El Dios Vagabundo o como homenajear el arte y la mitología en un cómic

Mitología y Arte, una mezcla más original de lo que podría parecer
El dios Vagabundo
Guion, dibujo y color: Fabrizio Dori
Edición Nacional: ECC Ediciones
Edición Original: Editións Sarbacane
Formato: Cartoné, 152 páginas
Precio: 25,00€

Ocurre a veces que cuando un lector está paseando por su tienda de cómics ve algo por el rabillo del ojo que capta su atención. Una mancha de color en la estantería que hace que detenga su andar y se pare a mirar. Algo que, aunque no sea quizás de su gusto, le atrae irremediablemente. Esto es lo que ocurre con la portada de El Dios Vagabundo, y en este caso merece la pena dejarse llevar.

Su protagonista, Eustis, es un vagabundo que vive en un campo de girasoles y, según dicen, cuenta historias que le cambian la vida a uno. Pero es que en realidad Eustis es un sátiro de la corte del dios Dioniso que se perdió, quedando atrapado en nuestro mundo, sin magia (ni cuernos), extrañando viajar con los dioses y sus fiestas. Pero para poder volver a ser un dios menor, tendrá que iniciar un viaje para encontrar a su amigo Pan y reunirle con su amada Selene, una de las caras de la luna. A él se le unirá el profesor, un anciano que desea conocer a los dioses y vivir una odisea (como en los clásicos) y con el espíritu de un héroe griego que quiere demostrar su valentía.

Una Narración clásica pero moderna

La manera de narrar de Fabrizio Dori es digna de elogio. Nos cuenta esta historia con tintes y fragmentos de la mitología griega, narrando el clásico viaje del héroe de una manera muy singular y original. Introduce ideas, personajes y deidades de la mitología clásica, pero lo hace con mucho acierto asegurándose de que cada pieza encaja en el puzle y que ninguna desentona en el anacronismo de la propia historia. Cada página transmite un ambiente que casi roza el realismo mágico, donde la concepción del mundo no es fiel a la mitología ni tampoco realista sino una simbiosis de ambos conceptos que acaba fraguando una idea muy sólida en su conjunto.

Y esto lo hace, también, manejando el ritmo de la historia en cada viñeta a placer. La composición de las páginas va cambiando a veces compleja a veces sencilla con la idea de manejar al lector y cambiar la velocidad de la narración. Una sucesión de escenas que, sin tener una carga de acción apabullante, siendo las mayorías tranquilas y reflexivas, consiguen ser magnéticas y atrapar al lector sin mucha dificultad. Creando  con ello un interés por ese “mundo” y esa “mitología diferente” y sobre todo por sus personajes. Tanto el trío protagonista como los secundarios son unos personajes llenos de carisma y muy bien caracterizados con los que es fácil empatizar. Sin embargo aún hay algo más que es lo que atrapa de primeras al lector: el arte.

El Arte como referencia y homenaje

El dibujo de Dori es un repaso a la historia del arte moderno. Es imposible no ver una clara inspiración en el estilo de Van Gogh con esas texturas y esas pinceladas que van dando volumen a las formas. Ya desde su inicio los tonos amarillos y ocres recuerdan a su obra Los girasoles pero por si no se hace evidente el artista tiene un homenaje en cierto momento de la aventura. Pero no es al único autor a quien homenajea, un servidor ha detectado algunos pero seguramente haya más, y no podía faltar tampoco una representación del arte de las típicas vasijas griegas. Todo esto, además, tiene una cosa que se agradece y es que el autor no hace explícitas estas referencias, salvo un par, sino que deja que sea el lector quien las descubra, si las reconoce, o no.

El estilo de dibujo, además de ser un homenaje constante, logra trasmitir durante gran parte de la obra una calidez que hace que el lector se sienta cómodo pero también sabe cuándo romper con ello para crear contraste. Los trazos y el color dan una sensación de irrealidad que se fusiona muy bien con ese realismo mágico que desprende la obra donde cada viñeta parece una imagen de ensueño. Además las expresiones melancólicas de los personajes, incluso la forma de moverse trasmiten sensaciones al lector, como el cansancio, la añoranza, o la alegría de los personajes, permitiendo así acompañarles en esa travesía en todo momento.

Mitología y Arte, una obra muy completa

Nos encontramos aquí con un autor casi novel, anteriormente solo había publicado la adaptación de una novela y un cómic sobre el artista Gauguin, que sin embrago sabe perfectamente lo que hace. Su estudio del arte  y su trabajo previo en distintas galerías parece ser un pilar fundamental en la creación de esta obra. Una obra que engancha al lector rápidamente y que crea un recorrido por la mitología griega y el arte pictórico fusionándolo como pocas veces se ha visto. Quizás pueda chocar, si no es del gusto del lector, la mezcla entre lo moderno y la mitología. Sin embrago está creado con tanto acierto que rápidamente se olvida para dejar paso a una aventura muy bien narrada que sumerge a quien la lee hasta lo más profundo y no le suelta hasta que termina. El año pasado ganó un premio en el festival Quai des Bulles y ha sido nominada a un par de premios más en Francia. Y no es para menos.  Frabrizio Dori es un autor muy completo del que seguramente veremos más obras con el paso del tiempo.