Giganta, de JC Deveney y Núria Tamarit, una historia tan inmensa como su protagonista

Norma editorial publica la colaboración entre Jean-Christophe Deveney y Núria Tamarit en Giganta, un cómic de tintes épicos y aventuras fantásticas protagonizado por una giganta en un mundo de humanos.

Si bien Núria Tamarit es una ilustradora e historietista conocida en el panorama nacional de cómic por sus trabajos en autoedición, obras colectivas y sus cómics Anna Dédalus. El misterio de la mansión quemada (Andana, 2015, junto a Miguel Ángel Giner Bou y Xulia Vicente), que supuso su debut con una obra larga; Duerme Pueblo (La Cúpula, 2016, junto a Xulia Vicente); Avery’s Blues (Dibbuks, 2016, con Angux); o Dos monedas (La Cúpula, 2019), que fue Premi València Novel·la Gràfica 2018, quizá el nombre del guionista francés Jean-Christophe Deveney, con un buen número de tebeos a sus espaldas publicados en el país vecino, no sea tan conocido en el nuestro. Giganta. La historia de aquella que recorrió el mundo en busca de la libertad (Norma, 2021) supone la primera colaboración de ambos autores y el primer título que se publica en nuestro país de Deveney. Publicado el pasado año en Francia, ha sido nominado en Imaginal. Le festival des mondes imaginaries a una de las categorías, el Prix Imaginales de la bande dessinée des bibliothécaires.

Giganta presenta un relato narrativo lineal en 12 capítulos que recuerda a la tradición oral, esos que comienzan con “Érase una vez”, que pasaban de boca a oreja y que se aprendían a fuerza de ser escuchados y disfrutados de pequeños para luego contar a quienes venían detrás. Una voz en off se encarga de narrar en tercera persona poniéndonos en situación, dando paso a las diferentes escenas en las que tienen lugar las acciones y asomándonos al interior del variado elenco de los personajes que conforman la trama. En ese sentido, y por su construcción, composición y narración, tiene reminiscencias a esos relatos de la tradición popular con lecciones educativas en su trasfondo que se han asumido globalmente en el imaginario colectivo como cuentos imperecederos.

Celeste es un bebé gigante que una familia de campesinos compuesta por los padres y sus seis hijos varones adopta como un miembro más tras descubrirla abandonada en el bosque cercano a sus propiedades. Criada en la seguridad del hogar, salir al mundo exterior se presenta como una sugerente y tentadora propuesta plagada de grandes peligros de los que ella aún no es consciente, pero también como una oportunidad para crecer, aprender y descubrir. La historia de Celeste está ambientada en un continente que vive en una especie de Edad Media con guerras territoriales, monarquía y religión a la orden del día. El personal trazo y el color que Tamarit imprime a sus trabajos dan forma a los pueblos, caseríos, entornos naturales, accidentes geográficos, a los insondables cielos y a los espacios cubiertos por agua dulce y salada descritos en el guion de Deveney, conformando una deliciosa y atractiva geografía fantástica de un tiempo y un espacio imaginario que tiene alguna semejanza a épocas históricas de nuestra realidad. De la misma forma, la ilustradora castellonense insufla vida al plantel de protagonistas, secundarios y figurantes, en sus diversas caracterizaciones y preocupaciones, con sus luces y sus sombras, leales hasta el fin, retraídos, sabios, curiosos, heridos internamente, con hambre de conocimientos, generosos, ambiciosos…

En ese subtítulo que complementa al título del cómic, La historia de aquella que recorrió el mundo en busca de la libertad, ya se intuye la diversidad de los mimbres de género que sustentarán la narración. Por una parte, ese viaje del héroe, en este caso heroína, que tipificó Joseph Campbell en su The Hero’s Journey: A biographical Portreit, tan presente en muchos de los relatos biográficos de ficción. Celeste transita por parte de esas etapas adoptando los arquetipos allí descritos. También puede calificarse como una suerte de road movie en viñetas, por ese periplo que emprende su protagonista al salir de su hogar en un desplazamiento que, desde luego, cambiará la percepción que tiene de la realidad y durante el cual va desarrollándose el argumento. No deja de ser, pues, un viaje iniciático para Celeste, lo que nos lleva igualmente a considerar el relato como un coming-of-age, en tanto se observa el crecimiento interior que da paso a las diferentes etapas de la vida. Entronca, además, en cuanto a ciertos aspectos narrativos, de construcción del relato y personajes presentes en la trama con la tradición literaria clásica de los grandes héroes y de los relatos fundacionales de la mitología. El hecho de presentarse en un volumen de gran formato y cartoné, con tintas doradas, elementos arquitectónicos decorativos y representación de la bóveda celeste en las ilustraciones de cubierta, refuerza si cabe esa sensación de que el lector se encuentra ante lo que va a ser un fantástico relato sobre las hazañas de una heroína en el que harán su aparición ingredientes de corte sobrenatural y legendario.

De sus viñetas, por otra parte, destila una interesante reflexión desde la perspectiva de género y el feminismo. A través de lo que sufre directamente la propia Celeste en su persona o de la mirada de esta en los diferentes lugares a los que arriba, planean cuestiones en torno a la consideración y el papel de la mujer pasados y presentes. En medio de un relato épico y fantástico protagonizado por un ser singular de largos cabellos pelirrojos se desliza la individualidad de ser mujer frente al estereotipo colectivo impuesto por la sociedad, la evolución de las esclavitud sentimentales y el sometimiento hacia el hombre, la igualdad de oportunidades a todos los niveles o la sexualidad femenina. En sus páginas se hace referencia a ese temor que experimentaron muchas sociedades a la sabiduría aprehendida de la naturaleza y transmitida durante generaciones por y entre mujeres. Las calificaron de brujas y les propiciaron grandes tormentos (sin duda los juicios de Salem son los más conocidos, pero se produjeron procesos a lo largo y ancho de la geografía mundial). Su inclusión no deja de ser un elemento argumental con el que se indice en la importancia de los conocimientos y del acceso igualitario a la educación para toda la población como herramientas de progreso, de evolución y de concordia, pero también de instrumento para el pleno desarrollo como personas. Los libros y el conocimiento son, además, clave en el crecimiento de la protagonista. Es maravilloso contemplar las magníficas colecciones de las bibliotecas a las que Celeste tiene acceso y por las que se garantiza la transmisión de conocimientos como contraposición a la imposición de voluntades y al oscurantismo de la cerrazón que se observa en algunos personajes. Y si se trasluce la importancia de una educación para todos, lo mismo se observa igualmente a la hora de hacer referencia a la cultura, la creación artística y el acceso a productos culturales y de entretenimiento.

Caballeros de diversa graduación, amazonas, campesinos, artistas ambulantes, un príncipe, un embaucador, un déspota inquisidor o la madre superiora de un sagrado santuario y muchos otros más cruzarán su camino en este Giganta con un ser de enorme estatura con características humanas llamado Celeste que acabará por marcar sus vidas al tiempo que ellos la van conduciendo a su destino y acercando a su plena realización. Un relato inmenso de bella factura con el que tanto el lector adolescente como el adulto disfrutará subiéndose a los hombros de Celeste mientras encuentra su camino gracias a la labor de narradores de sus autores.

Título: Giganta. La historia de aquella que recorrió el mundo en busca de la libertad
Guion: Jean Christophe Deveney
Dibujo y color: Núria Tamarit
Traducción: Alba Pagán
Edición Nacional: Norma editorial
Edición original: Editions Delcourt
Formato: Cartoné de 200 páginas.
Precio: 32 €