Baños Pleamar, el cómic más personal de Isaac Sánchez

Dolmen Editorial publica la nueva novela gráfica de Isaac Sánchez donde plasma su infancia y la historia más personal de su familia.

Hace unos años, el cómico conocido como Loulogio sorprendió a propios y extraños cuando comentó en redes sociales que iba a publicar un cómic. En 2017 salió a la venta el primer volumen de Taxus firmado por Isaac Sánchez, quien todavía tenía que añadir su pseudónimo en la portada de un cómic que pronto se convirtió en todo un éxito. Para su segundo volumen la obra de Isaac Sánchez ya hablaba por sí sola. Dolmen Editorial decidió apostar por él desde el principio, y desde entonces no sólo completó la trilogía, sino que también la recopiló en un volumen único.

Hace dos años apareció El Don, un thriller de acción cargado de crítica social y gente de la España de verdad, a quienes recibir superpoderes les puede joder la vida. Una novela gráfica donde podía apreciarse la evolución del autor tanto en su apartado gráfico, como en su forma de narrar. Poco después se publicó El arte de Isaac Sánchez: Dibujos y Caprichos un artbook donde le veíamos representarse a sí mismo por primera vez, y dónde se recopilaban los dibujos realizados entre cómic y cómic a lo largo de los últimos cuatro años.

Pero, por lo visto, Sánchez tenía en mente una de esas obras que lo cambian todo en la forma de concebir la carrera de un artista del noveno arte. Una de esas obras que son tan personales que da miedo cuando se convierten en universales. Y el próximo día cinco sale a la venta Baños Pleamar, su novela gráfica más personal.

 

Esta historia no está basada en hechos reales. Todo lo contrario, son recuerdos

Badalona, años setenta, en un momento histórico donde las playas de la ciudad no eran ni las más seguras, ni las más higiénicas, aparecieron una serie de locales y restaurantes en las que los clientes tenían acceso tanto a piscinas como a baños o restaurantes. Uno de esos locales era Baños Pleamar, donde el autor y su familia trabajaban, convivían y se peleaban, como cualquier otra familia del momento. La narración empieza con el autor siendo un niño, y teniendo una preciosa conversación con su propia casa. Para así situar a les lectores en cómo, cuándo y dónde aparece por primera vez Baños Pleamar.

A partir de ese punto, y como la frase de inicio ya presagiaba, acompañaremos al joven autor por sus recuerdos y a descubrir el porqué de esta novela gráfica. Punto que, obviamente, no desentrañaremos en esta reseña para no destrozar la experiencia lectora de nadie. En Baños Pleamar conviven y trabajan los padres de Sánchez, sus hermanas y su hermano. Siendo el más pequeño de la casa, él es el encargado del quiosco donde les bañistas van a proveerse de helados, patatas y bueno… todos esos productos que alguna vez todes hemos comprado en la playa.

Mientras no está haciendo ventas, el joven no duda en leer cómics y, lo más interesante, crearlos. Siendo consciente de lo que ocurre a su alrededor, pero siempre con la óptica que sólo un niño puede tener. A su alrededor se desarrolla la sociedad badalonesa, con los problemas propios de finales de los ochenta y principio de los noventa. Pero también la familia del autor, y es que cada una de las personas que conforman Baños Pleamar forman parte de un engranaje familiar no exento de problemas. Todos los personajes se desarrollan ante los ojos de les lectores para formar una historia que cobra fuerza con el paso de las páginas, y por lo tanto el paso del tiempo. Así, Sánchez no sólo desarrolla su memoria en esos veranos llenos de trabajo, sino también en momentos de calma donde a través de los ojos de su familia revivimos los problemas que azotaban a la sociedad española en ese momento. 

El joven Isaac roba patatas mientras vende helados y crea sus propios cómics, ve series de televisión como Las tortugas ninja, y juega con muñecos de acción de He-man además de dinosaurios. Pero también ve cómo evolucionan las relaciones de sus hermanas con sus respectivos novios, aprende del arte de su hermano, disfruta de las historias de su padre y crece junto a una madre que tiene que lidiar con una cocina demasiado ajustada para la cantidad de paellas que venden.

Baños Pleamar es a su vez la representación de la historia de España. Así como Ana Penyas retrató el desarrollo urbanístico y social en las playas levantinas en su Todo bajo el sol (Salamandra Graphic, 2021), y Paco Roca retrató su memoria familia en La Casa (Astiberri, 2015) Sánchez crea aquí un doble juego en esas mismas líneas retratando historia familiar y de la costa barcelonesa. Siendo su tercera obra, y teniendo el calado sentimental que tiene, es necesario recalcar que ninguno de los dos referentes mencionados en este análisis se ven reflejados directamente en la obra. Sin embargo, quienes hayan disfrutado de cualquiera de esas dos novelas gráficas lo harán también con ésta.

El apartado gráfico, y la narrativa, de Baños Pleamar superan con creces a las obras anteriores de Sánchez. El estilo de dibujo, y el color, varían durante la obra. Mientras se narran los recuerdos del autor, y por lo tanto su propia historia, el apartado gráfico predominante es el que puede observarse en las imágenes de esta reseña: con volúmenes cercanos al cartoon, y un estilo realista al mismo tiempo tanto en dibujo como color. Con guiños a series del momento, como la chica que va a comprar un helado y se parece en exceso a la Akane de Ranma ½, o la representación de distintos vampiros, como el Morbius de la serie de animación de Spiderman de los noventa, como metáfora de la drogadicción que asoló el país en esas décadas.

De forma completamente orgánica, cuando las escenas viran hacia partes de la historia familiar a las que ha accedido por medio de terceras personas, y por lo tanto se adentra algo más en la ficción que supone la representación de la memoria colectiva familiar, tanto el dibujo como el color se tornan más serios y expresivos, cambiando la gama de colores a otros más fríos y con unos diseños, a su vez, espectaculares.

Puntos a tener en cuenta en el apartado gráfico son también el uso de fotografías, que van intercaladas entre los distintos capítulos y que toman un especial protagonismo en el tercer acto de la obra. El cambio total de estilo de dibujo cuando narra la historia de juventud de sus padres, que se acerca mucho al estilo Bruguera de la época que narra. Y, por último, la inclusión de páginas dibujadas por el Isaac Sánchez niño, así como la recreación de obras de su hermano. Obras que, además, podemos disfrutar en el anexo final donde se encuentran fotos de los originales, del actual Baños Pleamar, un texto del autor y toda una serie de datos sobre el making of de esta novela gráfica.

Baños Pleamar es una carta de amor absoluto a su familia, y a los años que el autor vivió allí. Pero, lo más importante de esta obra es el porqué. Por qué Sánchez se ha abierto en canal para hacerlo. Y a esa conclusión sólo puede llegarse con la lectura de esta magnífica novela gráfica que nos transporta desde la niñez del autor hasta el presente, en un difícil ejercicio no sólo de memoria sino también de introspección personal y generosidad. Un cómic que supone un cambio radical en la línea de obras que había presentado hasta el momento, y que posiblemente abra nuevos caminos al autor por la valentía y destreza que ha mostrado aquí. Sin lugar a dudas, una obra a tener muy en cuenta este año.