Dreambreaker, el cómic de fantasía épica para mayores de 18 de Fernando Llor y Fran P. Lobato

La editorial Sally Books publica este cómic español que es capaz de mostrar una nueva visión de las leyendas artúricas sin caer en los tópicos del género.

El cómic español tiene una trayectoria histórica muy amplia, con una calidad envidiable en todos sus géneros. Sin embargo, pese a la cantidad y calidad, hubo una temporada en que el mercado parecía perder interés en la fantasía heroica. Un género que sí ha seguido floreciendo, extraño que parezca por su proximidad temática en muchos casos, es el de los cómics relacionados con el mundo de los juegos de rol. Por suerte, la fantasía épica española parece que vuelve a estar en boga y Sally Books se ha decidido a publicar Dreambreaker de Fernando Llor y Fran P. Lobato, un cómic que retoma algunos puntos de las leyendas artúricas, así como otros referentes, sin caer en los tópicos del género.

 En una de las mesas redondas de la última edición del Splash! Sagunt, celebrado el pasado noviembre, Fernando Llor adelantó que estaba a punto de publicarse este cómic, y comentó – respecto a lo que hablábamos en el párrafo anterior – que durante mucho tiempo había querido escribir un guion para un cómic de este género. Pero que, por unas cosas u otras, siempre era un texto que iba dejando pasar. Por suerte, Fran P. Lobato se unió a él en este proyecto y ahora podemos disfrutar de Dreambreaker. Crónicas de la rompedora de sueños un cómic que se inicia con el incendio de un castillo.

Eri de Dunbar, protagonista de la obra, regresa a su casa sólo para verla arder durante seis días y seis noches. Habiendo perdido tanto a su familia como su reino a manos de Radulf, jurará vengarse del mago cualquiera que sean los medios necesarios para conseguirlo. La desesperación, la rabia y el profundo odio que siente en ese momento por Radulf harán que Eri también use la magia para invocar a Arioch, el príncipe del Infierno, e intentar vincularlo a su espada. Pero no todo podía salir como ella quería, y tras las burlas del demonio, cuando éste ve la determinación en la joven decide “ayudarla” en su venganza. Para ello, convertirá la espada de Eri en la Dreambreaker un arma que conecta directamente con su poder a cambio de la vida de Eri. Y es que, ser portadora de la dreambreaker conlleva que Arioch consuma su vida poco a poco. Eri tendrá el tiempo muy limitado para derrotar a toda la gente que se interpone entre ella y Radulf, ahora, el Hechicero Supremo.

 El guion de Llor tiene infinidad de referentes que, sin embargo, no resultan impedimento alguno para que cree su propio universo fantástico. Como hemos comentado al inicio, uno de sus muchos guiños hace referencia a las leyendas artúricas. No sólo por la espada encantada, sino también por el uso de personajes como Morgana. Que, si bien no es un personaje central en la trama, sí conforma un imaginario base en la mirada de les lectores y pone en movimiento algunas de las tramas del cómic. Espadas y maldiciones atrapadas en ellas son un tópico del género que sigue funcionando a la perfección. En este caso gracias al desarrollo de personajes de Llor. La historia se sitúa en el reino de Alba, un mundo de inspiración medieval fantástica donde destacan la iconografía celta y reminiscencias arquitectónicas del medievo europeo. El guion no rehúye ni de batallas, ni escenas sangrientas cuando es necesario, pero tampoco se recrea en ellas en cuanto a la evolución de los personajes. Especialmente la de su protagonista. Llor obliga a sus personajes a dialogar con su entorno, y a reflexionar. Así como a les lectores, a quienes muestra un camino del héroe poco tradicional pero muy efectivo. 

Para conseguir un mundo tan amplio como el que pretendía, y consigue, Llor el apartado gráfico de Fran P. Lobato es más que esencial. Las obras de género fantástico, especialmente las primeras dentro de un nuevo universo, suelen necesitar de mucha explicación. Mencionar aquí el gran trabajo que ambos han hecho ya que ambas partes están tan bien integradas que sería imposible decir quién hizo qué en un ejercicio de trabajo en equipo muy preciso. Algunas de las explicaciones acerca de este universo quedan resumidas en imágenes, fondos que podrían ser secundarios pero que sin embargo dotan de gran contexto a todo lo que ocurre en la trama central. El diseño de personajes hace especial hincapié en las expresiones faciales de los personajes y en su movimiento corporal. Además, todos y cada uno de ellos son tan distintos entre sí que es imposible confundirlos. Algo que, en un abanico tan amplio de personajes para una primera obra es de agradecer.

 La narrativa de Lobato, el dibujo y el color son perfectos para esta obra. Si bien la narrativa no depende exclusivamente de él, pues el guion de Llor dirige una historia que no es lineal, Lobato aprovecha las escenas de lucha para desplegar todas las posibilidades del cómic en cuanto a narrativa visual. El guion le permite además ser, de vez en cuando, el protagonista absoluto de la página dedicando varias seguidas a escenas de lucha sin ningún tipo de anotación. Es en estas escenas donde mejor puede observarse la gran complicidad entre ambos autores. Ya que es imposible, a través únicamente de la lectura, saber quién es responsable de qué detalles. El color, por su parte, no sólo acompaña toda la aventura, sino que la distingue en tiempos, situaciones y emociones. Las gamas cromáticas que acompañan cada escena las separa en espacio y tiempo, pero también refleja los sentimientos de los personajes y el ambiente de cada situación.

Además de todo esto, el volumen de Dreambreaker contiene un epílogo firmado por Albert Monteys y una serie de extras a cada cual más interesante. Además del típico mapa del mundo en que se sitúa la historia, los extras incluyen documentación sobre el reino de Alba, cánticos sobre Erin e incluso partituras de tinte medieval. Un trabajo extra, valga la redundancia, que termina de conformar un mundo fantástico al que muy posiblemente Llor y Lobato vuelvan. Ya que este cómic es uno de esos en los que las relecturas sólo hacen que añadirle valor.   

Dreambreaker tiene un inicio y un final, y puede leerse como obra autoconclusiva. Sin embargo, el universo que ambos autores han creado es tan rico, y su trabajo tan bueno, que dudamos que ésta sea la única historia que vayamos a leer de este universo fantástico. O, por lo menos en Sala de Peligro nos gustaría poder volver a leer más de la rompedora de sueños.

Título: Dreambreaker. Crónicas de la rompedora de sueños.
Guion: Fernando Llor
Dibujo y color: Fran P. Lobato
Edición original: Sally Books
Rotulación: Manuel Gutiérrez
Formato: Cartoné, 116 páginas
Precio: 18,00€