Top 25 de entintadores de Marvel Comics

La Historia de los 60 años de Marvel estaría incompleta sin reconocer la labor de los entintadores que han dejado su impronta en las decenas de miles de páginas que la editorial ha producido. Sirva este ranking como homenaje a este muchas veces ignorado gremio.

La realización de un cómic es un trabajo en cadena del cual Henry Ford estaría orgulloso. La figura del entintador se justifica por el hecho de que hasta hace poco era necesario que el dibujo tuviera unas líneas negras perfectamente definidas que permitieran su reproducción con los medios poco sofisticados que caracterizaban al cómic americano. (Tenemos un vídeo sobre el color en el cómic en el que describíamos la impresión de los cómics de los 60 y 70). Por tanto, era necesario dibujar dos veces el cómic: una a lápiz y otra a tinta y que dicha labor la realizara el mismo artista alargaba el tiempo de realización, de ahí que surgiera la figura especializada del entintador.

Si los dibujantes rara vez aparecían acreditados en los cómics hasta los años 60, ya podemos imaginar que la labor del entintador no tuviera apenas reconocimiento. No se saben quién entintó el nº 1 de Fantastic Four. Se pensaba que era Dick Ayers pero otros le reconocen el mérito a George Klein, del que también se dice que entintó el nº 2 pero en otras versiones se habla de Sol Brodsky o incluso del rotulista Art Simek.

Todos conocemos el chiste de Persiguiendo a Amy en la que Kevin Smith reproduce el estereotipo de estos artistas como “calcadores”. Smith, por supuesto, sabe que la función de un entintador va más allá de pasar a tinta un dibujo. Un buen entintador tiene personalidad propia en forma de unas líneas reconocibles pero no deben eclipsar o tapar el estilo del dibujante, (por lo que en esta lista no estarán ni Bill Sienkiewicz ni John Severin aunque sean artistas superlativos), y además debe saber separar los distintos planos de la viñeta, añadiendo tridimensionalidad al dibujo, además de sombras y texturas. Ahora el color informatizado ayuda mucho en estos aspectos, pero pensemos en las limitaciones del color plano de hasta hace 20 años. Aún así, aunque hayan cambiado pinceles y tinta china por la Wacom, la figura del entintador sigue siendo necesaria.

En gloriosa cuenta atrás… ¡Empezamos!

Es uno de esos entintadores modernos que reconocen que la iluminación de un cómic ya no depende tanto de las sombras de negro, sino que el colorista es el encargado de ese aspecto, de ahí su línea fina que perfila de manera fiel el dibujo del artista. Su arte luce en algunas de las obras más significativas del siglo XXI, como Civil War con Steve McNiven, con el que colaboró también en los títulos de Spiderman o en Lobezno, y el Hulk de Ed McGuinnes.

El entintador que Carlos Pacheco necesitaba y que llevaba buscando desde los inicios de su carrera. El inicio de su colaboración en Avengers Forever consolidó el estilo de Pacheco y le añadió una precisión y unas texturas a la altura de poquísimo entintadores. Tras la maxisierie protagonizada por los Vengadores siguieron colaborando en Fantastic Four y luego en DC.

Aunque inició su carrera entintando obras como Strikeforce Morituri sobre lápices de dos artistas tan distintos como Whilce Portaccio y Brent Anderson o el Longshot de Ann Nocenti y Arthur Adams, su nombre está indisociablemente unido al de Jim Lee con el que en Marvel colaboró en los títulos del Castigador, de la Patrulla-X o la versión Heroes Reborn de los Cuatro Fantásticos. Hace falta tener mucha paciencia para entintar todas esas rayas y hacerlo tan bien.

Joe Quesada y él le indicaron el camino del siglo XXI a Marvel con su Diablo Guardián, la saga de Daredevil con la que iniciaron el sello Marvel Knights. No solo ha sido el entintador habitual de Quesada, sino que de su capacidad de adaptación dan fe sus colaboraciones con artistas tan heterogéneos como Paul Gulacy, Roger Cruz, Joe Jusko, Graham Nolan o Steve Dillon.

El nombre de Mark Morales está unido al de algunos de los mejores dibujantes Marvel de los últimos 20 años. Su carrera empezó a mediados de los 90, entintando, entre otros, al George Pérez de Ultraforce o trabajando en los títulos mutantes de la época especialmente Adam Pollina, Pasqual Ferry o Jim Cheung. Ya en este siglo ha trabajado con el propio Cheung, Leinil Francis Yu, Frank Quitely, Aaron Lopresti, Ed McGuinnes, Barry Kitson o Steve McNiven, siendo especialmente celebrado su Thor junto a Olivier Coipel. Es uno de los tres entintadores, junto a Wade Von Grawbadger y Dexter Vines, que han definido el estilo preciso y detallado de los cómics del siglo XXI.

Empezó su carrera a finales de los 70 saltando de título a título generalmente cuando las fechas de entrega estaban cerca, el tipo de entintador que los editores se rifan. Por sus manos pasaron páginas de Carmine Infantino, Steve Leialoha, Sal Buscema o Arthur Adams. Cuando John Byrne dejó de autoentintarse en Los 4 Fantásticos fue Al Gordon el elegido y también participó en la miniserie en la que apareció el Mapache Cohete, obra de Bill Mantlo y Mike Mignola. También colaboró con Byrne en Hulka y con Erik Larsen en Spiderman y Los Defensores.

Hay entintadores cuyo nombre asociamos a un dibujante y entintadores que asociamos a un personaje. En el caso de Mike Expósito ese personaje es Spiderman. Ya sea durante cuatro años con Ross Andru en The Amazing Spider-Man entre 1975 y 1979 como en diversos Anuales, como el 4 y el 5 de la misma colección, con Larry Lieber, el 10 (1976) con Gil Kane o el 22 (1988) con Mark Bagley en la primera aparición de Speedball. No solo eso, sino que también estuvo relacionado con el trepamuros en un sinfín de comics benéficos, publicitarios y en ilustraciones para merchandising. Y es que, pensándolo bien, no todo el mundo está capacitado para entintar tanta telaraña tanto tiempo seguido.

Si algún autor camaleónico ha tenido Marvel este ha sido Ron Frenz, capaz de mimetizar, que no copiar al pie de la letra a Ditko, Kirby o Buscema cuando hiciese falta. Solo un entintador versátil como Breeding sería capaz de seguirle el juego. Juntos dibujaron la primera aparición del traje negro de Spiderman, es decir, fue Breeding el primero que gastó medio bote de tinta en esta versión del personaje. Pero no sólo Frenz contó con la asistencia de Breeding, sino también otros como Bob Hall en la serie limitada inaugural de Los Vengadores Costa Oeste o Rich Buckler en la saga de la muerte de Jean DeWolff. Es cierto que Breeding es recordado sobre todo como entintador durante 10 años de Superman, pero también tiene su sitio en la Historia de Marvel.

Layton trabajó muy joven como ayudante del gran Wally Wood. Un día de 1976 en el que visitó las oficinas de Marvel escuchó a John Romita Sr. quejarse de que no tenía entintador para un número de Iron Man de George Tuska, así que se ofreció. Solo tenía cinco días para hacerlo por lo que buscó la ayuda de Dick Giordano, Terry Austin, Joe Rubinstein o Bob Wiacek para cumplir la fecha, lo que le consiguió un trabajo fijo como entintador de John Byrne en Los Campeones. Su fama le vino como coguionista-entintador de Iron Man, en el que sobre los lápices de John Romita Jr. fijó para la posteridad el canon de cómo conseguir con el entintado que las superficies parezcan metálicas. La editorial confiaba en él hasta tal extremo que le asignaban el entintado de portadas de títulos como Capitán América, Power Man y Puño de Hierro, Micronautas o Hulk.

Su carrera se extiende a lo largo de tres décadas, siendo uno de los principales entintadores de la Saga del Clon donde ya coincidió con uno de sus habituales, Mark Bagley, con el que volvió a trabajar en Thunderbolts o The Pulse. En Cable entintó a Ian Churchill durante bastantes números, y pronto adquirió fama entre los editores de ser versátil y rápido, saltando entre colecciones que iban mal en las fechas de entrega. Suyo es el entintado de la etapa de JM Straczynski y John Romita Jr en Amazing Spiderman. Adam Kubert, Oliver Coipel, Tom Raney, Adam Kubert, Pasqual Ferry o Barry Kitson dan fe de su adaptabilidad.

Veterano de la Golden Age, era el hombre para todo en el apartado del entintado en la primera década de Marvel, pasando virtualmente por todas las colecciones, con especial hincapié en las primeras historias del resucitado Capitán América de Jack Kirby o en Los Vengadores de Don Heck. Ya en los 70 entintó a Ross Andru en la primera aparición de El Castigador en Amazing Spiderman 129. Su seudónimo en los 60, Frank Ray, fue usado por Roy Thomas para nombrar a la futura Heraldo de Galactus Frankie Raye, como homenaje al entintador.  

Su estilo detallado y su extrema rapidez encajaban en los 90 a la perfección con la generación de los Lee, Portaccio, Liefeld,… a los que entintó en los títulos de mutantes, sustituyendo incluso a Lee en dos números como dibujante y mimetizando su estilo de manera sorprendente. Tras la deserción de estos autores continuó en la franquicia mutante adaptando su estilo de manera bastante meritoria a la vez que daba cierta cohesión común a artistas como Andy Kubert o Carlos Pacheco, o a Salvador Larroca en Los 4 Fantásticos y a Byrne en Spiderman Capítulo Uno. Cuando Marvel puso toda la carne en el asador de la Línea Ultimate, Thibert fue uno de los elegidos para entintar a Adam Kubert y David Finch en Ultimate X-Men, y a Mark Bagley en 56 números de Ultimate Spiderman, de donde salió de manera poco amistosa y con un rencor que aún le dura y que le ha hecho adherirse al movimiento Comicgate. Para más detalles, publicamos este artículo en su día.

Empezó a entintar para DC con 17 años tras aprender de Dick Giordano como asistente en Continuity Associates, la empresa de Neal Adams, y pronto pasó a trabajar para Marvel imprimiendo su característico trazo grueso en el trabajo de Jim Starlin, Michael Golden, Sal Buscema, Brent Anderson o Ron Frenz, pero todo el mundo le recuerda por el Lobezno de Claremont y Miller. Rubinstein posiblemente sea quien haya entintado a más artistas y, seguro, más personajes distintos, ya que durante más de 20 años fue el único entintador de The Official Handbook of the Marvel Universe, el libro de fichas de personajes de la editorial, una decisión personal de Mark Gruenwald

Cuentan que cuando Steve Ditko iba a Marvel a recoger el cheque y los tebeos del mes, automáticamente tiraba a la papelera aquellos en los que aparecía acreditado Vince Coletta, procurando que Stan Lee lo notase. El recto y objetivista Ditko no tragaba el estilo ni la falta de ética profesional de Coletta, famoso por entintar la mitad de las líneas, la cuarta parte de los fondos y ningún bloque de sombras, además de eliminar personajes de los cómics que le encargaban. Si bien esto era cierto, y la tendencia empeoró con el tiempo, la línea fina de Coletta adornó varios números y un Anual de Los 4 Fantásticos, y seis años de Thor de 1964 a 1970, dándoles una apariencia casi de grabado medieval, que a mí particularmente me encanta. Colletta saltó a DC casi en paralelo y siguió trabajando con Kirby hasta que convencieron al Rey de que Coletta estaba estropeando sus dibujos. De vuelta a Marvel solo duró un número en Tumba de Drácula porque a Lee no le gustó lo que hizo con los lápices de Colan, y eso que era muy amigo del entintador. A pesar de su mala fama, Coletta fue director artístico de DC en los 70 y alguien muy cercano a Jim Shooter en la Marvel de los 80. Cuando se le preguntaba sobre su estilo de entintado se defendía diciendo que su objetivo era entregar a tiempo para que la cadena de producción no se detuviese.

Indisolublemente asociado a John Byrne y la Patrulla-X, elevando al cuadrado la elegancia de los lápices del dibujante canadiense, Austin también entintó a Marshall Rogers y Paul Smith en Doctor Extraño. Su estrella, sin embargo, se apagó muy pronto a medida que su trazo se volvía más irregular y discontinuo, una suerte de líneas de puntos y rayas que le fueron apartando de Marvel y destinándolo a series menores de DC y Archie Comics.

Antes de la invasión española de los 90, cuya segunda ola domina ahora mismo Marvel, incluso antes de la invasión inglesa de los 80, el mercado americano recibió una invasión filipina. Nombres como Ernie Chan (también firmaba como Chua), Steve Gan, Tony DeZuniga, Sonny Trinidad, Alfredo Alcalá, Yong Montano o Rudy Nebres participaron activamente en los cómics de Conan de los años 70, especialmente sobre los lápices de John Buscema, dándoles una solidez y un trazo sucio y contundente, sobre todo en las ediciones en blanco y negro, que marcaron la manera de entender al cimerio. En muchas ocasiones varios de ellos entintaban el mismo número y firmaban de manera colectiva con el nombre de La Tribu. Vale, lo reconozco, he hecho trampa y he metido a un montón de artistas en el mismo apartado, pero prefiero que los muy fans del personaje hagan su propio subranking. Y ya puestos a hacer trampa permitidme que mencione al peruano Pablo Marcos dentro de este grupo de entintadores de Conan con mención especial a Sal Buscema, que entintó la mayoría de números de Barry Windsor-Smith.

Dibujante y Editor de Marvel UK en los 90, su nombre siempre aparece vinculado al de Alan Davis en Excalibur y sus primerizas incursiones en La Patrulla-X, por eso no deja de tener gracia que haya hecho muchos más números con Bryan Hitch, acompañándole desde mediados de los 90 en miniseries como Patrulla-X Vs El Nido, con parada en The Authority para Wildstorm, hasta su explosión en los 2000 con The Ultimates, Los Cuatro Fantásticos o La Era de Ultrón. Además, entintó a Claudio Castellini en Marvel Vs DC o más recientemente a Leonard Kirk en Escuadrón Supremo.

Su nombre está indisolublemente unido al de Stuart Immonen, al que lleva entintando durante dos décadas, adaptándose camaleónicamente a los cambios de estilo que el dibujante ha tenido a lo largo de esta época, desde la línea clara y geométrica de Nextwave a los bloques de sombras de sus últimos trabajos. Si el dibujante está marcando en la actualidad el estilo de buena parte de los nuevos dibujantes, el entintador está haciendo lo propio en su campo. Proveniente de la DC de los 90, sus primeros trabajos en Marvel consistieron en entintar a Kevin Maguire en un Anual de Los 4 Fantásticos y a Ryan Sook en el Factor-X de los 2000. También ha trabajado con Mike Hawthorne en el reciente Superior Spiderman.

Su primer trabajo importante fue en Los Defensores entintando a Sal Buscema a mediados de los 70 y, en paralelo, a Gene Colan en Daredevil a partir del nº 124. Aunque siempre lo relacionamos con la etapa de Frank Miller, ya llevaba tres años en el título cuando Frank Miller se convirtió en el dibujante de la serie a partir del 158. Miller y Janson se compenetraron de tal manera que a partir del 173 Miller se centró en guionizar y a hacer unos someros bocetos que Janson entintaba sin que se notara mucha diferencia con sus colaboraciones originales. De hecho, Janson dibujó cuatro números tras la marcha de Miller y le siguió a DC para realizar El retorno del Señor de la Noche, a causa de la cual rompieron su relación por la insatisfacción de Miller con el resultado final del número 3, donde Janson abusó de la ayuda de asistentes entre los que se encontraba Todd McFarlane. Aunque su colaboración con Miller es mítica soy de los que aún les gustan más sus contundentes tintas en obras con John Romita Jr. como Lobezno, Pantera Negra, Spiderman, Castigador y Thor.

Entintador todoterreno, en los 70 y 80 trabajó en casi 350 comics sobre todo de Spiderman, Vengadores y Patrulla X sobre los lápices de los hermanos Buscema, John Byrne, George Pérez, Gene Colan, John Romita Jr o Marc Silvestri, añadiendo textura, soltura y un punto sucio y urbano al resultado final.

Farmer es un habitual de Alan Davis desde que coincidieron en D.R. and Quinch, la serie de Alan Moore para 2000 AD. Casi cualquier serie que ha contado con los fabulosos lápices de Davis ha tenido su réplica en las tintas de Farmer: Excalibur, ClanDestine, Cuatro Fantásticos: El Fin, Patrulla-XSu estilo es tremendamente apropiado para dibujantes en los que prima el uso de las líneas curvas, como Sal Velluto, Dale Keown o Brandon Peterson.

Es otro de esos entintadores que consiguen adaptar su reconocible estilo, suelto pero preciso a la vez a dibujantes tan diversos como Carmine Infantino (Star Wars), June Brigman (Power Pack), Paul Smith (Uncanny X-Men), John Byrne (Alpha Flight y Hulka) o Walt Simonson (Factor X) siendo sus colaboraciones con los tres últimos artistas algunos de mis cómics favoritos de Marvel.

La nueva generación de dibujantes con estilo más académico de finales de los 60 necesitaba un entintador a la altura. El nombre de Palmer se relaciona con el Neal Adams de Los Vengadores y Patrulla X, el John Buscema de Los Vengadores en sus dos etapas o en la minisierie de Magik, pero, sobre todo, al lado del Gene Colan de Doctor Extraño, Daredevil y Tumba de Drácula. El estilo orgánico de Colan encajaba a la perfección con el pincel suelto de Palmer, consiguiendo al fin que Colan estuviese satisfecho del resultado final de su obra. Tumba de Drácula es una de las pocas obras pensadas para ser editadas a color que yo recomendaría leer en blanco y negro. 956 cómics Marvel contienen el trabajo de Tom Palmer, desde episodios de Star Wars dibujados por Walt Simonson, a Ron Garney en varios títulos de los 90 pasando por X-Men: The Hidden Years, donde consiguió que el título tuviese un aire de finales de los 60 que deseaba John Byrne. Tiene un hijo, Tom Palmer Jr., que es editor y entintador.

420 números atestiguan la labor de este artista superlativo. Proveniente del mundo de las tiras de prensa, donde en los 60 continuó Flash Gordon y Agente Secreto X-9 de Alex Raymond nada menos, y luego en la aclamada tira de prensa de Star Wars. En cierto momento a mediados de los 80 decidió que hacer lápiz y tinta le provocaban demasiada tensión por su obsesión perfeccionista, así que se postuló como entintador. Contextualicemos: en la industria americana, hasta no hace tanto, se consideraba que solo los mejores artistas hacían tiras de prensa y que los comic books eran para los mediocres, y ahí teníamos a Williamson, una estrella de las tiras, recalando en DC y luego en Marvel para hacer uno de los trabajos menos reconocidos. Allí trabajó con Sal Buscema (Thor), Mark Bright (Spiderman), Rick Leonardi (Spiderman 2099 o Capa y Puñal), Pat Oliff (Spiderman), Mark Bagley (Nuevos Guerreros) y un largo etcétera, pero es especialmente recordado por su colaboración con John Romita Jr. en Spiderman o Daredevil, tanto en la etapa con Ann Nocenti como en la miniserie Hombre sin miedo de Frank Miller.

La primera vez que Sinnott entintó a Kirby fue en 1960 en una historia de guerra y luego en un montón de historias de monstruos. Entintó el nº 5 de Fantastic Four pero renunció a hacer el 6 por tener otros encargos. El título tuvo entintadores tan ilustres como George Roussos, Chic Stone, Frank Giacoia o Wally Wood, pero ninguno le acababa de dar a Kirby la solidez que necesitaba. Sinnott volvió en el 44 y se convirtió en el entintado regular de la colección, justo a tiempo de participar en la eclosión creativa y artística del mejor Kirby, continuando tras su marcha con los sucesivos artistas de la colección: John Buscema, Rich Buckler, Keith Pollard, George Pérez o Bill Sienkiewicz, incluso a John Byrne en unos números previos a su aclamada etapa. Fue precisamente el hecho de que Byrne se entintara a sí mismo lo que motivó la marcha de Sinnott en la colección, a la que, aun respetando el estilo de los distintos artistas, dio cohesión gráfica durante 16 años. Pero no sólo entintó a los 4 Fantásticos, sino que estuvo en Nick Fury Agent of SHIELD, Silver Surfer, Captain America, Defenders, Sub-Mariner o Thor. En 1992 empezó a entintar la página dominical de la tira de prensa de Spiderman, trabajo que mantuvo hasta marzo de 2019, con 92 años, solo un año antes de su fallecimiento. Los 651 cómics de Marvel en los que aparece su magistral entintado lo hacen merecedor de este número uno.

No podemos acabar esta lista sin nombrar a John Beatty,  Sol Brodsky, Pablo Marcos, Cam Smith, John Severin, Danny Miki, Kevin Nowlan, Dick Ayers, Bill Sienkiewicz, Dan Adkins, George Klein, Jesse Delperdang, Keith Williams, Syd Shores,… entre otros muchos entintadores que también colaboraron a lo largo de 60 años para hacer Marvel grande y consistente.