Perros en cómics y series, la forma de llegarnos al corazón

En el presente artículo hacemos un repaso de los perros que nos han llegado al corazón tanto en cómics como en sus adaptaciones televisivas.

Si hay algo que estamos esperando con un poco de miedo, y bastantes ganas, en Sala de Peligro es el estreno de la adaptación en imagen real de Cowboy Bebop por parte de Netflix. Estamos siguiendo los teasers y trailers fijándonos en todos los detalles habidos y por haber. Sin embargo, estamos echando de menos ver a un personaje fundamental de la serie de animación: Ein, el corgi cazarrecompensas. Bueno, seamos sinceras, también tenemos muchas ganas de ver por fin a Ed en pantalla. Pero sabemos que es uno de esos secretos que Netflix va a guardar hasta el último momento.

Ein apareció brevemente en uno de los primeros teasers (adelanto de la serie para llamar la atención, pero sin desvelar la trama) de la serie. Y desde entonces no hemos vuelto a verlo. Lo que sí sabemos es que son dos corgis quienes lo interpretan, y que tendrá un papel importante en la nueva serie, aunque algo diferente al anime. Así que, mientras esperamos que llegue el estreno este mismo mes, en la redacción de Sala de Peligro nos hemos puesto a recordar perros que nos hayan marcado tanto como Ein en distintos cómics y series. 

Obviamente, no hemos tenido en cuenta aquellas obras donde los animales están humanizados y representan distintas características de los personajes. Como ocurre en Maus de Art Spiegelmann (Reservoir Books) o Blacksad de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido (Norma Editorial), sino aquellas mascotas que siendo, o no, protagonistas de la historia marcaron a un gran número de lectores o espectadores.

Hace tiempo hablamos del manga de Takashi Murakami El perro enamorado de las estrellas (Ponent Mon) donde se trataban distintas historias de amistad a través de distintos perros. Uno de esos cómics de corte realista que dan la misma alegría que te destrozan el corazón, pero que muestran la importancia de las mascotas y el amor desinteresado que éstas otorgan. Por suerte, dentro del manga y el anime hay varios ejemplos algo más alegres, y combativos, como es el caso de Akamaru, creado por Masashi Kishimoto en su manga Naruto (Planeta Cómic).

 

Aunque en Naruto aparecen muchos perros, de entre todos ellos queremos destacar el papel de Akamaru. Empezó siendo un cachorro como su dueño, Kiba Inuzuka, y ha crecido junto a él durante todo este tiempo. El anime de Naruto es famoso por sus capítulos de relleno, algo de lo que hablamos tanto en el artículo propio como en el podcast dedicado a la obra de Kishimoto, sin embargo, gracias a ello pudimos disfrutar de capítulos protagonizados por personajes secundarios que nunca tuvimos en el manga. Gracias a eso vimos cómo Akamaru y Kiba llegaban incluso a superar en un entrenamiento al propio Naruto. Y cómo se fortalecía su relación.

Sin embargo, como ocurre con otros tantos perros-ninja en Naruto, no podemos considerar a Akamaru únicamente como una mascota. Por mucho que le queramos. Uno de los mejores ejemplos de perros convencionales en un anime lo encontramos en Dragon Ball de Akira Toriyama. Se trata de Bee, un labrador que encontró Majin-Boo (más conocido como el Boo Gordo) herido y que decidió curar, cuidar e incluso adoptar. Durante el transcurso del manga, y el anime, Boo pasa por distintas fases. Su relación con Bee mientras es Majin-Boo es increíblemente tierna. A tal punto cuida a Bee que en un momento dado termina dándoselo a Míster Satan para que sea él quien lo adopte definitivamente. Bee no sólo es un magnífico perro, sino que refleja la bondad de Majin-Boo e incluso ayuda a formar un vínculo de amistad entre él y Míster Satan.

Una obra bastante más actual es Spy x Family (Ivrea) de Tatsuya Endo, un manga sobre espionaje, comedia a raudales y, quizás, algo de amor en la familia disfuncional más divertida de los últimos tiempos. Uno de los miembros de dicha familia es Bond, quien ha protagonizado una de las portadas de los tomos. Este enorme perro vuelve a ser algo especial, ya que es rescatado al inicio de la historia de un laboratorio donde estaban experimentando con él. Tal y como ocurre con la pequeña Anya, que no duda en adoptarlo y formar un fuerte vínculo con él. Ambos tienen poderes que sus “padres” desconocen, y no dudarán en usarlos para ayudarles… o liarla todavía más. Un combo que funciona a la perfección y que genera risas y suspiros allá por donde pasan.

Otro manga donde aparecen dos perros que nos han llegado al corazón es Fullmetal Alchemist de Hiromu Arakawa (Norma Editorial) y NO, antes de que nadie haga la bromita, NO estamos hablando de Alexander, el perro de Nina Tucker. Desde Sala de Peligro pedimos encarecidamente que se terminen los memes con este tema. Hablamos de Black Hayate y Dan, los perros de Riza Hawkeye y Winry Rockbell respectivamente. Mientras Black Hayate aparece como cachorro, y es entrenado por Riza a base de disparos para que no mee donde no debe, Dan (cuyo nombre se menciona en Fullmetal Alchemist: Brotherhood) aparece desde el principio de la historia siendo un perro adulto, con una pata de metal creada por Winry. Ambos son compañeros de vida de sus dueñas, y reflejan la actitud de ambas ante los eventos que deben enfrentar. Además, sirven como en muchos otros casos, como distracción cómica. Y si habéis leído el manga o visto la serie, sabréis que a veces hacen falta.

Y hablando de series, otra de las producciones en imagen real que también esperamos con algo de miedo y muchas ganas es Sandman de Neil Gaiman. No sabemos hasta donde llegará la primera temporada de la serie, pero en los cómics de Gaiman y Jill Thompson aparecía Barnabás, un pastor alemán que originalmente pertenecía, y acompañaba, a Destrucción y que después adoptaría de forma permanente Delirio. La relación de estos dos personajes aporta calma a la segunda, y es un gusto verlos interactuar. Sabemos que The Sandman tiene un equipo creativo grandísimo, pero en este párrafo hemos mencionado únicamente a Thompson por ser quien hizo el diseño original de Barnabás en Sandman: Vidas Breves (ECC Ediciones). Obviamente, en este caso, volvemos a encontrar un perro poco natural en cuanto a sus interacciones. Pero en los mundos de The Sandman era difícil que un perro no fuera así. Independientemente de esto, Thompson intentó que fuera lo más correcto posible en su creación. Y nosotres le adoramos.

 Dentro de este repaso que estamos haciendo de perros que adoramos, hay que decir que el cómic franco-belga nos ha dado unos de los más representativos. Y a muchas personas estos personajes nos han acompañado en nuestra infancia. Hablamos de Ideafix, Milú y Rantanplán. Ideafix es el perro de Obélix, creado por Albert Uderzo y René Goscinny en 1965 en el cómic La vuelta a la Galia. Actúa más o menos como debería hacerlo un perro normal, sin embargo, durante muchos volúmenes lloraba cada vez que Obélix arrancaba árboles para atacar a los romanos. Hasta tal punto que consiguió que dejara de hacerlo. Por otro lado, tiene un hambre tan voraz como la de su dueño. Su nombre, por lo menos en las versiones francesa, inglesa y castellana, hace referencia a las ideas fijas y es que Ideafix tiene las cosas muy claras. Desde que este personaje fue creado no ha faltado a ninguna de las aventuras de los galos más famosos del mundo. Y nos sigue encantando verlo en las páginas de Astérix y Obélix (Salvat Editorial).

Milú es el compañero inseparable de Tintin, aparece en todos los cómics de Hergé y durante mucho tiempo fue co-protagonista absoluto de los cómics Las aventuras de Tintin (Editorial Juventud). Creado en 1929 fue el único que acompañaba a Tintin en las primeras aventuras del, recordemos, reportero. Tan importante es su papel en los cómics que en la versión animada de Las aventuras de Tintin la entradilla finalizaba con ambos corriendo en un fondo negro, tal y como puede verse en la imagen aquí adjunta. Cuando personajes como el capitán Haddok, el profesor Tornasol o Hernández y Fernández, empezaron a convertirse en personajes recurrentes, Milú tuvo un ligero cambio de personalidad. Continuó acompañando siempre a Tintin, pero dejó de ser el personaje con quien Tintin conversaba en busca de ideas o consejos. Y aunque él nunca respondía en palabras, Milú fue durante bastante tiempo ese personaje que hacía las veces de objetor a las ideas del protagonista. Tras el cambio empezó a actuar más como un perro aventurero, llegando a sitios donde sólo él y Tintin han conseguido llegar.

 

El tercer miembro de este trío de clásicos franco-belgas es Rantamplan, quizá no tan conocido como los otros dos, pero igual de adorable. Este perro fue creado en 1960 por René Goscinny y Morris en el cómic de Lucky Luke, Sobre la Pista de los Dalton (Ediciones Kraken). Rantamplan es aquel perro marrón despistado que en teoría debía vigilar a los Dalton pero que, gran parte del tiempo, estaba mirando en dirección contraria. E incluso a veces ayudaba a los presos más que los retenía. Todo ello, siempre desde la más tierna, y a veces desesperante, inocencia. Aunque este perro no suele ser muy recordado en nuestro país, llegó a tener su propia serie.

En esta misma línea se encuentran dos de los perros del cómic estadounidense más conocidos del mundo: Snoopy y Odie. El primero no necesita presentación, creado por Charles M. Schulz es reconocido a nivel mundial por dormir en el techo de su caseta, bailar como un loco cuando suena cualquier tipo de música y ser un perro bastante excéntrico. Tal es su fama que incluso ha superado a la de su dueño, Charlie Brown, conocido como Carlitos en nuestro país. Un perro menos conocido, pero con una personalidad igual de llamativa que la suya es Spike, su hermano mayor. A quien podemos reconocer por ser físicamente una copia un poco más alta de Snoopy, pero con bigote. Los cómics de Snoopy y Carlitos los edita en castellano Planeta Cómic.

 

Odie por su parte es un personaje secundario, aunque queridísimo, de Garfield (Planeta de Agostini) de Jim Davis. Su dueño no sabe todas las perrerías, nunca mejor dicho, que le hace su gato a su perro cuando él no está. Odie es el contrapunto perfecto a Garfield, inocente a decir basta a veces es utilizado por el protagonista para los más descabellados planes. Aunque muchas veces, si no fuera por Odie no sabemos dónde habría terminado el gato amante de la lasaña.

No podemos dejar fuera de esta lista de perros maravillosos algunos de los que aparecen en algunos cómics de superhéroes que, obviamente, tendrán unas actitudes igual de súper heroicas que sus dueños. Y aunque vamos a mencionar a los más famosos, y obvios, queremos mencionar primero al enorme Mandíbulas, creado para Los Cuatro Fantásticos en 1965 por Jack Kirby y Stan Lee. Ha aparecido en muchas otras series de Marvel como Inhumanos, Guardianes de la Galaxia o Vengadores, también ha formado parte del grupo de vengadores formado por mascotas. Sin embargo, en redacción se nos cae la baba cuando lo vemos junto a Kamala Khan, ¿cómo puede un perro tan grande, con poderes increíbles, ser tan adorable? Por cierto, como bien dice en el cartel, le gustan los abrazos. ¡¡Un grande!! En todos los sentidos.

De la misma editorial nos encantan también Dogpool, creado por Rob Liefeld y Fabian Nicieza; aunque no podamos considerarlo un perro “convencional” dentro de esta lista. Ya que es Deadpool pero de otra realidad… tenemos dudas de si aquí podríamos considerarlo parte de la lista. Sin embargo, es un personaje que nos cae muy bien y que queríamos reivindicar por representar a todos esos perros que se salen un poco de más de lo normal. Más contenido es el perro de Ojo de Halcón (Clint Barton), Lucky, más reconocido como el perro de la pizza por la historia de Matt Fraction y David Aja, creadores del mismo. Aunque ha aparecido en muchas otras historias, casi siempre relacionadas con Barton o Kate Bishop, si nunca habéis leído un cómic donde aparezca os recomendamos que le echéis un ojo a su creación por parte de Fraction y Aja.

Aunque en los cómics de DC también hay infinidad de perros tenemos que quedarnos con los dos más obvios y celebrados: Krypto y Ace el Bat-Sabueso, creados por Otto Binder y Bob Kane respectivamente. Aunque podríamos decir que los dos se parecen a sus dueños, Superman y Batman, la verdad es que con el tiempo ambos han evolucionado hasta convertirse en personajes propios. Especialmente Krypto quien no sólo es compañero de Superman, sino que ha llegado a conseguir sus propias series sin dejar de aparecer en las historias principales de DC.

Muy probablemente nos hayamos dejado fuera de este repaso muchos perros maravillosos tanto de cómics como de series. Y es que es increíble la compañía y el amor que dan estos animales dentro y fuera de las páginas de nuestras obras favoritas. Como comentábamos al principio, en Sala de Peligro tenemos muchas ganas de ver a Ein en pantalla, pero también queremos recordaros que tener una mascota es una responsabilidad muy grande. Si queréis haceros con una tened en cuenta que siempre es mejor adoptar que comprar, y que podéis aprovechar vuestro tiempo libre para pasear con ellos y luego sentaros a leer cómics. Mientras tanto os esperamos en las redes sociales de Sala de Peligro para que nos comentéis esos perros que aparecen en vuestros cómics favoritos y que hemos dejado fuera de esta lista.