Spiderwoman, de Karla Pacheco y Pere Perez, la gran apuesta de Marvel para 2020

El primer número del relanzamiento de Spiderwoman solo puede calificarse como frenético. Y muy solvente. El futuro promete.
Título: Spiderwoman #1
Guión: Karla Pacheco
Dibujo: Pere Perez y Paolo Siqueira
Edición Original: Marvel Comics
Formato: grapa USA
Precio: $4,99

De vez en tanto, y no tan a menudo como pueda parecer dada la sobreexposición mediática a la que estamos expuestos, Marvel Comics apuesta fuerte por un concepto, personaje, grupo, serie… O, por intentar tirar un símil y enfocarlo en términos económico-culturales, un IP. Una propiedad intelectual que potenciar y/o explotar. O, por tirar un símil más… ¿cómo decirlo?… “casero”, naranjas. Naranjas que exprimir para hacer zumo, ¿a.k.a. serie de televisión en Disney+? Este primer semestre de 2020, el producto destacado para la Casa de las Ideas es Spiderwoman. Una nueva serie protagonizada por Jessica Drew que ve la luz con más de una veintena de portadas alternativas a cargo de lo mejorcito de la industria. Por continuar con los símiles gastronómicos, podríamos decir que Marvel está poniendo toda la carne en el asador en lo que respecta a este relanzamiento. ¿Y el cómic? Para esta nueva aventura de la primera Spiderwoman del Universo Marvel, la editorial ha apostado por la rising-star Karla Pacheco y los dibujantes Pere Perez y Paolo Siqueira. Analicémoslo.

El primer número de la nueva serie de Spiderwoman resulta ser un arranque solvente, donde guionista y dibujante imprimen una adrenalina de principio a fin que deja con ganas de más. Sin atarse a continuidades recientes o pretéritas del personaje y sus distintos volúmenes, este enfoque sitúa a Jessica Drew en solitario, con pocos puntos de unión con el universo Marvel (aparte de cierto cameo de StrikeForce, el grupo al que pertenece actualmente con serie propia, la cual ha traspasado contra todo pronóstico los seis números de vida en el mercado). Si bien el lanzamiento femenino más potente del año pasado, Capitana Marvel (de Kelly Thompson y Carmen Carnero) apostaba por una fuerte unión con el Universo Marvel, con cameos, apariciones, compañeras y guiñós a tutiplén por página, aquí se apuesta por lo contrario, dando mayor protagonismo a nuestra heroína. Admito que es difícil encontrar el equilibrio entre independencia y universo compartido, sobre todo en unos primeros pasos donde cualquier cameo puede suponer algunas copias vendidas de más, pero sin duda alguna hay que valorar este enfoque, sobre todo si el nombre de la guionista no puede decirse que sea un gran atractivo para el lector medio de la editorial, ya que apenas cuenta con media docena de cómics Marvel en su haber.

Antes de continuar con el análisis de este relanzamiento, propongo un ejercicio al lector, a ver qué resultados ofrece. La idea es coger, completamente al azar, unos cinco cómics diferentes de Brian Michael Bendis, quien precisamente fue en su día el máximo valedor de Spiderwoman, trayéndola de vuelta al primer plano USA tras años de olvido y/o sustitutas rotatorias. ¿Tenéis ya esos cinco cómics? Bien. Paso dos. ¿Cuántos de esos cómics empiezan con un flashforward o un flashback antes de situar la acción en el presente? ¿Cuántos de ellos empiezan con un “Cinco minutos después” para crear suspense? ¿O cuántos empiezan con “24 horas antes” para introducir un argumento? A Bendis le encanta ese recurso narrativo, hasta el punto que abusa de él en límites exasperantes. No en vano, en su ya lejana etapa de Daredevil, fue capaz de acabar dos cómics seguidos con el mismo cliffhanger ya que el segundo era un flashback completo. Bien usados, estos mini-saltos temporales narrativos funcionan bien, generan interés y/o despistan al lector. Aquí, Karla Pacheco (o el editor de la serie, que en estas cosas nunca se sabe) demuestra cierta falta de oficio. La primera página (la única que no tiene viñetas, salvo el cliffhanger de rigor) sitúa la acción diez minutos en el futuro con un fundido a negro en el que la protagonista golpea a varios rivales con el dinamismo del siempre impresionante Pere Perez. Pero… ¿en qué punto del cómic enganchamos con ese momento? ¿Dónde se cruzan las líneas narrativas? ¿Por qué no vuelve a utilizarse el recurso del fundido a negro?

Esto no deja de ser un ejemplo puntual que pueda servir para explicar la falta de oficio de Karla Pacheco. Seguramente le esperen grandes proyectos en Marvel, a buena cuenta de la confianza que parece que la Casa de las Ideas ha depositado sobre ella en pocos meses. Un par de historias cortas que firmó en 2019 (Fearless, anual de Punisher) eran solventes y muy interesantes. Por otro lado, el guión de los Cuatro Fantásticos 2099 no había por dónde cogerlo. Aquí, sobre todo en la primera parte del relato, el peso de la acción recae en Pere Pérez, con un ritmo adrenalínico (¿existe esa palabra?) que ríete tú de El Caso Bourne. Pero, en cualquier caso, la caracterización, diálogos y ciertas insinuaciones de la trama de fondo son suficientemente interesantes para continuar leyendo. Sumado al cliffhanger de órdago XXL… Pueden contar conmigo.

¿Y el dibujo? Pues, con sorpresa, al abrir este cómic el lector descubrirá que no solo está firmado por Pere Perez sino que viene con un complemento al final con dibujo de Paolo Siqueira, ambos coloreados por Frank D’Armata, un recurso que nunca pasa de moda. Ambos en su estilo bordean el sobresaliente. Con Pere no soy parcial porque me parece un gran talento en todos sus trabajos. Aquí, sin tener que dibujar 3258 Madrox y/o un centenar de mutantes en cada página, se centra en la coreografía de combate de Jessica. Y, de principio a fin, se nota que Pere se lo está pasando bien, que lo está disfrutando y que tiene libertad absoluta. Uno no puede dejar de imaginarse cómo será el guión de Karla en esas páginas. Algo así: “Páginas 10-14. PÉTALO”, y poco más. Y claro, Pere, que de esto de coreografías en combate sabe un rato, pues lo peta. Bravo. Su estilo contrasta con el de Siqueira, en las páginas de complemento de esta primera entrega (nota: en los próximos no hay ningún dibujante de complemento anunciado, pero no es descartable que esto cambie, claro). Hay alguna que otra página, sin entrar en spoilers aunque tiene que ver con el nuevo uniforme anunciado, que muestra a una Jessica Drew un tanto… greglandizada. Esa palabra seguro que no existe, pero explica muy bien lo que quiero decir. Choca bastante, más teniendo en cuenta que el penútimo relanzamiento de Spiderwoman contaba precisamente con el dibujo de Greg Land en un inicio, lo cual alineó a buena parte del fándom. Si bien Pere no necesita recurrir a las splash-pages en sus páginas, aquí Siqueira (un autor solvente en la mayor parte de sus trabajos) necesita varias splash y viñetas de cuerpo entero que… que… bueno. Que echan un pelín para atrás.

En definitiva, varios misterios en marcha, guiños a su statu-quo reciente y actual, un dibujo principal muy interesante, sumado a un cliffhanger y promesas de protagonismo absoluto conforman un arranque a la altura de las expectativas. Confiaremos en Karla. Confiamos en Pere. Y aunque es pronto, como en todo análisis de un debut USA, pero esto promete. Marvel va a por todas. Y aunque Panini Comics no ha anunciado todavía su estreno en nuestro país en su plan editorial para este año, es de suponer que no tardará en llegar. Y mientas, todos atentos a ver si este revulsivo en viñetas significa una traslación a un debut en la pequeña/gran pantalla: un territorio inexplorado para Spiderwoman hasta el momento en sus ya cinco décadas de trayectoria. ¿verdad? ¿VERDAD?