Helter Skelter, de Kyoko Okazaki

La perfección física de Liliko esconde una vida llena de sufrimiento y dolor. Okazaki presenta una crítica brutal, necesaria y muy actual.
Título: Helter Skelter
Guión y dibujo: Kyoko Okazaki
Edición Nacional: Ponent Mon
Edición original: Shodensha
Formato: Rústica con solapas, 320 páginas
Precio: 22,0 €

Este manga de Kyoko Okazaki creado originalmente entre los años 1995 y 1996, sigue estando hoy en día igual de vigente que hace más de veinte años. Y es que el mundo idol japonés se ha extendido en mayor o menor medida durante estos años, pero la tiranía del mundo de la belleza y el “famoseo” es una constante internacional.

En Helter Skelter encontramos la historia de Liliko, una famosa modelo y actriz que está en todos los programas de televisión y tabloides nipones. Su carrera y su vida están en constante investigación por parte de los medios de comunicación, y todo es poco para sus fans. Que se cuentan por millones. El sistema idol, para quien no lo conozca, es aquel en que un personaje público dedica su vida a su trabajo y a su imagen pública. Son seres supuestamente perfectos para el consumo. En el caso de Liliko, su carta de presentación es su extrema belleza. Su carrera como modelo se desarrolla gracias a la empresa para la que trabaja, que no duda en ningún momento en explotarla hasta límites insospechados para el lector. Pero que poco a poco se irá descubriendo en la historia.

Kyoko Okazaki critica duramente en esta obra toda esa industria del entretenimiento a costa de la salud mental y física del objeto de deseo. Ya que la modelo, en este caso, es víctima de su agente. Aunque igual podría ser cantante, campo en el que hace una breve aparición, actriz o circo de feria. Todo lo que da de sí es siempre poco.

Aunque obviamente la autora saca la parte más oscura de la industria, y la lleva al extremo más salvaje. Y es que en Helter Skelter vemos la historia de Liliko, y dos más. Por un lado, y aunque salen en pocas páginas, vemos al público objetivo de Liliko. Las jóvenes que consumen las revistas de moda y cosmética. Estando todavía en el instituto aparecen en varias ocasiones haciendo comentarios sobre la vida y obra de Liliko, en muchos casos con los comentarios más crueles que podrían imaginarse. Pese a ello, aspiran a convertirse en lo que ella representa. Mostrando así Okazaki la dualidad del mensaje recibido por las jóvenes. Por otro lado, encontramos la historia de dos inspectores que están investigando una serie de suicidios, y robo de órganos, que están relacionados con una clínica estética. En la que ven entrar a Liliko más de una vez. Y es que desde el principio se muestra al lector, y a espaldas del público, que Liliko es una invención de su agente. Hecha por completo a base de bisturí, cirugía y medicación, Liliko le debe todo a su “madre”, quien la ha creado.

Su vida amorosa es un desastre, es cruel con la gente con la que trabaja y no puede compartir su sufrimiento con nadie ya que su secreto no puede salir a la luz. Pero la trama se acelera cuando su propia compañía contrata a Yoshikawa Kozue, una modelo adolescente de 15 años. A partir de aquí, las inseguridades de Liliko y su horrorosa existencia sólo harán que empeorar, y derivar en una vorágine de manipulaciones que sólo llevarán a la protagonista y su entorno hacia el abismo.

Este manga, de tomo único, puede parecer cruel. Y lo es. Es extremadamente cruel con sus personajes, pero no es para nada gratuito. En todo momento es una crítica directa a la sociedad que consume personas como si fueran productos desechables. A tal punto, que en un momento se denomina a Liliko un “precioso monstruo”. Y es que está hecha de forma completamente artificial y esto ha deteriorado por completo su mente. Sumándose además cómo la tratan quienes conocen su secreto. Al mismo tiempo que ella vuelca todo su dolor y frustración en quienes trabajan para ella. Como ella desconoce lo que es el amor, y tiene relaciones sexuales únicamente para conseguir cosas a cambio. Consigue que a su alrededor esto le ocurra a otros personajes, los manipula para crear monstruos como ella.

Pese a todo, esta obra atrapa y mucho. Toda la trama de los investigadores se enreda en la vida de Liliko, mostrando la cara oculta de según qué clínicas estéticas. Lugares a los que sólo se puede acceder con dinero, y que parece generar dinero. Cuando en realidad el rastro que deja es de destrucción en la vida, y muerte, de mucha gente. Es un manga muy dinámico, la historia de todos y cada uno de los personajes se entrelaza de forma que crea un mapa social muy bien representado. En especial, como se ha comentado antes, llama la atención las páginas de las adolescentes que, ajenas a todo lo que pasa detrás de las cámaras, sólo se interesan por el “modelito” que lleva Liliko, o si hace o deja de hacer una campaña u otra. Deshumanizando por completo al personaje.

En cuanto al dibujo y color, toda la obra es en blanco y negro. Literalmente. Normalmente los mangas son bitono pero, sin embargo, utilizan distintos niveles de grises para crear profundidad en los fondos. O crear tramas que muestren intensidad, o acentúen ambientes o escenas. Pero Kyoko Okazaki dibuja toda esta obra en blanco y negro, sin difuminados, sin profundidades. Y esto hace que los golpes de color intenso (siempre negro) acentúen todavía más las escenas. El diseño de personajes es muy agresivo y, sin embargo, las líneas son muy finas. Creando esa dicotomía entre delicadeza y crueldad que marca toda la obra.

Por último, recomendar también la canción Helter Skelter de los Beatles, o alguna de las mil versiones posteriores, ya que ésta representa fielmente a la pobre Liliko.