Top 100 Comics del 2021 – #60-51

Nuestros cien cómics favoritos del 2021 incluyen obras de Nuevo Nueve, Garbuix Bookx, Planeta, Sallybooks o IVrea

Al igual que los árboles de nuestras calles van desnudándose a golpe de viento y lluvia, las hojas del calendario de 2021 se caen formando una pila de recuerdos, representativa de la montaña rusa emocional que ha sido el Año 1 post-pandemia. Como era de esperar, estos últimos doce meses han sido una época de expansión en lo que a la industria del cómic se refiere, como efecto rebote de lo sucedido en la anualidad anterior. Muchas editoriales han debutado por todo lo alto, los salones han vuelto para alegría de editores, autores y lectores a partes iguales, el manga ha pegado el sorpasso definitivo al resto de cómics y el número de reediciones ha sido menor que en años anteriores, dando paso a todas las obras y licencias que se frenaron en 2020 ante la incertidumbre. Una cosecha fantástica donde elegir los mejores sabores no es nada fácil. Pero no por ello vamos a dejar de intentarlo. Hoy continuamos con nuestra lista de los «100 mejores cómics del 2021 en Sala de Peligro». Hoy, del #60 al #51, hemos elegido los siguientes.

#60 – The True Lives of the Fabulous Killjoys, de Gerard Way, Shaun Simon y Becky Cloonan

The True Lives of the Fabulous Killjoys es un proyecto que ha tardado de más en llegar a territorio nacional. Pero no por ello debe resultar menos llamativo para el lector. Y es que este cómic va más del mero apoyo al álbum Danger Days (el celebrado disco conceptual de MCR), si no que ha buscado ser rupturista, tener cierta entidad y funcionar de forma autónoma. Gerard Way y Shan Simon colaboraron por primera vez en este cómic y fue la consolidación definitiva del creador de The Umbrella Academy. Ambos han sido capaces de expandir y enriquecer un mundo con muchas posibilidades. Pero, con independencia a ello, el arte está desarrollado por una primeriza Becky Cloonan con ganas de comerse el mundo. Y lo demuestra en cada página.  Es un imprescindible para los fans de My Chemical Romance, pero también resulta ser una obra con un cuerpo dramático suficiente como para poder ser del interés de todo el mundo. Y es que parece que nunca habrá las suficientes historias postapocalípticas. Y menos en estos tiempos. Y si, además, despliegan la creatividad e imaginación de esta, bienvenidas sean.

 
 
 

Por Pedro de Mercader

#59 – Ejercicios de Cómic, de Roberto Masso
  • Editorial: autoeditado
  • Formato: rústica 240 páginas
  • Precio: 14€ más gastos de envío
 

Tras entregar para Apa Apa su cómic más “mainstream”, la colorista Vida rana, el extremeño Roberto Massó volvió a retomar sus absorventes cómics silentes y sin trama protagonizados por figuras geométricas. Tras sus Cuadernos geométricos, seis fanzines publicados en 2016, el catálogo Secuencia y Cadencia de su exposición en la sala Santa Clara de Mérida, y el monumental Cadencia, un álbum grande editado por Fosfatina en 2019, Masso volvió a la autoedición experimental a principios de año con el recopilatorio Secuencia, cadencia y formato, un pack de siete minitebeos de 50 ejemplares de los que quedan pocos ejemplares en su página web (robertomasso.bigcartel.com), y el pequeño Ejercicios de cómic. Este último reduce la experiencia del movimiento a un formato más pequeño, estilo manga, pero Massó no reduce el número de viñetas, llegando a superarse en algunas páginas. Estos ejercicios de cómic le sirven a Massó para explorar las posibilidades del dibujo abstracto y geométrico rompiendo los límites de la narracción gráfica. No solo son movimientos de líneas geométricas a través de viñetas, Massó también juega con la geometría de las viñetas, creando interesantes experimentos en tres dimensiones parecidos a los que Frank Quitely realizó en We 3. El cómic de Massó no es para todo el mundo, pero si eres un fan de la música electrónica abstracta y las instalaciones multimedia de gente como Alva Noto o Byetone, estos Ejercicios de cómic te sabrán a gloria. Manu González

Por Manu Gonzalez

#58 – Wicca, las hijas del bosque, de Antonio Sachs y Pablo M. Collar 
 

Wicca. Las hijas del bosque se ha convertido en el bestseller de la ola de lanzamientos con los que Sallybooks ha inaugurado con apabullamiento general su línea +18 de cómics para adultos, aunque el público objetivo abarque también la adolescencia. Esta historia de cábalas de brujas en el Reino Unido actual enfrentadas/aliadas entre sí ha conseguido apelar a un público amplio mezclando con desparpajo manga en el estilo y diseño de personajes, bande dessinée en la narrativa y cómic book en las escenas de acción. En un mercado que ofrece hoy en día multitud de estilos y propuestas resulta estimulante este afán hoolístico. El protagonismo eminentemente femenino, con personajes que emanan actitud y chulería juvenil también colabora en ese objetivo de llegar a un espectro lo más amplio posible. Antonio Sachs consigue unir bien los hilos de la trama a la que sabe hacer llegar a un final espectacular -también hay aquí aspiraciones a blockbuster- al que hace justicia el dibujo y color de Pablo M. Collar, con su multitud de influencias, limpio, fresco e, incluso, con algún experimento gráfico muy interesante dentro de la intención de que todo sea lo más claro y legible posible. En Wicca. Las hijas del bosque tenemos la realidad de un cómic sólido, divertido y con un encomiable espíritu comercial y la promesa de dos autores que deben de dar mucho que hablar en el futuro. Para bien.

Por Enrique Machuca

#57 – Just Friends, de Ana Oncina
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Formato: Rústica, 208 páginas
  • Precio: 12,95 €
 

Erika y Emi se conocen desde hace diez años, cuando coincidieron por primera vez en un campamento de verano. Ahora han quedado en una cafetería para verse y ponerse al día. Y en esos dos tiempos se desarrolla esta historia, les lectores van descubriendo el pasado y el presente de ambas y cómo se ha ido desarrollando su relación. Las protagonistas son el día y la noche tanto en diseño como en sus personalidades, y eso hace que la historia funcione tan bien como lo hace.  El punto fuerte de este mangañol es el realismo que Ana Oncina ha marcado en todas las decisiones y reacciones de los personajes. Los tiempos de la historia funcionan a modo de conversación, variando entre ambos y mostrando la evolución de personajes. Una historia agridulce, precisamente por ese realismo que mencionábamos antes, que muestra cómo el paso del tiempo hace que veamos todo diferente. Además de mostrar lo complicadas que pueden llegar a ser las relaciones personales. Con sentido de lectura inverso al nuestro, y soluciones gráficas propias del manga, Oncina ha creado una obra diferente en su bibliografía que hay que tener en cuenta.

Por Iria Ros Piñeiro

#56 – Solas en Berlín, de Nicolas Juncker

Novela gráfica creada por el historiador Nicolas Juncker, quien se basa en los diarios de dos mujeres que coincidieron en el tiempo y en el espacio pero que nunca llegaron a conocerse. A partir de estos, en Solas en Berlín él las hace coincidir para crear una obra sobre el valor y la amistad durante el final de la Segunda Guerra Mundial. Las protagonistas son Ingrid, una civil alemana, y Evgeniya, una soldado rusa. A partir de los diarios de ambas, y sus experiencias, se cuenta el estado de la ciudad de Berlín y sus supervivientes durante el final de la contienda. Llegado un punto ambas coincidirán en una casa donde estarán obligadas a convivir, y donde nacerá una amistad casi imposible. Aunque cada una esté en el lado opuesto, y más extremo de cada bando, pronto se darán cuenta que no son tan diferentes en ese terrible tiempo que les ha tocado vivir. Obra que explota al máximo todas las posibilidades del cómic respecto a la contextualización de distintas historias ocurridas en una ciudad en un momento dado. En este caso, Berlín en 1945. Juncker hace un trabajo de documentación espectacular, como se le supone a un historiador, pero además a nivel gráfico da más que la talla. Una obra imprescindible para aquelles lectores interesades tanto en la Segunda Guerra Mundial, como en descubrir cómo de diferente afecta un conflicto bélico a la gente según su género… incluso cuando te hayas en el bando ganador.

Por Iria Ros Piñeiro

#55 – Bottomyards, de Ezra Claytan Daniels y Ben Passmore
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Formato: Rústica, 152 páginas
  • Precio: 22 €
  • Traducción: Lorenzo Díaz

Dos pijas repijas, una diseñadora de moda y su amiga carente de la mínima empatía, llegan a un extraño edificio en el sur de Chicago, situado en un barrio de clase trabajadora que está siendo conquistado por artistas por sus alquileres baratos. El edificio es extraño, como un cubo de rubik sin apenas ventanas. Pero lo más extraño no es su exterior, sino su interior donde criaturas viscosas se arrastran por sus tuberías y sótanos. Desconocidos en la industria editorial española, Bottomyards es la primera obra publicada por estos lares del escritor Ezra Claytan Daniels, proveniente de la escena del cómic independiente de Portland y autor de la novela gráfica digital Upgrade Soul (2012) sobre viajes en el tiempo, y el dibujante afroamericano Ben Passmore, autor de cómics con bastante carga social como Your Black Friend (2016), inspirado en la obra Piel negra, máscaras blancas del activista Frantz Fanon. En BTTM FDRS, título original de este cómic que se pronuncia como Bottom Feeders, Daniels y Passmore realizan un ejercicio divertido, terrorífico y bastante social de afrofuturismo sobre la gentrificación de barrios pobres muy el estilo del nuevo cine de terror afroamericano de autores como Jordan Peele (Déjame Salir o Nosotros). El estilo cartoonesco de Passmore sirve para acercar a la obra a su vertiente más lúdica y divertida, alejándonos del body horror más puro y adyecto. Una joya visual.

Por Manu González

#54 – Us, de Sara Soler

Novela gráfica que explica la historia de la autora y su pareja Diana, una mujer trans, cuando ésta empezó a plantearse que el género que se le había asignado al nacer no coincidía realmente con quién es. Us explica a través de anécdotas, y momentos no tan buenos, vividos por ambas las problemáticas con las que se encontraron a partir de ese momento. Soler desnuda por completo su historia personal siempre desde su experiencia, y sin intención de sentar cátedra sobre ningún tipo de transición. Tras la conversación con Diana ambas empiezan su propia transición, ya que en muchos casos había que desaprender cosas que daban por sentadas. De esta forma se explican infinidad de situaciones como sólo Soler sabe hacerlo, con una mezcla perfecta de explicaciones serias y comedia a partes iguales. Además de infinidad de referencias a la cultura pop y el mundo del cómic. Una obra divertida y educativa para absolutamente todos los públicos que puede ayudar a mucha gente a sentirse representada o entendida. También puede enseñar a mucha otra una realidad distinta a la suya ya que incluso tiene un glosario al final para aquellas personas que puedan desconocer términos relacionados con los temas tratados.

Por Iria Ros Piñeiro

#53 – No te metas con el club de cine – Eizouken, de Sumito Owara
  • Editorial: Ivrea
  • Formato: Rústica, 200 páginas 
  • Precio: 8,5€

No sabemos casi nada del mangaka de Kanagawa Sumito Owara. Solamente que perteneció al club de cine de su escuela secundaria y que se formó en el campo de la animación de manera completamente autodidacta. Nacido en 1993, Owara decidió en 2016 volcar todo su amor por el campo de la animación con una carta de amor a toda la industria titulado Eizōken ni wa te wo dasu na!, que se podría traducir como “No te acerques al club de cine”, aunque el anime nos ha llegado como Keep your hands off Eizouken, pero que finalmente Ivrea ha traducido como No te metas con el club de cine – Eizouken. repitiendo “No te metas” y “Eizouken” (literalmente, “Mantén tus manos alejadas”). Un manga que va más allá del amor por el cine de animación gracias al gran carisma de sus tres protagonistas, quienes podrían identificarse únicamente con su silueta. Midori es bajita y tímida, pero ama el worldbuilding y el diseño desde que vio el anime de Conan el niño del futuro en la tele; su amiga Sayaka es altísima y muy pragmática, siempre pensando en el dinero y cómo invertirlo, una productora nata; por último, Tsubame es una joven modelo que quiere ser animadora porque le encanta dibujar figuras en movimiento. Juntas, son un grupo imparable que lucharán contra su escuela para montar un club de cine de animación. El manga mezcla muy bien sus tribulaciones como artistas con el producto final que quieren producir, creando una sinergia muy divertida entre fantasía artística y realidad. Este manga del que únicamente se han publicado seis números en Japón saltó rápidamente al anime en 2020, donde su propuesta de compaginar realidad y fantasía anime está mucho mejor conseguida, por supuesto. El propio Owara ha sido animador de la serie original, abandonando durante un pard de años la edición del manga.

Por Manu González

#52 – Bradley de él, de Connor Willumsen

Bradley de Él es una de las grandes sorpresas del año. Pero también es una de las obras más desafiantes. Lo que aquí se ha buscado es desarrollar un complejo juego metalingüístico que, usando la fama como telón de fondo, se ejecuta un peculiarísimo estudio de personaje en el que el lector debe completar el puzle. Uno que compensa cualquer barrera de entrada. Es un cómic denso y con muchas capas pero que, a la vez, engancha y es tan evocador como la mejor de las poesías. Todo ello exprimiendo la narrativa secuencial hasta dejarla prácticamente seca. Pero, por encima de todo, no se parece a nada que hayáis podido leer en mucho tiempo, y eso ya es decir mucho. Connor Willumsen reclama la atención del público con un trabajo sencillamente contundente. 

Por Pedro de Mercader

#51 – Little Bird, de Darcy Van Poelgeest e Ian Bertram
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Formato: Cartoné, 200 páginas
  • Precio: 25€
  • Traductor: Diego de los Santos

Darcy Van Poelgeest es un productor, director y guionista de cortometrajes de cierto prestigio en el circuito independiente norteamericana que un buen día decidió intentar hacer sus pinitos en el mundo del cómic. Para ello, tuvo el buen gusto de proponer su primer proyecto al dibujante Ian Bertram, conocido por ilustrar el notable Casa de Penitencia de Peter J Tomasi, aunque tampoco es que fuese ninguna superestrella. Y algo en la química de trabajar con Van Poelgeest debió galvanizar su ya enorme talento visual, porque el asombroso resultado visual que ofreció con Little Bird desencanjó la mandíbula de propios y extraños. Esta miniserie publicada en USA por Image Comics ganó el premio Eisner (también fue nominada a los Harvey) en 2020 y por simplificar bastante, cuenta la lucha de una joven guerrera contra la teocracia que domina la Norteamérica de un futuro postapocalíptico. No es su premisa, correcta en cualquier caso, lo que hace de esta obra una joya, sino el festín gráfico con el que Bertram (y no olvidemos el color de Matt Hollingsworth) desglosa la historia de Van Poelgeest, tanto a nivel de dibujo como de narrativa. Mirar sus páginas nos recuerda a Hayao Miyazaki, a Katsuhiro Otomo, a Moebius, a Joan Sfarr, a Frank Quitely, a David Rubín. Junto al Extremity de Daniel Warren Johnson, el Head Lopper de Andrew MacLean, o La Espada de las Eras de Gabriel Rodríguez, Little Bird forma parte de esa excelente cosecha de trabajos de género fantástico que el noveno arte estadounidense nos viene brindando en los últimos años. Que cunda. Hacen falta más tebeos así. 

Por Sergio Aguirre