Sergio Aragonés destruye el Universo DC: ¿parodia o retrato?

La reedición de Sergio Aragonés destruye el Universo DC por parte de ECC es un buen motivo para comprobar qué tal han envejecido esa obra… y el propio Universo DC.

La extraña pareja

Empezar por lo obvio puede resultar chabacano, esto es, empezar diciendo que Sergio Aragonés es un genio. Así que diremos algo negativo de él. Es un negado con los idiomas. O al menos eso es lo que cuenta siempre. Pero, como es un genio, convirtió su defecto en su mayor virtud. Para comprender esto hagamos como Sofía de Las chicas de oro y en vez de irnos a Sicilia en 1920 habrá que irse a Castellón en 1937, que fue cuando nació. La Guerra Civil le convirtió en un exiliado involuntario y, tras una breve parada en Francia, la familia, como tantas otras, viajó a México donde el padre trabajó como director de cine y series de televisión entre los 40 y los 60. El joven Sergio hizo sus pinitos actorales e incluso aprendió mimo con Alejandro Jorodwosky, lo cual tuvo que ser toda una experiencia. Cuenta que incluso hizo de doble de acción de la escultural Irish McCalla, la protagonista de la serie de televisión Sheena, Queen of the Jungle.  Pero lo que se le daba realmente bien a Aragonés era dibujar. 

En 1962 Aragonés se plantó en las oficinas de la revista Mad en Nueva York, y aunque no entendía apenas el inglés, el editor William Gaines le dio trabajo haciendo chistes mudos que empezaron a publicarse en los márgenes de la revista, además de producir miles de páginas, casi siempre sin texto, que han aparecido en 491 números entre 1963 y 2020. Tan rápido y prolífico era que los editores decían que, si le hubiesen dejado, hubiese hecho él solo la revista, lo cual es aún más extraordinario si tenemos en cuenta el detallismo obsesivo de Aragonés, que no deja rincón de la viñeta sin un pequeño detalle gráfico. En parte se explica porque suele dibujar directamente a tinta, sin apenas abocetar las páginas, y lo hace con una pluma estilográfica que, según él, le ayuda con la velocidad de su trazo.

A finales de los 60 y principios de los 70 Aragonés colaboró con DC en títulos de humor y terror, pero sus pretensiones de crear personajes en los que mantendría el copyright se topó con los usos y costumbres de las empresas editoriales. Fue entonces cuando ideó a su personaje más conocido, Groo The Wanderer. Las dificultades que seguía teniendo con el inglés, sobre todo el escrito, le hizo buscar ayuda. Entra Mark Evanier.

Mark Evanier, nacido en 1952, es el ejemplo definitivo de fan convertido en profesional. Entre los 14 y los 17 años fue presidente de un club de fans del cómic en Los Ángeles y pronto se hizo conocido como uno de los mayores corresponsales de las secciones de Correo del Lector de Marvel y DC. Cuando Kirby se trasladó a vivir a California Evanier se apañó para entrar a trabajar como asistente del artista (entendiendo como asistente la persona que atiende al correo, borra el lápiz de las páginas  o  hace la compra) en la época en la que trabajaba en el Cuarto Mundo. Evanier se atribuye el mérito de convencer a Kirby de que Vince Coletta le estropeaba los dibujos con su entintados apresurados e incompletos. Con los años Evanier se convertiría en biógrafo del artista con su Kirby: King of Comics, que publicó en 2008.

En los 70 y 80 Evanier encadenó trabajos en series de televisión, tanto de imagen real como de animación, y en cómic (Gold Key, DC, Marvel,…), y conoció a Sergio Aragonés, que también se había ubicado en California. Desde ese momento se convirtió en la persona que le redactaría los textos de sus cómics de manera más adecuada que la que era capaz Aragonés. Tras mucho porfiar consiguieron publicar Groo en 1982, primero en Pacific Comics y luego en la línea Epic de Marvel, reteniendo los derechos del personaje, algo que marcó un hito editorial. Groo The Wanderer duró 120 números entre 1985 y 1995 en Marvel y luego ha continuado en otras editoriales de manera más esporádica.

Liberados de la carga mensual de Groo, los autores decidieron proponer a las Dos Grandes jugar con sus mejores juguetes.

La parodia certera

Si queremos hacernos una idea del estatus y prestigio que tiene Sergio Aragonés, solo tenemos que fijarnos en que su nombre preside tanto el Sergio Aragonés Destroys DC como el Sergio Aragonés Massacres Marvel que fueron publicados en junio de 1996 por las respectivas editoriales. Sin embargo no debemos engañarnos: esta obra tiene mucho del humor de Aragonés pero el conocimiento profundo de los personajes y sus historias son de Mark Evanier. De hecho, el guionista aparece como acreditado como tal en solitario, y no era la primera vez que esto sucedía, también había pasado en algunos números de Groo.

Aragonés y Evanier aparecen como personajes en una premisa que se intuye inspirada por el momento post-Groo en el que se encontraban: buscan trabajo en DC y Aragonés decide dibujarse él solo todas las series, con cómicos resultados. La personalidad de ambos como personajes se corresponde con la real: entusiasta y sin conciencia de que tenga limitaciones Aragonés, tranquilo y sensato Evanier. Vamos leyendo las páginas a medida que Aragonés las dibuja y lo que parecería una simple broma a costa de los personajes se convierte en un ejercicio de metalenguaje a varios niveles narrativos.

En cierta ocasión cierto guionista me dijo que parodiar es muy fácil. Le di la respuesta obvia, que El Quijote es una parodia. La que me hubiese gustado darle era lo fácil que su trabajo a veces parecía una parodia involuntaria. La parodia bien hecha no es fácil, porque su intención no es (sólo) reírse del objeto de la historia, sino analizarlo y extraer su esencia desde el humor, y Aragonés y Evanier lo consiguen con creces.

La idea de la situación a la que se enfrentan los héroes puede ser más DC: una amenaza cósmica desconocida amenaza al Universo y un heraldo del apocalipsis (en este caso Hawkman) lo anuncia a los principales personajes de la editorial. Superman, Batman, Wonder Woman, la Liga de la Justicia y la Legión de Superhéroes. No los Titanes. Estamos en 1996 y esa serie había caído en la nada más absoluta en ese momento. En ese sentido el tono general es muy de su época. Dentro de que los iconos DC tienen una serie de características muy marcadas en las que la pareja se ceba, sobre todo los orígenes de los personajes, su apariencia y el punto en el que se encontraban en ese momento, incluyendo la melenita de Superman o el garfio de Aquaman así como las identidades de Flash y Green Lantern. Sin embargo, el villano al que se enfrentan y la resolución del conflicto es un enorme guiño a la historia de la editorial.

Hay que reconocer que algunos chistes han envejecido mal, sobre todo aquellos referentes a programas de televisión y políticos de la época de los que ya nadie se acuerda, e incluso alguno que roza la homofobia, pero el conjunto es muy divertido y, sobre todo, revelador: esa oscuridad que impregna o impregnaba al Universo DC hasta apenas hace un par de años no se originó con Crisis de Identidad, estaba allí desde mucho antes con Superman y Barry Allen muertos más o menos permanentemente, Batman paralítico, Hal Jordan corrupto o Aquaman mutilado. Ya lo hemos dicho, la mejor parodia no solo te hace reír, sino que te abre los ojos.

En el aspecto gráfico destaca que las páginas protagonizadas por cada héroe o grupo están entintadas por los entintadores que en aquel momento se ocupaban de las series: John Dell, Denis Rodier, Scott Hanna, John Byrne, Ron Boyd, Jerry Ordway y Joe Rubinstein y algunos resultados finales resultan cuanto menos curiosos.

Esta historia fue publicada en España por Planeta en 1997 junto a Sergio Aragonés masacra Marvel en un tebeo doble en formato flipbook. Esa rara circunstancia fue un golpe de suerte en una época en la que Zinco había dejado publicar DC y no estaba claro quién iba a continuar la edición de sus cómics. Ahora que ECC se ha decidido a reeditar la obra de la que tiene los derechos sería un bonito detalle que Panini hiciese lo propio se puede comparar y complementar con Sergio Aragonés masacra Marvel que es incluso más divertida que su contrapartida DCita y que Panini publicó a mediados de este año. Y puestos a pedir no estaría mal que se hiciese lo propio con el Fanboy que hicieron para DC y el Magnor que realizaron para Malibú, obras en las que ahondaron en la parodia superheroica, sin olvidar el inédito en España Sergio Aragonés Stomps Star Wars.

Nota: Gracias a todos los amigos tuiteros que nos señalaron que Panini había publicado Sergio Aragonés masacra Marvel este mismo año.