Naruto, la revolución ninja que se convirtió en el mejor Shōnen de la historia

Repasamos el fenómeno “Naruto”, la obra más famosa de Masashi Kishimoto; os contamos todas las novedades, sin spoiler, de su secuela “Boruto” y por qué su autor se alejó de la serie para volver ahora a tomar las riendas de la publicación.

Dentro del mundo del manga hay un par de series cuya publicación han marcado un antes y un después tanto en el mercado español, como alrededor del mundo. Y no sólo porque los cómics hayan vendido número exorbitados, sino porque a partir de ellos se tejió todo un mundo donde las posibilidades son infinitas. Ocurrió con Dragon Ball de Akira Toriyama, con One Piece de Eiichiro Oda (obra que hace poco publicó su capítulo mil) y, obviamente, también ocurrió con Naruto de Masashi Kishimoto.

Es curioso, pero no casualidad, que estas tres series se publicaran (y en algunos casos se siguen publicando) en la revista Weekly Shōnen Jump perteneciente a la editorial Shueisha. En el caso de Naruto, se llegaron a publicar setecientos episodios del manga, que se transformaron en un total de setenta y dos volúmenes. Su publicación original en la revista, por capítulos, empezó en 1999 y se alargó hasta 2014. Fue, y sigue siendo, todo un éxito de ventas en todos aquellos países que se ha publicado. Se dice, ya que es muy complicado hacer una estimación exacta de las ventas reales, que se han vendido (por lo menos) un total de doscientos cincuenta millones de copias del manga en todo el mundo.

Para quien a estas alturas no conozca de qué va este manga, aunque a todo el mundo le suene la cara de su protagonista y su traje naranja chillón, la trama principal del mismo empieza con un muy joven y escandaloso ninja llamado Naruto Uzumaki, quien sólo busca graduarse como ninja y convertirse en el hokage de su villa. Es decir, en el líder de la misma. Para ello tendrá que formarse, pasar exámenes, hacer equipo con otros ninjas de su nivel y cumplir misiones. Pero, obviamente, no todo iba a ser tan sencillo. Como aprendiz, tendrá que formar equipo con su “archienemigo” Sasuke Uchiha, callado y muy talentoso, y la ninja de la que está ligeramente colgado, Sakura Haruno, una joven inteligente y muy insisitente. Este trío protagonista se formará bajo las órdenes de Hatake Kakashi y a partir de ahí se creará un vínculo que se mantendrá durante toda la obra, pese a pasar por momentos que parecen irreconciliables con el inicio de la misma.

Los setenta y dos volúmenes que componen la obra se dividen en dos grandes bloques: el primero, que abarca hasta el volumen veintiocho, es una historia de aprendizaje y madurez donde a los protagonistas se sumarán un número ingente de secundarios, casi todos de la misma edad, y donde se planteará el funcionamiento del mundo creado por Kishimoto. A partir del tomo veintinueve, empieza lo que se conoce como Naruto Shippuden, tras un salto temporal continúa la trama con los protagonistas siendo mayores de edad. O, más bien, lo que podríamos considerar jóvenes adultos… en medio de varias guerras.

Cualquier lector que haya visto ilustraciones de este manga sabrá que, un ninja rubio vestido de naranja, no es precisamente el culmen del rigor histórico ni mucho menos de la sutileza. El éxito del manga se debe al desarrollo de personajes, a la variedad de los mismos, y a las increíbles escenas de lucha. Además, Kishimoto utiliza muchísimas referencias culturales de la mitología japonesa (como el zorro de nueve colas, entre otras tantas) e incluye una explicación para cada una de ellas. Tan bien supo jugar con la información que aportaba a la historia, y la introducción de la mitología, que fue asimilada sin problema por los lectores de todo el mundo. Algo que, hasta el momento, sólo había conseguido Dragon Ball.

Obviamente, un manga tan exitoso como Naruto tuvo su lógica adaptación a serie de animación. Y ahí, de nuevo, volvió a romper todos los esquemas. Gracias al anime, Naruto se convirtió en un personaje tan reconocible como Goku, incluso para aquellas personas que no están familiarizadas con el manga, ni les interesan las series de animación. Al igual que ocurrió con el cómic, la serie de televisión se dividió en los mismos dos grandes bloques. Naruto, que abarcaría hasta el volumen veintiocho del manga, estuvo compuesta por 220 episodios en total. Donde las tramas no diferían casi respecto al original, pero donde sí se aprovechó para ampliar escenas y batallas. Y Naruto Shippuden que llegaría a la friolera cifra de 500 episodios, que a su vez se solaparían con películas, videojuegos, juegos de cartas, artbooks, novelas... e infinidad de figuras, muñecos y coleccionables.

Así como la primera parte del anime difería muy poco del manga, Naruto Shippuden llegó un punto en que alcanzó la publicación del manga. Y, como ocurría (y ocurre) muchas veces en esa situación, para no desvelar eventos que ocurrirían en un futuro en el cómic, los productores de la serie – con el beneplácito del autor – crearon capítulos “de relleno”. Capítulos que nunca existirían en el manga, y que llenaron horas y horas de pantalla con los personajes de Kishimoto. Y no todos ellos eran buenos, seamos sinceros.

El “relleno” mantenía a los personajes en una edad constante para que no hubiera un desarrollo de personajes que luego no cuadrara con lo que Kishimoto quisiera hacer con ellos. Y aunque hubo pequeños arcos argumentales, más y menos exitosos, los capítulos más polémicos, celebrados y recordados de ese “relleno” fueron aquellos que rompieron los esquemas de la serie, se pasaron de absurdos o se mezclaron con otros géneros. Dos claros ejemplos de esto son los episodios Naruto vs. Mecha-Naruto (episodio 377 de Naruto Shippuden) y ¡Hay que verlo! ¡Hay que conocerlo! ¡El verdadero rostro de Kakashi-sensei! (episodio 101 de Naruto).

El episodio Naruto vs. Mecha-Naruto forma parte del famoso “relleno”, no está basado en ninguna historia del manga. En él, como su propio título indica, aparece un mecha, es decir, un máquina de gran tamaño que necesita al menos de un piloto para funcionar. Todo un género de ciencia ficción más que asentado en Japón, y en el resto del mundo, gracias a obras como Gundam, Mazinger Z e incluso Evangelion. Todo ello sin perder de vista en ningún momento que las técnicas ninja de los personajes, y el mundo en que viven, continúa siendo el mismo que en el resto de la serie. Éste en especial se creó para promocionar uno de los videojuegos de Naruto. Pero, como representación del “relleno” es muy interesante.

En cuanto al episodio 101 del anime, en este caso no forma parte del relleno, pero sí es una curiosidad que ejemplifica los niveles de absurdo a los que podía llegar tanto el manga, como la serie de televisión. Este episodio adapta un especial del manga donde los protagonistas (Naruto, Sakura e incluso Sasuke) intentan averiguar cómo es la cara de su maestro Kakashi. Quien, en todo momento, la lleva cubierta. Obviamente, este secreto sigue manteniéndose hasta el día de hoy, sin embargo, todo lo que llegan a imaginarse los personajes en ese episodio fue, cuanto menos, hilarante.

Al mismo tiempo que se desarrollaba el anime, llegaron a estrenarse once películas relacionadas. De todas ellas, sólo dos contribuirían a la trama original del manga: The Last: Naruto the Movie y Boruto: Naruto the Movie. El resto de películas funcionarían como capítulo de relleno del anime con historias originales que, en taquilla, funcionaron muy bien. Estas dos películas son importantes por dos motivos muy distintos. La primera, porque se lanzó al mercado para celebrar el quinceavo aniversario de Naruto y Kishimoto participó tanto en su guion como en el diseño de personajes. Fue, de todas las películas, la que se estrenó en más cines a nivel mundial. Su recorrido internacional hizo que fuera la más vista de toda la saga.

La segunda, por continuar la historia del manga y enlazarlo con la secuela Boruto: Naruto Next Generations. Donde, obviamente, los protagonistas son la nueva generación de ninjas de la villa. Es decir, los hijos de los supervivientes del manga de Naruto. Porque sí, Kishimoto no duda en matar personajes en su obra. Y eso es lo que hace que cada batalla, tanto en el manga como en el anime, sea crucial para el desarrollo de los personajes.

En la actualidad, tanto la serie de animación como muchas de las películas son accesibles a través del servicio de streaming de Crunchyroll. Pero, ¿y el manga? La historia del manga de Naruto en castellano es algo atípica. Allá por el año 2002, apareció el primer volumen del manga en castellano, publicado por la editorial Glénat España, sucursal de la francesa Glénat Editions. Esta editorial, que en la actualidad ya no existe como tal, publicó hasta el volumen 57. En 2011, la sucursal española se convierte en Editores de Tebeos (EDT) y publica los volúmenes 58 a 60 bajo ese nuevo sello. En 2012, Planeta de Agostini se hace con los derechos de Naruto, finalizando con la publicación de los tomos 61 a 62. Y no sólo eso, Planeta Cómic está reeditando los 72 volúmenes del manga original además de publicar el manga-secuela Boruto: Naruto Next Generations.

Pero, ¿por qué tanto revuelo con este manga y su autor en este momento? Cuando Masashi Kishimoto terminó el manga de Naruto, tras tantos años trabajando con los mismos personajes, imaginamos que estaría un poco cansado de ellos. Obviamente, a la editorial le interesaba, y mucho, seguir “estirando el chicle” y, conjuntamente con el estudio de animación crearon la película homónima que mencionábamos antes: Boruto: Naruto Next Generations (2015).

En ésta contaron con la ayuda de Kishimoto que escribió el guion, junto a Ukyō Kodachi, presentando a una nueva generación de personajes. Un año más tarde empezaría el manga a publicarse en la revista, sin embargo, Kishimoto estaba muy cansado, e inmerso en una nueva obra llamada Samurai 8: La leyenda de Hachimaru, también publicada en castellano por Planeta Cómic. Por lo que dio su consentimiento para que se creara este manga, donde uno de sus ayudantes Mikio Ikemoto pasó a convertirse en el dibujante principal, y Ukyō Kodachi, el co-guionista de la película de Boruto, entró a trabajar como guionista regular del manga. Kishimoto quedaba así únicamente como dueño de la idea original, y supervisor de la misma ya que gran parte del empuje de este nuevo manga venía de los adultos del mismo. Es decir, de los personajes originales de Naruto, y los lectores fieles que Kishimoto había creado tantos años atrás.

Sin embargo, las cosas parecen no haber ido tan bien como se esperaba. Kishimoto estaba exhausto cuando terminó el manga de Naruto. Hay que tener en cuenta que las series que se publican por capítulos en revistas, especialmente las que son tan populares y exitosas como ésta, precisan de unos tiempos de trabajo y unas entregas muy sacrificadas. No son pocos los y las mangakas que han sucumbido ante el estrés con el que deben convivir cuando sus obras gozan de tal éxito. Por lo que, confiando en el equipo que tenía junto a él, dejó en manos de la editorial la puesta en marcha del manga de Boruto. Es por esto que, incluso en las portadas en castellano, veréis el nombre de los tres autores.  

Aunque Kishimoto tenía intención de publicar un mínimo de diez volúmenes de Samurai 8: La leyenda de Hachimaru, debido a sus malas ventas, la editorial decidió cancelar la serie en el quinto volumen. Al mismo tiempo que ocurría esto, Boruto no conseguía las ventas deseadas. Aunque Ikemoto y Kodachi habían trabajado codo con codo con Kishimoto y conocían las líneas generales de por dónde debían llevar la historia, pronto empezaron a haber críticas hacia el manga por algunas de las decisiones que se estaban tomando. En el episodio 52 del manga Kishimoto volvió a convertirse en el guionista principal de la serie, algo que alegró a los lectores hasta cierto punto. Ya que éste quiere dejar de lado a sus antiguos personajes, ahora adultos, y desarrollar más a la nueva generación.

El problema con el que cuenta Kishimoto en la actualidad es que, pese a tratarse de una serie sobre ninjas, al protagonista no le interesa lo más mínimo convertirse en uno. Por lo que no podemos descartar un cambio radical en el desarrollo de Boruto a partir de algún giro de guion brusco. Y, conociendo a Kishimoto, ninguno de sus lectores descartamos muertes entre los personajes principales. Además, si algo funcionaba bien en el manga original era la variedad de personajes, de todas las condiciones y géneros. Algo que se le reprocha tanto a la serie como al manga de Boruto, y con razón, es que todos los personajes femeninos que sobrevivieron como grandes guerreras ninja en Naruto… salvo una, ¡se han convertido todas en amas de casa!

Y, no sólo eso, aunque Kishimoto también tenía algunos fallos en sus personajes femeninos, por lo menos, los hacía poderosos y diferentes. Aunque sexualizaba en sus diseños a algunas de ellas, eran siempre las adultas. Mikio Ikemoto por su parte, le ha puesto tacones a la ninja protagonista y la sexualiza en absolutamente todas las portadas que aparece. Esperemos que con la vuelta del autor se subsanen los problemas de este manga que, por el momento, creemos que todavía tiene solución.

En España, Planeta Cómic continúa con la reedición de Naruto, y está a punto de publicar el volumen 9 de Boruto: Naruto Next Generations. En Japón, en la actualidad, van por el volumen 13, y la serie sigue abierta.

Como comentábamos al principio de este artículo, Naruto forma parte de la historia del manga por mérito propio. Tanto el manga como en anime marcaron un antes y un después a nivel mundial. Y, quienes llevamos en esto un par de años, todavía recordamos el impacto de ambas versiones en España. Es imposible pensar en los eventos manga de los dos miles sin escuchar a todo trapo, como poco, la canción Haruka Kanata de Asian Kung-Fu Generation que, por cierto, os dejamos aquí abajo. Por el momento, desde Sala de Peligro esperamos que el maestro Kishimoto retome las riendas del manga con ganas, y nos haga sufrir y disfrutar como hizo hace años.