Karl Kesel: «En el año 2000 Harley Quinn era un diamante en bruto»

Co-creador de Superboy, guionista de la primera serie regular de Harley Quinn, entintador de George Perez o John Byrne... hoy hablamos con una figura clave en 30 años de la industria del cómic

Uno de los invitados estrella durante la pasada edición de Metrópoli Comic Con. Podría parecer pretencioso afirmar que la historia del DC Comics no se entiende sin la figura de Karl Kesel, y efectivamente quizá suene excesivo, pero lo cierto es que este polifacético guionista y entintador ha estado presente en muchos de los momentos clave de la editorial durante los años ochenta, noventa y principios de siglo. Desde ser el entintador de George Perez en Historia del Universo DC o de John Byrne en Legends, su participación en los eventos relacionados con la muerte de Superman y la aparición de sus sucesores (es el co-creador de Superboy) o la Boda de Superman figuran en su currículum, pero no es conveniente olvidar que fueron él y Terry Dodson quienes lanzaron la primera serie regular de Harly Quinn o que, junto a Immonen, fue el encargado de redimir la polémica figura de Hal Jordan en La Noche Final, sin olvidar los excesos de los noventa en forma de los cómics Amalgam. Un guionista notable y un entintador sobresaliente (Kesel entita a Mike Weiringo en Tellos, por ejemplo) con muchas anécdotas que contar. El resultado de esa charla, a continuación.

P: Para empezar, me gustaría preguntare ¿Cómo empezaste a leer? ¿Con qué comics empezaste? 

K: Comencé a leer cómics un poco tarde, cuando tenía diez años. Mi familia hizo un viaje atravesando todos los Estados Unidos que duró todo un verano y me aburría mucho, porque me tocaba sentarme en la parte trasera del coche durante diez o doce horas cada día. Afortunadamente, por aquel entonces las gasolineras tenían cómics y yo los compraba cada vez que parábamos en una. En algunos sitios estábamos más de un mes y las gasolineras no tenían que devolver los cómics, por lo cual hacían ofertas. Así que me podría comprar tres o cuatro cómics de Spiderman de golpe. Así es como comencé. Me convertí en un gran fan de Marvel. Leí mucho Sipderman, Daredevil, Los Cuatro Fantásticos… Las cosas típicas de Marvel.

P: ¿Qué recuerdas de tus inicios? ¿Te resultó complicado entrar en DC?

K: Tuve mucha suerte, porque en aquel momento, DC estaba buscando nuevos talentos en su serie Showcase, cuyo objetivo básicamente era ese: encontrar nuevos talentos. Por aquel entonces, vivía en Nueva York durante la mayor parte del año y tenía un trabajo en una tienda, pero cuando podía, dedicaba todo mi tiempo a entintar muestras. Deje algunas copias en Marvel y en DC. Hice eso durante un año hasta que, finalmente, me llamaron de DC y me pidieron que formara parte de su showcase. Y así es como entré en DC.

P: Y en dos años ya estarías entintado series de DC. ¿Quién fue tu mentor en DC?

K: En DC hubo dos personas que me ayudaron mucho… Yo ya había ido a la Joe Kubert School, así que Joe Kubert y otros profesores de ahí ya me enseñaron muchísimas cosas, pero mi verdadero entrenamiento fue cuando empecé a trabajar. Porque, por supuesto, lo que aprendes en una escuela es muy diferente a lo que aprendes, muchas veces, en la vida.  En DC, Karen Berger, que fue mi primera editora a tiempo completo en una serie de La Legión de Superhéroes y me ayudó mucho. Digamos que sacó a relucir mi actitud profesional, porque yo siempre quería quedar como un profesional frente a ella. Tenía que cumplir las fechas de entrega y ser mejor de lo que jamás hubiese pensado que llegaría a ser.

Y ayudándola a ella, estaba el editor jefe de DC en ese momento: Dick Giordano. Y Dick, aunque fue conocido por muchas cosas en su carrera, aquello por lo destacó primero fue como entintador. Así que podía hablarme de forma muy directa sobre lo que funcionaba y lo que no. Y eso ayudó muchísimo. Poder poner los papeles en su oficina y que él me enseñara algunas cosas muy concretas ahí: “mira, pon un poco más de negros aquí…” Ya sabes, era como ideal para mí. Me ayudó mucho.

P: Trabajaste con grandes nombres como George Perez o John Byrne con tan solo dos años de carrera. ¿Fue un reto para ti?

K: Fue sorprendente, emocionante y realmente atemorizador. De repente, trabajaba junto con mis ídolos de la infancia. Diría que más específicamente, John Byrne. Como a todo el mundo, me encantó lo que hizo en X-Men, me encantó lo que hizo en Los Cuatro Fantásticos y escuché que iba a trabajar en Superman. Y, de sopetón, estar dentro de esa “mezcla” no es para nada lo que tenía en mente que tocaría, créeme. Trabajar con gente de ese nivel, te obliga a que estés a su altura. El trabajo de un buen entintador consiste en no fastidiar un buen dibujo. Y a mí me dieron dibujos verdaderamente increíbles. Así que trabajé muy duro y cuidadosamente para no destrozarlos. Eso me hizo ser mejor en mi trabajo. 

P: Empezaste en el número cuatro de Superman. Man of Steel lo estaba haciendo Dick Giordano. ¿Tomaste a Giordano como referencia?

K: Yo no sé qué decisiones se tomaron para que yo acabase haciendo Superman. No sé si Dick Giordano, quien estaba haciendo Man of Steel junto con John, fue quien determinó que quería continuar con Action Comics y que yo estaría haciendo Superman. A mí, simplemente, me dijeron que entintase Superman. Y yo dije que sí. Giordano me dictó un poco el estilo a la hora de trabajar en esa serie, pero fueron cosas puntuales muy al principio. Más que nada, porque él trabajaba con un estilo similar al que me gusta usar en mi trabajo. Terry Austin, a quien admiro mucho, tenía un estilo muy distintivo, pero no era exactamente el estilo que yo empleo. Simplemente, no era eso. Terry solo hizo tres números de Superman y alguien tenía que hacerse cargo. Podía ser Dick o podía ser yo. Y, los responsables de la editorial, tomaron la decisión. 

P: Trabajaste con Rob Liefeld en Halcón y Paloma…

K: Sí, hablemos de esto. Es divertido…

P: …Y también trabajaste con Barbara (Kesel) en el guion. ¿Cómo surgió este proyecto?

K: Yo llevaba un buen tiempo intentando aproximarme a trabajar como guionista. Siempre estaba molestando, por decirlo de una menera suave, a John Byrne. Le sugería cosas. “Molaría que hiciéramos esto”. Y John siempre me escuchaba pacientemente. De vez en cuando usaba alguna de mis ideas, lo cual era emocionante para mí. Mientras entintaba el trabajo de George Perez en Historia del Universo DC, cuando llegamos a la parte de la Crisis en las Tierras Infinitas, había una viñeta llena de personajes muertos. Uno de ellos fue la primera Paloma, la Paloma masculina. Y pensé que Paloma tenía un nombre suave y un uniforme muy estilizado. Llegué a la conclusión de que Paloma debería haber sido una mujer desde el principio. Eso hubiese hecho al personaje más interesante y atractivo. Se lo comenté a la que por aquel entonces era mi novia, Barbara Randall, que estaba trabajando en DC y pensó que era una idea genial. Acordamos que, tal vez, podríamos coescribir algo en relación a esto. Así que le mandamos una propuesta a Mike Carlin, al que también le gustó. Así que la miniserie Halcón y Paloma fue aprobada y tenía en mente entintarla. Pero necesitábamos a un dibujante. Y, de nuevo, Barbara, que estaba muy conectada a la comunidad de fans de California, supo, gracias a esta comunidad, que Rob Liefeld estaba haciendo mucho fan-art de los Titanes. Y pensó que, tal vez, funcionaría. Fue en la Comic Con de San Diego dónde me presentó a Rob. Rob me enseñó muestras de su estilo y me pareció maravilloso. Gracias a la recomendación de Barbara, Rob entró a formar parte de Halcón y Paloma e hicimos la miniserie juntos.

P: Durante tu carrera has creado muchos personajes, como Superboy, o estas nuevas versiones de Halcón y Paloma. ¿Por cuál se te recuerda más? ¿Por cuál te sientes más orgulloso?

K: Es como escoger a tu hijo favorito, ¿no crees? Tengo muchos fans de Halcón y Paloma. Tengo todavía fans en los que Superboy caló todavía más hondo. Pero tengo que decir que mi favorito es Sección Cero. En parte, porque lo he hecho con Tom. En parte, porque es un trabajo del que retenemos los derechos. Pero de lo que no tengo duda es que Sección Cero se ha fabricado artesanalmente como uno de esos cómics que realmente quiero hacer.  

P: ¿Cómo fue el encargo de escribir una de las series de La Muerte de Superman? ¿Cómo viviste el que fueran a matarle, a que lo convirtieran a cuatro personajes y que tú fueras a formar parte de ello?

K: Recibí una llamada del editor, Mike Carlin. Tan solo me dijo: “Hemos matado a Superman. ¿Querrías escribir uno de los títulos?” (risas). Y yo dije que por supuesto. ¿Cómo dices que no a eso? Así que yo ayudé a traer a Superman de vuelta de entre los muertos, con la ayuda de Tom Grummett. Una vez se decidieron cómo serían los cuatro Supermanes y a nosotros se nos asignó Superboy, en mi mente floreció todo de una forma bastante formada. Su núcleo era la arrogancia de la juventud. Es un personaje divertido. Lo cierto es que no tuve problemas con la editorial con este personaje, ya que parecía que íbamos todos en la misma línea. Conectó muy bien con muchos lectores, lo cual es genial. En realidad, en Adventure estuvimos seis números, pero con la buena acogida que tuvo Superboy enseguida nos pidieron que lo continuáramos. Con Steel pasó algo similar, realmente.

P: Bueno, pues vamos a hablar de la serie de Superboy. Al empezar una nueva serie, Karl, ¿pediste que te dejaran entintarla?

K: No. En ese momento de mi carrera estaba buscando conseguir credenciales como escritor. Quería que me vieran como un guionista. De hecho, estaba rechazando activamente trabajos de entintador. Nunca me ofrecieron entintar esto. Pero tampoco quería la oportunidad de hacerlo. Lo hizo Doug Hazlewood, que entintaba a Tom maravillosamente. Sí que pedí entintar las portadas porque quería entintar a Tom y esa era la oportunidad. Pero en ese momento de mi carrera me estaba centrando en ser conocido como guionista, así que ni lo pedí ni lo peleé.

P: En el número treinta dejáis la serie, tanto tú como Tom [Grummett]… pero ambos volvéis en el número 50. ¿Nostalgia?

K: Cuando llegué al número treinta sentí que ya había contado las historias de Superboy que quería contar. Antes de hacer historias secundarias, pensé que sería lo mejor dar un paso atrás y otra persona usase estos juguetes. Pero año y medio después me di cuenta de cómo volver a hacer fresco a Superboy. Pero solo lo quería hacer si estaba Tom. La idea en ese momento era como si Jack Kirby hiciera Johnny Quest. Cuando esa idea pasó por mi cabeza supe de inmediato que quería volver a la serie. También se dio que Ron Marz, quien hizo las historias cuando nos fuimos, quería dejarlo. Las estrellas se alinearon. Además, Tom estaba disponible. Así que quisimos hacer más magia con el personaje. Y esta vez sí que quería entintarlo, claramente.

P: Ese mismo año, además de Superboy y de la boda de Superman, también hicisteis World’s Finest Three. Ahí compartiste guion con Chuck Dixon. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Fuisteis los tres a proponerle este proyecto a DC o fue DC la que os lo ofreció?

K: Lo que yo recuerdo es que fue DC la que vino a nosotros. Nos dijeron que querían juntar a Robin y Supeboy. Tom ya estaba haciendo las dos series, así que le dijeron que lo dibujaría. Parecía lo más normal del mundo. Chuck, que escribía a Robin, y yo nos encargaríamos del trabajo de guion. Fue algo repartido al 50/50. Pero fue DC la que nos lo propuso. Tampoco es que yo viera ningún problema. Pensé que era una gran idea. Superboy y Robin deberían ser mejores amigos, la verdad.

P: Saltemos a 1996. Trabajas con Hal Jordan en La Noche Final, que causó mucho revuelo. ¿Cómo fue la experiencia de llevar a cabo una línea argumental tan polémica? ¿Cómo se concibió esa idea concibió esa idea? 

K: En el momento no me di cuenta de lo polémica que estaba la cosa con Hal Jordan. No me imaginaba que podría llegar a levantar tanto revuelo. El proyecto surgió porque estaba trabajando junto con Stuart Immonem en Adventures of Superman y pensamos en unas cuantas ideas que presentar en la reunión anual de Superman. Y fue Stuart quien dijo: “Bueno, pues si Superman toma sus poderes del sol, ¿Qué pasaría si el sol desapareciera?”. Si el sol no estuviese, Superman tendría muchos problemas. Y ese fue el comienzo de una idea que nos dimos cuenta que podría ser más larga. Así que le mandamos nuestras ideas a DC como un evento para varias miniseries y la editorial nos apoyó mucho. En algún momento del proceso, Hal Jordan se vio involucrado en esta historia. No estoy seguro de cómo sucedió, pero una vez se inmiscuyó, me sentí muy seguro de la decisión de incluirlo. Me gustaba mucho este personaje mientras crecí y, personalmente, no estaba muy contento con lo que estaban haciendo con él. Se habló de matar a Parallax. Y fui yo quien dijo que, si va a morir, vamos a darle una buena muerte. Démosle una muerte con la que los fans se sientan orgullosos viendo de nuevo al Hal Jordan que tanto querían. Así que terminamos convirtiendo a Hal Jordan en el héroe del evento. No era nuestra intención que fuese controvertida, y si lo fue, no era lo que buscábamos. Mi única pretensión era haber hecho que Hal fuera como debería ser.

P: Es bien conocido tu amor por Jack Kirby. Eso se puede apreciar en tus trabajos de Amalgalm: tanto en Spiderboy como X-Patrol. ¿Cómo recuerdas estos proyectos tan particulares?

K: Toda la idea de coger personajes de Marvel y DC para fusionarlos en el universo de Amalgalm… (Nota del editor: En este momento le enseño una de las páginas del Spiderboy)  Wow. Me encanta esa página. ¿A ti no? Son fantásticas. Mike Weiringo estuvo fantástico en este cómic. De todas formas, no sé exactamente si la idea vino por parte de Marvel o de DC. Sí que recuero que Mike Carlin, de DC, que tenía una fuerte amistad con Mark Gruenwald, de Marvel propuso la idea. Solo sé que recibí una llamada un día y me preguntaron si haría un cómic que tenía como título, Spiderboy. Querían que lo escribiera. Y fue condenadamente divertido. Hay unas similitudes asombrosas entre las similitudes entre ambos universos, igual que lo son sus diferencias. Y fue muy divertido ponerlos en la misma urna y ver que salía. Tengo que decir que Spiderboy ha sido el cómic en el que mejor me lo he pasado haciéndolo, teniendo en cuenta toda mi producción.

Y sabía que Mike Wieringo (tuvimos mucha suerte de tenerlo) trabajaba muy bien. Siempre hay una primera vez que trabajas con alguien y nosotros parecimos congeniar a las mil maravillas muy rápidamente. Incluso entinté la mitad de Spiderboy, dejando que Mike hiciera la otra mitad. Fue un gran proyecto. También tuvimos que hacer X-Patrol. Fue un proyecto raro, porque no podía encontrar a nadie para que se involucrase. Para mí, la idea de mezclar los X-Men con Doom Patrol era lo más natural, y me sorprendió mucho que tuviéramos problemas con encontrar a alguien que quisiera trabajar en ese cómic. Barbara y yo nos presentamos voluntarios para escribirlo y nos lo pasamos genial. Leímos mucho sobre X-Men y de algunos personajes de los Titanes. Caímos rendidos al suelo cuando se nos ocurrió Shatterstarfire, aquella mezcla de Estrella Rota y Starfire [Risas]. Así que estaba enganchado a escribir los cómics de Amalgalm. Fueron muy, muy divertido.

¿Podrías enseñarme la portada de Spiderboy una vez más? Sí, verás. El personaje del blanco se llamaba Bizarnage. Era una mezcla entre Bizarro y Matanza. Pero a mí no se me ocurrió el nombre. El nombre lo acuñó un joven interino de Marvel llamado Dan Slott. Ahora está haciendo cosas mejores. Pero mostró su brillantez desde el principio. [Nota del editor: Spiderboy se publicó en 1997].

P: Al año siguiente repetiste con los Challengers of the Fantastic…

K: Esto en verdad fue la segunda combinación de personajes de Marvel y DC que hicimos. No estoy seguro, pero apostaría dinero a que fui yo quien vino con la idea de Challengers of the Fantastic. Porque Challengers son mis personajes favoritos de DC y Los Cuatro Fantásticos son mis favoritos de Marvel. Y sabía que Tom era el único que podría dibujarlo, porque sentía que debíamos estar haciendo cómics de Los Cuatro Fantásticos. Y en bastantes cosas, este cómic es la semilla de Sección Cero.

P: Tú último trabajo de cierta extensión para DC ha sido la primera serie de Harley Quinn en el cómic. ¿Cómo lo recuerdas? ¿Cómo valoraste la relevancia del personaje por aquel entonces? 

K: Fue un trabajo divertido y, para mí, fue uno influyente. Me lo pasé muy bien escribiéndola y tenía la sensación de que estábamos creando en lo que después terminaría convirtiéndose el personaje. El proyecto surgió una vez que estuve en las oficinas de DC y Matt Idelson dijo: “Vamos a hacer una serie mensual de Harley Quinn. ¿Querrías mandarme una propuesta a ver si nos interesa?”. No me la estaba ofreciendo. Me estaba diciendo que hiciera una propuesta. Así que yo ya sabía desde un principio que estaban buscando al guionista entre varios candidatos distintos, por lo cual sería difícil que me la acabasen asignando a mí. De hecho, en aquel entonces, no había visto un solo episodio de la serie animada. Solo había leído sus cómics. Pero el número único, Amor Loco, que salió haría uno o dos años antes, que escribió Paul Dini y dibujó Bruce Timm, pensé que era el mejor cómic que había salido en la década. Me pareció genial. En el año 2000, Harley Quinn era, claramente, un diamante en bruto. Un personaje asombroso y vibrante. Y la idea de jugar un rato con ella me atrajo mucho. Mandé la propuesta y les propuse el nombre de Terry Dodson. Por aquel entonces, Dodson vivía en el mismo estado que yo y nos conocíamos. La propuesta le pareció interesante, tanto que se ofreció a hacer unas páginas de muestra para mandar con la propuesta, algo que no era habitual. Describí mi acercamiento al cómic de Harley así: “es un cómic de amor. Pero de un amor que ha salido fatal”. Además, dije que el personaje de Harley Quinn no tenía nada malo. Lo que establecieron Paul Dini y Bruce Timm es perfecto. Nosotros tan solo intentaríamos no cagarla. Y me gusta pensar que no la cagamos, teniendo muchísimas ocasiones de hacerlo.

Como he dicho, he disfrutado mucho. Y como he dicho, esto me ha llegado como creador hasta el punto que mi nuevo personaje, Impossible Jones, tiene mucho de Harley. Acabamos de hacer el Kickstarter, aunque nadie se haya dado cuenta. Este trabajo ha sido esencial en mi carrera. Tanto como trabajar en Superman. Son dos inmensos puntos de inflexión en mi carrera.

P: Volvamos a 1996. Das el salto en Marvel, con quienes hiciste varios números. ¿Qué me puedes contar del fichaje? ¿Qué te ofrecieron?

K: Joey Cavalieri estuvo trabajando con DC, pero se pasó a Marvel. Cuando estuvo en DC, nos hicimos amigos. Contrataron a Joey para diseñar toda la línea 2099, que eran versiones futuristas de varios personajes. Estaba teniendo mucho éxito con Spiderman 2099 y con Muerte 2099. Y me llamó porque sabía que mi cómic favorito de Marvel es Los Cuatro Fantásticos. Me dijo que le acababan de dar luz verde para hacer Los Cuatro Fantásticos 2099 y que si quería hacerlo. Y yo le pregunté si podría haber unos Cuatro Fantásticos en 2099. Y él me dijo (con cierta ironía) “Síííí… Claaaaro… Creo que podremos hacerlo”. En el momento que dijo eso, estuve de todo menos aburrido. Era un tipo muy divertido. Se puso a hacer cosas un tanto artísticas en el primer número. Este trabajo fue algo así como un sueño hecho realidad en lo que a mí respecta.

P: Hablemos de tu etapa de Daredevil. Esta etapa venía de una fase muy oscura, como suele ser habitual. Pero tú lo sacaste de ahí y lo acercaste a caminos más luminosos. Lo dibujó un jovencísimo Cary Nord. Aunque fue una etapa muy breve, ¿Qué tal fue esa experiencia escribiendo a Daredevil? 

K: De nuevo, recibí una llamada. Marvel me preguntó si estaba interesado en escribir la serie mensual de Daredevil. Y yo fui un chico Marvel. Me gustaban todos sus personajes. Pero sentía pasión por Daredevil, particularmente. Especialmente por la etapa de Stan Lee y Gene Colan. Me chiflada lo loca que era. Hacían cosas muy raras ahí. Y me encantaba. Cuando me contrataron me dijeron muy específicamente que querían que Daredevil volviera a ser bravucón. Querían que tuviera sentido del humor y que el cómic volviera a tener cierta ligereza. Eso es lo que yo hubiera hecho, de todos modos. Además, estaba muy contento con la decisión editorial de designar a Cary Nord. Es un artista fabuloso y se ha vuelto todavía más con el tiempo. Fue muy divertido. Pero coincidió con todo lo de Heroes Reborn y los artistas de Image redefiniendo a los personajes de Marvel. Eso tuvo cierto impacto en mi Daredevil y perdió parte de la gracia. Así que decidí dejarlo. Afortunadamente, antes de que me fuera, Gene Colan dibujó un par de números que yo escribí. Hasta dónde yo sé, Gene Colan es el artista definitivo de Daredevil. Sobre todo, en sus números más locos. Fue uno de los puntos álgidos de mi carrera el haber podido trabajar con una leyenda del cómic, aunque fuera solo en un par de números. Así que eso es lo que puedo contar de mis pocos números con Daredevil. Fue algo que disfruté de verdad. Admiro muchísimo el Daredevil oscuro de Frank Miller, pero, como escritor, creo que me gusta más ver a Daredevil como a medio camino entre esos dos tonos. Eso es lo que me gusta del personaje y eso es lo que intenté hacer.

P: Hablemos de Los Cuatro Fantásticos. Tras cuarenta años de historia de Marvel, se reveló que Ben Grimm es judío. ¿Qué recuerdas de ese cambio para el personaje?

K: Por encima de todo, como ya he dicho y como digo siempre que puedo, Los Cuatro Fantásticos es mi cómic favorito de Marvel. Lo amo profundamente. A todos y a cada uno de sus componentes. Creo que es una idea muy simple que sigue funcionando a día de hoy. Tom Brevoort, que era el editor de Los Cuatro Fantásticos en ese momento, me llamó y me dijo que cada vez que un guionista necesitase ayuda con Los Cuatro Fantásticos, contaría conmigo para echarle un mano. Así que, desde la sombra, aporté un poco a algunos de los números que dibujó Carlos Pacheco. Hice algunos diálogos y daba algunos giros a los cómics que Carlos y un amigo suyo escribían [Nota del editor: Kesel se refiere a Rafa Marin]. De ahí pasamos, muy rápidamente, a que yo entintase a Mike Wieringo en los números que escribió Mark Waid. Creo que fue es mi tercera etapa favorita, después de Stan (Lee) y Jack (Kirby) y la de John Byrne. Sé que no es una opinión muy popular, pero esta etapa de Mark Waid es fantástica. También me gusta mucho lo que hizo Jonathan Hickman en ese cómic. Los Cuatro Fantásticos han tenido algunas etapas buenas. En una de esas reuniones, Tom me dijo que quería que hiciera algunos números de relleno. Pero no los típicos números de relleno intarscendentes. Me pidió que tuvieran cierta importancia a nivel global.

En ese momento recordé una imagen que dibujó Jack Kirby de La Cosa en una ceremonia judía y dije, “¿Por qué no hacemos que Ben se ordene como judío?”. No creo que Stan y Jack pensasen en ningún momento que La Cosa fuera judío, pero sé que, Jack, cuánto más dibujaba a La Cosa, más ponía de él mismo. Le dio un pasado del Lowery East Side, como el propio Jack tenía. Le dio una actitud muy dura. Le dio mucho de sus manierismos. Creo que Jack veía mucho de sí mismo en Ben. Y Jack Kirby era bastante judío y, creo, que por eso dibujó a Ben en una ceremonia de esa religión. Así que decidimos contar esa historia en la que Ben de ordenó como judío. No quisimos hacer una historia grande, pero aun así atrajo mucha atención. Los medios llamaron a Tom y él habló para darle su visibilidad. Personalmente, creo que es una buena historia por sí misma. Stuart Immonem hizo un trabajo maravilloso, como de costumbre y es algo de lo que estoy muy orgulloso. Es una historia de la que estoy muy contento de haber formado parte.

P: Tal como has dicho, ahí pusiste tintas el trabajo de Mike Wieringo mientras escribía Mark Waid. ¿Cómo recuerdas trabajar con Mike?

K: Mike Wieringo era una de las mejores personas con las que trabajar. Estilísticamente encajamos muy bien y además era una de las personas más agradables en todo el mundo. De hecho, para que te hagas una idea, él odiaba completamente aquellas portadas alternativas de Spiderman que hizo, con todos los Spiderman en sus distintos trajes sobre el mismo fondo. Era su mayor crítico. Eran portadas muy buenas, pero él las odiaba. La anatomía le parecía horrible, que las piernas eran muy raras. Pero a mí me parecieron preciosas, icónicas. De nuevo, Mike era su propio peor crítico. Trabajar con Mike fue una alegría que, por desgracia, acabó demasiado pronto. Fue todo un golpe. Fue una pérdida que afectó a toda la industria, que le recuerda de la mejor forma posible.

P: ¿Crees que volverás a tener una oportunidad de trabajar en Marvel?

K: La verdad es que me lo he pasado muy bien jugando con los juguetes de Marvel y DC durante los últimos treintaicinco años y ahora estoy buscando jugar con mis propios juguetes durante un tiempo. Ese es el motivo por el que Tom y yo hemos creado Sección Cero y eso es por lo que Davi Kahn y yo hemos creado a Impossible Jones: crear personajes con los que poder estar a nuestra bola. Si Marvel me llamase y me ofreciese trabajar en Los Cuatro Fantásticos, probablemente diría que sí. Pero la cosa es que ahora mismo estoy disfrutando muchísimo con Sección Cero. Si pasa, pasa. Y volvería. Pero no estoy buscándolo. Ahora mismo estoy buscando crear mis propias cosas, lo cual es extremadamente satisfactorio y me llena totalmente. De modos en lo que no logró hacerlo el poder trabajar con personajes que me encantaban cuando era un niño pequeño.  

P: Muchas gracias por tu tiempo, Karl

K: Muchas gracias a vosotros.