¿Cómo reaccionó la industria del cómic a la muerte de Jack Kirby?

Amado por todos, el rey dejó huérfanos a fans y compañeros el 6 de febrero de 1994. Recopilamos las sentidas despedidas y homenajes que le dedicaron.

Puede que el concepto de rey haya quedado anticuado y tenga un encaje antipático en los sistemas políticos modernos. Pero hubo un momento en el que su figura lo era absolutamente todo, un ser que concentraba los tres poderes. Es difícil de imaginar alguien que alcance tal nivel de hegemonía. Como también lo es pensar en un artista capaz de hacer proezas inalcanzables.

Probablemente, los mejores tipos con corona son aquellos que se han ganado con su propio sudor e, incluso, sangre su derecho a llevarla. Se despertaba en ellos un halo de valentía y heroísmo con el que se ganaba el respeto de las poblaciones que planeaba gobernar.

Cuando un rey muere, una nación queda tocada. Es un momento delicado en el que todo el funcionamiento del país puede verse alterado hasta límites peligrosos. Se abre paso a cierta incertidumbre. Puede que la transición sea a mejor o, por improbable que pueda llegar a parecer, a peor.

A pesar de no poseer ningún trono, ni ningún poder, ni un control moral y político sobre un territorio, el 6 de febrero de 1994 la industria del cómic tuvo que pasar por un trance de perder a su máximo referente. Fue un acontecimiento trágico de un alcance al que ya le gustarían aspirar a muchos.

En su última etapa estuvo más pendiente de conseguir un porvenir para su familia y por reivindicar aquello que, de haber nacido en otro momento, le habría pertenecido. Mucho de sus originales se los quedó Marvel o fue regalado con fines promocionales sin que Kirby pudiera hacer nada. Tras una serie de litigios y de conflictos logró conseguir entre 1900 y 2100 de las más de 10.000 páginas que ilustro para La Casa de las Ideas. Esa cifra habla por sí sola respecto a los motivos que condujeron a tener más de una disputa con el sistema por el que se regían las editoriales del momento. Es algo por lo que luchó consiguiendo pequeñas victorias.

A pesar de buscar oportunidades en el medio audiovisual y en el diseño de merchandising, estuvo trabajando en el noveno arte hasta su último año de vida. En esa fase estuvo ligado a Topps Comics. Junto con esa editorial desarrolló el denominado “kirbyverso”. Se trataba de contenido y conceptos que Kirby no llegó a desarrollar y logró hacerlo e instaurar un nuevo universo. Lo que diferenciaba esta editorial respecto a aquellas a las que trabajaba es que aquí conseguía mantener los derechos de autor y tenía un trato favorable.

La industria se encontraba en pleno proceso de crisis, con la burbuja especulativa de los noventa estaba causando estragos, Image Comics (que cabe recordar que contó con el beneplácito de Kirby) nació en 1992, Marvel Comics parecía que estaba llegando a las últimas… El ambiente era de una crisis rupturista relativamente severa (teniendo en cuenta que el estatus de este medio es estar constantemente a punto de desaparecer) que venía acompañado de un cierto surgimiento de editoriales de mayor o menor tamaño que venían a desafiar la hegemonía de los dos grandes.

Es de suponer que en ese contexto no sentó particularmente bien la noticia del fallecimiento. No hubiese sentado bien en ninguno, pero dadas las circunstancias, hizo que el abismo al que se enfrentaba el medio pareciera todavía mayor. De un día para otro, desaparece el hombre que ha dictaminado el camino a seguir y ahora habría que aprender a caminar a través de su sombra, que llega a día de hoy. No en vano, la mayor parte de los personajes no dejan de ser iteraciones de sus ideas o, directamente, visiones de creaciones suyas. Y todavía este medio no ha sido capaz de superar ese legado.

Como es lógico, las reacciones no se hicieron esperar y muchas fueron las voces que quisieron rendirle homenaje. Desde autores independientes a autores y editores que han hecho de las majors su casa, pasando por autores veteranos y novatos, pasando por revolucionarios de toda índole, así como las propias editoriales lamentaron la pérdida al unísono. Probablemente, como con tantos otros casos, ojalá hubiese sido valorado en vida de esta manera y se hubiera traducido en acciones concretas. Pero el caso es que todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo, se deshicieron en elogios.

Prueba de ello se puede encontrar en la introducción del editor de la legendaria revista Wizard. En ese número 33 (publicado en el mes de su fallecimiento), se le dedicaron un generosísimo número de páginas. En esa introducción se puede encontrar encapsulado con brevedad todo lo que significó su existencia:

“En el momento en el que esto se imprima, la mayor parte de vosotros ya sabréis que Jack Kirby falleció el 6 de febrero de 1994 de un fallo cardiaco en su casa en Thousand Oaks, California. Tenía 76 años. Influyó la industria del cómic como nunca nadie antes y no veo que nadie alcance ese nivel de contribuciones.

Tuve el placer de encontrarme con Jack en diferentes ocasiones. Conversamos sobre el estilo del arte más moderno frente a los artistas pioneros. Me hablaba sobre todos sus proyectos nuevos que estaba produciendo y como eso le emocionaba. Le abrumaba todo el apoyo que recibió por parte de creadores y de editores, mucha gente.

Todos en este medio, tanto fans como profesionales, le debe una parte de lo que tenemos a Jack Kirby. Todo lo que creó hizo lo que es hoy esta industria.

Con todo eso en mente, me gustaría hacer algo que nunca he hecho antes: dedicar este número de Wizard: The Guide to Comics a alguien. Y ese alguien es Jack Kirby, el rey del cómic.

Descansa en paz, Jack.”

Gareb S. Shamus.
A pesar de todo, no ocupó la portada del 33.

La revista contactó con un impresionante número de artistas, editores y escritores para que diesen su visión de Kirby y todo lo que significa su desaparición. Se ha hecho una selección de los más emblemáticos e interesantes, puesto que muchas de las palabras son reiterativas y unas aportaciones son más anecdóticas que otras. Es particularmente interesante lo que tuvo que decir otro gran luchador por los derechos de los creadores:

“Jack Kirby- el portero de la entrada a la fantasía y a la imaginación.

Jack Kirby- el pionero tanto de los que hacen las cosas, de los que dudan y de los que discrepan.

Jack Kirby- la guía hacia el expandido potencial de la forma del cómic.

Jack Kirby- el experimentador.

Jack Kirby- el creador.

Jack Kirby- el innovador.

Jack Kirby- el… Tengo que decirlo, Jack… El buen tipo.

Jack Kirby- el marido.

Jack Kirby- el padre.

Jack Kirby-  el amigo.

Jack Kirby- el hombre- la fuerza irresistible. Nos colocó a todos en su trineo y nos llevó a la nueva era de la creación de cómics. Un lugar en el que el conocimiento tiene su lugar. Un lugar en el que la sutilidad y la caracterización respiran. Un lugar donde las aventuras épicas son la norma.

Nos gustaría agradecértelo todavía más, Jack… Si entendiéramos de verdad todo lo lejos que nos has llevado. 

Te queremos Jack.”

Neal Adams.

Un artista (en sus inicios) indie, que, por aquel momento, estuvo despuntando y cuyo estilo bebe claramente del difunto es Allred. Lejos de ocultar la referencia, tuvo que decir lo siguiente:

“Para mí, Jack Kirby lo era todo lo que hacía que los cómics fueran geniales. Era pura energía de cómic en cada página. Incluso cuando la página era de gente con ropa normal caminando por la calle y hablando, había una belleza y una energía que todavía no ha llegado a superarse. Jack Kirby era el verdadero rey del cómic.”

Mike Allred.
Allred terminó dejando su impronta en una de los personajes más queridos del «rey».

A pesar de que es alguien que se ha buscado ocupar un lugar muy marginal en la industria, seguramente John Byrne sea alguien que ha dado más ideas y ha contribuido a un desarrollo sano del Universo Marvel.  Si hay un sucesor creativo en búsqueda de plantear constantes ideas experimentales e innovadoras, pero accesibles y respetuosas con el pasado, probablemente, sea él. Y es que no en vano, es un autor que, por mal que haya envejecido, no se puede negar que fue capaz de implantar valiosas ideas.

Es alguien cuyo trabajo es respetado por los profesionales y en estos párrafos fue el único que se atrevió a señalar los problemas respecto a la asimetría entre el autor y la editorial a la que prestó su esfuerzo y su genialidad. A su vez, también explicó lo irrespetuoso que era el público del momento con él. Haciéndolo por motivos más o menos interesados, abrió un debate que pocas veces llegaban a los lectores y los fans del cómic y de sus profesionales.

“No hay palabras para hacer un elogio justo a Jack Kirby. Más que ningún otro individuo, tocó todas las ramas de la industria del cómic: fue artista, escritor e, incluso, fue un editor brevemente. Con Joe Simon y, más tarde, con Stan Lee, y, todavía más tarde, por su cuenta, Kirby abrió horizontes y demostró lo que eran los buenos cómics a generaciones enteras que vinieron después.

Es un hecho triste que, más veces de la que me gustaría, a talentos como el de Jack sean juzgados en base a su trabajo más reciente, únicamente, en lugar de su cuerpo de trabajo como un todo. De este modo, una generación solo lo conocía como el guionista y el escritor de El Hombre Máquina y Dinosaurio Diabólico. Tanto es así que llegaron a llamarle Jack “The Hack”. Solo fue cuando estaba semijubilado de la industria y pasó el tiempo suficiente para que sus críticos se cansasen, cuando, finalmente, se comenzó a ver el todo y no las partes.

Lo más importante de todo, entonces, es la necesidad de ubicar a Kirby y su trabajo en el contexto adecuado. Comenzó su carrera en un momento en el que los cómics no estaban del todo formados, eran embrionarios. Lo que hizo no era tan innovador. Más bien era el definitivo.  Los superhéroes existían antes de Kirby, pero Kirby demostró lo que podrían ser. El western fue el depredador de Kirby, pero Kirby le dio una nueva inclinación, un nuevo punch. Al igual que el cómic bélico, el criminal o, incluso, con el cómic romántico, que fue inventado por él y por Joe Simon.

En su unión con Simon, con Stan Lee y, más tarde, por su cuenta, Kirby abrió nuevos horizontes para la industria. La palabra “titán”, el título de “rey”, se quedaban cortas para describir su presencia y su impacto. Pero, tal vez, el príncipe Hamlet fue quien mejor lo expresó cuando habló con Horacio sobre su padre asesinado: “Era un hombre. Tomado por todos y cada uno, no volveremos a mirar como si fuésemos sus semejantes”.

John Byrne.
El que más jugo ha sacado a Galactus desde su concepción.

La rising star del momento y hoy en día escritor consolidado y de carácter generalista, hizo un retrato deshaciéndose en elogios. Resulta curioso lo directo que resulta este autor, que suele expresarse con un lenguaje más decorado.

 “Jack Kirby imaginó más a lo grande que cualquiera de nosotros. Nos hizo que viéramos el mundo con sus ojos. Y el modo en el que él veía el mundo era único. Es el padre del cómic moderno, pero eso es casi lo de menos: nos tocó a todos a un nivel personal con sus historias y nos hizo soñar y maravillarnos con él.

Todo lo que hizo, lo hizo por su cuenta. Esto es así que, de tal manera, cada versión de Kirby era, de algún modo, la definitiva.

Fue el primer artista cuyo trabajo pude reconocer.

Su fallecimiento finaliza una era.”

Neil Gaiman.

Neil Gaiman, escritor de Sandman.

Gaiman no ha dejado de expresar su profunda admiración hacia Kirby. Pero más allá de eso, la prueba de fuego está en uno de los proyectos de cómic más personales en los que ha trabajado: Los Eternos. Más allá de ser una mera referencia de Kirby (cabe recordar que estos personajes son la quintasencia suya), se buscó hacer una reactivación y actualización conceptual en clave al tono y forma a los cómics de principio de siglo. Se publicó 11 años después del fallecimiento.

Ese trabajo caló de forma que parece ser una referencia directa para la adaptación que estrenará Marvel Studios este año. Pero lejos de ponerse medallas, Gaiman reaccionó al tráiler poniendo todos los focos en Kirby, como no podía ser de otra manera. 

 

En cualquier caso, está claro que también le debemos a Kirby (de forma indirecta) la creación de la que es la serie televisiva de animación más influyente de la Historia.

 “Cuando tenía 12 años, había una contienda igualada entre Salvador Dalí y Jack Kirby por ser mi artista favorito. Pasé incontables horas de mi juventud observando su arte. No puedo mirar un superhéroe con sus dedos extendidos hacia el lector sin pensar en Jack Kirby. Él era el verdadero rey.”

Matt Groening.

Bien conocido es de todos los apoyos incondicionales que prestó Kirby a la creación de Image. Es coherente con alguien que estaba litigiando con el mainstream en busca de unas condiciones laborales y legales mejores para los creadores. A los fundadores de la editorial que, al fallecer tenía poco menos de dos años de recorrido, les llamaba “los chicos Image”. Así se relata en el documental de Syfy dedicado a la editorial.

Para sorpresa de nadie, algunos de ellos buscaron devolver el cariño y el apoyo recibido, además de exponer las razones por las que merece ser recordado.

“Jack Kirby hizo más cómics que nadie hubiese esperado hacer. Jack fue la fuerza impulsora unitaria más innovadora, creativa y original en el campo de los cómics. Inventó los cómics románticos, reinventó el cómic de superhéroe y creó un estilo narrativo que era tan poderoso, directo e irresistible que no solo cambió e influyó a una generación de narradores de cómics, sino que lo continuará haciendo todo el tiempo. La legión de imitadores de Kirby y de aquellos a los influyó su trabajo es vasta. Entre ellos todos los que trabajan en Image Comics… Y casi todos los que trabajan haciendo cómics también han sido influenciados.

Su estilo e influencia puede que no sea tan explícito en los novatos, los cuales ven el trabajo de Jack como poco realista. La estructura subyacente, la versatilidad, el poder, la grandiosidad, la escala y la narrativa clara nos han enseñado a todos como hacer nuestros trabajos mejores.

Sin Jack Kirby, quien creó o ayudó a crear muchos fantásticos personajes, los cómics no serían lo que son hoy. Sin él, quien ayudó a que esta industria diera los saltos que necesitaba en tiempos de carestía, probablemente no habría más cómics. En el campo de los cómics, Jack Kirby era el más grande de todos los superhéroes que han vivido jamás. Su fallecimiento es el final de una era.

Jack Kirby fue y es mi influencia artística más grande. Ahora se ha ido, pero su trabajo vive y vivirá para siempre. Vivirá a través de reimpresiones de su trabajo. Vivirá a través de aquellos a los que ha influenciado. Vivirá a través de los personajes inspirados por sus creaciones.

Jack Kirby, el creador, vivirá para siempre. Pero estoy seguro que echaré de menos al hombre. Adiós, Jack.

Erik Larsen.

“Jack “el rey” Kirby, en muchos aspectos, debería haberse llamado Jack “papá” Kirby. Somos productos de nuestros padres… Jack Kirby fue mi padre en los cómics y yo soy un producto de él. No era tanto un rey como un padre.”

Todd McFarlane

A pesar de la parquedad de palabras, su compañero en la creación del Universo Marvel (altamente cuestionado por el tratamiento que tuvo con sus colaboradores y el marginal reconocimiento que les dejaba), en una frase logró condensar el motivo principal por el que es recordado Kirby:

“El mundo del cómic ha perdido un gran talento, un hombre que proveyó de inspiración a un incontable número de artistas.”

Stan Lee.

Esa brevedad se debe a que se explayó en Marvel Age #138, en la que también se buscó poner en valor todo lo que hizo Kirby. No en vano, Marvel no existiría si no fuese por él. Aquí el guionista encuentra una cualidad que no se suele señalar. Es significativo este texto porque es conocido de todos que su relación no fue la mejor posible. A continuación, una reproducción del texto:

“Hola, héroes.

“¿Escribirías algo sobre Jack Kirby en tu columna de este mes, Stan?” No pude evitar la sonrisa irónica. Como si tuvieran que preguntarlo. Como si alguien me lo hubiese llegado a impedir.

El único problema es que no sé por dónde empezar. Hay mucho que decir, muchos recuerdos que reavivar. Como los de mis inicios en Marvel (que por aquel entonces se llamaba Timely Comics). Jack y su compañero, Joe Simon, eran prácticamente todo el staff que había por aquel entonces. Recuerdo muy bien entrar en la minúscula habitación en la que trabajaban. Joe caminaba de un lado a otro, Los dos discutían todos los temas mientras que Jack, sentado en su mesa de dibujo, con su ominipresente puro en la boca seguía dibujando viñeta a viñeta al Capitán América a la misma velocidad con la que tú lo leías. Jack tenía 21 años entonces y ya, siendo muy inexperto, sabía que estaba viendo trabajar a un maestro. Un hombre que dibujaba tan rápido y con tal seguridad que parecía (y se lo dije muchas veces a lo largo de los años) como si las ilustraciones ya estuvieran completamente formadas en su mente (y estoy seguro que lo estaban) y él meramente ponía sobre papel lo que ya había trabajado brillantemente en su cabeza.

Pero por muy impresionante que pudiera ser esto de Jack, su talento era mucho mayor. Si se hubiera pasado días en lugar de minutos, los resultados hubiesen seguido siendo igualmente impresionantes. La calidad de su trabajo era abrumadora. Su tino en la narrativa a través de imágenes era un tino que permitía al lector seguir el argumento de forma clara y emocional, casi sin la necesidad de que haya palabras.

Pero todo esto se ha dicho antes por muchos fans y admiradores de Jack. Sin embargo, hay un aspecto de su arte que rara vez se menciona en todos los comentarios que he visto. Para mí, es el aspecto que posiblemente era más impresionante, el más valioso y el más influyente para todos, a pesar de que es algo tan sutil que puede escapar de la atención de la mayor parte de los lectores.

El elemento del trabajo de Jack al que hago referencia es un indefinible espíritu de nobleza. Tomad Capitán América, por ejemplo. Tal y como lo dibujaba Jack, no era simplemente un tipo con grandes músculos que pudiera luchar con furia. Su cara, su actitud, sus expresiones, su mera postura… Todo exuda la palabra “héroe”. No era solo un tío con buen aspecto. Él era la esencia de la belleza, el epítome de la virtud, del coraje. Y sí, de lo más importante de todo: ¡la nobleza!

Y no era solo el Capi. Id a través de vuestra colección y restudiad las historias de Thor dibujadas por Kirby. ¿No tenía un aspecto de un Asgardiano de pura cepa? Todas sus poses, expresiones y gestos proclamaban el hecho de que aquí había un guerrero que trascendía el mero heroísmo mortal. Aquí había todo un héroe para estar al lado de Odín en las malditas salas de Asgard.

Lo mismo, en distintos grados, puede decirse de Reed Richards, Nick Furia, Estela Plateada y de una cantidad incontable de héroes a los que el mágico lápiz de Jack les otorgó gloria.

Como veis, no uso la palabra “héroe” a la ligera. Para mí el heroísmo es la cosa de la que están hechas las leyendas. Como joven, incluso antes de que empezara mi carrera en los cómics, vi el Capitán América de Jack Kirby y quedé impresionado. Ese es el aspecto que quería que tuviera. Esa era la manera que quería que actuase. Ese era el hombre con el cual podía modelarme. Para mí, Capitán América era un héroe con “H” mayúscula y Jack imbuyó a todos y cada uno de sus carismáticos personajes de esa ennoblecedora cualidad. El mismo espíritu de pureza que podría hacer que un chico ordinario de un vecindario ordinario pudiera aspirar a la grandeza. Es una afirmación manida, pero jamás se dirá lo suficiente: nuestro mundo necesita héroes. Ahora más que nunca. Nuestro mundo necesita personajes cuyos mundos y aventuras contengan un elemento de espiritualidad, un sentimiento de nobleza, un recordatorio visual de que el hombre puede ser más amable y mejor y más grande de lo que lo es.  

En pocas palabras: el mundo necesita el arte y al genio de Jack Kirby ahora más de lo que lo ha necesitado nunca.

Afortunadamente, ha dejado un legado invaluable. Su arte ha sido impreso y reimpreso y guardado y atesorado. Siempre estará disponible para su estudio, para la inspiración y mientras que las librerías, las colecciones y los archivos sigan existiendo, siempre estará disponible para que otros artistas se inspiren, para que se les enseñe cómo los héroes deben ser expuestos, para mostrarles cómo enfatizar la mejor parte de la naturaleza humana en lugar de los instintos más básicos.

El Jack Kirby que conocí, con el que trabajé y al que respeté ya no está entre nosotros. Pero la esencia de su trabajo, su talento y su vida entera siempre estará con nosotros. Al menos lo hará mientras que el recorrido del valor y el heroísmo tengan poder de remover las almas de los hombres.

Excelsior!

Stan Lee.”

Si hay alguien que pueda ser considerado un equivalente a Stan Lee de DC, ese es Paul Levitz. Es alguien que ha tenido un carácter divulgativo y siempre ha estado ahí. Ha estado detrás de multitud de cambios editoriales y ha escrito algunos de los mejores y más recordados títulos de la compañía. Al respecto de Kirby, tuvo que decir:

“La mejor historia que he escrito jamás fue solo posible gracias a que pude jugar con uno de los mitos de Jack. Traje a Darkseid al siglo XXX para su uso en la Legión de Superhéroes. Y alguno se los mejores momentos que he pasado fueron propiciados por cómics hechos con la magia de sus vibrantes lápices y con su imaginación única. Desde mi resguardada copia de Los Vengadores #1 de cinco dólares a todo el Cuarto Mundo. Incluso hizo la portada de The Comic Reader #100 para mí, dejándome finalizar mis días de fanzines por todo lo alto.

Pero lo mejor de todo, en todos mis años en DC, es que llegué a trabajar con él en proyectos y en acuerdos y llegué a conocer al buen hombre detrás del lápiz. Podremos mantener su vasto legado, pero seguiré echando de menos al hombre detrás todas las veces que visite sus mundos.”

Paul Levtiz.
Paul Levtiz participando en el número especial que publicó DC con motivo del centenario del aniversario.

El teórico por excelencia del mundillo puso una metáfora para exponer que todos los autores están en una deuda con Kirby, quien inventó prácticamente todo lo que hacen. La referencia, eso sí, más noventera no podría ser:

 “Piensa en tu dibujante como si fuese Terminator. El de la primera película. ¿Recuerdas la escena en la que la gasolinera explota, cuando toda la carne se esfuma y deja a la vista un gran esqueleto metálico dando tumbos? Ese es Kirby.”

Scott McCloud.
Una de las apariciones de Jack Kirby en la obra analítica de McCloud.

Con las dosis habituales de lirismo y de innovación, Alan Moore lanzó una serie de párrafos profundamente meditados respecto a lo que han sido las aportaciones del artista y su relación con el zeitgeist de las distintas décadas. Probablemente sea lo más estimulante que haya escrito nadie sobre el de Brooklyn.

The Boy Commandos. The Newsboy Legion. Arquetipos y prototipos tallados desde una mitología personal de Brooklyn tan fiera y profunda como la que la que William Blake esculpió de Londres, pero en un papel más barato.

Trazó y salpicó con estrellas a soldados dioses de la guerra de una forma radiante y simplista para nuestra propia oscuridad. Guerras simplistas: Capitán América, Private Strong y Fighting American. “Jesús con Fighting American… Acabamos de saltar por la ventana del noveno piso. ¿Crees que eso fue sabio?”

Boy’s Ranch y Black Magic. The Three Rocketeers y todos esos comics románticos que nunca compraste. Género después de género, creación sin fin, incansable extensión hasta convertirse en una leyenda: ¿De verdad hiciste nueve páginas en un día? ¿Es esa verdad? ¿Es posible hacerlo?

Fin Fang Foom. El brillante bikini que permeó el nacimiento de las mutaciones y los leviatanes de los cincuenta dentro de la mente de un artista atormentado por la fecha de entrega. Esa febril energía, ese “tienes que tenerlo hecho el jueves”, que permitió que no hubiera tiempo para el pensamiento consciente y, por tanto, el sueño y la profecía se filtran.

Challengers of the Unkown. Escrito en humo sobre el skyline están las palabras Los Cuatro Fantásticos. Y todos los hombres con sombreros de cerdo y trajes de los cincuenta miran hacia arriba y observan en un punto. Las yemas de los dedos cuadrados apuntaban hacia el paraíso, con manchas de tinta en la barbilla. The Hulk. The X-Men. Ant-Man. The Avengers.

Thor. La luminiscencia posguerra de los baby boomers de los sesenta explota como un trueno en la calavera del artista y de los dioses por venir. Sus ciudades y su gigante estatuaria se han alzado. Gradas y tramos relucientes hacia un inmenso cielo imaginario. Un vistazo de una preciosa combinación de tecnología y teología durante su boda química.

Nuevos Dioses: Visión demasiado grande como para ser contenida en imágenes míticas existentes. Lanza el armazón de la Historia y de lo precedente. Crea una alegoría por desmadejada de La Fuente y de Darkseid, de Apokolips y, entonces, de la Nueva Génesis. Con los mundos vivientes de Ego, observadores Zen en la luna y dioses espaciales devoradores de planetas, él ha definido los límites de nuestras imaginaciones formativas. En un espacio explosionado y cinético, el artista afiló su herramienta y nos inventó a nosotros.

La nación de Wakanda. Estela Plateada. Dinosaurio Diabólico y Dr. Muerte. Tales of Suspense y Tales of Asgard. El Hombre Topo. Poison Ivan. Hotsy Trotsky. Vaqueros y comandos. Ragnarok. El Alto Evolucionador y el Cubo Cósmico. Un azul brillante que se levanta de las calles de Brooklyn.

Jack Kirby.”

Alan Moore.

Años más tarde, el bardo de Northampton ha seguido haciendo referencias a Jack Kirby en bastantes sentidos. Por ejemplo, su “origen”, tal y como se recoge en Storyteller de Gary Spencer Millage, comienza con un niño Moore quedándose absolutamente deslumbrado por un ejemplar de Los Cuatro Fantásticos. A su vez, ha sido un gran defensor en su figura y un reivindicador de sus derechos. A pesar de que su relación fue, siendo justos, muy tangencial, es innegable el respeto que le profesaba. Es más, siempre ha hablado de la influencia directa que ha tenido sobre su trabajo, como, por ejemplo, en esta revista de 1999 recogida por Frog 2000. Las únicas fotos de ambos titanes juntos de produjo en la SDCC de 1985, de las pocas a las que el británico asistió, al contrario de Kirby que era un asistente habitual.  

Jack_Kirby_Alan_Moore

Por último, pero no menos importante, el principal responsable de la última editorial en la que trabajó, como es lógico también quiso participar en el homenaje 

“Como fan, he adorado el trabajo de Jack. Trabajando en Marvel durante 20 años, su presencia era omnipresente. Y aun así no fue hasta que entré en Topps y cuando ayudé a crear Topps Comics cuando conocí realmente a Jack Kirby como persona. Y Jack fue uno de esos tíos que cuanto más lo conoces, más lo quieres.

Todos los que conocí en el mundo de los cómics amaban a Jack y fueron inspirados en gran medida por él. Cuando trabajaba en Spider-Man de lo nuevo y diferente que era el acercamiento de Todd McFarlane. El objetivo de Todd era dibujar cómics de Spider-Man con las poderosas figuras de Jack y con el sentido de escalofriar de Ditko. Todd supo lo que es una buena cosa cuando la veía y, simplemente, añadía su toque personal a la mezcla. Cuando llegó el momento de lanzar superhéroes en Topps Comics, acudimos a la fuente: Jack Kirby…

Al contrario que muchas de las otras creaciones de Kirby que todavía siguen siendo publicadas, la familia de Jack se beneficiará del éxito de todos los cómics que Kirby publicados por Topp’s. Estoy seguro que todos estaréis de acuerdo con que esa es una importante distinción. Es más, estamos dedicándonos completamente a una misión imposible: que los personajes que Jack nos ha confiado alcancen el mismo nivel de éxito y de popularidad que sus creaciones anteriores han tenido. Con vuestro apoyo, podemos hacer que eso pase.

Una última idea: Jack fue una de las personas más amables y menos egoístas que he conocido. Durante todos estos años, cada vez que Jack cobraba un gran cheque de una venta de originales o una cifra sustancial de royalties, solía contribuir en la educación de uno de sus muchos nietos o en una causa noble. Respecto a la idea de Jack siendo avaricioso: cuando recibió el primer cheque de Topps, le dijo a su maravillosa mujer, Roz, que se comprara algo para ella misma.

Es fácil dejarse llevar escribiendo un in memoriam. Pero en el caso de Jack es casi imposible no hacerlo. No solo fue el rey, sino que fue un santo.”

Jim Salicrup.

Aunque pudiera parecer apasionado y sus palabras guardan una llamada al apoyo de los fans del dibujante, la editorial desapareció en 1998 sin hacer demasiado ruido. Por desgracia, no logró cumplir el objetivo que se marcó de que las franquicias del “Kirbyverso” fueran igual de competitivas que el resto de sus creaciones. Eso puede dar una perspectiva de que, probablemente, en vida no llegó a tener todos los apoyos que parece tener a día de hoy.

A pesar de que la gente, evidentemente, asocia a Jack Kirby con la creación del Universo Marvel (y solo con eso ya sería el padre del heroísmo moderno), su paso por DC Cómics no fue en absoluto anodina. Tras una serie de disputas con Marvel, elocuentemente expuestas por Sean Howe en su imprescindible Marvel Cómics: La Historia Jamás Contada (si se quiere ahondar más en el asunto, aquí hay una explicación de los motivos de la salida y una copia de su contrato), el autor creó una serie de conceptos perdurables y que se han convertido en parte de la identidad de DC. Motivo más que suficiente como para que la editorial lanzase este banner publicitario para ponerlo en los cómics y revistas especializadas en los meses posteriores a su muerte

Jack_Kirby_DC

Todos estos sentidos homenajes se escribieron en 1994. Pero desde la perspectiva contemporánea, no parecen haber envejecido lo más mínimo. Estas palabras, al igual que todo lo que impregna Kirby, parece tener un carácter atemporal. Son emotivas y emocionantes y demuestran el estado de shock que puede dar una noticia que por muy esperada o no que pudiera llegar a ser, te sigue afectando. Y es que da igual la edad a la que falleciera un creativo como este. Siempre será demasiado pronto. Cada vez que hay una idea sin materializarse, hay una tragedia que deja el mundo siendo un lugar peor.

Esta muerte no condicionó en absoluto el devenir de la industria. Estaba sumida en una serie de tendencias que han sido difícil de revertir. Pero el impacto emocional y personal de todos los profesionales sí que es algo que se ha dejado ver en mucho de su trabajo. El homenaje es lo único que se le ha podido hacer y es algo que se ha prolongado a lo largo de los años hasta hoy. De hecho tiene un panel anual dedicado a su figura cada SDCC.  No dejan de sucederse los extensísimos artículos y más o menos ambiciosas iniciativas para que no caiga nunca en el olvido.

Kirby desapareció de este mundo dejando una serie de guerras inacabadas. Hubo que esperar veinte años para que Marvel y los herederos de Kirby llegasen a un acuerdo que resultase satisfactorio para ambas partes. Eso supuso el fin de un conflicto prolongado durante décadas y fue una cruzada justa. Afortunadamente, sus herederos directos están haciendo lo posible por mantener su memoria de la forma más adecuada posible. Así lo demuestra una respuesta a la apropiación que hicieron del Capitán América determinados grupos a los que tanto el creador como el personaje golpearía.

Con este tipo de cuestiones demuestran que su presencia y relevancia lejos de disiparse a lo largo de los años, no deja de hacerse grande. Sin él, obras portentosas y refrescantes para el cine, como Thor Ragnarok, no podrían existir. Sus ideas, su cosmogonía y su estética no ha perdido ni un ápice de fuerza ni de frescura. Puede que haya fallecido en el lejano 1994, pero no se puede negar que no lo hizo sin hacer ruido. De hecho, se sigue escuchando.

Es más, ¿Cuántos autores despiertan tanto respeto y unanimidad en esta industria? Puede que sucedieran una serie de conflictos, más que cerciorados en diversas biografías y ensayos, pero sus hazañas siempre fueron más grandes de lo que pudo suponer cualquier otra cosa. Una figura que fue maltratada y denostada pero que el único juez imparcial para el arte ha puesto en el lugar que se merece. En el que siempre ha estado y siempre estará. En los corazones de los súbditos voluntarios que lo admiran. Y eso no hay golpe de estado que pueda derrocarlo.

Puede que un rey muera, pero la monarquía se prolonga. Y seguirá haciéndolo mientras que haya una persona que abra un cómic con su nombre impreso y quede conquistado por sus formas extremas y su imaginación sin parangón. Por tanto, hay cuerda para rato.