ¡tenemos seis tomos para disfrutar de los hermanos Kumo, y la era Meiji!