Con las manos desnudas, el cómic de Leïla Slimani y Clément Oubrerie sobre Suzanne Noël

Liana Editorial publica la novela gráfica de Leïla Slimani y Clément Oubrerie sobre la vida y obra de la doctora Suzanne Noël

De la unión creativa de Leïla Slimani y Clément Oubrerie, surge Con las manos desnudas, una pormenorizada biografía de Suzanne Noël (1878-1954), médica, feminista y pionera en diferentes ámbitos tradicionalmente asociados a profesiones masculinas, como la cirugía. Traducida por Miguel Marqués y con rotulación y maquetación a cargo de Gabriel Regueiro, la obra se enmarca en la línea apuntada por la editorial Liana de recuperación del papel desempeñado por las mujeres en la historia cultural más reciente a través de la aproximación directa a sus biografías, que podemos apreciar a través de otros títulos previos como Kusama. Obsesiones, amor y arte o Lee Miller, cinco retratos. En su apuesta de recuperación destaca no solo la elección del personaje femenino biografiado sino también la autoría femenina de los dos cómics citados, pues en el caso de Kusama la autora es Elisa Macellari y Eleanora Antonioni la creadora del trabajo sobre Lee Miller.

Por su parte, Leïla Slimani, ganadora del prestigioso premio Gouncourt (2016) por su novela Chanson douce y el ilustrador Clément Oubrerie, conocido entre otros por su dibujo de la serie de Aya de Yopougon (Premio Angoulême 2006 al mejor primer álbum) optan por una figura femenina prácticamente desconocida para el gran público, pese a su indiscutible relevancia en diversos campos: Suzanne Nöel, pionera de la cirugía estética en el siglo XX y comprometida feminista en la lucha por los derechos de las mujeres.

Desde el inicio, Slimani y Obrerie declaran que el propósito de las viñetas que siguen estriba en hacer justicia a la memoria de la doctora Noël, cirujana, feminista y mujer libre y decidida. Con esta declaración de principios, los autores nos sumergen en las coordenadas de una ficción biográfica, basada en hechos reales, pero en la que se adoptarán determinadas libertades siempre de acuerdo con la finalidad anterior.

Con un sólido trabajo de guion y un dibujo que brilla en su voluntad de recreación histórica de un extenso y convulso período, asistimos a la paulatina evolución de Suzanne Nöel. La progresión cronológica que articula la estructura narrativa nos permite conocer de primera mano a una joven recién casada que se niega a enclaustrarse en un matrimonio burgués sin más ocupación que esperar la llegada del esposo. De su pasión por el arte y su afán de conocimiento surgirá su anhelo de finalizar los estudios de bachillerato y después, su deseo de cursar la carrera de medicina, en la que será pionera como alumna en grupos formados únicamente por alumnos. Nöel modifica así el destino que estaba en apariencia escrito para ella en virtud del contrato matrimonial, al convertir su deseo de ejercer la medicina junto a su marido, el dermatólogo Henri Pertat en su vía de realización personal

Desde el predominio de los tonos ocres que buscan transportar al lector al París de principios del siglo XX y al convulso periodo bélico, pero también a la efervescencia cultural como marco de la recreación histórica recorremos su trayecto como estudiante, después como médica y su profundización en el campo de la cirugía reconstructiva con el objetivo de ayudar a los numerosos soldados que retornaban desfigurados por las atrocidades de la Primera Guerra Mundial. Las marcas visibles de la violencia y la barbarie inscritas de forma indeleble en el cuerpo de miles de soldados constituían un grave problema en su reinserción laboral o en la recuperación de su vida social, por lo que el empeño incansable de la doctora Nöel por resolver problemas médicos a los que hasta el momento la ciencia no se había enfrentado supusieron hallazgos esenciales y una contribución clave en el desarrollo de métodos y técnicas capaces de conseguir su objetivo.

Sin ánimo de entrar en polémica respecto a cuestiones controvertidas, pero sin perder ni un solo momento el punto de vista del personaje biografiado, Slimani y Oubrerie se centran en trasmitir al lector la perspectiva de Suzanne, por lo que prima su voz y voluntad por innovar en campos vetados a las mujeres hasta el momento. Así, por ejemplo, frente a posibles diatribas derivadas de la defensa de la cirugía estética y la vinculación a la belleza y la obsesión por el aspecto físico, privilegian la postura de la doctora Nöel en cuanto a su función social más allá de la vanidad y su destacado papel en la emancipación de la mujer, por ejemplo, a través de la apertura de puertas laborales o sociales.

Los claroscuros de las viñetas y un dibujo próximo al realismo en su gusto por el detalle y la caracterización nos aproximan tanto a la faceta laboral como a la personal. De esta forma, podemos comprender las vicisitudes a las que tuvo que enfrentarse como mujer avanzada a su tiempo, experimentar sus dudas y ser conscientes de los riesgos afrontados por no renunciar a sus objetivos e ideales. Su divorcio, su segundo matrimonio con un compañero de universidad años más joven que ella, el difícil momento de la muerte de su segundo esposo y de su propia hija o la clara anteposición de la vida laboral en detrimento de la dedicación que la maternidad conlleva se muestran de forma contextualizada en un trayecto vital que avanza consciente de los riesgos que asume por la defensa de la propia identidad. Destacamos en este sentido, la ausencia de juicios de valor propios de un narrador omnisciente, deslizados como válidos al amparo del contexto histórico, por lo que corresponde al lector formar su opinión al respecto.

Su lucha por la vindicación de los derechos negados a las mujeres no se limita al bisturí, sino que trasciende el ámbito del quirófano y se refleja en diversas acciones, entre ellas, la fundación del Club Soroptimist para potenciar las relaciones entre mujeres profesionales. Con la finalidad de difundir el propósito de este club e impulsar la creación de otros en diferentes espacios geográficos, Nöel viajó por todo el mundo, al tiempo que se documentaba en diferentes avances que incorporaba a su práctica profesional.

Pese a la extensión del cómic (192 páginas) y del periodo histórico que comprende, Slimani y Oubrerie no se pierden en la concatenación de datos destinados a loar la grandeza del personaje, sino que apuestan por una equilibrada dosificación de la información a través de la que consiguen transmitir al lector la fascinación por el personaje biografiado y el interés por seguir conociendo más pasajes de su vida. Una biografía necesaria, como la de tantas otras mujeres cuya presencia, papel y aportaciones siguen condenadas al silencio de la exclusión de historias, manuales o libros de textos y que el cómic recupera a través de ejemplos como Con las manos desnudas.