25 películas que no sabías que son adaptaciones de cómic

El cine ha visto en el cómic un campo de cultivo de ideas. Repasamos algunas de las más curiosas.

El cine ha encontrado su fábrica de ideas en el cómic. De hecho, algunas obras nacen con el objetivo de ser un globo sonda por parte de las productoras o son concebidas desde el objetivo de vender los derechos para que, finalmente, se traduzca al lenguaje audiovisual. No es nada nuevo y es que la industria del cine siempre se ha fijado en otros medios para alimentarla y enriquecerla.

Ahora bien, surge el conflicto de que, al igual que la literatura, deja ese arte en una posición incómoda en la que parece necesitar ser adaptado para recibir una verdadera legitimación. Con ello, puede llegar a supeditar un medio al otro. Es un debate abierto desde hace décadas, pero no tanto en lo que respecta al medio aquí celebrado. El punto óptimo sería llegar a una coexistencia pacífica de colaboración mutua, pero en el que cada uno tenga su espacio independiente e igualmente respetado.

Probablemente sea por el hecho de que los avances tecnológicos han hecho posible y viable económicamente la producción de la obra que traslade las ideas más extremas de los cómics. Pero lo cierto es que las adaptaciones de cómics han tenido múltiples formatos, características, tamaños y objetivos. Es algo que lleva ya décadas como para ser una moda pasajera y, observando los datos de taquilla, no hay un solo motivo para que deje de darse.

A continuación, hay veinticinco pruebas de lo amplio que puede llegar a ser. No todo son superhéroes y por ese motivo aquí va un listado de películas que (probablemente) no sabías que venían de los cómics:

  • 1. Richie Rich (1994. Donald Petrie)

Macaulay Culkin interpreta al niño heredero de la mayor fortuna del mundo teniendo que afrontar a unos ladrones que se interponen entre él y su dinero. Muy first world problems meets Solo en Casa. Esta fue la última interpretación infantil de Culkin y fue recibida de forma tibia. En taquilla no fue muy bien, pero logró ser rentable gracias al mercado doméstico. Al menos lo fue lo suficiente como para contar con una secuela directa a DVD en 1998 con un recast del protagonista.

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Sin embargo, el cómic que adapta es más añejo. El personaje fue creado por Alfred Harvey y por Warren Kremer en Little Dot #1 de Harvey Comics en 1953. En 1960 conseguiría su propio título, que llegaría a los 254 números, finalizando en 1991. Por el camino contó con multitud de spin-ofs. Es un personaje infantil que, en lugar de tirar de los estereotipos, tenía una visión más buenista y moralista del millonario niño. Ha contado con otras adaptaciones animadas y una serie cómica de 2015 para Netflix.

  • 2. Men in Black (1997. Barry Sonenfeld)

Uno de los taquillazos más divertidos e icónicos de la segunda mitad de los noventa también proviene del cómic. La película de Barry Sonenfeld logró sacar oro de la química entre Tommy Lee Jones y Will Smith y lanzó una de las interpretaciones más excéntricas y terroríficas de Vincent D’Onofrio. El filme gustó tanto que contó con una serie televisiva de animación lanzada también en 1997, dos secuelas de resultados más discretos y un intento fallido de reboot con Chris Hemsworth y Tessa Thompson dirigido por F. Gary Gray. Probablemente, lo más memorable que han dejado son algunos de los cameos más incomprensibles jamás filmados.

Pero su origen está en un cómic creado por Lowell Cunningham para la pequeña editorial Aircel Comics en 1990. Inspirándose en teorías conspiranocias refiriéndose a los hombres de negro, como agentes del gobierno dedicados al encubrimiento y a la protección civil de todos los casos paranormales, creó una miniserie de tres números que fue una introducción del concepto a un público mayor. Aun así, el cómic tuvo poco alcance hasta el estreno del filme. Por aquel entonces, la editorial fue adquirida por Malibu Comics que, a su vez, fue engullida por Marvel Comics. La major publicó cómics de apoyo promocional al filme y a día de hoy sigue poseyendo los derechos de los cómics de esa franquicia.

  • 3. Sabrina: Cosas de Brujas (1997-2006)

Vale, es trampa. Pero no se podía dejar detrás a un producto cultural de tanto calado. Y es que una de las sitcoms que marcaron los noventa y los principios de los dosmiles fue Sabrina: Cosas de Brujas. En ella contaban las desventuras de una adolescente (con sus clásicos conflictos amorosos y de instituto) y su familia de brujas, desde una perspectiva amable y luminosa. Y, por supuesto, había un gato robótico parlanchín llamado Salem que parecía que fuera a explotar en cualquier momento.

Lo que mucha gente desconocía por aquel entonces es que provenía de un cómic de Archie Comics llamado Archie’s Madhouse. Este personaje creado por George Galdir y Dan DeCarlo no tardaría en tener su entidad y llegó a tener su propia serie regular de 77 números publicada entre 1971 y 1983. Sus historias tomaban elementos de terror y tenían un componente más oscuro respecto a su versión televisiva. Ese tono fue recuperado por Roberto Aguirre-Sacasa y Robert Hack en su resurrección del personaje de 2014. Esa fue la referencia que tomó el propio Aguirre-Sacasa para la adaptación en forma de serie que ha llevado a cabo junto con Netflix.

A pesar de ello, todo se retroalimenta y en 2019 Kelly Thompson y Veronica y Andy Fish llevaron a cabo la miniserie Sabrina: The Teenage Witch, que bebía directamente de la mítica serie televisiva. Fue recibida con agrado como una nostálgica y amable interpretación al personaje.

  • 4. American Splendor (2003. Robert Pulcini/Shary Springer Berman)

La magna obra de Harvey Pekar consiste en una recopilación de todas las neurosis y cavilaciones de su autor. Es un retrato de la decadente Cleveland en la que habita desde una perspectiva tan humanista como desvergonzada. Tiene todo lo que se suele asociar con este tipo de cómics. Además, cuenta con dibujantes invitados de la talla de Robert Crumb, con quien Pekar guardaba una cercana amistad.

El filme realizado por Robert Pulcini y Shary Springer Berman (apoyado HBO) los puso en boga. A pesar de las dificultades de adaptación del material original, buscaron soluciones creativas tanto formales como estructurales, con una mezcla de ficción dramatizada, documental y animación. Esta aproximación al material es una reflexión alrededor de la creatividad muy centrada en narrar la trayectoria de Pekar respetando su peculiar punto de vista y ese componente de crítica social. Puso en el mapa a esta pareja artística que nunca han vuelto a desprender la inteligencia de esta obra.

  • 5. Ghost World (2001. Terry Zwigof)

Uno de los primeros papeles de entidad para Scarlett Johansson fue este. El venerado autor undergound Daniel Clowes se autoadaptó (y recibió un Oscar) en la película dirigida por Terry Zwigof (quien ya dirigió el célebre documental dirigido a la figura de Robert Crumb). Es una película independiente que caló entre el público y no tardó en recibir la consideración de culto y el calificativo de generacional. Guionista y director volverían a colaborar en 2006 en otro ácido fresco social llamado Art School Confidential.

El cómic tiene importancia capital, al ser uno de los que mejor capturan el espíritu cínico de la generación X. La novela gráfica resulta más hiriente, compleja y desenfrenada y tiene su propia identidad. Aunque lógicamente, cuenta exactamente lo mismo que la película.

  • 6. The Phantom (1996. Simon Wincer)

La película, a pesar de ser un completo fracaso financiero, fue una producción divisiva que se mueve entre lo naïf y el homenaje a una época. Profundamente estereotipada, es otra película que se estrenó antes de que el cine de superhéroes se asentara del todo y ese puede ser el motivo que explicara su fracaso, junto a sus evidentes problemas de guion y una estética que rozaba lo camp.

En cualquier caso, probablemente, fue uno de los primeros contactos con el género superheroico para toda una generación. Como lo pudo llegar a ser el legendario cómic pulp que adapta para otra generación. El personaje nacido de la imaginación de Lee Falk en 1936 tenía la característica principal de no tener superpoderes. Fue un claro precursor de los icónicos superhéroes y tuvo un larguísimo recorrido que llega hasta nuestros días. Los derechos sobre el personaje pertenecen a Dynamite y ha pasado por más de un intento de reactivación. 

  • 7. Tank Girl (1995. Rachel Talalay)

Esta es una de esas producciones redescubiertas en base a lecturas posteriores. A pesar de que la película no convenció a nadie en su estreno, siendo una de las producciones más excéntricas y raras del año, con claros problemas de tono y con una mezcla de géneros bastante peculiar, fue reivindicada hasta convertirse en una película de culto para el movimiento feminista.

 

El cómic de Jamie Hewlett y de Alan Martin es uno de los iconos de la contracultura británica. Nació en 1988 como respuesta de las políticas de Margaret Thatcher y bebiendo directamente de los movimientos punk. El antiautoritario y anárquico personaje dio sus primeros pasos en fanzines y no tardó en crecer hasta pasar a grandes editoriales. Ahora pertenece a Penguin Random House. Como siempre, el sistema absorbiendo cualquier acto de rebelión en contra de él.

  • 8. Timecop (1994. Peter Hyams)

Uno de los grandes impactos del cine de acción de los movimientos proviene del cómic. La película sirvió para mayor gloria de un Jean-Claude Van Damme que estaba en su cénit de popularidad en ese momento. La historia mezcla una historia de venganza con viajes en el tiempo y contó son Sam Raimi en la producción.  

Cierta fidelidad fue garantizada en el momento en el que Mike Richardson, creador del cómic (a pesar de que fuera desarrollado por Mark Verheiden y Ron Randall), colaboró en el desarrollo del guion del filme. A pesar de no destacar entre todo el aluvión de cine de acción noventero, seguramente, a causa de una falta de equilibrio entre el entrenamiento descerebrado que demandan los espectadores de este tipo de películas y las complejidades de la ciencia ficción, se consiguió levantar una secuela con un cambio de protagonista. Por su parte el cómic fue originalmente editado por Dark Horse en 1992 como una miniserie. Evidentemente, esta obra se decanta más por el desarrollo de los conceptos de ciencia ficción.

  • 9. Una Historia de Violencia (2005. David Cronenberg)

Esto es lo que pasa cuando dejas a un autor con libertad absoluta hacer lo suyo. Se trata de una obra contundente que, en cierto sentido, hizo una relectura del cine de acción que ha calado e influido en tantas otras por venir. Una de las películas más contundentes y renovadoras de lo que llevamos de siglo.

El problema es que una personalidad como la de Cronenberg, ha engullido todo lo que tiene que ver con el material adaptado. Sin embargo, los mimbres de la película ya estaban presentes en el trabajo de John Wagner y Vince Locke. La película, a pesar de tener determinados cambios respecto a este cómic, no son tan significativos como los de otros casos. Y este neonoir ya era una obra muy respetada (nominación en Angoulême incluida) antes de que llegase a un público mayor gracias al filme.

  • 10. Camino a la Perdición (2002. Sam Mendes)

El caso de este filme es similar al anterior. La película clásica de mafias del director británico es una de las más icónicas y veneradas de lo que llevamos de siglo. Además, es la despedida del cine de esa leyenda llamada Paul Newman. Por motivos propios, es una película que recuerda a la mejor tradición del cine clásico de gángsters con un envoltorio muy bello y sólido.

Sin embargo, muchos de los méritos del filme ya estaban presentes en el cómic en el que se basa. Publicándose originalmente en 1988 y escrita por esa enciclopedia noir que es Max Allan Collins e ilustrada por Richard Piers Rayner para Paradox Press, el efímero sello parao obras de género de DC Comics. La obra original bebió de muchas referencias reales y ficcionadas y es un traslado conceptual de Lobo Solitario y su Cachorrro. El cómic recibió una aceptación rápida entre los fans del género y fue descubierto por la audiencia mayoritaria gracias al filme, que contó con la aceptación de su creador hasta el punto en el que el propio Allan Collins se encargó de la adaptación novelada del filme.

  • 11. La Máscara (1994. Chuck Russell)

Este filme es sinónimo de despiporre absoluto al más puro estilo Jim Carrey, además de ser el primer papel de Cameron Díaz. Da mucho gusto verlos y es difícil verlos más lúcidos y carismáticos. Su excentricidad es lo que consigue que la película, en buena medida, funcione y consiguiese ser una película muy rentable. El target, sin embargo, fue mucho más amplio que el de los cómics y su humor es mucho más blanco (aunque algunos chistes hayan envejecido mal). Posteriormente tuvo una serie animada y otra (funesta) película en 2005.

Es un personaje perteneciente a Dark Horse que ha tenido un recorrido intermitente y con resultados irregulares. A pesar de que el concepto (una máscara que deshinibe y da superpoderes a lo Jekyll y Hyde) fuese creado por Mike Richardson y Mark Badger, no fue hasta que llegó a manos de Doug Mahnke y de John Arcudi cuando se asentó bien el tono cafre de sus historias. El personaje pasó a tener características de antihéroe y es el caos encarnado. Fue definido como un cruce entre Tex Avery y Terminator. Su última miniserie terminó de publicarse el año pasado.

  • 12. Surrogates (2009. Jonathan Mostow)

Si se busca insulso en el diccionario, debería aparecer una imagen de esta película. El director de Terminator 3 volvió a probar fortuna con una película que combinase robótica en clave de acción, aunque creó algo menos inspirado. Un trabajo muy efectista y con ideas filosóficas de todo a cien, aunque, eso sí, es sólida y tiene un papel interesante de Bruce Willis, quien volvió a cruzarse con Ving Rhames tras Pulp Fiction.

El cómic fue publicado originalmente entre 2005 y 2006 por un primerizo Robert Venditti junto con el artista Brett Weldede, con un estilo más europeísta que estadounidense. El cómic, inspirado en el ensayo The Cyber Gipsies de Indra Sinha, no vendió bien y tuvo un segundo volumen/precuela publicado en el mismo año del estreno del filme.

  • 13. Cowboys & aliens (2011. Jon Favreau)

Jon Favreau vino del éxito de Iron Man y su secuela y tuvo carta blanca para adaptar, con cierta comodidad, cualquier cosa. Y no se le ocurrió hacer otra cosa que una marcianada (badum tss) que no convenció a nadie. Contó con Daniel Craig para protagonizar una película que aspiraba a mezclar dos conceptos antagónicos (los del explícito título) y que cayó en el error de tomarse en serio a sí misma. El resultado terminó siendo un blockbuster blando que no terminó de convencer a nadie.

La historia detrás de esto viene de lejos. En 1997 Scott Mitchell Rosenberg, director de Platinum Studios (una editorial de cómics ligada a Hollywood), dio con el concepto tras intentar vender sin éxito los derechos cinematográficos del western Tex. Tuvo mejor suerte con Cowboys and Aliens (el título lo dio un empleado). Sin nada publicado, logró vender los derechos a Universal/Dreamworks y fue entonces cuando contrataron a Fred Van Lente y Andrew Foley para escribir el cómic y a Dennis Calero y a Luciano Lima para ilustrarlo. El cómic se publicó finalmente a finales 2006 y, sin ser nada del otro mundo, supo desarrollar con mayor acierto la premisa que la película.   

  • 14. Barb Wire (1996. David Glen Hogan)

Si se buscan cómics explotation que representen los excesos y lo mamarracho de los noventa, probablemente no se puedan llegar a encontrar un ejemplo mejor. El cómic (creado por Chris Warner y Team CGW en 1993), ambientado en un futuro cercano, contaba como todos los humanos del planeta consiguen superpoderes gracias a experimentos interdimensionales alienígenas. La protagonista es una voluptuosa mujer y afronta tramas de índole distópico con misterio y acción.

La película está hecha para el lucimiento del físico (porque sus capacidades interpretativas son bastante flojas) de Pamela Anderson. Es de las peores películas de los noventa y elimina cualquier elemento de complejidad argumental en favor de acción. La protagonista se vuelve más plana y, por momentos, intenta tomarse más en serio a sí misma de lo que debiera. Un fracaso sonado a todos los niveles.

  • 15. La Fuente de la Vida (2006.Darren Aronofsky)

En noviembre de 2005 Vertigo editó un cómic escrito por Darren Aronofsky e ilustrado por  Kent Williams. Como es lógico se trató de un ensayo y un globo sonda para considerar la viabilidad del posterior filme que iba a dirigir el director. La novela gráfica tuvo una gran aceptación crítica y la obra se convirtió en una de las imprescindibles de ese año, destacando su ambición y complejidad narrativa.

 

No fue así con la fiel película. Por las propias características, el filme resultó una de las experiencias más densas que ha producido a gran escala el cine estadounidense en el último siglo. Es una propuesta narrada a varios tiempos que mezcla conceptos de índole filosófico y de ciencia ficción con un ritmo muy pausado y contemplativo. El neoyorkino volvió a ser devorado por su propia ambición y parece condenado a gustar solo a un público cada vez más selecto.  

  • 16. RED (2010. Robert Shcwentke)

Si uno tuviese carta blanca para adaptar un trabajo de Warren Ellis, pocos escogerían un trabajo tan menor y anecdótico. Y, paradójicamente, ha sido el primero en lograr hacerlo. Seguramente se deba a lo directo que es y a la sencillez de su trama: atacan a un agente jubilado/máquina de matar y este se venga. Es una premisa muy vista pero que funciona.

El trabajo del británico y de Cully Hamner, fue traducido al cine en 2010 por Robert Shcwentke (quien más recientemente ha dirigido la interesantísima El Capitán) con una película que tomó la premisa pero que alteró el desarrollo convirtiendo la obra en un divertidísimo entretenimiento que cuestionaba algunos de los tropos del género. La película contó con un reparto de grandes nombres como Bruce Willis, John Malkovich, Helen Mirren o Morgan Freeman. Junto con otros carismáticos talentos como Karl Urban o Mary Louise-Parker. La película funcionó hasta el punto de tener una secuela en 2013 con la que se perdió mucho del encanto de la primera.

  • 17. La Vida de Adele (2013. Abdetalif Kechiche)

La ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes de 2013 narra un romance lésbico que descubrió a Adèle Exarchopoulos en el mapa y consolidó a Léa Seydoux. Fue una película que tuvo una buena recepción tanto crítica como de público. Sin embargo, el filme de Abdetalif Kechiche ha estado rodeado en polémicas: desde tratos abusivos a críticas de Julie Maroh, autora de El Azul es el Color más Cálido, la novela gráfica que adapta.

En él se cuenta el despertar sexual de la protagonista. Pero el problema está en el tratamiento que se le da. Respecto a eso, la autora comentó: “Considero que Kechiche y yo tenemos el tratamiento estético opuesto. Esto es lo que me ha parecido: una exhibición brutal y quirúrgica que se convierte en porno y me incomoda mucho (…). Sacralizar a la mujer una vez más de tal manera me parece peligroso. Como espectadora feminista y lesbiana, no puedo aceptar la dirección tomada por Kechiche respecto a estos temas. En cualquier caso, la novela gráfica tuvo éxito y mucho valor por sí misma.

  • 18. Tamara Drewe (2010. Stephen Frears)

Tamara Drewe, una bellísima (Gemma Arterton no merece otro calificativo. Bueno, sí: talentosa) periodista urbanita regresa a su pueblo natal y pone en crisis a la comunidad. La novela gráfica de Posy Simmonds publicada a través del periódico The Guardian planteaba una delicada sátira social a través de distintos juegos de seducción. Era un retrato de la vida en el pueblo desde el punto de vista de una carismática protagonista en la que se busca hacerlo desde la perspectiva más humana posible. Tamara Drewe no es un recurso argumental, sino un personaje complejo.

A pesar de que la adaptación realizada por Stephen Frears guarda cierto respeto al espíritu de la obra, opta por alejarse del tono,  termina siendo algo más tibio y facilón.  Al contrario que la obra original, opta por realizar una comedia romántica combinando las películas de este subgénero producidas en la Inglaterra de principios de siglo con toques del cine de Claude Chabrol. A pesar de que como obra independiente tiene su interés, las comparaciones con el material original son odiosas.

  • 19. Snowpiercer (2013. Bong Joon-Ho)

Bong Joon-Ho es, probablemente, el director coreano más occidentalista (con perdón de Park Chan-Wook y su Oldboy, también basado en un manga de toda la nueva hornada. Y su primera incursión en el cine rodado en inglés no fue otra que esa distopía llamada Snowpiercer (Rompenieves). Protagonizada por Chris Evans (que ha encabezado un puñado de adaptaciones), nos cuenta cómo el mundo ha pasado por una nevada y un sistema de vagones clasistas es lo que queda. Ante las circunstancias inhumanas, liderará una revolución tan frenética como entretenida. La propuesta también ha sido llevada al campo televisivo por TNT en una serie disponible en España a través de Netflix.

 

Lo que no mucha gente conoce es que este concepto parte de un BD creado por Jacques Lob y por Jean-Marc Rochette en 1982. Fue retomado por otros creativos en 1999/2000, teniendo una conclusión en un cuarto volumen en 2015. Si bien no es un trabajo particularmente conocido, sí que puede tener la consideración de culto. Es un trabajo que vale la pena descubrir y recuperar y que está accesible gracias a la edición integral publicada recientemente por Norma Editorial

  • 20. 2 Guns (2013. Baltasar Kormákur)

Esta miniserie de cinco números se nota que estaba llamada a ser adaptada desde un principio. No en vano, Steven Grant y Mateus Santoluoco propusieron aquí un juego referencial con todas las buddy movies de acción en la línea de Arma Letal. No se buscaba reinventar ninguna fórmula, si no contar una divertida y ágil historia de acción y un bromance en toda regla. Palomitero en el mejor sentido.

La película llegaría en 2013 (el cómic es de 2008) dirigida por el islandés Baltasar Kormákur y protagonizada por dos caras reconocibles de las pelis de acción: Denzel Washington y Mark Whalberg. Teniendo los mismos objetivos, fue una película entretenida sin alardes y con resultados acordes a los buscados. No hay que pedir más puesto que no se ha buscaba otra cosa.

  • 21. Una Bala en la Cabeza (2013. Walter Hill)

Y hay que seguir con el cine de acción. En este caso, la película de Stallone narra una historia de venganza de un implacable asesino a sueldo. El principal aliciente de este filme de un Walter Hill en horas bajas es el enfrentamiento entre el mítico actor con Jason Momoa, quien ya estaba comenzando a dar de qué hablar gracias a Juego de Tronos.

 

Lo que probablemente la mayor parte de los espectadores desconozca es que la raíz de este filme está en una miniserie neonoir de seis números desarrollada por Alexis Nolent y Colin Wilson para Dynamite. Aunque, lo justo es decir que ni el tono ni la forma tienen mucho que ver.

  • 22. Los Perdedores (2010. Sylvain White)

Esta película de acción de haberse estrenado hoy con el mismo reparto, probablemente, habría hecho mucho más ruido. No en vano, hay unas cuantas estrellas del UCM y el mismísimo Negan. Además de nuestro Óscar Jaenada. Sin embargo, la película de Sylvain White fue un completo fracaso que frenó sus aspiraciones cinematográficas.

Sin embargo, lo que unos cuantos desconocen es que todo esto proviene de una serie regular creada entre Andy Diggle y Jock. El cómic se publicó poco antes del estreno de la película y desde Hollywood vieron su potencial casi de inmediato. Se trató de un efectista y resultón cómic de acción protagonizado por unos carismáticos mercenarios. Ese fue el trabajo que puso en órbita tanto a guionista como a artista, que comenzaron a conseguir trabajos de mayor alcance.

  • 23. The Empty Man (El Hombre Vacío) (2020. David Prior)

Esta película de terror se ha convertido en un sleeper del año pasado. Probablemente haya sido por el extraño estreno que ha tenido a causa de la pandemia, pero lo cierto es que el filme (disponible en Disney+) merece una mayor visibilidad. Este trabajo es el primer salto a la ficción de David Prior y cuenta la investigación de una chica desaparecida, que conectará con una sociedad secreta que busca invocar una criatura. La referencia lovecraftiana es obvia.

Pero lo que no se suele comentar en la promoción del filme es que es una adaptación de un cómic de las dos personalidades más interesantes del terror del cómic estadounidense: Cullen Bunn y Vanesa del Rey. Se trató de una miniserie de seis números publicada originalmente por BOOM! Studios y en España por Medusa. A pesar de que tampoco hiciera mucho ruido, es una historia de género bien narrada y con una premisa interesante, como suele ser habitual con este escritor. Y con unas ilustraciones memorables.

  • 24. Mystery Men (1999. Kinka Usher)

Antes de que los superhéroes se convirtieran en la tendencia dominante del mainstream cinematográfico, Ben Stiller y su tropa decidieron satirizarlos en una película que fue fallida en su estreno pero que se ha ido reivindicando con el paso del tiempo. La película es un vehículo de lucimiento de la estrella, pero a su vez cumple como divertimento desprejuiciado que llegó antes de hora.

Su conexión con el cómic parte de Flaming Carrot Comics, de Bob Burden. Se trató de una indie sátira a los superhéores cuyo primer volumen fue publicado entre 1984-1985 en la revista Visions de la Atlanta Fantasy Fair. El protagonista no es otro que una persona con una zanahoria gigante ardiente por cabeza. Llegó a tener crossover con Las Tortugas Ninja por algún motivo inexplicable. ¿Su origen? Es alguien que no paraba de leer cómics, sufrió daños cerebrales y terminó así. El referente quijotesco está ahí. Cuidad vuestras cabezas.

En cualquier caso, la conexión con la película en la que se basa es prácticamente inexistente. El personaje de Flaming Carrot hace un cameo siendo rechazado por el grupo que se forma.

  • 25. El Cuervo (1994. Alex Proyas)

Uno de los iconos góticos de los noventa también proviene del cómic, como no podría ser de otra manera. La película fue estéticamente impactante desde su estreno y fue gracias a la efectista y videoclipera realización de un Alex Proyas on fire. Además, siempre irá unida unida a la trágica historia de Brandon Lee (protagonista e hijo de Bruce Lee), que falleció a causa de un balazo durante el rodaje. Desde ese momento, los estudios hicieron lo posible por que las balas de fogueo realmente lo sean.

Pero todo ello proviene de la novela gráfica de culto de James O’Barr en la que se narra una intensa historia de renacimiento y venganza. Para añadir otra capa dramática más, tiene mucho de personal esta historia y de ahí nace mucho de la pureza que tiene. Una obra violenta y descarnada con un estilo gráfico muy sucio y de la época. Fue un éxito en determinados sectores y la película, aun buscando su propia identidad, logró captar el espíritu y el tono. En el cine tuvo olvidables y denostadas secuelas y el aire de personaje maldito no se ha perdido, puesto que llevan años intentando producir otra adaptación sin mucho éxito.

La relación entre ambos medios ha sido muy fructífera y cercana. Todo parece haberse afinado con el paso de los años.  Las películas que han llegado a través de cómics han tenido objetivos y “frutos” que no podrían ser más dispares. Pero todo parece indicar que esa va a ser una tendencia cada vez más dominante. No hay más que ver que son todos los que están, pero, ni de lejos, están todas las que son.