Diez curiosidades de X-Men: The Animated Series, la serie que queremos todos en Disney+

Curiosidades, conflictos, exploraciones y otras singularidades de la mítica serie de los noventa.

Si nos ponemos a pensar en el modo en el que distintas generaciones han comenzado a leer cómics, todas y cada una de ellas tendrá una historia completamente diferente. Si hablamos de los millenials, es muy probable, que terminen pasando por las series animadas infantiles que nos llegaron en los años noventa.

Aunque la más trascendental, por méritos propios, de todas ellas es Batman: The Animated Series, Marvel lanzó unas cuantas que marcaron sus propios hitos. Aliándose con Saban Entertainment trajeron X-Men The Animated Series. La serie llegó en el momento precio y sirvió como puente necesario y bien ensamblado entre el cómic y las posteriores adaptaciones cinematográficas.

Aprovechándose del tirón comercial que tenían los X-Men en aquel momento (recordemos que la serie comenzó tan solo a emitirse un año después de que Jim Lee y Chris Claremont consiguiese que el X-Men #1 fuese el ejemplar más vendido de la Historia), la serie decidió tomar los diseños del mencionado Jim Lee y adaptarlo para un público más amplio. ¿Resultado? Una serie de animación que obtuvo el favor del público, lo cual le permitió a la productora lanzar series animadas de otros personajes de La Casa de las Ideas como Spider-Man, Iron Man, Los Cuatro Fantásticos, o El Increíble Hulk.

Mientras esperamos a que Disney+ solucione los problemas de derechos habrá que conformarse con el recuerdo de la serie. Para aligerar la espera y mantener viva la llama, se han recogido diez curiosidades que recuerdan tanto lo bueno, lo no tan bueno, lo estrafalario y lo innovador. Es algo que no se puede decir de todas las series. ¿Esto cómo se escribe?

¿Esto cómo se escribe?

Uno de los méritos de esta serie de y con mutantes es que fue la primera animada con un target infantil con tramas que se prolongaban más de un episodio. Eso fue una jugada arriesgada y un paso adelante a la hora de no considerar a los niños espectadores estúpidos.

Si bien es algo que hoy ya tenemos más que interiorizado gracias a esta era de un inabarcable número de producciones excelentes en la que estamos embarcados, pero por aquel entonces no era la excepción.

Sin embargo, por los motivos expuestos en el siguiente punto, fue insostenible mantener tramas que transgredieran la verticalidad tan clásica y paradigmática en la ficción televisiva.

Caos no es solo el nombre del hermano de Cíclope

El proyecto fue más ambicioso de lo que el equipo artístico y técnico podía asumir. Los animadores no dieron abasto con el ritmo de emisión. Y también tuvo sus consecuencias en la elaboración del guion.

Para bien o para mal, las comunicaciones estaban controladas por unos únicos grupos y no hizo mucho ruido, pero, lo cierto, es que la emisión de los primeros episodios se vio alterada y eso tuvo unas. Tal es el caso, por ejemplo, fue el caso del episodio 3, que llegó antes del episodio 2 (que era una segunda parte del piloto).

Eso evidentemente, provocó que se desestimara la idea de construir tramas horizontales, tal y como he explicado.  Eso fue, al menos, durante una primera etapa. Cuando se estabilizó la accidentada producción y tomó el ritmo, se volvió a construir tramas más complejas.

Actualmente, cuesta imaginar que se lleguen a cometer errores tan graves y no estuvieran las redes sociales generando más contenido de quejas que duración tiene el episodio. Y no hace tanto tiempo desde su emisión en abierto.

No se libra ni el Nido

El Nido es una de las razas alienígenas más problemáticas, terroríficas e icónicas de todas las pertenecientes al Universo Marvel. Este primo de los xenomorfos de H.R. Giger fue creado por Chris Claremont, teniendo como inspiración la película Alien, de Ridley Scott. E, irónicamente, la idea de colmena se pudo ver en antes El Nido que en Aliens.

No vamos a preguntar de dónde sale la lengua.

¿Qué tratamiento recibiría una raza tan de body horror en una serie infantil? Pues nulo. Tuvieron una versión más blanca llamada La Colonia como adversarios directos, eliminando las características más terroríficas de estos personajes. Sin embargo, tienen brevísimos cameos en algunos episodios como los del Mojoverso que se quedaron más en el guiño que en otra cosa.

Donde sí que tendrían más peso es en la versión japonesa de la intro, puesto que el público infantil japonés le hace menos ascos a la violencia.

El juicio de David Hemblen

Esta serie se emitió con unos pocos años de diferencia con la primera película. Y el equipo interpretativo de doblaje tuvo una muy buena aceptación entre el fandom (salvo por los gritos de Jean Grey y las bromas rancias).

Lo fue hasta tal punto que una de las primeras decisiones lógica fue contratar a David Hemblen, que puso voz a Magneto, fue que retomar el papel en la adaptación dirigida por Bryan Singer.

Todo se torció en el momento en que Hemblen decidió anteponer un proyecto para el que ya tenía el contrato firmado: La Tierra: Conflicto Final, casi tan recordada como la película de superhéroes. Casi.

Tras este ligero problema, también se tuvo en consideración a Terrence Stamp y a Christopher Lee. Pero Singer terminó optando por Ian McKellen porque ya había trabajado con él y porque creyó que el activismo del actor en favor de los derechos de los homosexuales le permitiría entender al personaje. El británico acepto tras ver el diseño del traje, más sobrio que en los cómics y que aceptaran que hicieran los ajustes necesarios en el plan de rodaje para que le permitiese empalmarlo con el papel de Gandalf.

La era del transmediacalipsis

La retroalimentación multimedia dentro del género superheroico está, prácticamente, desde la primera vez que un personaje salió de las viñetas a las ondas/fotogramas. Superman debe la kryptonita a que el actor que lo interpretaba en la radio se encontraba mal y no podía grabar. Hoy lo habrían sustituido por CGI y se habría ganado la fama de conflictivo.

Pocos editores despiertan tantas pasiones como odios como Bob Harras. Bueno, a lo mejor, no tan pocos.

Pero los noventa fueron muy particulares en cuanto a cómics se refiere. Bob Harras fue a supervisar un buen día cómo iba el proyecto y las tramas de la serie. Una de las propuestas que tenían era un episodio que homenajease ¡Qué Bello es Vivir!, en la que planteaban un universo paralelo en el que jamás hubiese existido Charles Xavier.

Una idea tan sugerente no iba a caer en saco vacío y Harras se adelantó a los planes de la serie y se le ocurrió un gran evento en el que Apocalipsis tomara el control del globo. La historia se llamó La Era del Apocalipsis y está considerada una de las historias más interesantes de los mutantes de Marvel.

Tu sintonía me suena

De entre todos los elementos que componen esta serie, con toda seguridad, se puede afirmar que la música y su intro son los más icónicos. Si alguien piensa en X-Men, probablemente, lo primero que se escuche sea la pegadiza y portentosa melodía de los dibujos animados. Es tan inevitable que hasta la música de las adaptaciones cinematográficas que intentaban alejarse de la “licra amarilla” evoca a este tema que sonaba en cada episodio.

Ahora, ¿Estamos hablando de la música más original? Pues todavía está en el aire la posibilidad de llegar a una respuesta cerrada. Escuchad atentamente la música creada para un producto anterior a la adaptación de los estudiantes de Charles Xavier.

El autor intelectual de esta pieza perteneciente a Linda, the Policewoman, una serie húngara de 1984 es György Vúkan, fallecido en 2013. Su heredero, Zoltan Krisko, el año pasado interpuso una demanda a grandes empresas como Marvel, Fox, Apple o Amazon por entender que esta sintonía es un plagio y que, gracias a ella, los X-Men han tenido éxito y, por tanto, todo el género superheroico.

Hay muchísimas papeletas que señalan que no durará demasiado esta pugna entre David y Goliat, ya que sus reclamaciones son un tanto exageradas. Del mismo modo, es indiscutible que las semejanzas son evidentes.

¿Es que nadie piensa en los niños?

El mencionado conflicto con El Nido no fue la única autocensura por el que pasó la serie: el Broadcast standards and practices es una regla que responsabiliza a las networks del contenido que emite en sus horarios de emisión. Especialmente, atendiendo a la moral y al cuidado del menor.

También tuvieron problemas con el heredero a nuestra corona de nuestros corazones: Fabián Cortez, a quien tuvieron que eliminar cualquier rasgo hispano debido a que no había ningún personaje en el bando de los “buenos” para equilibrar la balanza y eso podría ser visto como un tanto racista. Y Lincoln no quiera que eso pueda pasar en un país en el que, como todo el mundo sabe, desde que eliminaron la esclavitud jamás ha caído en el error de despreciar a nadie por su raza. Y este personaje era un miembro de Los Acólitos, el grupo de seguidores de Magneto. Tampoco pudieron llamarse con este término por ese órgano censor.

Las Spice Girls llegaron antes

Si os preguntamos quien fue la primera actriz en interpretar a Pícara en carne y hueso, seguramente penséis en Anna Paquin. ¡Error! Fue Geri Halliwell. La Spice pelirroja. Y, sí, tiene relación con la serie animada.

En se impepinable remake cinematográfico de 1997, Spice World, hay una escena de entrenamiento en la que la mencionada Spice luce tal que así:

Si cuela, cuela.

Ese pelo rojizo, con unos mechones blancos bien marcados, traje ajustado (sic. Ha envejecido un poco regular) es un homenaje evidente al diseño que le hicieron al personaje en la serie emitida por Fox Kids. Éramos más jóvenes e inconscientes.

La cura contra todos los males

Algo que nunca dejará de sorprender, dentro de las historias de largo recorrido, es, precisamente, la capacidad de innovar. Dar con conceptos frescos en un territorio que está lejos de ser un “océano azul”, es sumamente complejo.  Precisamente porque ya se han leído todo tipo de historias, con múltiples tonos. Casi tantos como dobles puede generar Madrox.

Doctor, ¿es aquí dónde se compran los gelocatiles?

Hasta que surge una idea disruptiva e innovadora que siempre estuvo delante nuestro y que hasta que alguien no la saca a relucir, nadie es capaz de percatarse. Y, cuando lo hace, cabe preguntarse, con incredulidad, ¿Cómo es posible que a nadie se le haya ocurrido antes?

El concepto de una cura que pueda subsanar el gen mutante que te proporciona los poderes y te convierte en temido y odiado (a pesar de que en ese mundo haya multitud de personajes con superpoderes que están socialmente aceptados. El racismo es lo que tiene, supongo) es uno tan fresco, innovador, con implicaciones muy dramática, y, por tanto, interesantes que es inexplicable  que no se haya introducido con anterioridad.

Adiós ficticio al patriarcado

En el arranque la serie, los aguerridos X-Men tuvieron que hacer frente a un ligero problemilla con Los Centinelas. En el segundo episodio, se tomó una decisión que, teniendo en cuenta que hablamos de los principios de los noventa, solo puede ser calificada como adelantada a su época.

Aquí la Patrulla X toma contacto con la presidencia de los Estados Unidos de América. ¿Y quién ocupa el sillón más gordo del Despacho Oval en este mundo? Pues una mujer. Todavía seguimos esperando que haya una mujer presidenta en realidad. La ficción no superará la realidad, pero, desde luego, la mejora.

Puedo prometer y prometo que no seré la única mujer que presida Estados Unidos.

No es oro todo lo que reluce. Pero no por ello tiene menor brillantez. Con estas curiosidades, se puede tener una visión de lo que la series y ha sido. Además de algunos de los cambios, innovaciones, aciertos y errores que ha dado a la industria.

X-Men: The Animated Series es el reflejo de una época. Es un modo de hacer que, ni mejor ni peor, ya no volverá. Menos mal que nos quedan estas cápsulas del tiempo que son las imágenes para que no quede en el olvido.