Factor-X: la segunda oportunidad de la Patrulla-X original

La primera encarnación de Factor-X vuelve a estar de moda con la reedición en España por parte de Panini y una nueva historia a cargo del matrimonio Simonson que se publica este mes en Estados Unidos.

La Patrulla-X: del fracaso a la gloria

De todas las creaciones de Stan Lee y Jack Kirby la Patrulla-X fue la menos exitosa. Hasta Hulk supo encontrar su sitio. Los cinco pupilos de Xavier, no. Lee solo escribió los 19 primeros números y Kirby dibujó los 11 primeros, bocetando 6 más. Ni siquiera el combo Roy Thomas-Neal Adams pudo revitalizar el título, que a partir de su número 66 de marzo de 1970 solo se dedicó a reimprimir historias antiguas. La mayoría de personajes desaparecieron del mapa salvo alguna aparición esporádica como invitados de Spiderman, y, más notablemente, la Bestia protagonizó en 1972 un serial en Amazing Adventures en el que se transformó en un monstruo peludo y gris que luego pasó a ser azul.

En mayo de 1975 aparece el mítico Giant-Size X-Men nº 1 donde los miembros originales son rescatados de la isla de Krakoa por una nueva formación de personajes de procedencia plurinacional que tomarán el relevo y, poco a poco, que aquello no fue cosa de un día para otro, fueron alcanzando una popularidad insospechada de la mano de Chris Claremont, Dave Cockrum, John Byrne, Paul Smith,…

Mientras que Cíclope y la Chica Maravillosa permanecen en la Patrulla-X, el Ángel y el Hombre de Hielo forman parte de los Campeones, el grupo más raro de la historia de Marvel, junto al Motorista Fantasma, Hércules y la Viuda Negra. Los Campeones solo duró 17 números, siendo cancelada en 1978. Por su lado, la Bestia se convirtió en mi Vengador favorito y luego en uno de los Defensores junto al Ángel y el Hombre de Hielo. Mientras, Jean Grey se transformó en Fénix, luego en Fénix Oscura y finalmente acabó suicidándose, precipitando la retirada de Cíclope del grupo, aunque fuese temporalmente. Decididamente los mutantes originales no parecían tener ni suerte ni éxito.

En paralelo la Patrulla-X iba tan bien que Jim Shooter, el Editor de Marvel en aquel momento, decidió aumentar en 1982 la franquicia con los Nuevos Mutantes, una nueva generación de mutantes más jóvenes que fue otro exitazo. La máquina editorial era insaciable y exigía otra nueva colección mutante y Marvel decidió esta vez mirar hacia atrás, hacia los personajes que lo iniciaron todo.

Retrocontinuidad al rescate

Si la idea era volver a juntar a los mutantes originales, poco problema por parte de la Bestia, el Hombre de Hielo y el Ángel, se cerraba la serie de Defensores, que vendía muy poco, y ya está. Cíclope se había casado con una pelirroja sospechosamente parecida a Jean Grey llamada Madelyne Pryor y hasta había tenido un hijo, que es casi lo peor que le puede pasar a un personaje de cómic. Más chungo lo tenía Jean Grey, que directamente estaba muerta.

En los planes originales para la serie se pensaba en meter a Dazzler como miembro femenino, pero en aquel momento Kurt Busiek, que estaba en plan cuasi-becario en Marvel, pasaba por allí y sugirió una solución para resucitar a Jean Grey, básicamente que la Fuerza Fénix había reemplazado a Jean, dejando su cuerpo encerrado en un capullo en el fondo del mar. Busiek se lo contó a Roger Stern, y este a John Byrne, que hizo que los 4 Fantásticos encontraran el capullo en el nº 286 de su serie. Chris Claremont reescribió parte de los diálogos y Jackson “Butch” Guice redibujó parte de las páginas porque Byrne presentaba a la Entidad Fénix más malvada de lo deseable.

La vuelta de Jean fue la excusa para que se reunieran los cinco miembros originales. Cíclope, al conocer la noticia, dejó a su mujer y a su hija sin dar más explicaciones. Empezaba así el inicio del camino de Cíclope para convertirse en el capullo máximo del Universo Marvel.

Todas estas decisiones crearon controversia entre el fandom, pero como no había Twitter Marvel siguió adelante, encargando el guion de la nueva serie a Bob Layton, el guionista-entintador que había cosechado fama con Iron Man, que era muy fan del grupo original y al que no le gustaba nada la nueva encarnación de la Patrulla-X. El dibujo recayó en el competente Jackson Guice. Había nacido Factor-X. Era febrero de 1986.

Who you gonna call? Mutantbusters!

Hay que decir que hasta ese momento en el Universo Marvel el Factor-X era el elemento impredecible que le fastidiaba los planes al Pensador Loco, el villano de Los 4 Fantásticos, pero el nombre era demasiado bonito y tenía una X tan llamativa que era imposible no usarlo para un grupo mutante.

La tercera colección mutante no empezó con buen pie. Por un lado, a la oficina mutante, con Ann Nocenti como editora y Chris Claremont como escritor, no les hizo demasiada gracia que otro editor, Mike Carlin, y otro escritor, Layton, realizaran una serie mutante.  Jim Shooter decidió que el primer número fuera redibujado y reescrito en parte y Carlin fue apartado del título tras dicho primer número, siendo sustituido por Bob Harras. Layton no duró mucho más. Cuando le preguntan por el tema, Layton no culpa a Claremont, sino que habla de maniobras de sabotaje por parte de la “Oficina-X”.

Hay que reconocer que la premisa de la serie tampoco es que fuera una maravilla. Disgustados por el hecho de que Xavier encargara a un reformado Magneto que dirigiera la Patrulla-X, los cinco miembros originales se establecían por su cuenta y se presentaban ante el mundo como X-Factor, unos humanos que montaban una empresa a la que se podía llamar si alguien conocía de la existencia de un mutante. Sí, como los Cazafantasmas, pero con mutantes. El Ángel usaba sus millones para financiar la empresa y su amigo Cameron Hodge la dirigía.

La idea era localizar mutantes mediante las llamadas de la gente, hacer como que les capturaban y entrenarles en secreto. Para las ocasiones en las que hacía falta usar sus poderes mutantes se inventaron un grupo llamado X-Terminators. Si la idea de montar una empresa cuyos anuncios fomentaban el sentimiento antimutante era de facepalm, lo de encima actuar como villanos mutantes cuando la ocasión lo requería ya era el acabose. Las relaciones públicas eran manifiestamente mejorables. Y la serie, también.

Matrimoniadas mutantes

Layton abandonó en el número 5 y su reemplazo fue, a sugerencia de Chris Claremont y Ann Nocenti, Louise Simonson, fogueada como editora en la Patrulla-X, Nuevos Mutantes, Star Wars e Indiana Jones y como escritora en Power Pack. Simonson entró de la mano de Apocalipsis, cuya primera aparición a plena luz fue en el nº 6. Jackson Guice continuó hasta el nº 7 y, tras un par de números por Marc Silvestri y Terry Shoemaker, el nuevo dibujante regular fue Walt Simonson, que pocos meses antes había acabado su exitosa etapa en Thor y que había dibujado parte de una historia de Daredevil con guion de Frank Miller que no llegó a terminar y que permanece inédita.

El matrimonio Simonson se repartió los papeles de manera muy clara: Louise sería la guionista y Walter solo se encargaría del dibujo. Empezaba así una etapa trepidante caracterizada por los constantes cambios en los personajes y por la participación en los eventos mutantes que iban a empezar a sucederse por aquella época.

Mutatis mutandis

El primer cambio significativo ya había tenido lugar en los números de Layton donde la Bestia dejaba de ser peluda y azul. El siguiente miembro en sufrir una seria transformación fue el Ángel. Durante el evento La Masacre Mutante fue seriamente herido en sus alas por los Merodeadores de Mr. Siniestro, y los médicos se vieron obligados a amputárselas. A continuación, el Hombre de Hielo fue capturado por Loki con la intención de usar sus poderes para resucitar a los Gigantes de Escarcha lo que hizo que perdiera el control de los mismos, necesitando un cinturón especial para regular sus niveles de poder. Entre tanto el morlock Calibán se convertía en nuevo miembro del grupo.

Cameron Hodge se reveló como un traidor antimutante, que había manipulado al grupo con la esperanza de que la tontería aquella de X-Factor como empresa cazamutantes azuzara a las masas contra el Homo Superior. Durante La Caída de los Mutantes, Apocalipsis volvía convertido ya en el villano que conocemos, reclutaba al Ángel como uno de sus Jinetes, dándole unas alas metálicas y el nombre de Muerte. Para más inri, Calibán también se unía a Apocalipsis. Finalmente, el Ángel recobraba el sentido y conseguían derrotar a Apocalipsis, quedándose con su Nave y convirtiéndose en héroes por salvar Nueva York. Sin embargo, la Bestia era infectado por el Jinete Peste de manera que cada vez que usaba su fuerza perdía parte de su inteligencia, aunque poco después volvería a ser inteligente, azul y peludo.

Madelyne Pryor volvió convertida en la Reina Duende durante el evento Inferno, dispuesta a sacrificar niños mutantes para liberar los demonios de N’Astirh, incluyendo a Nathan, el hijo que tuvo con Cíclope y futuro Cable. Factor-X se encuentra por primera vez con la Patrulla-X y combaten codo con codo contra los demonios y el propio Mr. Siniestro, que se revela como el creador de Madelyne mediante clonación de Jean. En el combate final de pelirrojas ganaba Jean y Cíclope daba cuenta de Mr. Siniestro en, probablemente, la viñeta más espectacular de su historia. Para completar el equipo el Ángel subía de escalafón celestial y pasaba a llamarse Arcángel aunque Hodge asesinó a su novia de toda la vida, Candy Southern, lo que provocó que Arcángel le decapitara. Llegaban los 90 y las versiones grim and gritty de los personajes.

Y no podían faltar los amores porque ¿qué son los mutantes sin melodrama culebrón? La Bestia empezaba a salir con la reportera Trish Tilby, el Hombre de Hielo, que aún no sabía (ni él, ni nadie) que era gay, con Opal Tanaka y el Arcángel con la policía negra Charlotte Jones. Mientras, Jean Grey intentaba asumir que en su ausencia Cíclope se había casado con una doble de ella, criaban juntos a Nathan y parecía que retomaban su romance.

La vida sin Walter

Walt Simonson aportó a la serie una energía y un dinamismo encomiables, pero la dejó coincidiendo con el final de Inferno, en el nº 39. Se sucedieron dibujantes como Rob Liefeld, Arthur Adams o Paul Smith, que ilustró una rotunda saga en la que los Celestiales reclamaban la Nave que era la base actual de Factor-X y que resulta que les había robado Apocalipsis. El siguiente dibujante fue un competente Terry Shoemaker. Como detalle, Peter David escribió el nº 55, anticipando su llegada a la serie.

Parecía que Louise Simonson estaba quedándose sin ideas o ilusión por la serie, que se volvió mucho más convencional. Además, desde septiembre de 1987 estaba escribiendo en paralelo Nuevos Mutantes. Corrían nuevos tiempos para la franquicia, con dibujantes como Marc Silvestri y Jim Lee en La Patrulla-X o Rob Liefeld en Los Nuevos Mutantes.  Sin embargo, ayudada por un excelente Jon Bogdanove acometió con ganas un nuevo crossover mutante, Proyecto Exterminio, aunque su presencia tanto en Factor-X como en Los Nuevos Mutantes tenía los días contados.

Estaba a punto de producirse la revolución que supuso que Lee, Liefeld o Portaccio tomaran las riendas de las colecciones mutantes. Simonson allanó el terreno retirándose de Los Nuevos Mutantes en enero de 1991 y de Factor-X en el nº 64 de marzo de 1991, dejando espacio una última historia, La Saga de la Isla Muir, que supondría la vuelta de los cinco miembros originales a los títulos de la Patrulla-X, y que estaría escrita precisamente por Jim Lee, Chris Claremont y Whilce Portaccio, que también dibujaba. Poco imaginaba Claremont que su legendaria etapa en los mutantes también tenía fecha de caducidad. Era el fin de una época de la que él y Louise Simonson habían sido protagonistas.

Factor-X empezaba una nueva y recordada etapa con una alineación totalmente nueva de la mano de Peter David y Joe Quesada mientras que Louise Simonson recalaba en DC para escribir las aventuras de Superman junto a Jon Bogdanove. En 2010 la escritora volvió a Factor-X con X-Factor Forever una miniserie de cinco números dibujada por Dan Panosian que continuaba la serie donde ella la dejó, y realmente ni es canon ni es relevante. Pero quizás más interesante es que el matrimonio Simonson, con sus casi 75 años a la espalda y sus más de 40 de matrimonio, va a publicar una nueva historia del grupo en X-Men Legends nº 3, que se pone a la venta en EEUU el 28 de abril. Con que tenga la mitad de la fuerza y la inventiva que caracterizó su etapa en la colección original merecerá mucho la pena.