¿Por qué Marvel Comics lleva veinte años sin relanzar Ultraverse?

El universo superheroico de Prime, Nightman o Rune lleva en animación suspendida desde 1997... ¿hasta cuándo?

Prime, Nightman, Mantra, Firearm, Rune o Ultraforce eran algunos de los personajes que poblaban el Ultraverse, el universo superheroico que Malibu Comics se sacó de la manga a  principios de los noventa (y que en nuestro país publicó Cómics Forum) una vez los creadores originales de Image Comics, los prófugos de Marvel, decidieron que ya no necesitaban una editorial lanzadera para publicar sus cómics a cambio de un porcentaje de ganancias. Ese mismo que le dio millones a la que era, hasta aquel momento, una editorial pequeña e irrelevante que, con la llegada de Rob Liefeld y compañía, pasaría a lograr un 10% de cuota de mercado en EE.UU, llegando a superar a DC Comics.

Ultraforce

Malibu Comics había nacido a mediados de los ochenta de la mano de Dave Olbritch, Tom Mason y, más tarde, Chris Ulm. Olbrith había sido responsable de Amazing Heroes, revista de cómics de la era pre-Wizard, y convencieron al distribuidor Scott Mitchell Rosemberg, que se acabaría haciendo con las riendas del proyecto, para que financiase la aventura editorial. En sus inicios, Malibu publicó principalmente cómic en blanco y negro (una tendencia popular a mediados de los ochenta entre editoriales independientes), con un batiburrillo de títulos y propuestas en las que cabían personajes como Tarzán o superhéroes descafeinados como los Ex-Mutants.  La entrada de Rosemberg supuso el inicio de una serie de adquisiciones de otras pequeñas editoriales como Aircel o Eternity. Malibu pasó a publicar un poco de todo: adaptaciones de animes como Robotech, superhéroes de la edad dorada en dominio público como Protectors, licencias como Doc Savage o El Planeta de los Simios y títulos independientes como Dinosaurs for hire o Men in Black. Nada especialmente emocionante, pero suficiente como para mantenerse a flote en un panorama en el que Marvel y DC eran fuerzas dominantes casi imparables.

La oportunidad surgiría a principios de los noventa en un encuentro entre Jim Valentino, Erik Larsen y Rob Liefeld con Dave Olbritch. Unos, descontentos con cómo les trataba Marvel, encontraron consuelo y apoyo en el responsable de una editorial que, dentro de su maraña de subsellos, incluía títulos cuya propiedad recaía completamente en sus autores. La espantada de Jim Lee, Rob Liefeld, Todd McFarlane, Marc Silvestri, Erik Larsen, Jim Valentino y Whilce Portacio de Marvel, es decir, la huida de sus dibujantes más populares y cotizados, culminó en un acuerdo con Malibu, que sería el partner logístico de Image Comics, el sello que agruparía a los distintos estudios y propuestas de las siete superestrellas. Los creadores de Image se encargarían de crear sus nuevos personajes y títulos con total libertad creativa y plena propiedad, y Malibu se encargaría de la parte puramente empresarial: la producción, marketing y distribución de los títulos Image, a cambio de un porcentaje.

rune

El disparatado mercado directo de los noventa en Estados Unidos hizo que los primeros títulos de Image vendiesen cifras espectaculares y, así, los debuts de Youngblood, Savage Dragon, Spawn o Wild C.A.T.S. convirtieron a Malibu en una editorial de éxito y con los bolsillos bien llenos. Los autores de Image se dieron cuenta que podían tener su propia estructura editorial y, de paso, dejar de renunciar a un buen pellizco, y decidieron dar puerta a Malibu y establecerse como editorial en el sentido más amplio de la palabra.

Malibu se encontraba en una situación en la que tenía una infraestructura de gran tamaño y mucho dinero para gastar. Así, decidieron seguir la senda de editoriales como Dark Horse o Valiant y se liaron la manta a la cabeza para crear un universo superheroico totalmente nuevo que arañase cuota de mercado a un público ávido de nuevos personajes y, desde luego, de números uno que coleccionar.

Así nació Ultraverse, un sello que apostaba desde un primer momento por crear un worldbuilding muy fuerte, y en el que se embarcaron guionistas de trayectoria y nuevos valores como Steve Englehart o James Robinson. y dibujantes como George Pérez, Barry Windsor-Smith, Jeff Johnson o Norm Breyfogle. Ultraverse explotó el zeitgeist coleccionista todo lo posible y potenció los crossovers y las ediciones especiales. Entre sus puntos fuertes a nivel editorial se encontraban un equipo de coloreado por ordenador avanzadísimo para la época y el consecuente uso de papel de mejor calidad para que la cosa luciese. 

Ultraverse nunca acabó de ser un éxito rotundo, pero sí una alternativa popular. Sus personajes no eran especialmente originales y, aunque había títulos con resultado competente, el conjunto destilaba oportunismo y carecía completamente del punto emocionante e innovador que ofrecían los cómics de Image. Prime, Rune, Ultraforce o Hardcase eran, al final, los mismos perros con distintos collares, pero sí lograron generar una cierta comunidad de seguidores y coleccionistas, a golpe de crossovers, eventos y ediciones de coleccionista.. 

En 1994 Marvel, propiedad en aquel momento del millonario Ron Perelman, se encontraba en una febril huida hacia adelante que le llevó a gastarse millonadas en compañías como Fleer o Toy Biz, que acabarían siendo un negocio desastroso. Marvel perseguía hacerse con el 5% de cuota mercado de Malibu pero, sobre todo, con su avanzado equipo de coloreado digital y que DC, que había avanzado negociaciones a través de Paul Levitz, no se llevase el gato al agua antes. Scott Rosemberg, responsable de Malibu, pasaría a ser vicepresidente ejecutivo senior de Marvel.

Marvel relanzó Ultraverse mediante crossovers con algunos de sus personajes más populares, siendo el más celebrado Avengers/Ultraforce. Al Universo Ultraforce se le asignó un lugar dentro del multiverso Marvel mediante el evento Black September, en el cual, algunos personajes se quedaron por el camino, e incluso héroes Marvel como el Caballero Negro y Juggernaut o villanos como Loki pasaron temporalmente a engrosar las filas del mismo. Hubo una serie de acción real de Nightman y una de animación de Ultraforce, junto a una línea de juguetes, pero nada de esto impidió que el Ultraverse encallase, y Marvel bajaba la persiana definitivamente en febrero de 1997 con el one-shot Ultraverse Future Shock.

Desde entonces, Ultraverse y sus personajes han estado sometidos a rumores y especulaciones sobre licencias cinematográficas o revivals de la línea, sin que nada acabase por fructificar realmente. La larga debacle de Marvel y, en general, el cómic de superhéroes, tras la explosión de la burbuja especulativa de los noventa, hizo que las compañías se atrincherasen en valores seguros y estuviesen poco proclives a aventuras con algún margen de riesgo.

Desde un primer momento, además, se citó lo enrevesado de las condiciones de compra de Malibu por parte de Marvel, que incluiría una cláusula por la que los creadores de los personajes de Ultraverse se asegurarían un 5% de las ventas de los nuevos títulos, algo que la Casa de las Ideas no contemplaría de ninguna de las maneras porque, entre otras cosas, sentaría un peligroso precedente que otros autores podrían reclamar. Posteriormente se descartaría este argumento.

Avengers Ultraforce

Pese a ello, en 2002 Avi Arad, responsable de Marvel Studios, anunciaba una adaptación cinematográfica de Prime, cuyo guion ya estaría completado en ese momento. Nunca más se volvió a saber nada. Posteriormente, en 2003, el editor Marvel Tom Brevoort habría contactado con el guionista Steve Englehart para preparar un relanzamiento de Ultraverse reuniendo a alguno de sus personajes más emblemáticos. De nuevo, el proyecto acabaría por diluirse.

En 2005, en una entrevista en Newsarama, se preguntaba a Joe Quesada por un posible retorno de los personajes y su respuesta abría nuevas incógnitas, ya que aseguraba que el 5% de royalties no era el obstáculo principal para que volviese Ultraverse, sino otro que no estaba autorizado a comentar. Tirando de ese hilo, la razón para que el Ultraverse siga a día de hoy congelado en carbonita tendría nombre y apellidos: Scott Mitchell Rosemberg.

Recordemos que Rosemberg, miembro fundador y presidente de Malibu, y responsable último de que Image contase con su compañía como partner logístico, se había asegurado un puesto directivo en Marvel cuando formalizó la venta de Malibu.  El ejecutivo dejó Marvel en 1997 y se hizo con Platinum Studios, productora especializada en llevar cómics a la gran pantalla, responsable de películas como Dylan Dog o Cowboys & Aliens y la serie de televisión de Jeremiah. Al parecer, Scott Mitchell Rosemberg se habría asegurado contractualmente un  puesto como productor o editor en cualquier eventual retorno de los personajes de Malibu. Los insistentes rumores acerca de su personalidad tóxica y la reincidencia en prácticas empresariales turbias hacen que la vuelta de Prime, Rune o Ultraforce se antoje misión imposible.