Octobriana y Los Vengadores Soviéticos Contra el Capitalismo Nuclear, el retorno de la Wonder Woman rusa

Cósmica Editorial resucita el personaje olvidado con Fernando Llor, al guion, colaborando con los artistas Román López-Cabrera, Jéssica Silván, Pablo Prado, Zaida Novoa y José Raul Orte.

El desarrollo del cómic superheroico y de la ciencia ficción puede estudiarse estableciendo paralelismos con la guerra fría. Por el posicionamiento que se tomó políticamente, al mercado español ha llegado una perspectiva más cercana a las ideas capitalistas provenientes de Estados Unidos. Al fin y al cabo, los héroes y el bloque vencedor de dicha guerra fue ese y eso ha hecho que resuene con más fuerza los relatos que responden o analizan el mundo desde esa ideología. 

Las consecuencias de ello es que los personajes, los iconos y las historias soviéticas quedasen más invisibilizadas. Por sus propias características y por persecuciones de unos y de otros, es difícil encontrar ficciones comunistas europeas que hayan apelado a un gran público. Si no hubiese sido por los públicos nichos y los ambientes más underground, todavía estas habrían quedado en la nada.

Afortunadamente, se está pasando por una fase revisionista en la que se está llevando un proceso de revalorización. Se está sacando a relucir estos relatos que bien merecen tener la misma trascendencia que pueden tener los ejemplos más populares. Ese ejercicio es de justicia e impide que caigan en el olvido algunas propuestas que no lo merecen.

Seguramente la mayor parte de los lectores no hayan oído hablar de Octobriana. Pero lo cierto es que, en cuanto se rasca un poco por encima de la superficie, se encuentra una serie de conexiones y de referencias a su alrededor que van desde una aparición en la fundamental obra pionera Las Aventuras de Luther Arkwright hasta a un tatuaje en el brazo del mismísimo Billy Idol. Parece que no, pero es algo que ha llegado más lejos de lo que cabría esperar en un principio.

Se acerca el centenario de la revolución rusa y la idea de recuperar a este personaje no puede ser más que acertada. No en vano, introducir determinadas ideas a través de la cultura popular  es una buena manera de que estas calen, por mucho que estas vengan desvirtuadas. Y si se hace de la forma en la que Octobriana y Los Vengadores Sociéticos Contra el Capitalismo Nuclear lo hace, seguramente se consiga más de un adepto curioso que busque indagar.

El acercamiento a Octobrina de Fernando Llor (el primero y único en lengua española) sabe entender todo lo que rodea a la creación del personaje y consigue aportar una sensibilidad distinta. A su vez, consigue trasladar el mito a la confusa y, por tanto, convulsa actualidad. Y es que el choque ideológico de los dos bloques sigue existiendo, por mucho que este pueda haberse adaptado a nuevas circunstancias. Y este tipo de propuestas siguen siendo relevantes. 

La premisa parte del gran retorno de Octobrina tras encontrar al personaje congelado en la nieve. Es resucitada por Trotski (piolet incrustado en el cráneo incluido), por Gagarin y por Laika, entre otros, para seguir con la lucha por la victoria del comunismo. Evidentemente, es algo que homenajea directamente al Capitán América y consigue darle la vuelta con mucha ironía.

No es el único juego metarreferencial, puesto que se encuentran unos cuantos guiños y homenajes provenientes de distintos géneros y subgéneros. Es una obra que produce un gozo en el lector cuando este acepta entrar en el juego de forma cómplice.

Si bien, este personaje fue una especie de Wonder Woman soviética con una sexualidad adecuada a su época, se ha tomado la decisión de adaptarla a la actualidad de una manera adecuada y sin que esta pierda un mínimo de su fuerza. Sigue siendo un personaje en cuyo ADN está una imbatible personalidad y un carisma que va más allá de lo que lleve o no lleve puesto.  

Pero esta viene acompañada de un elenco de secundarios muy carismáticos. Si la obra es efectiva, en buena medida, es gracias a ello. La trama no es particularmente potente ni el lector permanece en ese tomo gracias a los chocantes giros. Por el contrario, lo hace porque conecta rápidamente con este mundo y a sus personajes. 

Por otra parte, el tono siempre es de una búsqueda de diversión sin pretensiones. Los giros y la estructura son muy excéntricas y tiene un ritmo muy ágil. Se echa en falta algo más de concreción, pero eso hubiese jugado en contra de los objetivos que se perseguían.

El trabajo artístico ha sido coral. En este proyecto han trabajado Román López-Cabrera, Jéssica Silván, Pablo Prado, Zaida Novoa y José Raul Orte. Tienen un estilo muy diferenciado y este es un escaparate para todos y cada uno de ellos.

Todos ellos han aportado una estética más o menos personal que contrastan mucho al leerlo de seguido. Tal vez una combinación de talentos menos discordante hubiese hecho que el tomo hubiese sido más consistente y coherente, pero lo cierto es que está estructurado de tal manera en la que tiene sentido que sea así y funciona. Al haber flashbacks, resulta acertado el que haya distintas aproximaciones estéticas. Van desde una emulación clásica de las historias de superhéroes, a algo más intenso en la acción, pasando por un trazo más cartoon o unas páginas más minimalistas. De alguna manera, esta obra encaja de una manera ecléctica.

Este tomo, además, es en blanco y negro, con distintas escalas de grises. Si bien eso hace que en ocasiones se sienta como una elección arbitraria que provoca que se pierda algo de expresividad e información, va en  la línea de esas revistas a las que se pretende homenajear y en las que ha solido frecuentar este personaje. Sin embargo, es un tratamiento que es más eficaz en unas escenas que en otras. 

El tomo de Cósmica Editorial incluye un interesantísimo epílogo de más de 10 páginas de Javier Mora. En él, se encarga de analizar y estudiar la trayectoria de Octorbriana hasta llegar a la presente historia y qué es lo que esta ha buscado aportar.

Octobriana y Los Vengadores Soviéticos Contra el Capitalismo Nuclear es un canto a lo pulp desde una perspectiva comunista tan combativa como desenfadada. Un cómic que se lee a una velocidad endiablada y que deja un poso de desenfreno muy revitalizante. Sabe a poco y hace que quieras más. Más como este.