The True Lives of the Fabulous Killjoys. California, el cómic con el que Gerard Way, Shaun Simon y Becky Cloonan traen de vuelta Danger Days

Norma Editorial al fin trae la obra que expande el universo del celebrado disco de My Chemical Romance.

Ay, la adolescencia. Tiempos de rebeldía y de encontrar la propia identidad. Es un momento crucial en el que, si se ha vivido como se debe, se habrá experimentado y pasado por distintos estilos e incluso modas. Y eso significa que hay bandas y músicos de nueva hornada que han marcado la vida de muchos millenials. Y una de las más queridas en su día, de una forma más que palpable, fue My Chemical Romance. No en vano, fueron las personas que más influyeron a los emos…

Es imposible de determinar si Gerard Way estará de acuerdo con esta aseveración, pero el álbum crucial que consolidó a la banda y que les abrió el acceso a un público más mayoritario fue Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys. Y no es de extrañar ya que el álbum incluía temas como este Na Na Na:

Dejando de lado la calidad musical de la banda, al César lo que es del César: fueron de los pocos artistas pop que, en ese momento, seguían planteando sus trabajos de forma conceptual. Se trataba de construir una narrativa en la que cada canción constituía un capítulo de esa experiencia estética/narrativa.

Si bien es algo que ya andaban poniendo en práctica, el universo de Danger Days demostró ser el más rico e imaginativo. La ambientación transcurre en un futuro postapocalíptico en el que una banda de delincuentes que mezclan un estilo llamativo con una camaradería a lo La Naranja Mecánica (los célebres Killjoys) se enfrentaba a una corporación llamada Better Living Industries, liderada por el mismísimo Grant Morrison. Todo ello en un entorno entre Mad Max y las distopías de Huxley y Orwell.

Esa premisa despierta la imaginación de cualquiera y desplega un universo para contar historias. No tardaría en llegar este The True Lives of the Fabulous Killjoys. California, que ahora Norma Editorial se ha atrevido a lanzar en España gracias al éxito de The Umbrella Academy. Por tanto, se trata de una obra muy esperada, aunque hay un pero: puede que se haya perdido algo de la inercia que sí que tenía cuando se publicó originalmente en Estados Unidos. Cabe mencionar que la banda ya no está en activo…

En cualquier caso, Gerard Way (quien ya había lanzado los dos primeros volúmenes de The Umbrella Academy) contó con su amigo Shaun Simon para desarrollar esta historia. La primera decisión ya de por sí es arriesgada y la aleja de esos cómics que están exclusivamente para el lucimiento de la banda que los protagonizan: la historia se ambientaría después de los acontecimientos narrados en el disco, que concluyeron con el fallecimiento de los personajes principales tras salvar a una joven niña. Ahora esa chica ha crecido y tratará de encontrar su destino y, por el camino, buscará venganza contra la perversa compañía.

El guion goza de un ritmo muy espectacular, aunque se echa en falta algo más de profundidad y de tintes dramáticos de verdadero calado. Es algo que se acerca más a lo simbólico, a lo conceptual y a un intento de agrado popular. Y eso, en parte, juega en su contra ya que se nota que algunas decisiones se han hecho de forma impostada. Para lo bueno y para lo malo, a ambos escritores todavía eran algo primerizos e inseguros en este medio.

Ahora bien, se trata de un contenido que guarda algunos elementos de interés. El hecho de que este sea un coming an age, es una manera de interpelar a una generación que lo tendrá más complicado de lo que se pueda imaginar. En parte, el tema principal es la falta de referentes. Como consecuencia, en este mundo no hay y valores y, por ende, ni buenos ni malos. El relativismo es ley. Y eso trae mucha confusión… Este proyecto logra que haya cierta empatía con el lector y eso juega muy a su favor.

Este cómic es imperfecto. Sin embargo, por cada pega que se le pueda poner, se encuentran cosas a favor. El guion va dando vuelcos y no parece tener claro lo que se ha querido contar, pero los personajes tienen la suficiente definición como para que el lector quiera seguir. Tiene una barrera de entrada para los nuevos, pero tampoco es particularmente compleja o árida. Se mueve en un punto intermedio y ya es decisión del lector si le pesa más sus virtudes o sus defectos.

El arte de Becky Cloonan consigue captar la estética que caracterizó originalmente este universo. Ahora bien, no goza de una imaginería visual tan creativa. Peca de ser demasiado continuista a lo ya visto en los videoclips. Eso no quiere decir que haya lanzado un proyecto sin fuerza. Es alguien que construyó sobre lo que ya estaba y que, gracias a su trabajo, ha conseguido establecer unas reglas estéticas que dan consistencia al todo.

Además, se toma una serie de decisiones curiosas con la forma y sí que se nota que ha tratado de diferenciar claramente los dos mundos enfrentados en esta historia. El caos y la libertad de los protagonistas son representados de una manera evidente por la escenografía y por el vestuario. Pero en la forma se aprecia la búsqueda de representarlo con un estilo más suelto y compositivamente simétrico. Respecto a los antagonistas, opta por algo más prístino, limpio, asimétrico y encorsetado. También resulta destacable el uso de una paleta amplia para los protagonistas, mientras que para los antagonistas tiende a un blanco y negro. En cualquier caso, se ha buscado un contraste entre dos mundos imperfectos. Es un trabajo bastante concienzudo desde una sutilidad y una soltura tal que es perfectamente comprensible la carrera que ha terminado teniendo esta dibujante.

El tomo de Norma Editorial incluye epílogos de Shaun Simon y de Gerard Way. A pesar de ser una edición cuidada, hubiese sido interesante poder acceder a bocetos y artes de Becky Cloonan. La edición incluye las portadas de los seis números.

The True Lives of the Fabulous Killjoys. California es una obra hecha para satisfacer a un nicho acotadísimo. Y lo hace con creces. Ahora bien, tendrá más complicaciones para llegar a un público profano. Se trata de algo no del todo pulido. Es tan crudo como aquellas obras que se terminaron considerando de culto hace algunas décadas. Y tiene mimbres para ser reivindicada.

Los Killjoys no van a dejar de ser ruidosos. Y siempre se ha tratado de eso…