Palabra de Editor 20 – Oda al humor

Las risas también son cultura.

Palabra de Editor es la columna de opinión de Pedro F. Medina (@Studio_Kat), Editor Jefe, responsable de licencias y redes sociales de Fandogamia (@Fandogamia) y periodista con una faceta nada oculta de showman en los eventos de cómic y manga.

En el camino a la madurez del sector, la legitimidad absoluta del cómic como arte y bla-bla-bla el cómic de humor no siempre encuentra su espacio. En España la historieta ha estado tradicionalmente vinculada al facsímil de aventuras y la revista infantil hasta hace dos días, como quien dice, y las risas creaban lectores. He visto tebeos de la Escuela Bruguera criando a generaciones de artistas. He visto que las parodias eran los grandes éxitos de venta en nuestro país desde los tiempos de El Quijote hasta la irrupción de la Novela Gráfica. La acción y la comedia eran la norma, pero aquellos momentos se han perdido como lágrimas en la lluvia.

La ofensa es una herramienta fundamental del humor. ¡Claro! Del mismo modo que la censura es una herramienta fundamental del miedo. (Darío Adanti)

Y es que el humor, por lo general, no es universal. Lo que le hace gracia a alguien puede no hacerle a otro ni mú. Tan solo el humor blanco, que no emplea apriorismos culturales y va íntimamente ligado a las emociones, puede alcanzar ese estatus… pero es que las emociones son otro cantar. El terror, la alegría, el asco, el repertorio completo de Inside Out le llega a cualquier mortal, y las obras que logran transmitirlas con maestría dejan una enorme impronta. Con la diversidad temática actual en el mercado del cómic el humor pierde su pole para ser una cosa menor y, si me apuras, asociada a lo vulgar. Incluso cuando se emplea para hablar de política en prensa es extremo, socarrón y, precisamente por transgredir la norma, se escapa del circuito e incluso genera reacciones adversas. ¿Dónde está el límite del humor? ¿Y qué pasa con Mahoma? Cuando salgo afuera, a la guerra de los derechos internacionales, los agentes y editores tuercen el morro cuando llegas con tu catálogo de jajás. Uf, ¿todo es humor? Mala cosa. Esto aquí no funciona. Muy complicado. ¿Y encima con estilo manga? Imposible. ¿Tienes algo de BL? Todavía lo podríamos mirar. DIOS SANTO, QUÉ ES ESTO, ¿MICHAEL PERRINOW ES LEGAL EN TU PAÍS? Bastante tenemos con aguantar a nuestros humoristas como para traer a otros de fuera, quita, quita. Gracias por venir.

De la lista de Cómic Esenciales en 2020, ¿cuántos cómics tildaríais como DE HUMOR? El CONVIVIENDO 21 DÍAS de David Ramírez se ajustaría a la categoría, pero ¿no evoca más ternura y tristeza que carcajada? Entra dentro de ese humor blanco al que refería y que va ligado a una emoción, nostalgia, tristeza, la risa como pequeño bálsamo entre todo lo malo. Utiliza el humor como instrumento para hacer digerible una realidad muy jodida, lo mismo que hace Miguel Gallardo en ALGO EXTRAÑO ME PASÓ CAMINO A CASA. Quizá ese es mi problema, gastar una imagen anacrónica, con el slapstick por bandera y corra, jefe, corra, pero el humor inteligente o incluso el post-humor se mantienen en mi esquema mental. Además, de la lista de 70 cómics hay cuatro que sí encajan como un guante en el tipo de tebeo en el que pienso: el MANIFIESTAMENTE ANORMAL de Max, SQUEAK THE MOUSE de Massimo Mattioli, ESTO NO ESTÁ BIEN de Irene Márquez y EL MURCIÉLAGO SALE A POR BIRRAS de Álvaro Ortiz que, además, es una suerte de parodia, un webcómic pasado a papel y un libro publicado específicamente en un sello de humor (Caramba) dentro de una editorial (Astiberri), padre, hijo y espíritu santo; pasado, futuro y presente del humor gráfico. Y es curioso que varias de las obras mencionadas hasta ahora sean hijas directas de la pandemia. Dejamos de lado el humor y luego volvemos a él cuando las cosas se ponen chungas porque, joder, es que hay que reírse por necesidad.

Esto no pasa solo con los tebeos, le ocurre también a la literatura y al cine. Yo le habría cascado a Terry Pratchett un Nobel bien grande (o dos, y le damos también el de la Paz), pero entre que publicaba fantasía y que encima le metía su dosis de comedia británica su obra está condenada a ser un superventas absoluto (vaya penitencia) sin reconocimiento cultural. Y en los Oscar es anecdótico ver una comedia nominada en una categoría relevante. El drama y la no-ficción representan una cima, una meta, algo inhumano transmitiendo emociones humanas, la creación perfecta, está vivo, ¡está vivo! Reverenciamos los trabajos que son serios y se mantienen serios para trasladar cosas serias, premio de la crítica, autor emergente, pero luego tenemos a Raina Telgemeier, autora de cómic infantil y juvenil, cosechadora de éxitos comerciales, best-seller del New York Times, con trabajos formidables como ¡SONRÍE! o CORAJE, que le dijo a Elisa McCausland en una entrevista para Comicmanía <<el humor como vehículo para hablar de temas serios y profundos es clave en mis cómics>>. ZASCA. Con dos premios Eisner, todavía hay justicia en este mundo. Como cuando le dieron a ¡UNIVERSO! todos los galardones habidos y por haber. Y todavía le faltaban.

Está muy bien tocar temas comprometidos y dar una lección al final, si conviene, pero yo también reivindico el reír por reír. Me gusta la gamberrada por la gamberrada. (Albert Monteys)

El humor cuesta venderlo de cara a la galería porque, por comparación, cuesta creer del todo que eso también es cultura. O lo seguimos asociando a la juventud y no a la lectura adulta, signifique lo que signifique eso, y esto ya lo advertía Scott McCloud hace más de dos décadas. Para algunos parece que viene a decir “no he evolucionado desde el Pleistoceno y sigo leyendo chorradas”. Pero sin Tom y Jerry no hay MAUS. Sin tropos no hay narrativa que valga. A mí me han llegado a soltar a la cara un par de personas que hacen Cómic de Autor “me he intentado leer Giant Days y es muy para críos”. El humor como cosa de mocosos, el paso previo a leer tebeos DE VERDAD. Yo me lo tomo como si me dijeras que en BONE sobran los Bones. Que entiendo que todo no puede ser del gusto de todos, pero hay quienes no gastan medias tintas y consideran que este tipo de lecturas no son para el consumidor cultivado… repito, de cara a la galería. Cuando hay excusa para comprarlo y exhibirlo, el humor vende indudablemente bien. Cuando un consagrado “se rebaja” a hacer un tebeo con humor, incluso a volver a sus orígenes, de pronto el humor es cosa buena. Cuando reeditamos un clásico moderno (porque en la historia del cómic no llevamos tanto tiempo como para tener “clásicos no modernos”) entonces sí, de pronto el humor entra dentro de los cánones artísticos y literarios. Cuando es un tebeo que, de forma pretendidamente didáctica o no, enseña o explica cosas y alguien destaca el valor de hacerlo a través del humor, entonces sí, porque el humor aquí es solo una herramienta para alcanzar otros fines, y a nuestra Librera Calavera me remito.

Porque el manga de humor es un suicidio editorial. El manga shônen al uso tiene ventas por castigo, y el shôjo o el BL tienen comunidades de fans apoyando abiertamente. El manga en el que pasan cosas trascendentales, eso sí, eso sí está muy bien, hace subir peldaños a nuestra “industria”, nadie se corta al proclamarlo, lo recomiendan hasta aquellos que no suelen leer manga. Pero los datos sugieren que el humor no encaja del todo: Tomodomo ha dicho en varias ocasiones que la obra que peor les ha funcionado es EL PUPITRE DE AL LADO, uno de sus pocos cómics de comedia pura y dura. Le pasó a Ivrea recientemente con MOB PHYCHO 100 y le pasó en su momento con LAS GUARRADAS DE KAIZO (vaya cagarruta de nombre, también es verdad). Y ya es mítico aquello de Glènat y sus 600 copias vendidas por tomo de GINTAMA, cuando venía de colocar decenas de miles de ejemplares de otras obras de Shonen Jump. Así que, a lo peor, el humor ni es universal ni tiene nicho.

Y, sin embargo, permitidme que rompa una lanza por el humor, y no solo porque coordine una editorial que cosecha sobre todo este ¿género?. Hay que reír sin vergüenza. Hay que enorgullecerse de que el cómic sea ya un medio tan serio que podamos publicar algo tan absurdo como CARTONES PERROS y decir <<pues mira tú qué bien>> o, mejor incluso, <<<jajaja>> en lugar de <<oh, no, hemos vuelto a 1989 y vamos a ser el hazmerreír de la sociedad>>. No solo se vive de POM (putas obras maestras) y la auténtica madurez del sector es proclamar bien alto que sí, que todo vale, y que vengan esas carcajadas.

Cuando me dicen, ‘gracias por todo lo que nos diste’ digo, ‘¿qué les di?’. (Quino)