Masters del Multiverso y DC Comics, nostalgia y caminos cruzados de ayer y de hoy

Repasamos la trayectoria de He-Man y los Masters del Universo. Nostalgia, situación actual y una mirada a lo que está por venir.

Abril de 1982. Las páginas de DC Comics Presents muestran un número muy especial: Curt Swan, el legendario dibujante de Superman durante las décadas de los 60 y 70, se encarga de ilustrar el extraño viaje del hijo de Krypton a una realidad diferente: Eternia. A través de la historia escrita por Paul Kupperberg, El Hombre de Acero se topará con la magia negra, una de sus escasas debilidades. El responsable recibe el nombre de Skeletor y manipula al noble héroe para que se mida con el paladín del lugar, He-Man.

Por supuesto, el icono de la gran S en el pecho de DC no precisaba de tarjeta de presentación, aunque no sucedía lo mismo con respecto al buen salvaje de cabellos rubios que se medía con él. Para He-Man, se trataba de los días donde todavía no existía la serie animada de Filmation, siendo un prometedor proyecto de la compañía de juguetes Mattel que iba a romper con todas las expectativas.

De hecho, para mejorar la narración y acentuar el paralelismo Clark Kent/Superman, en aquel cómic tan singular se revelaría que la identidad secreta de He-Man era la del bondadoso príncipe Adam. En un principio, Mattel vendía los juguetes de Los Masters del Universo con pequeños mini-cómics incluidos, donde se narraban aventuras y orígenes de los seres de Eternia, cayendo en frecuentes contradicciones de continuidad.

No podían saberlo, pero en 1982 colocaron una cabeza de puente para futuros desembarcos en uno de los campos más fértiles para la ficción de las viñetas.

Crisis es oportunidad

Poco después de su encontronazo con He-Man, saldado con el mutuo reconocimiento de ambos héroes, Superman sería uno de los personajes más beneficiados con una maniobra audaz de DC: Crisis en Tierras Infinitas. De la mano de un tándem creativo en estado de gracia, Marv Wolfman y George Pérez, todas las contradicciones y paradojas existentes en las colecciones superheroicas fueron resueltas, no sin antes enriquecerse en una aventura de proporciones épicas.

Por si fuera poco, ello abriría las puertas a un autor con energías renovadas y en plenitud de sus facultades, John Byrne, dispuesto a tomar las riendas de El Hombre de Acero para darle una de sus etapas más felices. No podía decirse que el buen príncipe Adam hubiera corrido una vida paralela a ese respecto.

Pese a sus limitaciones como producto que debía pasar la rigurosa censura para ser apto a todos los públicos, la serie de televisión ambientada en Eternia supuso un clímax de popularidad de los Masters del Universo, dando lugar a más líneas y complementos en las estanterías de Toys “R” Us, a la par que una versión femenina del show con She-Ra: La Princesa del poder.

Naturalmente, el proceso vino acompañado de presencia en los cómics. No obstante, el estreno de la película Masters of the Universe en 1987 fue el punto álgido que precedió a la caída. Pese al esfuerzo de Frank Langella, la cinta de la Cannon no cosechó los resultados esperados, mientras que la burbuja creada por Mattel daba cada vez más síntomas de pincharse. Sea como fuere, algo hacía que imágenes icónicas como La Montaña Serpiente, Man-At-Arms o Evil-Lyn perviviesen en el imaginario popular.

Simplemente, se hallaban agazapados, a la espera de una nueva oportunidad. Este 2021, en plena vorágine de nostalgia, hemos dispuesto de la polémica y atractiva puesta en revisión del mito a cargo de Kevin Smith con Amos del Universo: Revelación, cuya segunda parte en noviembre promete ser un lanzamiento destacado de Netflix. De la misma manera, actualizada para el público infantil de estos tiempos que corren, la misma plataforma lanza un nuevo He-Man bajo los auspicios de Robert Davidy Matt Ahrens.

Un contexto donde, después de haber pasado por otros sellos importantes como Dark Horse, DC había vuelto a conseguir los derechos de He-Man desde 2012. El año pasado, emulando la esencia de lo que hicieron Wolfman y Pérez, se presentó un título imprescindible para conocer el estado de la cuestión dentro de las viñetas con uno de los iconos de la década de los ochenta del pasado siglo: He-Man and the Masters of the Multiverse.

Las dos espadas 

Se pueden hacer muchas apreciaciones sobre el trabajo de Tim Seeley con el personaje de He-Man, pero nunca cuestionar su profundo amor por la mitología del mismo y sus conocimientos profundos de su andadura en la cultura transmedia.

Durante el viaje necesitábamos sorprender a los lectores. En nuestro universo alternativo, Keldor, quien se convertirá en Skeletor en las otras realidades, era el tema principal. He-Man es una historia de aspiraciones. Si eres una buena persona y generosa, podrás tener todo el poder del universo.

Toda una declaración de intenciones del arquitecto de un viaje donde, siguiendo los postulados de la teoría de cuerdas para el corazón del universo, hay una Eternia donde Keldor nunca se convertirá en el terrible Skeletor. Creado por la imaginación de Mark Taylor en departamento de diseño de Mattel en la década de los ochenta del pasado siglo, inspirándose en una amarga experiencia vivida en una casa del terror, el gran antagonista de He-Man siempre ha tenido en su presencia una mezcla de majestuosidad y patetismo que caracteriza a los enemigos carismáticos desde El fantasma de la ópera.

Si Kevin Smith ha jugado con la posibilidad de que Skeletor pueda, finalmente, conseguir el poder del castillo Grayskull, Seeley buscó hacer otro giro del status quo: ponerle en una visión de indolente y simpático aristócrata que no alberga reales pretensiones de arrebatar el trono a su hermano o fastidiar el futuro legado del pobre Adam, heredero a la Corona Eternia.

Indudablemente, siempre se supo que había algo detrás de esa calavera tras la capucha y con un bastón de mando que hubiera hecho las delicias de Goya en su etapa más oscura de los grabados. El verdadero pasado de Skeletor como miembro de la aristocracia y tío de Adam no sería descubierto hasta la infravalorada He-Man 200x.

Para agitar la coctelera, esta versión positiva necesita tener a un He-Man malvado, el cual, para más inri, será mucho más poderoso que los anteriores: un reverso tenebroso que bebe claramente de la famosa Ecuación Anti-Vida de Darkseid, uno de los deux ex machina más efectivos del universo DC cuando hay que hacer limpieza de mundos demasiado poblados de héroes.

Cuando invitó a los primeros niños a probar el primitivo diseño de Grayskull para jugar, Mattel comprendió cómo los ojos infantiles hacían chiribitas ante las espadas de Skeletor y He-Man, las cuales debían juntarse para acceder a todos los secretos de ese Camelot a medio camino entre la sofisticada tecnología y la ciencia. Ahora, el Anti-He-Man iría aniquilando a sus contrapartidas y almacenando su poder arrebatado.

La propuesta del escenario es un verdadero homenaje para el fandom, incluyendo guiños como el de ver a Gwildor (el improvisado maestro de llaves dimensiones que se creó para la película de la Cannon) haciendo de inesperada Princesa Leia para mandar un mensaje grabado al desventurado Keldor, obligado a tomar las riendas de una misión que parece sobrepasarle, donde deberá, en no pocas ocasiones, vérselas con sus álter egos malvados.

Danza gráfica

Uno de los inconvenientes de Masters of the Multiverse es que no tiene homogeneidad en el dibujo. Inicialmente, Dan Fraga empezó como responsable de la miniserie, si bien pronto se produjeron cambios. El propio Seeley lo ha explicado:

Dan fue estando cada vez más ocupado. Es un artista del storyboard durante el día, mientras que trabajar en el cómic es más duro, le consumía mayor tiempo y cobraba menos. Así que, después de haber puesto su corazón en cada página, tomó una decisión inteligente.

Sin desmerecer la labor de Tom Derenick o Richard Friend, eso termina perjudicando al resultado final de una trama de cruces entre mundos donde la cohesión es un elemento muy importante. Asimismo, la idea de que cualquier producto de He-Man sea canónico obliga a ejercicios de eclecticismo que lleva a interactuaciones un tanto grotescas, donde muñecos de pequeño tamaño conviven con figuras heroicas.

Una influencia evidente para la miniserie es Masters of the Universe: Eternity War, escrita por Dan Abnett y donde ya encontramos los diseños de Robert David, máximo responsable, como hemos mencionado previamente, del actual reboot infantil de Masters del Universo. De hecho, en los mentideros de DC y Mattel, estos lanzamientos eran observados como privilegiadas formas de estudiar el mercado y ver si resultaba rentable hacer nuevas incursiones en este referente de la cultura pop del pasado siglo.

La edición en tomo único de He-Man and the Masters of the Multiverse incluye los diseños de la aventura comparados con los juguetes originales que los inspiran, en un curioso ejercicio que mezcla lo antiguo con lo novedoso, aunque intentando no traicionar la esencia.

Grayskulls caerán… y nada volverá a ser lo mismo

Una cosa que no puede negarse a estos seis números es un profundo amor por aquello que están narrando. Las nuevas aventuras de He-Man (1990) fue una coproducción que no dio los frutos esperados. Sin embargo, Seeley sabe imbuir de una épica muy especial a ese sistema de tres Soles, dando todo el réquiem solemne que merece su campeón con coleta.

Seeley evita un sentimiento de repetición, algo meritorio teniendo a tantos individuos del mismo perfil. Así, la reconocible ilustración que recuerda a Dolph Lundgren es más expeditiva en sus métodos que otras contrapartidas, incluyéndose varios guiños y diálogos que aluden a la película de imagen real, con la melodía de la llave cósmica incluida.

Siguiendo el espíritu de George R. R. Martin, no hay rubor a la hora de eliminar de la ecuación a varios de estos paladines. En palabras del guionista:

Odio matar a los chicos buenos… ¡a cualquiera de ellos! […] Pero, al saber que nunca iba a tener que asesinar al He-Man de Filmation lo hizo un poco más sencillo.

De hecho, hay varios homenajes a la primera serie animada de He-Man, incluidas las divertidas alusiones a las constantes enseñanzas que debían dejar al final de cada episodio según requería la productora. Aunque hoy puedan parecer algo cursis en determinados aspectos, no está de más rememorar que nombres como Paul Dini forjaron sus primeras armas literarias como escritores de animación en dicho espacio.

Con todo, el foco principal de la trama se centrará en Keldor, el cual vivirá una irónica situación en Hellskull: mientras que todas sus contrapartidas han intentado acceder a los secretos del castillo, él únicamente querrá huir de allí, si bien el personaje irá demostrando una mayor complejidad cuando revele las motivaciones que le llevaron a perpetuar el papel de aristócrata ocioso.

Dan Fraga ha expresado a ese respecto su devoción por el señor de la destrucción:

Simplemente lo amaba. De niños, teníamos a Megatron, Cobra y Skeletor, eran los más grandes, pero a quien idolatré desde el primer día fue a Skeletor.

El espejo azul

Masters del Universo es un poco diferente a otras colegas en el mundo de entretenimiento en cuanto ella invirtió el orden de los factores, alterando el producto. Normalmente, suele existir un cómic inicial o libro que inspire todo lo demás. En otras ocasiones, directamente un estreno en las salas de cine que genera un fuerte merchandising de figuras, videojuegos, rol, etc.

En el caso de Eternia, primero fueron los juguetes, fiel reflejo de cómo Mattel recordaba haber dejado escapar un importante tren al no subir a la oportunidad que tuvieron con George Lucas y su Star Wars. Esa línea de juguetes precisaba de una biblia de personajes y tramas principales que permitieran ordenar esa rica amalgame de referencias, desde Superman a Conan, pasando por Lancelot.

Casi siempre, la percepción general alrededor de He-Man y su rico elenco de secundarios es que hay potencial para hacer algo más profundo que lo mostrado hasta ahora, por mucho atractivo o morriña que genere lo anterior. Está claro que Seeley podría hacer más compleja su historia, además de tener habilidades sobrada para hacerlo. Cualquier persona que haya estado detrás de Grayson merece la estima del público comiquero. De la misma manera, supo hacer crossovers solventes con Injustice y los Thundercats, incluyendo un altercado entre He-Man y Mumm-Ra que supuso una de las escenas icónicas de ese encuentro entre series que son primas-hermanas.

Los seis números de Masters del multiverso son un afectivo guiño a etapas anteriores, introduciendo suficientes elementos nuevos que, no parece casualidad, han ayudado a un nuevo rebrote de curiosidad por esta ficción. Pretender dar un verdadero giro al estilo Crisis en tierras infinitas habría exigido una mayor seriedad y oscuridad que el equipo creativo, buen conocedor del pasado, no quieren enturbiar.

A diferencia del espejo que quiere proyectar el malvado Anti-He-Man, el azulado reflejo que muestra Seeley es una carta de amor a Skeletor y, por supuesto, su devoción por el antiguo programa de Filmation. De una forma curiosa, esta miniserie parece haber, durante los últimos meses, supuesto la apertura a una nueva fase tras aquella frase tantas veces pronunciada: I have the power… 

Redescubrimiento

La serie de Netflix The Toys That Made Us dedicó un episodio a He-Man, lo cual me hizo obsesionarme cada vez más con ello. Soy un fan nuevo y realmente me encantó. Considero que es una de las cosas más molonas que hay y estoy feliz de haberlo descubierto al fin porque es simplemente asombroso. Las palabras de Richard Friend reflejan a la perfección un cambio de aires que puede suponer una reapertura de las sagradas puertas protegidas por La Hechicera.

Asimismo, el reciente documental Power of Grayskull: The Definitive History of He-Man and the Masters of the Universe (2017) reflejó la intrahistoria, técnicas consumistas y diatribas de Mattel a la hora de crear a su emblema. En un contexto donde mirar a las series del pasado con un rictus nostálgico está de moda, quizás Masters of the multiverse haya dado algunas pautas que otros están siguiendo.

La debilidad de Adam por Teela y su especial relación ya está presente en esas viñetas, consiguiendo Kevin Smith dar un giro de tuerca a dicho concepto. No exento de argumentos, un crítico como Jason A. Fleece ha acusado a la obra de Seeley de no explorar realmente, contentándose con ser una efectiva emulación con menos pretensiones de la mayestática Crisis en tierras infinitas o la estupenda Spider-Man: Into the Spider-Verse.

Sea como fuere, esta media docena de números han mostrado y abierto posibilidades que parecían enterradas, recordando a DC esa opción que ahora la independiente Dark Horse va a traer a España con una precuela basada en la continuación de Kevin Smith, caracterizada por un tono más adulto y donde se adulteran algunos de los axiomas de Eternia, sin que los personajes dejen de ser reconocibles para el público que los conoció allá por los ochenta.

Descubrir o reintroducirse en este cosmos tan particular tiene muchas vías, pero quizás una de las más reveladoras sea Masters of the Multiverse. ¿El final o un nuevo principio?