Roman Ritual, cuando el mal lleva sotana y vive en El Vaticano

Karras Cómics recupera uno de los trabajos más celebrados de El Torres y de Jaime Martínez.

El terror de posesiones, como tantos otros géneros y subgéneros, parece que ocupa un espacio marginal que se niega a ceder un ápice. Es curioso cómo, a medida que la fé y la moral católica desaparecen, este tipo de historias tienen menos impacto. Las posesiones generan el miedo en base a que cualquiera es susceptible a que seres del infierno usurpen su identidad sin que se pueda hacer nada. Salvo llamar a un exorcista que, a riesgo de la vida del poseído, expulse el mal del interior de la víctima.

Así pues, en el momento en el que se niega el pensamiento mágico de Dios y del diablo, ¿Por qué debería uno asustarse de eso? Una posible respuesta es, como todo lo paranormal, porque es algo que desafía a un mundo, supuestamente, racional: hay cosas que van más allá del conocimiento de la humanidad. En el momento en el que las posesiones son un hecho probado para el cual la ciencia no ha conseguido dar una respuesta irrefutable, cualquier explicación es válida. Incluyendo una que pueda ser incómoda: tal vez estemos equivocados y sí que exista Dios y el diablo. Partiendo de esa premisa, ya no es una cosa de fé. Es la realidad. Y eso sí que resulta perturbador.

Karras Cómics recupera una obra de culto en el cómic español: Roman Ritual. Se trata de un material descatalogado y, por tanto, era necesario una recuperación de este material. Y es que la propuesta de El Torres da vueltas con frescura sobre las anteriores cuestiones. Pero no se limita a ello, sino que va mucho más allá.

El Torres es un guionista que, a pulso, se ha ganado un estatus dentro de la industria española. Y es que ha demostrado tener una versatilidad y, sobre todo, un amor al medio que está fuera de toda duda. Pero es que, además, es alguien que consigue entender y adaptarse a la perfección a todos los géneros a los que toda. Se nota cierto eclecticismo en sus gustos y eso hace que sea una apuesta segura.

No es nada nuevo, pero es una sorpresa lo que uno se encuentra al leer un cómic como Roman Ritual. El cómic parte de la premisa de que un exiliado sacerdote (debido a su díscola manera de entender el catolicismo y, en especial, la manera de proceder con los exorcismos), John Brennan, debe acudir al Vaticano. Ahí se da cuenta de que en esa institución (con la que guarda no pocas rencillas del pasado) reside el mayor mal al que ha tenido que enfrentarse jamás.

La trama está contada de forma muy sólida. Funciona en todo momento y consigue captar la atención del lector sin soltarla. Además, se nota un mimo muy claro a la hora de conseguir crear una mitología que, si bien bebe de unos referentes evidentes, reinventa todo lo que se ha visto en este subgénero. Plantea conceptos rompedores, chocantes y muy imaginativos que hacen que quieras saber más de lo que aquí acontece.

Pero, más allá de la trama, buena parte del encanto de este cómic reside en el increíble carisma del protagonista. Un cura un tanto rebelde, malhablado que choca con la imagen preconcebida que se suele tener de los hombres con alzacuellos. Se dejan ver las claras referencias, como el mítico padre Karras así como el aire rocanrolero del deslenguado y cínico John Constantine. Pero todo ello buscando que tenga una personalidad propia y muy marcada.

Roman Ritual es una lectura de terror sin concesiones que atrapa al lector y sobrecoge de principio a fin a la vez que lanza reflexiones que hacen que uno se plantee sus propios sesgos. Este tipo de narrativas deben servir para contar las historias que serían imposibles de plasmar de otro modo. Y esta máxima se cumple con creces de tal modo que siempre sobrepasa cualquier expectativa.  

El trazo realista de Jaime Martínez otorga al proyecto de una atmosfera visual muy turbia. Tiene un estilo bastante sobrio y de un marcado corte realista, algo que exige la obra. Consigue otorgar de un ritmo espectacular a la lectura y consigue crear imágenes verdaderamente perturbadoras. Si bien, en lo formal, es bastante clásico y todo está al servicio de la narrativa, sabe qué teclas tocar: cuando ser efectista, cuando crear un impacto, cuando echar el freno… Es, simplemente, el artista adecuado y consigue reinventar la iconografía alrededor de los exorcismos y la curia vaticana. Era una tarea titánica y consigue darlo todo.

La otra clave de la calidad de esta obra viene por parte de las aportaciones de la colorista, Sandra Molina. Sus colores pálidos, apagados consiguen mantener una atmósfera verdaderamente  espeluznante durante los cuatro episodios en los que ha participado.

El tomo de Karras Cómics se presenta como una primera parte de una trilogía. Pero, además, incluye una nueva historia que permite ahondar más en su protagonista. Todo un regalo para todos aquellos que estuvieran esperando fervientemente una reedición de la obra, así como un incentivo para los que ya la conocieran. En cualquier caso, es la ocasión idónea para adquirir este cómic.

Roman Ritual no solo no ha envejecido lo más mínimo, si no que, con la perspectiva temporal, ha ganado y se ha ido volviendo más y más relevante. Un apasionante viaje a lo más oscuro del seno de una Iglesia corrompida que solo es capaz de generar monstruos. Pero también una  estupenda contraposición heroica personificada en un protagonista tan fatalista como carismático. La eterna lucha de bien y mal como nunca antes se ha visto. Un torrente de ideas que ha influenciado apreciablemente a obras posteriores. Un cómic que por mucho que te ofrezca, siempre sabe a poco.