Snapdragon o cómo enganchar a la lectura a jóvenes lectores con un cómic de apariencias, identidades, realidades y ficciones

Hablamos de Snapdragon, de Kat Leyh, el que probablemente será uno de los títulos más destacados del año

Astronave, el sello de literatura y cómic infantil y juvenil de Norma editorial, incorpora a su catálogo Snapdragon, de Kat Leyh, el que probablemente será no solo uno de los títulos más destacados del año de CIJ (cómic infantil y juvenil), sino también una verdadera sorpresa para esos lectores que ya no encajan en la etiqueta del Middle Grade. Un tebeo sobre el que ya entidades y responsables de publicaciones como Publisher’s Weekly, School Library Journal o The New York Public Library pusieron su mirada incluyéndolo en sus selecciones de los mejores cómics del pasado 2020.

En ocasiones, quienes escribimos sobre tebeos no somos conscientes de hasta qué punto nuestras palabras condicionan más allá de que una persona se decante a la hora de adquirir o lanzarse a una lectura, por ese título concreto sobre el que acaba de leer una crítica o reseña. También influimos en la predisposición de quien cuenta con una opinión formada sobre un tema determinado que planea sobre una creación, o en las expectativas creadas por, entre otras cosas, el hype que se trasluce de la utilización en nuestros textos de adjetivos que denotan gran entusiasmo. Pero, además, por cómo dosificamos la información argumental que incluimos sin que necesariamente estemos realizando un spoiler, que eso es otro tema. Me refiero más bien a esa teoría del mosaico por la que esos lectores avezados que uniendo detalles a los que aludimos de forma inocente en nuestros textos, acaban por conocer las premisas, temas y personajes de antemano perdiendo la posibilidad de descubrirlos a partir de la puesta en escena orquestada por el equipo creativo. El ecosistema de una trama que tan cuidadosamente ha sido levantado por un guionista para despertar sensaciones de acuerdo a unas pautas marcadas puede verse peligrosamente amenazado por culpa de unas palabras de más por nuestra parte. Aportar según qué datos desvelando información y avanzándonos a ese ritmo inicialmente impreso por un creador no le hace ningún favor al potencial lector, quien, con esos detalle ya en mente, ve contaminada su experiencia al acercarse a un cómic y perder ese importantísimo factor que es la capacidad para asombrarse de mano del equipo creativo. Y es que quién no anda haciendo sus cábalas en lugar de disfrutar del camino cuando ha leído que ese tebeo que tiene en sus manos cuenta con un final que le sorprenderá o que el autor ha hecho un trabajo magnífico al crear un personaje protagonista que se descubre al final con su verdadera identidad personal.

Así pues, quizá el mejor favor que podamos hacerle a un lector para garantizar la experiencia más satisfactoria y completa posible es pedirle que, por su bien, haga un ejercicio de fe y que se enfrente a la lectura de una historia aún sin conocer los detalles guiándose tan solo por esos textos en los que compartimos la efectividad de los creadores como contadores de historias y su capacidad para transmitir sensaciones. Entrar virgen a un cómic (como se suele decir vulgarmente) incluso sin haber leído el argumento de la cubierta posterior del ejemplar, es la mejor recomendación para evitar ese tipo de condicionantes que acaban restando atención del lector y eliminando enteros en la relación creadores-lectores.

En este caso, también es necesario pedir al lector adulto que deje atrás prejuicios derivados de etiquetas de edad. Snapdragon, de Kat Leyh (Astronave, 2021) es un tebeo cuyo público implícito son los jóvenes lectores. Ahora bien, salvando todas las distancias, en ese sentido es equiparable a Leñadoras, de vv. aa. (Sapristi, 2016- ), a La princesa y la modista, de Jen Wang (Sapristi, 2018) o a Laura Dean me ha vuelto a dejar (La Cúpula, 2019), cómics fabulosos, transgeneracionales y de una extraordinaria riqueza de matices.
A este cómic le da título su protagonista: una niña llamada Snapdragon (o Snap cuando ya hay confianza). Se trata de un nombre que aunque cuenta con ciertas reminiscencias al cómic (a los conocedores de otras épocas de la Casa de las Ideas les vendrá a la mente algún que otro personaje también así denominado) y a la botánica, pues Snapdragon es el nombre con el que popularmente se conoce al Antirrhinum majus, pronto adquiere entidad propia para quien se ha leído el tebeo gracias a la particular configuración de la historia creada por Kat Leyh en torno a esta niña con ese nombre de flor (una tradición familiar), que convive junto a su madre y a su perro, y las relaciones que se van descubriendo y forjando a su alrededor en ese pueblo en el que viven y que se presenta rodeado de naturaleza, de vida y de muerte.

Kat Leyh, guionista, dibujante e ilustradora, es una autora que casi no necesita presentación para los lectores de Leñadoras, serie a la que precisamente se hacía referencia en el párrafo anterior y por la que principalmente es conocida en nuestro país. Además, es la responsable de algunos guiones para la editorial Boom, de portadas de números de Steven Universe o de Goldie Vance y de otros cómics a los mandos tanto del guion como del dibujo, como SuperCakes o Thirsty Mermaids. En su estilo se reconocen algunas de sus influencias y referentes, pasando por la narrativa del manga, el aura que desprenden las producciones del estudio Ghibli o los trazos de Chris Samnee.

Rumorología

Snapdragon es un tebeo muy sensorial, visualmente atractivo, argumentalmente sólido y de una aparente sencillez que, desde la cotidianidad y aspectos íntimos, apela al ámbito colectivo y universal transitando por lugares comunes como el valor de la amistad, la complejidad de las relaciones humanas, los rumores, los hilos inquebrantables que conectan personas, el camino para encontrar la propia identidad, la singularidad de las emociones, los prejuicios de afirmaciones preconcebidas o la aceptación. La trama ágil y fluida levantada por Leyh, además de ofrecer una fascinante aventura, propicia interesantes reflexiones y brinda la certeza de que a nuestro alrededor existen fuerzas más poderosas que la magia. Es un relato fresco, dinámico y luminoso con un delicioso toque de fantasía que lejos empalagar, aporta un matiz enriquecedor a la base de realidad de la que parte. Uno de los puntos fuertes del guion es la forma en que muchos chavales pueden sentirse identificados con Snap en las situaciones del día a día planteadas. Las decisiones tomadas por la autora en la planificación argumental del guion sugieren y transmiten desde lo implícito, la división estructural y las composiciones de páginas y viñetas.

El trabajo de diseño, construcción y caracterización de personajes de Leyh es formidable. Comenzando por su protagonista la carismática Snap, su perro Buen Chico, su mama Vi o esa señora tan misteriosa y que algunos califican de bruja que despierta el interés de la niña, todos los personajes que circulan por las viñetas alcanzan elevadas cotas de expresividad a partir de su trazo deudor de los referentes e influencias ya mencionadas, de la composición de las diferentes escenas y de la pertinente integración en su escenario o fondo (de una fuerza extraordinaria por cierto). Las onomatopeyas, líneas cinéticas y otros elementos del lenguaje del cómic obran su parte de magia en el dinamismo del relato. Por otra parte, la forma y naturalidad con que confluyen los diversos intereses de los personajes da pie a desarrollar una serie de temas y subtramas que se articulan con total naturalidad en el arco principal. Todo existe en armonía en ese universo creado por Leyh sin importar cuanto haya de fantasía o realidad. Y un factor que contribuye decisivamente a ello es, sin duda, la acertada paleta de tonos y el tratamiento del color, que refuerza la consistencia de personajes y escenarios, aportando matices, potenciando las sensaciones que transmiten personajes e imprimiendo vida al relato.

Los inseparables Snap y Buen Chico

Snapdragon ofrece tanto como el lector (niños, adolescentes o adultos) pueda encontrar: una aventura que atrapa, un slice of life con detalles de fantasía, un coming of age… Pero, independientemente de la edad del lector, todos coincidirán en algo: su lectura es una experiencia muy disfrutable y es una buena historia que encandila por la capacidad narrativa de su creadora. Y cuando sucede algo así, trasciende franja de edad y pasan a segundo plano los temas desarrollados o las identidades de los personajes que toman parte para convertirse en un relato que se abre a cualquiera que quiera leerlo.

Título: Snapdragon
Guion, dibujo y color: Kat Leyh
Traducción: Diego de los Santos
Edición Nacional: Astronave
Edición original: First Second
Formato: Cartoné de 240 páginas.
Precio: 18,95 €