Bleach: el manga del shinigami pelirrojo celebra su 20 aniversario con su inminente regreso a las pantallas

Tras el inesperado anuncio de la adaptación anime de su arco final y el éxito cosechado por Burn the Witch, el spin-off que ni Tite Kubo se esperaba, 2021 podría ser su año

Aunque los últimos años parezcan ponerlo en duda, Bleach fue, antaño, uno de los tres títulos más potentes de la publicación semanal japonesa Weekly Shōnen Jump, una de las franquicias de manga con más tirón dentro y fuera de los confines de su país de origen, y una de las obras más inmediatamente reconocibles de principios de la primera década de los 2000. De los tres grandes títulos que dominaban la revista desde el podio, como una Santísima Trinidad Shōnen, Naruto mantuvo su epicidad a lo largo de su publicación en manos de Masashi Kishimoto, así como su popularidad hasta que su anime alcanzó su final en 2017, y aun después sigue presente mediante el spin-off centrado en la siguiente generación ninja, Boruto; One Piece, recién alcanzada su entrega número 1000, continúa viento en popa a toda vela como el manga más vendido de todos los tiempos, y sin signos de que Eiichirō Oda quiera echar anclas y dar por finalizado su viaje; pero Bleach ay, Bleach. La obra de Tite Kubo –y sus seguidores– fue perdiendo fuerzas hasta el final del manga en 2016, y la cancelación del anime mucho antes, en 2012, sin siquiera poder llegar al final del trayecto.

La historia de Ichigo, el chaval que (… en ocasiones…) podía ver muertos, enganchó a lectores de todo el mundo enamorados por su fascinante mundo, los atractivos personajes que lo habitaban, la serie de fenómenos y revelaciones que les envolvían, aumentando más y más la tensión y, sobre todo, volcados en el crecimiento de su héroe hasta convertirse en un poderoso shinigami con un legado sin igual. ¿Qué falló, entonces? Hay quien piensa, como ocurre con cualquier título longevo, que duró demasiado. Que, de haber puesto su punto y final tras su primer par de arcos, habría acabado en un punto tan alto que el sabor de boca habría sido inmejorable. Otros, sin embargo, opinan que debería haber tenido más tiempo para permitir a su autor narrar su final al ritmo que hubiera necesitado. En cualquier caso, con el regreso inminente de Ichigo y compañía a las pantallas en la ansiada y, a la vez, inesperada adaptación del arco final del manga, en Sala de Peligro aprovechamos para repasar la historia de la serie y su mangaka, comentar sus puntos cumbre y sus momentos bajos y, finalmente, unirnos a las celebraciones programadas para este 2021, ¡su vigésimo aniversario!

Para hablar de Bleach hay que conocer a Noriaki Kubo, aka. Tite Kubo o Kubotite, el mangaka cuya carrera despegó junto al título. Nacido en 1977 en la prefectura de Hiroshima, Kubo inició su andadura por la senda del manga ya como estudiante, cuando su amor por títulos como Saint Seiya plantó en él la semilla del sueño de convertirse en mangaka. Su debut fue el one-shot Ultra Unholy Hearted Machine, publicado en la Weekly Shōnen Jump en 1996, al que seguirían ese mismo año Rune Master Urara y, un año más tarde, Bad Shield United, otros dos one-shots donde ya podían ir adivinándose esos gustos estéticos que florecerían en sus posteriores trabajos. Un par de años después, en 1999, llegó su primer trabajo serializado también en la Weekly, Zombie Powder, que alcanzó los 27 capítulos antes de ser cancelada en 2000. Kubo, que ya en el momento de su creación atravesaba un periodo de “severo trauma emocional” según ha comentado más tarde, no siguió sus propias ideas en este título, al no estar tan acostumbrado al ritmo de serialización semanal y preocuparse más por la opinión de sus editores que por su propio instinto.

Afortunadamente, esto le sirvió de período de aprendizaje para su siguiente proyecto original, Bleach. De hecho, para mayor disgusto del autor, este fue inicialmente rechazado pero la suerte quiso que llegase a ojos de su ídolo: el papá de Goku, el maestro Akira Toriyama, que le mandó una carta  animándole a seguir con ello. Kubo logró dar inicio en 2001 a Bleach con el convencimiento de que, si todo iba bien, esta continuaría unos 5 añitos… y se quedó una década corto en su estimación. Bleach fue publicado entre 2001 y 2016, alcanzando los 686 capítulos hasta un total de 74 volúmenes recopilatorios

Ganador en 2005 del Shogakukan Manga Award al mejor manga shōnen de aquel año, Bleach sumaba, según revelaba una de sus cuentas oficiales en Twitter en 2018, más de 120 millones de copias tankōbon distribuidas en todo el mundo y es, a día de hoy, la doceava serie de Weekly Shōnen Jump más vendida de todos los tiempos. En España comenzó su publicación en la editorial Glénat hasta que, en 2011, esta derivó en el sello Editores de Tebeos (EDT) y, desde el volumen 52, pasó a manos de Panini Cómics que, además de contar con la serie en su catálogo de principio a fin, la mantiene presente en los estantes de las librerías con el actual lanzamiento de lo que la editorial llama su edición definitiva: MAXIMUM BLEACH.

Bleach nos presenta la historia del joven Ichigo Kurosaki, un chaval pelirrojo que va al insti y vive con su padre y sus dos hermanas pequeñas una vida de lo más normal, más allá de su capacidad para ver los espíritus de personas fallecidas. Lo cierto es que lo lleva con aparente normalidad hasta que su barrio se ve arrasado por criaturas espirituales, los llamados hollows, y él es el único que puede percibirlos… junto a una enigmática chica llamada Rukia, la que será su mentora shinigami y gracias a la cual obtiene los poderes para proteger a su familia y tratar con los espíritus que se encuentre, benévolos… o malignos. Así entra en contacto con la Sociedad de Almas, y así comienza su aventura como shinigami sustituto: con una premisa intrigante, dinámicas escenas de acción y una panda de carismáticos personajes principales a los que se iría sumando todo un desfile de secundarios de diferentes alineaciones morales, enriqueciendo su mundo y el conflicto que lo mueve todo.

Pero, sobre todo, lo que Bleach chorreaba era estilazo. Al fin y al cabo, Kubo afirmaba que, de no haber cumplido su sueño de ser mangaka, probablemente hubiera virado a la arquitectura o el diseño. Ese diseño era en lo que basaba cada concepto, cada aspecto de su serie. El propio germen tras la idea de Bleach fue su deseo de dibujar shinigamis vestidos de kimono, el cual vertió en sus diseños para los shinigamis, empezando por el personaje de Rukia, que pasaron a vestir de negro en hakamas tradicionales. Kubo ha hablado de cómo le llegaban influencias desde diseños, música, cine e idiomas extranjeros, del trabajo de otros colegas mangakas como Shigeru Mizzuki y su GeGeGe no Kitarō, Masami Kurumada con Saint Seiya, o el maestro Toriyama que, con Dragon Ball, le enseñó que cada villano que crease debía ser “fuerte, aterrador, y muy MUY guay”. Si a esto le añadimos la banda sonora que ganó en su adaptación anime, queda claro que Bleach era… pues sí, muy guay.

Todo en el mundo creado por Kubo tenía gancho. Sus diseños, con ese punto atrevido, chulesco, entre la rebeldía del punk y una colorida brillantez pop, cobraban vida a través de aventuras que precipitaban a su héroe desde su incursión casi por accidente en el mundo de los shinigami hasta tener un motivo muy real para aferrarse a Zangetsu, su espada zanpakutô, involucrado con la Sociedad de Almas, con sus todopoderosos capitanes, y con cada uno de los diferentes poderes que confluyen en él… una historia que culminó en la Batalla Sangrienta de Mil Años, el último gran arco de la serie manga. Antes de llegar a ese final, la franquicia tuvo todo un recorrido transmedia en sus años de éxito. El propio Kubo colaboró en varias novelizaciones de la serie publicadas bajo el sello de Jump Books de la editorial Shueisha,  co-escritas por novelistas como Makoto Matsubara o Narita Ryohgo . Abundaron los artbooks como Bleach: All Colour But The Black, Bleach: Official Bootleg o Bleach: JET, así como los libros de información y datos complementarios a la serie, bajo títulos como SOULs, VIBEs, MASKED, UNMASKED o 13 BLADEs.

En 2004 aterrizaba en las pantallas con la emisión de su adaptación anime, producida por TV Tokyo, Dentsu y los estudios Pierrot a manos de Noriyuki Abe, y en sus 8 años de emisión sumó a sus 366 episodios múltiples OVAs y películas, la última de ellas estrenada a finales de 2010. Incluso cuenta con una adaptación live-action bien reciente, producida por Netflix y estrenada en 2018 en su plataforma digital que, para sorpresa generalizada, ofreció un retrato bastante más fiel del mundo del cual nacía de lo que podríamos haber esperado (tras sufrir el experimento que lanzaron sólo un año antes… ese Death Note americanizado).

Bleach también perdura en las pantallas, esta vez, móviles a través del juego Bleach: Brave Souls de la exitosa compañía KLab, que anunciaba a principios de febrero haber alcanzado las 55 millones de descargas con una campaña celebratoria que prometía colmar a sus jugadores de recompensas conmemorativas. En territorio gamer ha contado con una presencia constante en los videojuegos de lucha protagonizados por los personajes de las series de la Weekly Shōnen Jump desde el lanzamiento, en 2005, de Jump Super Stars, pasando por Jump Ultimate Stars, J-Stars Victory VS, y el reciente Jump Force, de 2019 (cuya portada mostraba a sus compañeros de fama, Luffy y Naruto… y al eterno Goku, con Ichigo ausente). ¿Cuándo abandonó la fortuna a la serie del shinigami?

Mientras el manga de Bleach llegó a su final en agosto de 2016, tras quince años de publicación, con el anteriormente mencionado arco de la Batalla Sangrienta de Mil Años, el anime fue cancelado cuatro años antes, en 2012, terminando en su decimosexta temporada con la saga del Agente Perdido antes de llegar al gran arco final. Esto causó gran revuelo, pues se seguía dando por hecho que se trataba de uno de esos grandes títulos de la tríada Shōnen Jump, pero no hay que ignorar un aspecto clave en la maquinaria de esta publicación y de la serialización semanal del manga en Japón. Semana a semana, las revistas de manga como la Weekly lanzan nuevos capítulos de sus series mientras monitorizan la recepción de las mismas mediante encuestas a los lectores. Llegar a las páginas de estas revistas es sólo la mitad del logro, el verdadero desafío es permanecer en ellas, y ningún nombre es demasiado grande como para no verse afectado por esta regla –el ejemplo perfecto lo vimos recientemente con Samurai 8, la última creación de Masashi Kishimoto tras alejarse temporalmente del universo de Naruto–.

Esas encuestas a los lectores son un arma de doble filo y, si una serie funciona bien, también puede acabar durando más de lo que el creador tenía inicialmente en mente. Hay series que sobreviven con éxito, apañándoselas para permanecer en lo alto de los rankings de popularidad sin decaer en ritmo, originalidad o interés, manteniendo a los lectores enganchados durante años y años. Bleach, pese a su original premisa, su hipnotizante estilo, sus carismáticos personajes, sus espectaculares batallas y la rica promesa de su mundo, quizás resultó a nivel narrativo no tan directa desde su punto de partida como las otras series con las que competía, con elementos que sus seguidores sintieron desaprovechados o repetitivos y, en concreto, un anime que sufrió por su infame relleno hasta el último aliento. El bajón en el ranking de la publicación semanal se vio reflejado en los índices de audiencia televisiva y, aunque no impidió a Kubo llegar al final de su historia en las páginas de la Weekly, el anime no sobrevivió. ¿Lo peor de todo? Que su conclusión era la antesala al verdadero final, dejándonos a la espera de una sangrienta batalla que nunca llegó.

Ese verdadero arco final, en las viñetas, hizo mucho por profundizar en la mitología de la serie, explorar nuevas fuerzas enemigas y llevar el conflicto entre shinigami y quincies a sus últimas consecuencias, con batallas tan sangrientas como su título promete, y mostrando nuevas facetas de los personajes a los que hemos acompañado a lo largo de años. Es un final tan satisfactorio como cabría esperar, pero que muchos sintieron apresurado porque, por una parte, dejó algún cabo sin atar… y, por otro, no generó las continuaciones o spin-offs que los fans habrían predicho.

Mucho se especuló entonces pero, si hacemos caso a lo que el propio Kubo ha afirmado en más de una ocasión, no se vio especialmente apresurado para llegar a ese final, y tampoco quedó decepcionado con la historia que nos pudo contar. De hecho, a finales de ese mismo 2016 en que Bleach llegó a su final, el mangaka compartió en su perfil personal de Twitter la fuente de su constancia y motivación para dar un final digno a las aventuras de Ichigo: la carta de un fan enfermo terminal, escrita en su lecho de muerte, que comenzó a leer la serie en el hospital y que encontraba en esas páginas algo que esperar, semana a semana. Por favor, ilustra Bleach tal y como quieras hacerlo hasta su final”, le pedía el joven lector, “es todo lo que quiero leer”.

 

Fuera cual fuera tu impresión tras su final, hubo una cierta amargura en el transcurso de los años desde entonces hasta, aproximadamente, hace un año. Bleach se recordaba como un sinsabor, sus protagonistas apenas tenían presencia en las tiendas de Akihabara –la meca del manga y anime– desbordantes de merchandising de los grandes éxitos de mayor seguimiento. Casi costaba convencer a quien no hubiera vivido el boom de la serie de que sí, Ichigo merecía estar codo con codo con Luffy, Naruto o Goku en popularidad, mostrando su rostro en el marketing de productos como ese Jump Force que comentábamos antes. Entonces, en marzo del pasado 2020, la cancelación de los eventos programados para la convención AnimeJapan en los albores de la pandemia COVID hicieron que viviéramos el anuncio del BLEACH’s 20th Anniversary Project online en un streaming cargadísimo de sorpresas. Tras muchos rumores, el 21 de ese mes Bleach volvió a la vida durante una presentación en el canal de Youtube de Shōnen Jump que contó con la presencia, entre otros, de Masakazu Morita, Fumiko Orikasa y Ryotaro Okiayu (los actores de doblaje de Ichigo, Rukia y Byakuya, respectivamente) y Hiroyuki Nakano (el editor jefe de Weekly Shōnen Jump que se hizo cargo del manga de Bleach durante su publicación).

El primer proyecto celebratorio en anunciarse fue, a la vez, un sorpresón para los fans desenganchados de la actualidad y una confirmación, para aquellos más observadores, de lo que ya se sospechaba desde hacía un par de años: el universo de Bleach amparaba el último proyecto de Tite Kubo, Burn the Witch. Lo que comenzó siendo un one-shot de 62 páginas lanzado en verano de 2018 pasaba a ser una serialización de 4 capítulos con su adaptación anime ya producida, para narrar una historia ambientada dos años después del final de Bleach. Esta vez dejamos atrás Japón para visitar una versión muy particular de Londres de la mano de Noel Niihashi y Ninny Spangcole, dos Brujas que trabajan para Wing Bing, la rama occidental de la Sociedad de Almas y encargada de lidiar no con hollows… ¡sino con dragones! Con las actrices de doblaje y el director uniéndose a la presentación, se anunciaba la publicación de la serie entre agosto y septiembre de 2020 y el estreno de su anime ese mismo octubre –en España, ya puedes disfrutar del one-shot en Manga Plus y de los tres episodios en los que se dividió su anime en la plataforma digital Crunchyroll–. Desde entonces, se ha confirmado una continuación del manga y ha quedado cristalina esa relación con el universo de Bleach no sólo por el guiño a la Sociedad de Almas, sino porque en sus créditos resaltaban partes del título BURN THE WITCH para revelar la palabra BLEACH… poco lugar a dudas.

¿Y qué hay de Ichigo y compañía? Pues, pese a haber visto numerosas fotos de publicaciones japonesas que parecían apuntar a lo mismo, asistimos incrédulos a la confirmación de su segundo proyecto celebratorio: Bleach regresará a las pantallas con la adaptación animada, ocho años después de la emisión de su último episodio… del ansiado arco final, la Batalla Sangrienta de Mil Años. Con este desenlace, que abarca desde el volumen 55 hasta el 74, la épica historia de Ichigo Kurosaki llega a su merecido final para, quizás, dejar la puerta abierta a más spin-offs además del de sus colegas británicas, ahora que Kubo parece haber vuelto con ganas a este universo. Sin fechas confirmadas, se espera su estreno durante 2021, aún coincidiendo con su año de aniversario. Además, también se confirmó que una gran exhibición de arte original de la serie abrirá sus puertas en la capital japonesa a finales de año. Masakazu Morita, la voz de Ichigo, aprovechaba para leer un simpático mensaje de agradecimiento del mangaka:

Wow, ¡qué de anuncios! Ha pasado tanto tiempo que, probablemente, casi todos os hubierais olvidado de todo esto, ¿verdad? Porque yo desde luego sí me había olvidado… Como el arco final del manga aún no existía cuando el anime cerró su emisión, jamás pensé que la Batalla Sangrienta de Mil Años fuera a ser animada. De algún modo me rendí, así que no me esperaba este proyecto para el 20º Aniversario. Pero aquí estamos, después de 20 años, y no puedo estar más agradecido. También me emociona que se vaya a exhibir el arte de Bleach el año que viene, por primera vez. Cuando leo todos estos anuncios, siento que hablan de otra persona que no puedo ser yo. Os aseguro que lo voy a dar todo en estos proyectos venideros.

Sobre Burn the Witch, comencé a crearla sin intención de llevarla más allá de un proyecto con el que distraerme y divertirme, algo que sólo enseñé a mi familia y amigos como curiosidad. Entonces, a mis editores en Shueisha les gustó muchísimo y decidieron que deberíamos hacer una serie de manga completa y animarla. Es la primera vez que dibujo los diseños de manga y anime simultáneamente, así que estoy muy emocionado y contento con el resultado. Por cierto, el manuscrito ya está terminado, así que hasta que la serie llegue a vuestras manos, podré estar tranquilamente jugando a Animal Crossing… ¡y os invito a todos a hacer lo mismo mientras esperáis todos estos lanzamientos!”

El autor y el equipo a cargo de las celebraciones del 20 aniversario parecían decididos a alegrar el confinamiento a los fans de Bleach. Durante esos primeros meses de pandemia, pusieron a disposición de los lectores japoneses, de manera gratuita en la web y la app de Shōnen Jump, tanto el one-shot de Burn the Witch como las primeras grandes sagas de Bleach para ir abriendo apetito. Se anunciaron varias colaboraciones y nuevos personajes para el juego Bleach: Brave Souls y, hasta el pasado mes de enero, hemos obtenido pequeñas muestras de arte nuevo en las redes sociales del artista del anime Masashi Kudo, como los numerosos sketches de personajes como Ichigo, Rukia o Soi Fong que, en muchos casos, realiza en vivo en su canal de Youtube para compartir después en Twitter. También el propio Tite Kubo ilustró, con un Ichigo más energético que nunca, la portada del Klub Outside, el recién inaugurado club de fans que, durante un año, celebrará su amor por el shinigami con información, ilustraciones y contenido exclusivo.

Uno de los anuncios más llamativos fue el de una colaboración con Jujutsu Kaisen, otro título de moda que comparte con Bleach ese estilazo guay que comentábamos antes, que reunirá al mangaka Gege Akutami y a Tite Kubo en un fanbook que saldrá a la venta el día 4 de marzo. Con ambos mangakas comentando las obras propias y ajenas e ilustrando a todo color sus personajes favoritos… el uno del otro, este fanbook puede ser muy goloso tanto para los fans de Akutami, admirador confeso del creador de Bleach y cuyo título, Jujutsu Kaisen, es actualmente uno de los favoritos de la Weekly Shōnen, como para los seguidores de un Kubo en plena forma.

Hay muchas esperanzas puestas en la vuelta de Bleach a las pantallas. Esperanzas de que resuelva las carencias que muchos sintieron al leer su final en el manga: que de alas a un desarrollo que ya no ha de verse mermado por falta de tiempo, eleve la epicidad en la última batalla de Ichigo a la enésima potencia, explore su poder en mayor profundidad, resuelva agujeros de guión o rinda justicia a personajes que no tuvieron demasiada cabida en los capítulos finales. Curiosamente, aunque el tan detestado relleno cuente posiblemente entre las causas de su prematura muerte, la nueva temporada del anime de Bleach podría ser, a su regreso, la respuesta a las enormes ganas de los fans por ver cosas nuevas más allá de lo mostrado en sus viñetas.

Pero, más allá de que el arco final de Bleach se ajuste a lo que ya conocemos o aproveche para revisar detalles perdidos, cabe preguntarse si Tite Kubo saldrá de este año de celebraciones con ganas y fuerzas restauradas para no sólo expandir su universo en terreno brit, sino continuar de alguna manera la historia de la pandilla del shinigami zanahorio. Y, personalmente, nuestra esperanza es que Bleach, tenga o no continuación más allá de la adaptación del que fue su final en las viñetas, recupere su lustre como uno de esos títulos shōnen míticos… sin tanto que envidiar al futuro Rey de los Piratas o al séptimo Hokage de Konoha.