Los peores usos del CGI – Cuando lo espectacular luce cutre

El entretenimiento ha dependido últimamente del CGI. Y eso ha traído consecuencias. ¿Cómo se ha llegada a este punto?

No se valora lo suficiente el mundo de los efectos especiales. Se tiende a acordarse de ellos cuando algo resulta por debajo de las expectativas. Pero el espectador está tan habituado a un nivel tan alto que, en buena medida, ya ha perdido la capacidad de asombro.

Eso puede deberse a que la hegemonía de los efectos digitales, en buena medida, han provocado una cierta estandarización. Se da por hecho de que ya se puede hacer todo y, en medida en que eso sucede, ya no hay una percepción de lo que ha costado algo. Por no hablar de que todo tiende a parecer más salido de una producción masiva, no tan artesanal como los efectos prácticos.

La tecnología ha abaratado algunos costes y ha permitido llegar donde no se había llegado antes. Pero ha traído consecuencias. Hasta tal punto que el nivel de producción por parte de los estudios es muy superior a las capacidades que puede ofrecer un equipo de animación de forma realista.

Hay una saturación que ha provocado que haya una degradación en los resultados. Y, en buena medida, todos somos responsables de esta situación. Si se ha llegado a esta burbuja es porque hay una demanda voraz por parte de los espectadores.

Y, con ello se ha llegado a esta situación en la que Marvel ha sido criticada últimamente por el look de algunas de sus producciones. Las redes sociales ardieron con el CGI de la serie Hulka, sumado a la polémica que ha despertado Taika Waititi con sus frívolos comentarios del look de una de las escenas de Thor: Love and Thunder. El director ha levantado la indignación de más de un profesional de la industria… Hasta tal punto que todo ha estallado en un artículo en el que se exponen las razones por las que trabajar para Marvel Studios/Disney no es tan bonito como el marketing quiere hacer creer.

Sea como fuere, no es algo nuevo. Y no solo pasa con Disney. Por ese motivo, a continuación, va haber una serie de ejemplos de CGI que podrían haber sido mejores. Unos legendarios, otros más recientes. Pero de todos se puede sacar alguna lección:

–   Tiburón 3D

Por pionera que fuera (y lo fue), este filme tiene un gran problema de ambición. Esto lo demuestra este tiburón explosivo al final. No era creíble en su momento y menos lo es ahora.

¿Qué quedaba de lo estremecedor que era la sutilidad de Spielberg a estas alturas?

–   Spawn

Hay casos absolutamente inexplicables. Como esta película que contaba con un holgado presupuesto luciera de esta forma. ¿Cómo es posible una capa parezca de todo menos una capa? Todavía por determinar.

–   Perdidos en el Espacio

Matt Leblanc en su época de mayor gloria de su carrera se embarcó en una misión: ser una estrella. Y optó por lanzarse a un blockbuster que esperaba relanzar la mítica serie de ciencia ficción. ¿Resultado? Número uno en taquilla, venciendo a Titanic en su estreno.

¿De cuál se habla y cual está olvidada? O lo estaría si no fuera porque, de tanto en cuando, es sacada a relucir por lo poco que se invirtió en efectos especiales. Es imposible no ver esos planos y que la película te expulse constantemente.

–   Star Wars (1997)

George Lucas es un visionario y un revolucionario respecto a la técnica. Eso es innegable. Pero hasta el mayor gigante puede caer… Para prueba están las diversas revisiones que hizo Lucas sobre sus propias películas. Un Lucas que comenzaba a experimentar con el CGI como buen pionero…

Pero lo que pasa es que estas escenas se han visto verdaderamente perjudicadas con la inclusión de detalles que, aparte de no responder a razones compositivas o estéticas, parecen que están a medio cocer. Y eso hace que el espectador se distraiga de lo que busca contar la escena.

Siendo justos, el cine no habría podido evolucionar sin estas intentonas. Pero, como se suele decir, nunca es recomendable ser el primero en hacer nada, puesto que tienes mayor posibilidad de fracasar.

–   El Regreso de la Momia

Son pocas las personas que no alucinaron cuando llegaron el primer filme de La Momia de Stephen Sommers. Y había ganas con una secuela que parecía estar a la altura. Todo iba bien… Hasta que pasó esto. Es necesario cuidar esto porque, de lo contrario, una sola escena puede eliminar la épica de lo que se está contando.

Toda una leyenda del mal CGI. Sin palabras. 

–   Green Lantern

El primer caso de Warner va para Green Lantern, la película de la que Ryan Reynolds está más orgulloso de filmografía. No en vano, no deja de mencionarla. Y por algo será…

Este es el clímax del filme. Tras haber presenciado durante varios minutos un traje de CGI un tanto bochornoso, se llega a un punto en el que nada de lo que sucede en el enfrentamiento tiene algo de credibilidad. De nuevo, esto debería ser algo espectacular… Y, tanto por el tono y por como luce, está muy lejos de serlo. Green Lantern es un personaje difícil de hacer y que quede bien en acción real, pero este filme no parece no haberlo intentado.

–   Tron: Legacy

La tecnología de rejuvenecimiento estaba en pañales. Y el valle inquietante hizo acto de aparición cada vez que Jeff Bridges aparecía en pantalla. Hasta tal punto que se tiende a restar méritos al filme en base a ese aspecto… Una verdadera lástima para una película que, por otro lado, lucía espectacular.

–   X-Men Orígenes: Lobezno

Otro completo desastre de producción a muchos niveles. Duele ver que películas con presupuesto holgado sean conducidas de la manera en la que se hace… Y este filme ha quedado únicamente para hacer bromas y poco más. Para muestra esta escena dramática en la que las garras parecen que están en su primer render. Y no será por problemas de presupuesto…  Diez años atrás, en la primera X-Men lucían de una forma infinitamente más creíble. Mejor no mencionar el Charles Xavier que aparece al final… 

–   La Liga de la Justicia

Las prisas son malas consejeras. Y todo lo acontecido con La Liga de la Justicia, prácticamente, es una guía a seguir de cómo no debe ser llevada una producción de este calibre. Todo lo rodado a última hora tiene un aspecto lejos de ser creíble… Pero la palma se la llevó el mayor archienemigo al que un equipo de producción ha tenido que hacer frente: el bigote de Henry Cavill.

–   The Mandalorian

De nuevo, un error con el rejuvenecimiento. Pero rectificar es de sabios. En este caso, la irrupción de Luke Skywalker quedó deslucida por un tratamiento digital que eliminaba cualquier elemento de expresividad.

Todo eso cambió cuando un amateur en su casa mejoró la escena, tal y como se aprecia arriba. ¿Resultado? La escena de ese episodio se actualizó y el especialista fue integrado al equipo de Lucasfilm. Eso supuso un salto cualitativo respecto a las escenas vistas en El Libro de Boba Fett:

El siguiente problema tiene que ver con la generación de frases a través de la monitorización y reproducción. Las posibilidades son ilimitadas salvo por un detalle: eso no es actuar. No queda nada de la posible modulación y entonación que pondría un actor, se pierde verdad.

Cabe mencionar que esta selección se ha hecho en base a aquellos efectos que ya eran chirriantes en su momento. Es muy fácil criticar con el paso del tiempo. También se quedan fuera los ejemplos de películas que han buscado conscientemente verse ridículas, especialmente las de terror. Se ha buscado centrarse en algunos de los blockbusters más representativos respecto a esta cuestión. A su vez, hay que tener en cuenta un asunto como el valle inquietante al que películas de animación como Final Fantasy: La Fuerza Interior y Polar Express sobrepasaron en una búsqueda de realismos digital.

¿Denominador común? Desastres de producción. Simple y llanamente.  Pero también hay otros factores como el querer correr antes que gatear. Ir a la vanguardia y buscar innovar tiene unos riesgos que supone tropezar en favor de que vengan otros y mejoren tus aportaciones. A su vez, hay que tener que es un trabajo muy duro y que, debido a que es relativamente reciente, todavía no se han organizado un sindicato fuerte con poder de negociación en favor de unas condiciones laborales dignas.

Criticar es muy fácil. Pero hay que tener en cuenta todos los factores. Y que muchas veces los problemas en el resultado final no siempre es culpa de quien se tiende a señalar.