The League of Extraordinary Gentlemen – La Liga del Siglo XX – Parte 3 de 3

Aprovechando la conclusión de la saga construida por Alan Moore y Kevin O'Neill durante más de dos décadas.

Cuando solemos pensar en Alan Moore siempre nos viene a la cabeza sus grandes obras más conocidas, Watchmen, From Hell o V de Vendetta… pero siempre nos olvidamos de una colección que ha ocupado veinte años de su vida y la del dibujante Kevin O’Neill. Hablamos de The League of Extraordinary Gentlemen (LEXG a partir de ahora).

Tras sus varios desencuentros con DC Comics, Moore y O’Neill recogieron sus cachivaches decimonónicos, se llevaron su creación, la única que todavía estaba en manos de sus creadores, y buscaron una nueva casa para futuras ediciones de LEXG. Por cierto, estos artículos son una meticulosa descripción de los cómics de la Liga. Sus vetustos héroes abandonaron, definitivamente, el siglo XIX para entrar a lo grande en el siglo XX y XXI publicados en Estados Unidos por Top Shelf Productions y en Inglaterra por Knockabout Comics. Si no los has leído y quieres hacerlo te recomendamos parar de leer aquí (y retomar estos artículos en un futuro no muy lejano). Todos los tomos de LEXG han sido publicados por Planeta Cómics en España.

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS VOLUMEN 3: CENTURY
Top Shelf Productions/Knockabout Comics (2009-2012)

Tras Dossier Negro, uno pensaría que Moore y O’Neill se calmarían y harían un Volumen 3 de la Liga más ameno, como los dos primeros volúmenes, ¿verdad? Que equivocados estábamos. Century, repartido en tres novelas gráficas de ochenta páginas, muy al estilo BD francés, no se conformaría con abarcar unas pocas décadas sino que sería el plan más ambicioso del dúo dinámico, abarcar un siglo entero de ficción, desde 1910 hasta 2009, pasando por 1969. Según el propio Moore. “Pensamos que sería muy interesante intentar abarcar un abanico bastante significativo de la historia de la Liga y que sería una buena idea dividir este volumen en tres capítulos, con cada capítulo teniendo una calidad independiente, de modo que si hay una gran brecha entre los capítulos, los lectores sentirán que han tenido una parte satisfactoria una historia individual que estará completa en sí misma, pero que se acumulan en lo que, con suerte, será un clímax satisfactorio en el tercer libro”. Ahora la historia salta 50 años, más o menos, con lo que, principalmente, se nota un poco las costuras al relato en sí, con decisiones bastante sorprendentes, como encerrar a Mina cuarenta años en un hospital psiquiátrico, seguramente el macfuggin temporal más largo de la historia.

Otra de las decisiones que Moore y O’Neill tomaron fue eliminar de los tres volúmenes las ya conocidas historias finales de complemento. Que existía, por cierto. Minions of the Moon iba a narrar las aventuras espaciales de Mina con Golliwog mapeando la Luna con metarreferencias de películas como 2001: Una odisea espacial. Parte de la información de este viaje se utilizará en la parte final de La Tempestad. Además de los recurrentes Mina Murray, Allan Quatermain y Orlando, los tres ya inmortales, Moore tuvo la necesidad de utilizar a un personaje que apareciera en las tres brechas temporales, siendo bastante necesario en el último tomo. Para ello contó con sus amigos, Iain Sinclair y Dave McKean, utilizando al Prisionero de Londres, Andrew Norton de la obra psicogeográfica Slow Chocolate Autopsy (1997). Este personaje, que va apareciendo en diversas épocas en el mismo lugar, resulta irritante y críptico en los dos primeros libros, como si fuera una parodia y no un homenaje, pero adquiere mayor trascendencia en 2009.

Otro apunte importante sobre Century es que el arte de O’Neill y, sobre todo, su asociación con el colorista Benedict Dimagmaliw, supone una mejora extraordinaria. Al trabajar con dos editoriales independientes no había presión con las fechas de entrega, como sí ocurría con Wildstorm-DC, y cada página del Volumen 3 de LEXG es un prodigio de composición repleto de locura, psicodelia y huevos de pascua.

Liga de 1910

“Decidimos montar el primer libro en 1910 porque pensaba que la Ópera de Tres Centavos de Kurt Weill y Bertolt Brecht podría incorporarse muy bien a la narrativa de La Liga… Solo porque siempre he sido un gran admirador de Brecht y Weill. Comenzamos a investigar ese período y una de las cosas más llamativas de 1910 más o menos fue la increíble cantidad de fantasía y ficción sobrenatural que se publicaba y todos los detectives ocultistas que eran tan populares en la ficción de esa época”. No puede estar más claro. Si La Guerra de los Mundos era el motor del Volumen 2, la famosa Die Dreigroschenoper (1931), una obra teatral musical en un prólogo y tres actos, sería la principal fuente narrativa de Century: 1910.

En este primer capítulo de la Liga del siglo XX tenemos dos narrativas paralelas. Por un lado, una invención del propio Moore: Janni Dakkar, hija del Capitán Nemo de Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) y La isla misteriosa (1875) de Julio Verne. El Príncipe Dakkar se está muriendo de viejo y su hija se niega a aceptar el cargo. Por eso huye de la Isla Lincoln para llegar al Londres criminal donde trabaja como camarera en un pub mugriento de Whitechapel. Uno de los personajes que llegan a este pub es el conocido Jack el Navaja, que no es otro que Macheath (Mackie Messer, o Mack el Navaja), el personaje que dio nombre a uno de los antihéroes más famosos de los tebeos españoles: Makinavaja, el último choriso. Si a estas alturas no te ha explotado la cabeza con la relación Ivà-Moore, también estaría bien recordar que la canción Pedro Navaja de Rubén Blades está inspirada en el bueno de Mackie.

¿Por qué Jack? ¿No recordáis la otra gran fijación de Alan Moore? Exacto, como ya hizo con Marte, Moore en lo literario y O’Neill en lo visual estaban dispuestos aquí a juntar en un personaje a todos los derivados literarios de Jack el Destripador transformándolo en Jack Macheath, quien vuelve a Londres tras haberlo abandondo en 1888. Moore debe ser el único autor del mundo que nos ha dado dos posibles realidades ficticias sobre el mito del Destripador. Todas las escenas donde vemos el sufrimiento de Janni, llamado Jenny Diver en Londres, serán cantadas por la prostituta Suky Tawdry, socia de Macheath en la obra teatral y en el cómic.

Pero volvamos a la Liga. En 1910 continúan trabajando para el gobierno Mina Murray, el supuesto hijo de Quatermain, aunque en realidad es el propio Allan rejuvenecido en la charca inmortal de Ayesha y Orlando, hombre en esta época. Los tres tienen una relación poliamorosa. De eso Moore sabe un poco, pues en los ochenta compartía vida con su mujer Phyllis y la novia de ésta, Deborah. Además, cuentan con la incorporación de Thomas Carnacki, el cazafantasmas de El portal del monstruo (1910) de William Hope Hodgson, y Arthur J Raffles, un caballero ladrón de La idus de marzo (1898) del hermanastro de Conan Doyle, Ernest William Hornung. Por culpa de un sueño profético de Carnacki, la Liga cree que una sociedad secreta mágica quiere crear un Anticristo para traer un apocalipsis a la Tierra. Como ocurría con Marte o Jack el Destripador, Moore y O’Neill rescatan a un personaje que ya había salido en la Liga, Oliver Haddo, una caricatura de Alesteir Crowley en The Magician (1908) de William Somerset Maugham. Pero este personaje irá mutando en los siguientes tomos llegando a acumular hasta seis personajes de ficción que son encarnaciones de Crowley. Él y su culto quieren crear un Niño de la Luna, inspirado en la novela de Crowley Moonchild (1929), un Anticristo que traiga un mundo nuevo. Tras muchas conversaciones con diversos personajes ocultitas descubrirán que Haddo, en realidad, nunca se había propuesto crear un Niño de la Luna, pero por culpa de ellos, ahora será su máximo objetivo.

La profética destrucción de una parte de Londres no es provocada por un Anticristo, sino por Janni Dakkar. Cuando es violada en grupo por varios clientes del pub donde trabaja convoca a sus hombres, que la estaban esperando hundidos en el Támesis y descarga su ira sobre la ciudad de Londres. Gran parte de este argumento está presente en la canción Seeräuber Jenny (Pirata Jenny) donde se habla del Navío Negro, el Nautilus. Aquí la tienes cantada por la mujer de Kurt Weill, Lotte Lenya:

 

Con Jack el Navaja salvado de la horca, Janni haciéndose cargo de su negro legado, Haddo soñando con su Anticristo y la Liga más loser que nunca, acaba este tomo que es todo un festival para los fans de la música de Kurt Weill, la literatura de Bertolt Brecht y el ocultismo de la ficción de principio del siglo XX. El cómic acaba con los pobres del pub, Jack y Suky cantando What Keeps Mankind Alive?, que da título al tomo de la Liga en 1910.

Liga de 1969

Saltamos de los estertores de la época victoriana a la contracultura del verano del amor londinense. Me hace gracia cómo Moore no se quiso meter en berenjenales obviando las dos Guerras Mundiales. Si Weill y Brecht son el motor de 1910, la contracultura y la película Performance (1968), de Nicolas Roeg y Donald Cammell, son la razón de ser de esta Liga de 1969. Moore afirma que “fue una época interesante porque, como ocurre en Performance, era un período en el que el underground significaba varias cosas diferentes. Hubo una superposición entre el underground pop psicodélico y el inframundo real de los criminales, quienes se sentían muy halagados de tener celebridades entre su séquito. Y, por supuesto, a través de la conexión entre el pop y el hippie, que tienen conexiones con el ocultismo. Ya sean Robert Plant y Jimmy Page teniendo su coqueteo con Aleister Crowley o las diversas canciones mágicas que hicieron varios artistas pop de la época”.

Como ya sabemos de los hechos de 1949 del Dossier Negro, la Liga, como instrumento del gobierno británico, no existe. Ahora son una célula independiente a las órdenes de Próspero y el Mundo Llameante. El Duque de Milán envía a Mina, Allan y Orlando a parar a Haddo y su secta. Ya había intentado crear un anticristo en Nueva York en 1967, por El bebé de Rosemary (1967) de Iran Levin (llevada al cine por Roman Polanski en 1968 como La semilla del diablo), pero la Liga lo impidió. Como Haddo ha fallecido, el nuevo líder de la secta es Kosmo Gallion, el líder ocultista del episodio Warlock (1963) de la serie Los Vengadores de la BBC. En Nueva York había actuado bajo el seudónimo de Adrian Marcato, el villano de La semilla del diablo. En realidad se trata del propio Haddo, quien tiene los poderes de poseer cuerpos siendo casi inmortal.

Su plan es matar a Basil Fotherington-Tomas, personaje gay sacado de una serie de libros de Geoffrey Willans y Ronald Searl, que en la Ligaverso es una especie de doble del músico Brian Jones de The Rolling Stones. Aquí se llaman la Purple Orchestra y su cantante es Terner, una reinterpretación de Turner, el personaje de Mick Jagger en la película Performance. Por eso el título de este segundo capítulo de Century es Paint it Black, canción de los Rolling. Tras la muerte de Basil, el plan de Haddo-Gallion es poseer a Terner para convertirse en el nuevo Niño de la Luna durante la celebración del concierto homenaje a Basil en Hyde Park, espejo del auténtico concierto que los Stones celebraron el cinco de julio de 1969. Fiesta en la que no estuvo Moore por muy poco. “Debe recordarse que este escritor había experimentado un trastorno psicodélico en los festivales de Hyde Park, aunque no en el concierto de los Stones. De hecho, estuve en el concierto de Canned Heat, que siguió a los Stones un par de semanas después. Pero Kevin, por otro lado y hasta donde yo sé, nunca ha consumido ninguna forma de droga en toda su vida. Lo que genera una especie de preocupación cuando ves lo que dibujó en el cómic”.

Moore está hablando de toda la larga escena final en la que una Mina puesta de ácido lucha en el plano astral contra el fantasma de Haddo que quiere poseer a Terner. Al final, no lo conseguirá, pero poseerá a alguien más temible y poderoso. Como él mismo se describe: “Mi nombre es Tom, mi segundo nombre es una maravilla y mi apellido, un enigma”. Evidentemente, los autores no tienen los derechos del villano más famoso de principios del siglo XXI, Tom Marvolo Riddler, más conocido como Lord Voldemort, surgido de la imaginación de J.K. Rowling para su serie de libros de Harry Potter. En España se traduciría como Tom Sorvolo Ryddler. En la Ligaverso es el profesor de negro corazón de una escuela oculta de magia del norte. Cuando lo conocemos es un hippie que intenta abusar de Mina cuando esta está en un mal viaje en medio del concierto.

Como ya ocurría en 1910, los autores siguen investigando el mundo de los bajos fondos londinenses. En esta ocasión, Basil era protegido y amigo del jefe mafioso Vince Darkin, de The Burden of Proof (1968) de James Barlow con el rostro de Richard Burton en la película Villain (1971) de Michael Tuchner. Darkin contrata al temido Jack Carter, de Jack’s Return Home (1970) de Ted Lewis, con el rostro de Michael Caine de Get Carter (1971) de Mike Hodges, para que averigüe quién asesinó a su niño prodigio. Carter-Caine resulta ser muchísimo más efectivo que Orlando y Allan al encontrar a Gallion-Haddo y matarlo. Pero, como ya hemos contado, la forma astral de Haddo estaba fuera de su cuerpo cuando Carter hizo su trabajo. En Century: 1969 vuelve a aparecer Andrew Norton, por supuesto, pero también aparece por ahí otro viajero cósmico, el Jerry Cornelius de El programa final (1968) de Michael Moorcock.

El mal viaje de Mina acaba en un brote psicótico y es internada en un psiquiátrico mientras Allan y Orlando, que no hacen nada más que ir de un lado a otro de manera bastante torpe, no son capaces de encontrarla. Saltamos a 1977, ocho años después en un local de punk donde Orlando, mujer con mohawk, y un Allan bastante parecido a John Constantine no han encontrado aún a Mina. Quatermain ha vuelto a sus tiempos de drogas y alcohol de El Cairo y habría querido empeñar la espada de Orlando, Excalibur, para comprar más drogas. La/El inmortal está cansado de su patetismo y lo abandona uniéndose al ejército ahora que vuelve a convertirse en hombre.

Liga de 2009

El último tomo de Murray salta de La Ópera de los Tres Centavos y Performance al mayor éxito cultural de principios de Siglo XX, la saga de libros de Harry Potter de J.K. Rowling inaugurada en 1997 con Harry Potter y la piedra filosofal. Tras retirarse del ejército, Orlando se dedica a buscar a Mina hasta que Próspero aparece para comunicarle que el Anticristo ya ha nacido y está cerca la fecha de su alzamiento. Con un Quatermain exdrogadicto que sobrevive vendiendo un diario cristiano para los sin techos estilo La Atalaya (hay gente a la que la inmortalidad no le sienta nada bien) y huye espantado cuando Orlando le pide ayuda, el transinmortal ahora mujer tendrá que confiar en un viejo enemigo: Emma Night.

La antigua espía es ahora la nueva M del Servicio Secreto británico con una serie de clones de Jimmy Bond a su servicio, todos los actores que lo interpretaron en la rentable franquicia cinematográfica de EON Productions. Con esta Night anciana, Moore y O’Neill juntan a la antigua agente de Los Vengadores y a la moderna M de las últimas producciones de James Bond protagonizada por Judi Dench desde GoldenEye (1995) hasta su muerte en Skyfall (2012). Orlando le pide ayuda a Night para descubrir el paradero de Mina a cambio de acompañarla a la charca de la inmortalidad que solo deberá utilizar ella.

Mina lleva cuarenta años encerrada en el Pabellón Psiquiátrico Disciplinario de Rosa Coote dirigido por la descendiente de la famosa dominatrix del Volumen 1. Su descendiente parece tan aficionada al sexo como su bisabuela, pero ahora lo sublima todo al psicoanálisis, por supuesto. Tras rescatar a una Mina casi catatónica por las drogas, ésta comienza a recordar que Haddo poseyó al malvado Tom Marvolo, pero es gracias a la aparición de Andrew Norton, ahora menos críptico que en 1910 y 1969 cuando lo descubren todo sobre el colegio invisible de magia del norte, el andén secreto de la estación de King’s Cross y el advenimiento del Anticristo. El viaje desde la estación de Londres hasta la villa del norte (Hogsmeade) y la escuela de magia (Hogwarts) es escalofriante. Allí por donde ha pasado el Niño de la Luna solo hay destrucción y muerte, con cientos de cadáveres fundidos con los edificios o el tren.

Tenemos que recordar que O’Neill y Moore solo se divierten. Sus teorías sobre el machismo de Bond son bastante acertadas, pero ¿por qué esta maldad con uno de los personajes más queridos de la literatura juvenil? Aunque algo de maldad traviesa exista en la mirada de Moore, tenemos que reconocer que la Ligaverso no es el mundo creado por Rowling, sino una dimensión más oscura, donde Tom Riddler, poseído por Haddo, podría haber creado a Harry Potter con un oscuro propósito. El mismo Potter resultó no ser tan buena persona en algunos momentos de sus libros, siempre influido por su conexión con Lord Voldemort, por supuesto.

Al final, Mina y Orlando se las ven con el Anticristo Harry Potter dibujado como un gigante con una cabeza llena de ojos que no para de quejarse como un adolescente malcriado. También aparece Allan Quatermain, que es asesinado por Potter con un hechizo que sale de su pene. Lo del pene-varita es algo que Moore ya utilizaba en su cómic Promethea. Cuando todo parece perdido, llega la ayuda desde el Mundo Llameante. Nada más y nada menos que Mary Poppins, creada en 1934 por PL Travers, que en la Ligaverso es un ser tan poderoso como Dios, capaz de descrear al Anticristo con un toque de su paraguas con mango de loro. Que un personaje tan querido de la adolescencia de muchos niños a lo largo del siglo XX acabe con otro personaje juvenil de fantasía del siglo XXI es otra de las grandes bromas-ocurrencias de Moore y O’Neill.

Eso sí, los autores no se libraron de las críticas, como ya ocurrió con Dossier Negro y el personaje de James Bond. “Sé que la gente decía, después de leer el tercer libro, que era mi equivalente a decir que ‘Antes todo era mejor’, pero no es correcto. Lo que estaba diciendo es que no creo que sea injusto elegir La Ópera de los Tres Centavos como representante de un gran evento cultural importante de 1910, no creo que sea injusto elegir Performance como representante de un gran evento cultural importante en 1969 y no creo que haya sido injusto elegir Harry Potter como representante de un gran evento cultural a principios del siglo XXI. Yo diría que si tuvieras que trazar esos libros, obras de teatro y película a lo largo de una gráfica de calidad cultural, la línea no sube. Creo que justo admitir que nuestro enfoque de la cultura se ha degenerado con el tiempo… No estaba diciendo que toda la cultura a finales del siglo XXI sea una basura y no estaba diciendo que la cultura estaba condenada al fracaso. Quería constatar que la cultura dominante se estaba volviendo repetitiva, que no tenía ideas originales y que ya no era capaz de crear una Performance o, mucho menos, una Ópera de Tres Centavos”. Razones para el debate ha dado. Personalmente, como fan de Harry Potter y fan de la Liga, no pude parar de reír durante el final de ese número. Recordemos que LEXG es el tebeo más divertido de Moore y O’Neill y aquí hemos venido a pasárnoslo bien.

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS: LA TRILOGÍA NEMO
Top Shelf Productions/Knockabout Comics (2013-2015)

Tras la catarsis de resumir un siglo de cultura fantástica en Century, Moore y O’Neill deciden en 2013 abandonar el universo de Mina, Allan y Orlando y centrarse en uno de los personajes creados en el volumen tres de LEXG: Janni Dakkar, la hija del Capitán Nemo. También es la oportunidad de O’Neill de dibujar muchas de las localizaciones que habían salido en El Almanaque del Nuevo Viajero y que visitaría la nueva capitana del Nautilus desde su base en la isla Lincoln. Se publicaron tres tomos individuales, como Century, que suceden en 1925, 1941 y 1975 en diversas partes del mundo como la Antartida, Berlín y la cuenca amazónica, respectivamente.

Corazón de Hielo (1925)

Tras robar parte del tesoro de Ayesha, la princesa egipcia inmortal de She (1886) de H. Ride Haggard en el almacén de Charles Foster Kane, de Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles, Janni Dakkar se aburre y decide investigar la Antártida, donde su padre casi se vuelve loco descubriendo las Montañas de la Locura (1931) de H. P. Lovecraft. En el trayecto al continente helado visitan el Archipiélago de Megapatagonia, una sociedad afrancesada surgida de la imaginación de Nicolas Edme Restif de la Bretonne en la novela utópica La Découverte australe par un homme-volant (1781). En su viaje le acompañan los fieles seguidores de su padre como los ya conocidos Ishmael y Broad Arrow Jack, más la incorporación de Augustus Van Dusen, el supergenio de The Thinking Machine: The Problem of Cell 13 (1905) de Jacque Frutelle. Por cierto, este periodista y autor norteamericano murió en el hundimiento del Titanic.

Lo que Nemo no sospecha es que el multimillonario Foster Kane ha contratado a los mejores hombres de aventura norteamericanos para vengarse del robo y contentar a su querida Ayesha. Les persiguen en su viaje tres cientihéroes que son tres clásicos de la literatura pulp americana: Frank Reade Jr, de Frank Reade and His Steam Man of the Plains (1892), y Jack Wright, de Jack Wright, The Boy Inventor (1891), creados por Luis P. Senarens, el llamado Julio Verne norteamericano, bajo el seudónimo Noname. También está Tom Swyfte, quien en realidad es Tom Swift, de Tom Swift and His Motor Cycle (1910) de Edward Stratemeyer, una colección de novelas que se siguen publicando en la actualidad con la friolera de 110 libros editados hasta la fecha.

El cómic es una excusa divertida para dibujar mundos y seres imposibles surgidos de la mente de Lovecraft que entra como el agua si eres fan del escritor de Providence. Al final del viaje solo sobreviven Janni y Broad Arrow Jack, quienes encontrarán consuelo en su amor.

Las Rosas de Berlín (1941)

Hira Dakkar, hija de Janni y Jack está casada con Armand Robur de Robur el conquistador (1886) y Dueño del mundo (1904) de Julio Verne, a quien ya habíamos conocido en Dossier Negro como miembro de la liga francesa Les Hommes Mystérieux, son capturados a bordo de su nave aérea El Terror (en el libro de Verne era la Albatros) en la Alemania fascista de Adenoid Hynkel, de El Gran Dictador (1940) de Charles Chaplin, que está aliado con Ayesha, dueña de una venganza inmortal. Janni, Jack y sus hombres viajan a un Berlín dibujada por O’Neill como la Metrópolis retrofuturista surgida de la imaginación de Fritz Lang.

Para salvar a su hija y su yerno se enfrentarán a la Liga alemana, Die Zwielichthelden, Los héroes del Crepúsculo, en un homenaje al cine alemán fantástico del periodo de entreguerras con el inventor C.A. Rotwang y su androide María, de Metrópolis (1927) de Fritz Lang; el Doctor Caligari y su esclavo mental Cesare, de El Gabinete del Doctor Caligari (1920) de Robert Wiene; y el Doctor Mabuse de la serie de novelas Dr. Mabuse (1922) de Norbert Jacques, adaptadas en tres ocasiones por Fritz Lang. Uno a uno, Janni y Broad Arrow Jack irán eliminando a sus enemigos hasta el enfrentamiento final entre Nemo y Ayesha. Al final logran salvar a Hira y Armand, pero el sacrificio será demasiado alto con la muerte de su amado Jack. El Doctor Mabuse desertará de Alemania y huirá con los Dakkar a la Isla Lincoln donde vivirán sus descendientes a partir de ahora.

Ríos de Fantasmas (1975)

El último capítulo de la Trilogía Nemo sucede en Sudamérica, protagonizado por una anciana Janni Dakkar con 80 años quien está rodeada de sus amigos muertos, con los que conversa y discute. No sé si era la intención de Moore, pero esas escenas tienen mucha relación con el anciano Coronel Aureliano Buendía de Cien Años de Soledad (1967) de Gabriel García Márquez, quien también ve a sus amigos fallecidos en su Macondo natal. Aunque Ayesha hubiera muerto decapitada por Nemo en Las Rosas de Berlín, Dakkar la ve en una noticia y viaja con sus hombres al Amazonas a buscarla. Como ya está mayor contrata a un fornido e invencible guardaespaldas: Hugo Coghlan, una combinación de dos personajes distintos, el legendario semidiós celta Cú Chulainn y el protagonista de la tira cómica Hugo Hercules. Este último fue creado por William HD Koerner y se publicó en el Chicago Tribune desde septiembre de 1902 hasta enero de 1903. Aquí tenemos al primer personaje creado enteramente por Moore y O’Neill que casi no tiene relación de parentesco con alguna creación fantástica. Moore establece un homenaje al primer superhéroe porque Hugo Danner, el protagonista de la novela Gladiator (1930) de Philip Wylie, y la inspiración para el Superman de Jerry Siegel y Joe Shuster, estuvo basado en el Hugo Hercules de Koerner. La capacidad de Moore para rizar el rizo con la metaliteratura ya no nos resultará sorprendente a estas alturas. 

Jakki y sus hombres, entre los que se encuentran Manfred Mors, nieto del Capitán Mors de Der Luftpirat und sein lenkbares Luftschiff, una colección de novelitas pulp alemanas de ases de la aviación, viajan a Maple White Land, una gran meseta en el estado brasileño del Amazonas donde viven multitudes de especies prehistóricas que se pensaba extintas. El lector más perspicaz adivinará que se trata de El mundo perdido (1912) de Arthur Conan Doyle. También le acompaña Tacarigua, la aguerrida niña nieta de Ishmael, que grita a todo el mundo “¡Llámame Ishmael!”, y Jack Dakkar, el nieto de diez años de Janni y bisnieto de Nemo. En la selva amazónica se enfrentarán contra el Josef Mengele inspirado en Los niños del Brasil (1976) de Ira Levin y el secretario personal de Hitler, Adenoid Hynkel en el Ligaverso, Martin Bormann. Éste fue un personaje real, uno de los nazis más buscados de la década de los sesenta porque se creía que no habia muerto. El cazador de nazis Simon Wiesenthal afirmaba que Bormann estaba viviendo en Sudamérica. Como en el Libro de Levin, Mengele y Bormann están haciendo clones de Hynkel, pero también de Ayesha. Moore y O’Neill se divierten de lo lindo introduciendo tremendas hembras con esvásticas al estilo de las eróticas nazixplotation de los setentas como Ilsa, la Loba de las SS (1975) de Don Edmonds. Esta será la última aventura de la segunda Nemo y la presentación del último dueño del Nautilus: Jack Dakkar.

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS VOLUMEN 4: LA TEMPESTAD
Top Shelf Productions/Knockabout Comics (2018-2019)

En una entrevista concedida a The Guardian en 2009, cuando estaba a punto de editarse Century: 1969, Moore comentó que el futuro de la Liga estaba más o menos definido. “Hay un par de posibilidades. Tenemos una pequeña historia que retrocedería unos años hasta 1964. Hay un par de pequeños indicios en 1969 sobre cómo podría desarrollarse esa historia. También tengo un libro cuatro en mente. Lo cual es algo que se me ocurrió en un momento particular al escribir la última parte del libro tres. Me he metido a mí y a los personajes en un pequeño entuerto dramático. Y no sé cómo iban a salir de ahí, o cómo yo iba a poder salir de ahí. Creo que es una medida bastante radical que funciona a la perfección con la trama. Y luego pensé en las ramificaciones de esa solución radical. No sería la última historia de la Liga. Pero si lo fuera, sería realmente buena. Estaría ambientada en 2011. Podría haber una miniserie que saltaría a 1964 que completaría un poco la historia de fondo y resolvería una serie de preguntas pendientes y cabos sueltos sin resolver que surgieron especialmente durante el Dossier Negro, donde había un subtexto en la obra falsa de William Shakespeare y otro par de otras piezas relacionadas con la formación original de la Liga por Próspero. Pensé en cómo esto podría unirse de una manera sorprendente y explosiva para permitirnos llevar la Liga al futuro de la manera que siempre hemos querido”.

En 2009, esta declaración era bastante críptica. En 2021, tras haber leído The League of Extraordinary Gentlemen Volumen 4: La Tempestad, es tan clara como el día. El gambito dramático al que Moore había propuesto a sus personajes era tan sencillo como que toda la historia de la Liga desde la creación de ésta por Próspero eran movimientos maestros para que en 2011 la Tierra fuera destruida para el retorno glorioso de Glorianna y las hadas del Mundo Llameante, expulsadas en el siglo XVI. Todas las aventuras que hemos leído en todos los cómics de LEXG nos llevan a estos seis números donde muchas de las pistas y huevos de pascua terminan cuadrando escalofriantemente y donde, sobre todo, Moore y O’Neill celebran el tebeo británico y el cómic que les hizo felices en su infancia.

“Nos lo estamos pasando en grande. Nunca había escuchado a Alan más feliz”. Esto es lo que respondía Kevin O’Neill cuando le preguntaban cómo iba el último tomo de LEXG, el que se convertiría en el último cómic escrito por Alan Moore (según sus palabras, y recordemos que es un tío bastante íntegro). Igualmente, la idea de un Alan Moore feliz es algo que da bastante miedo, no me lo negarán. Dividido en seis cómics-books, como los dos primeros volúmenes, La Tempestad vuelve a traer la historia de complemento para dar más información sobre la historia principal, pero esta vez en forma de cómic y no como un texto ilustrado. En 1964, Mina reunió un equipo de corta duración, una liga llamada La Liga de las Siete Estrellas, un supergrupo británico con superhéroes de diversas revistas olvidadas por todo el mundo menos por Alan Moore, por supuesto. Esta liga está compuesta por Capitán Universo, también conocido como Jim Logan, superhéroe interplanetario creado por Mick Anglo en 1954, el creador de Marvelman-Miracleman; Vull El Invisible, en realidad Mina Murray, que apareció en varios números de la revista The Ranger escrito por Temple Murdoch en 1934; Mars Man, también conocido como Garth Ganzz, un explorador marciano que vino a la Tierra para estudiar su vida social y civilización, de Paddy Brennan en 1948; Zom of The Zodiac, cuya magia otorga a las víctimas del crimen el poder de enfrentarse a los criminales, de los cómics de S.K. Perkins en 1948; Satin Astro, presentado en Burt Steele y Satin Astro en el año 3000 DC por Dennis Reader para Whizzer Comics en 1947; Flash Avenger, un dandy fumador empedernido, creado por John «Jock» McCail y que apareció en Dynamic Thrills Comics en 1951; y Electro Girl, también conocida como Carol Flane, de los tebeosde G-Boy Comics, Whizzer Comics y Super-Duper, creada por Dennis Malcolm Reader en 1947. Como ya ocurría en Miracleman (Eclipse, 1985), 1963 (Image, 1993) o Supreme (Maximum Press, 1996), Moore vuelve a reinterpretar cánones y mitologías superhéroicas clásicos para crear algo nuevo y excitante.

Pero el homenaje al cómic británico no va solo en la revisitación de héroes vetustos. La composición del mismo cómic es un festival referencial. Moore y O’Neill presentan la acción en pequeñas historietas que imitan estilos de diversas etapas de la historia del cómic, utilizando hasta la telenovela para representar un diálogo entre Mina Murray y el nuevo Nemo hecha con fotografías a actores disfrazados de los dos personajes. También hay momentos para el delirio cómico. Como cuando aparece James Bond, el original, el de los libros, y la fuerza J6, los Bonds cinematográficos: Sean Connery es el Escocés, George Lanzeby es el Frito, Roger Moore es el Cejas, Timothy Dalton es Cielito, Pierce Brosnan es el Pijo y Daniel Craig es Acojonante. También aparece J-R4, que no es otro que un Woody Allen viejo, quien protagonizó la parodia Casino Royale (1967), donde también aparecían David Niven y Peter Sellers haciendo de Bond, película dirigida por, atención: John Huston, Ken Hughes, Val Guest, Robert Parrish y Joseph McGrath.

La trama es bastante simple, pero complicada en su ejecución. Mina y Orlando cumplen con su parte del trato y llevan a Emma Night a la charca inmortal donde es rejuvenecida como la Diana Rigg de los sesenta. Pero un envejecido James Bond, que ya había salido al final de Century, se entera y utiliza la charca para rejuvenecerse también. Siendo ahora el nuevo M, hace volar la charca con una bomba y envía un ataque nuclear al Mundo Llameante. Mientras Orlando y Emma persiguen a Bond, ayudados por Satin Astro y Mars Man de La Liga de las Siete Estrellas (el cuartel secreto que Mina utilizaba en Century: 1969 era el cuartel general de las Siete Estrellas); Mina y el nuevo Nemo viajan al Mundo Llameante donde el poder mágico de Próspero está haciendo retroceder el tiempo para parar la explosión nuclear que había sucedido. Allí, gracias a una obra de teatro, se enteran de los planes de Próspero y Glorianna desde el siglo XVI y marchan a la Isla Lincoln donde Nemo tiene nuevos Nautilus espaciales donde pueden huir todos.

Al final, todo acaba con final feliz: con una boda. No la de Mina y Nemo, que se enamoran a lo largo de todo el número, sino entre el Capitán Universo y Electro Girl. Boda a la que no está invitado Bond, asesinado por Emma Night en una escena que seguramente habrá cabreado a los fans, pero que a mí me hizo reír como un niño, ni tampoco los creadores, Moore y O’Neill, expulsados al espacio exterior por el guardaespaldas Hugo Coghlan. Como todos los cómics de LEXG, La Tempestad se lee bastante bien si te olvidas de las referencias literarias, pero es un galimatías si paras cada rato preguntándote quién es quién. Y más en estos seis números, que es un sentido homenaje a la historia del cómic británico con personajes que difícilmente nos sonarán de algo. Es tanto el amor al medio por parte de Moore y O’Neill que estos dedican la página dos a hablarnos de los Ídolos Engañados de tu Infancia, autores de tebeos que tuvieron vidas complicadas por culpa de la ferocidad de los dueños de las editoriales. Gente como Leo Baxendale, Frank Bellamy, Marie Duval, Ken Reid, Denis McLoughlin o Ron Turner, autores cuyas vidas cumplen a la perfección aquella frase de Jack Kirby: “Chico, los cómics romperán tu corazón”.

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS, LA PELÍCULA
De Stephen Norrington, estrenada en 2003

¿Alguna vez te has preguntado por qué odia tanto Alan Moore el cine y no deja que las versiones en película de sus guiones de cómics no conste su nombre ni acepta dinero por ellas? El motivo es la película de La Liga de los Hombres Extraordinarios, dirigida por Stephen Norrington en 2003. Con guion del también guionista de cómic James Robinson, esta versión cinematográfica de LEXG estuvo marcada por el desastre desde el primer minuto. Entre las malas decisiones que se tomaron estuvo la de pagar 17 millones de dólares a Sean Connery para interpretar a Allan Quatermain. Tan dispendio en un solo actor provocó que no se pudiera fichar a ningún otro actor medio famoso más y que hubiera una reducción en el CGI de la película. Como nota interesante, cabe apuntar que ésta fue la última película interpretada por el actor escocés y que por hacerla Connery dijo que no a interpretar al Arquitecto de The Matrix y a Gandalf de El Señor de los Anillos. Las razones por las que dejó el mundo del espectáculo se debieron, sobre todo, al rodaje de este film. Según sus propias palabras: “Estoy harto de tratar con idiotas”. La película costó 78 millones de dólares y recaudó 180 millones en todo el mundo… que ni tan mal, oye. Pero fue un dolor de cabeza para su director, sobre todo porque no se tragaba con la estrella principal, quien también era productor ejecutivo de la cinta. Además, hubo bastantes reescrituras de guion durante el rodaje, siempre por culpa de los ejecutivos de Fox.

La película comenzó a torcerse porque los productores comenzaron a pedir cambios en el guion, cosa que James Robinson cumplió para cobrar a fin de mes, se nota que había trabajado para DC y Marvel. Por cierto, existe un libro de la película escrito también por Robinson. Una de las decisiones más destacables del libreto es que Mina, interpretada por Peta Wilson, no manda nada y queda relegada a vampiresa mujer, como cantaba Jonathan Richman. Para el resto del reparto se contó con Nasseruddin Shah como Nemo; Jason Flemyng como Henry Jeckyll, y un horroroso Edward Hyde; y Tony Curran como Rodney Skinner, un ladrón hombre invisible y no El Hombre Invisible de H. G. Wells porque no tenían los derechos para el cine. Lo extraño fueron las nuevas incorporaciones. Stuart Townsed como Dorian Gray de El retrato de Dorian Gray (1890) de Oscar Wilde porque hacían falta escenas de ligoteo con Mina y lo de un señor como Connery correteando con una inmortal no debieron de verlo muy claro. Y, para contentar al público norteamericano, Shane West como un crecidito Tom Sawyer, agente de la CIA, de Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twain. Todo un soplo de aire fresco para la película que resultó siendo la mejor idea de unos productores que no estaban muy convencidos.

Para estar situada la historia en 1899, Nemo tiene un submarino y un coche que parecen sacados de 1930. La Fox le llamó dieselpunk en vez de steampunk, porque ni en los mejores sueños de Julio Verne se hubiera imaginado un Nautilus como el del Príncipe Dakkar de la película. El malo de la función es Richard Roxburgh que interpreta tres papeles. Como El Fantasma, inspirado en El fantasma de la Ópera (1910) de Gastón Leroux, como el jefe de la inteligencia británica M y, claro, como un guapo y joven James Moriarty, el malo del primer volumen de LEXG. La trama se resume fácilmente y poco tiene que ver con el cómic original. Un terrorista llamado el Fantasma está enfrentando a alemanes e ingleses en ataques en sus respectivas capitales haciendo creer que unos atacan a otros. Se crea la Liga para frenarlo, pero en realidad todo es un complejo plan de Moriarty para robarle los poderes a la Liga (vampirismo de Mina, tecnología de Nemo, la fórmula de Jeckyll y la invisibilidad de Skinner, ¿viejo imperialista a Quatermain?) y crear superejercitos con ellos. Evidentemente, la Liga acabará con sus planes. La película incluye una buena escena inicial con la decadencia del Imperio Británico en África, interpretado con solvencia por Connery; un duelo de inmortales bastante divertido entre Mina y Dorian; y un esbirro de Moriarty que se toma un litro de la fórmula de Jeckyll y se convierte en un superHyde parecido a la Abominación de Marvel. Esta última escena es porque incluye la jocosa frase de Jason Flemyng como Hyde: “Soy yo en un mal día”.

Pero qué tiene que ver todo esto con Moore y su inquina a Hollywood. Agarraos, que vienen curvas. Moore había firmado los derechos cinematográficos de sus antiguos trabajos porque pensaban, pobre iluso, que sus cómics nunca se adaptarían al cine. De hecho, la única reunión con un director la tuvo a principios de los noventa con Terry Gilliam, quien quería hacer una versión de Watchmen. Gilliam le preguntó cómo haría él la película y Moore le contestó que la mejor manera de hacerla era no hacerla. El primer film basado en un cómic de Moore fue From Hell (2001) de los Hermanos Hughes y el mago de Norhampton casi se muere del susto. ¿Le molestó? Sí, pero no montó en cólera. Moore explotaría con su próxima adaptación.

Resulta que cuando la Fox anunció que iba a rodar LEXG aparecen los productores Larry Cohen y Martin Poll con una demanda a la productora por plagio. Se ve que los dos habían presentado en 1993 una propuesta titulada Cast of Characters protagonizada por varios héroes victorianos, incluido Dorian Gray. Ya dijimos que la idea de Moore tampoco era tan original como él creía. En la base de la demanda estaba la idea que Fox mandó a Moore hacer el cómic en 1999 para cubrirse de posibles acusaciones de plagio. El guionista fue citado en un sótano de un edificio de abogados de Londres para testificar en un careo amistoso por vídeoconferencia con los abogados de la Fox, los abogados de los demandantes y un juez. Estuvo diez horas testificando. Según sus propias palabras hubiera estado menos tiempo si hubiera asesinado a unos colegiales de manera sangrienta. Si el nivel de cabreo en el gran cuerpo de Moore estaba bastante alto, la gota que colma el vaso es que Fox llegó a un acuerdo extrajudicial con Cohen y Poll. Para el guionista británico esto era como darles la razón, acusándolo de plagiar. Desde entonces Moore no quiso saber nada del mundo del cine y pide que en futuras versiones de sus cómics le borren de los créditos y le den la parte de sus beneficios al dibujante. Lamentablemente, esta integridad le ha costado la amistad con varios autores con los que ha trabajado, como Dave Gibbons, David Lloyd o Steve Bissette, editor de la revista Taboo donde nacieron Lost Girls y From Hell.

OTRAS LIGAS

Como ya sabrás, después de haber leído Dossier Negro y La Tempestad, la Liga ha sido una constante a lo largo de esta Inglaterra alternativa de Moore y O’Neill. Los autores se han divertido mucho creando nuevos grupos de superhéroes a lo largo de la historia.

Liga de Próspero del Siglo XVII

Creada por Próspero por orden de la Reina Glorianna:

Próspero, el Duque de Milán de La Tempestad (1611) de William Shakespeare.

Sus espíritus Ariel y Caliban.

Orlando, de Orlando: una biografía (1928) de Virginia Woolf.

Amber St. Clair, la cortesana de Forever Amber (1944) de Kathleen Winsor.

Cristiano (y no Ronaldo), de El Proceso del Peregrino (1678) de John Bunyan.

Don Quijote, de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605) de Miguel de Cervantes. ¿Nadie más se pregunta qué diablos pinta un hidalgo español en la Inglaterra de principios del siglo XVII?

Capitán Robbert Owe-Much, de The Floating Island (1673) novela satírica de Richard Head.

Liga de Gulliver Siglo XVIII

Creada por Gulliver para la Corona Inglesa:

El viajero Lemuel Gulliver, de Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift.

La libertina Frances Hill, de Fanny Hill (1749) de John Cleland.

Orlando, de Orlando: una biografía (1928) de Virginia Woolf.

Los nobles aventureros Sir Percy y Lady Marguerite Blakeney, de La Pimpinela Escarlata (1905) de Emma Orczy.

El sanguinario pirata Reverendo Christopher Syn, de Doctor Syn: A Tale of the Romney Marsh (1915) de Russell Thorndike.

El fortachón criado por indios Natty Bumppo, de The Leatherstocking Tales (1841) de James Fenimore Cooper.

La Liga Francesa del Siglo XX

Les Hommes Mystérieux (Los Hombres Misteriosos), creada para luchar contra la Liga de Mina de 1910.

Arsène Lupin, el ladrón de guante blanco de Une femme (1893) de Maurice Leblanc.

Armand Robur, de Robur el conquistador (1886) y Dueño del mundo (1904) de Julio Verne. Terminaría uniéndose a la hija de Nemo.

El cyborg Nyctalope Léo Saint-Clair, de El misterio del XV (1911) de Jean de la Hire.

Fantômas, el genio supercriminal de Fantômas (1911) de Marcel Allain y Pierre Souvestre.

Monsieur Zenith el Albino, villano creado por Anthony Skene para las novela del detective Sexton Blake Monsieur Zenith the Albino (2001). Atentos al salto de siglo, se ve que Moore no encontraba suficientes héroes franceses.

La Liga Alemana del Siglo XX

Die Zwielichthelden (Los héroes del Crepúsculo), creada por el gobierno fascista de Adenoid Hynkel. Nótese que es una Liga del cine alemán.

El inventor C.A. Rotwang y su androide María, de Metrópolis (1927) de Fritz Lang.

El Doctor Caligari y su esclavo mental sonámbulo Cesare, de El Gabinete del Doctor Caligari (1920) de Robert Wiene.

Doctor Mabuse, genio criminal con dueño de la telepatía e hipnosis, de Dr. Mabuse (1922) de Norbert Jacques.

La Liga de Warralson 1940

Aparece en Dossier Negro y fue una Liga creada por el gobierno para sustituir a la de Mina, quien ya era un agente del Mundo Llameante. Duró sólo una misión porque Samson quería ligar con Warralson y la piloto era lesbiana.

Comandada por la heroína de las Fuerzas Aereas Joan Warralson, de Worrals of the W.A.A.F. (1941) de W. E. Johns.

Bill Samson, el Lobo de Kabul, personaje de cómics británicos creado en 1922. Su padre ya ayudó a la Liga en el Volumen Dos.

El Guerrero de Hierro, un robot gigante controlado por Rodney Dearth, que apareción en Thrill Comics (1940-1945).

James Gray, surgido de las páginas del magacine The Beano con su submarino con forma de pez espada. El super huevo de Pascua del Volumen 2. Nemo salvó a un niño en la invasión extraterrestre llevándoselo en el Nautilus. Éste se convertirá en capitán de submarino años más tarde.

Peter Brady, el científico de la serie de televisión británica El Hombre Invisible (1958).

¿La Liga perdida de mediados del siglo XIX?

No confirmada por Moore, ni tampoco aparece en Dossier Negro, pero deducida por los fans por varios retratos repartidos por la sede de la Liga en el Museo Británico. ¿Existió una liga en 1800 antes de la de Mina? ¿Quién sabe?

Sir Francis Varney, o más conocido como Varney el Vampiro (1845), creado por James Malcolm Rymer.

Dorian Gray, el bello inmortal de El retrato de Dorian Gray (1890) de Oscar Wilde.

Phileas Fogg, el viajero de La vuelta al mundo en 80 días (1872) de Julio Verne.

Allamistakeo, la momia de Conversación con una momia (1845) de Edgar Allan Poe.

Sapathwa, la guerrera de La Enana Azul (1861) de Esther Lady Hope.

El valiente escolar Jack Harkaway, creado por S. Bracebridge Hemyng para el penny dreadful The Ensign en 1890.