Fallece Carlos Pacheco, toda una leyenda

El artista gaditano marcó un antes y un después de en la industria y en la vida de una infinidad de lectores. Hay que tener presente su trayectoria aunque sea por el motivo más triste.

Hay noticias que esperas no tener que darlas nunca. Y sin embargo, hoy toca darla… Carlos Pacheco ha fallecido hoy con 60 años de edad. Llevaba años afrontando una enfermedad que desconocía hasta que hace unos escasos meses. Finalmente se averiguó que se trataba de ELA, tal y como se confirmó en RRSS el pasado septiembre.

Son miles y miles de seguidores los que lamentan esta noticia y no es para menos. Se trata de toda una leyenda de esta industria. Lector de cómics desde que era muy pequeño, se permeó de la influencia americana debido a la cercanía con Gibraltar. Eso le condujo a querer dedicarse a los cómics.

Comenzó en el mercado español, haciendo portadas y colaborando en varias funciones de publicaciones estadounidense. En 1990 publica su primer proyecto personal: American Soldier, junto con Antonio Moreno. Fue un complemento de la revista Marvel Héroes. Siguió trabajando para Planeta de Agostini y para Zinco Editorial un tiempo hasta que pudo dar el salto a Marvel UK. Ahí lanzó cómics como Dark Guard, o Death’s Head II / Motormouth y, de ahí se le abrieron las puertas de debutar en el mercado americano.

Por aquel entonces no era nada habitual ver a artistas españoles consiguiendo acceder a ese mercado. Pacheco fue uno de los primeros y dio la oportunidad a todos aquellos que vinieron después de él. Si ahora el mercado estadounidense está invadido es, en buena medida, gracias a él y a sus compañeros de generación.

Sea como fuera, debutaría en 1993 con la colección de The Flash. Todo un hito personal, aunque él siempre ha sentido una mayor cercanía con Marvel. Esa etapa le valió para poder acceder a la oficina mutante.

En paralelo, publicaría en España, junto con Rafa Marín, dos colecciones de culto como son Tríada Vértice e Iberia Inc. Pero no tardaría en publicar cosas consideradas como un hito en su carrera. Tras pasar por Los Cuatro Fantásticos, llegaría Siempre Vengadores, su toma de contacto con Kurt Busiek. Para muchos, es considerada la historia definitiva de Los Vengadores y sus aportaciones han sido traídas al UCM, tal y como Loki puede atestiguar.

Sea como fuere, volvió a DC reconvertido en toda una estrella del medio y ahí pudo trabajar con los grandes iconos de la editorial. En esta etapa trabajó en Superman, JLA o Green Lantern.

Pero en 2002 lanzó el título por el que se sentía verdaderamente orgulloso: Arrrowsmith, una personal creator owned historia que combinaba fantasía con La Primera Guerra Mundial. La hizo en colaboración con Kurt Busiek, probablemente, el guionista con el que mejor llegó a conectar.

Posteriormente volvería a Marvel, donde trabajaría en diversas series con los mejore de la industria: Capitán América (donde diseñó el traje de El Halcón/Capitán América), Ultimate Avengers, Ultimate Thor, Uncanny X-Men La Vida de la Capitana MarvelColaboró con nombres de la talla de Rick Remender, Nick Spencer, Jonathan Hickman, Mark Millar o Kieron Gillen. Una lista infinita. Pero lo más importante de esta etapa es que encontró el momento de volver a Arrowsmith, publicando un segundo volumen casi veinte años después. Todavía no se sabía, pero este fue su último regalo.

El pasado abril anunció un parón, que, en principio, iba a durar un año hasta que estuviera mejor. Hasta que la situación fue irreversible en septiembre, cuando le dieron la peor noticia posible.

Melómano, con un gran bagaje cultural, artista de primer orden, rompedor de moldes, admirado tanto dentro como fuera de sus fronteras… Pero, por encima de todo, una de las personas más carismáticas, cercanas y queridas que ha tenido este medio. Esta industria tiene una deuda con él que jamás podrá llegar a pagar.

Descansa en paz y gracias por todo lo que has dado.