Alien Albión, la refrescante reinvención de los mitos artúricos de Javier Marquina y de Xavi J.

Karras Cómics sorprende con un imaginativo con base en Camelot.

¿Qué tiene el Rey Arturo que siempre termina reapareciendo? Es una leyenda muy local que, sin embargo, resuena en todo el mundo. Hay algo de misticismo que seduce. Y algunas lecciones morales y de honor que, por arcaicas que puedan resultar, siguen resultando frescas y aplicables, en cierta medida, en el contexto actual.

No en vano, los temas históricos del poder, la corrupción que contrae, la ambición y lo que es justo, desgraciadamente, siguen estando de actualidad. Pero más allá de eso, las lecciones y reflexiones alrededor de estos asuntos son lo trascendental. Y eso es lo que distinguen los relatos perecederos de los inmortales: su capacidad de mantenerse vigentes, con independencia del siglo en el que fueron escritos.

Alien Albión es la última demostración de que esta tesis es una buena manera de explicar por qué siguen fascinando las leyendas de los Caballeros de la Mesa Redonda. Y todo parece que esto va a seguir siendo así. 

Se nota la experiencia de Javier Marquina contando las historias de fantasía. Son complejas por sus propias circunstancias, pero aquí consigue presentar un mundo complejo de una forma muy sucinta. Hace falta algo de confianza en sus propias capacidades como narrador y en el lector de la forma en la que se da por sentadas algunas cosas. Y su oficio sale a relucir a la hora de llevar a buen puerto una historia tan compleja.

Eso puede jugar en contra del lector, que puede sentir que se está adentrando en un mundo que va cinco pasos por delante, pero una vez comprende bien las reglas del juego y la intencionalidad de los autores, entra de una forma muy cómplice en esta historia. Se le pide un salto de fe que es recompensado con creces. 

Y es que los objetivos no dejan de ser el darle una vuelta de tuerca a los mitos artúritos, trasladándolos a un futuro distópico y extraño. Aquí lo que se cuenta es la caída del reinado corrupto de un Rey Arturo (uno que el lector nunca ha visto, por tópico que pueda llegar a sonar) a través de una revolución. De alguna manera, es tomar algo del pasado y adaptarlo a través del zeitgeist actual: el caos y la pérdida de un rumbo claro provocada por la confrontación ideológica. Como los mejores proyectos, consigue sustraer y hacer relevante, a su manera, lo que se está contando, sin necesidad de hacer un cómic abiertamente social.

Cuando se trata de renarrar las leyendas artúricas en clave de ciencia ficción, es inevitable la mención de Camelot 3000, el clásico de Mike W. Barr y de Brian Bolland. Es el ejemplo arquetípico. Pero lejos de lo hondo aquí se ha alcanzado un punto en el que todo resulta muy entretenido, ameno y no dejan de haber giros que conducen al lector a distintos subgéneros. Es una obra muy dinámica. 

Alien Albión abarca mucho, pero lo hace de un modo satisfactorio en todo momento. Tiene multitud de ideas que son presentadas como si nada. El ritmo es muy ágil no da tiempo a que el lector se aburra.

A ello contribuye un esfuerzo claro en llegar a un lector contemporáneo. Eso se traduce en que hay una violencia irredenta tanto en el lenguaje que presenta, así como en determinadas escenas de batallas y de combates. Además de una forma de contar muy cínica. Eso es algo que puede pillar con el pie cambiado a según quien, pero no se puede negar que se aprecia como una rara avis y hay que valorarla como tal.

Alien Albión aporta diversidad y una nueva manera de entender el poder simbólico de las leyendas. Una actualización muy personal que, por tanto, no será del gusto a todo el mundo. Pero hay que reconocer que es muy disfrutable, de lectura fácil y puede servir para que un nuevo público sienta interés por los habitantes de Camelot.

Si algo caracteriza el arte de Xavi J.  es que rompe cualquier exceptiva que el lector se puede formar en base a otros cómics artúricos. De alguna manera, se crea desde un estilo cartoon que evoca a otros proyectos estéticamente similares como Head Lopper. El dibujante logra otorgar al todo de un ritmo impecable. Destaca por unas capacidades más que evidente para la narrativa visual, así como para el diseño de personajes. Particularmente meritorio resulta si se tiene en cuenta que es su primera obra de estas características. Por mucho en estas páginas hayan de horror vacui, no se puede negar que entran por los ojos y que son verdaderamente impactantes.

Los colores de Héctor Marper optan por un rococó estilístico. Es muy impredecible saber cuál será la siguiente decisión. Sus elecciones son de una paleta muy amplia, pero desde lo apagado. No responden a un proceso de filtro naturalista. Todo resulta muy creativo y roza la psicodelia, a su manera. Hay un empeño bastante claro en epatar al lector y lo cierto es que lo consigue.

El tomo de Karras Cómics es muy accesible y cómodo. Además, trae consigo unos pin ups de Sara Soler y de Nadine Heitmeier, además de unas páginas dedicadas a detallar el proceso por parte de Xavi J.

Alien Albión es un cómic que refresca algunos mitos británicos que, por desfasados que puedan llegar a parecer, nunca terminan de desaparecer. Ni lo harán jamás si se crea desde una sensibilidad como esta: entretenimiento, grandilocuencia y espectacularidad. De esa que solo puede darte el cómic y con la que, a veces, se basta y se sobra.