Palabra de Editor 15 – Angoulême: ya que no has venido, al menos te lo cuento.

Van un francés, un americano y un español y se ponen a hablar de tebeos.

Palabra de Editor es la columna de opinión de Pedro F. Medina (@Studio_Kat), Editor Jefe, responsable de licencias y redes sociales de Fandogamia (@Fandogamia) y periodista con una faceta nada oculta de showman en los eventos de cómic y manga.

Hace ya dos semanas que se celebró la versión light del Festival BD de Angoulême, que este año sustituía su tradicional carpa del mercado de derechos por una plataforma digital que, además, se va a prolongar hasta verano, casi conectando con la plataforma que a su vez tendrá la Feria del Libro de Frankfurt. Así que de .PDF a .PDF y tiro porque me toca. Esta es ahora la única manera de revisar contenidos, consultar catálogos de otros editores y hacer un mínimo contacto profesional. Pero la cosa se queda corta, muy corta.

Para mí Angoulême es un sitio para descubrir viñetas nuevas y perderse en los tebeos, codearse con las caras conocidas del mundillo en los cafés y exposiciones (que son siempre MAGNÍFICAS), reunirse con los colegas en cenas que entremezclan cinco idiomas, intercambiar decenas de tarjetas de contacto que luego se perderán en la mochila entre libros y folletos, mangarles pinchos USB promocionales a los hongkoneses y colarte en la party hard que se montan los taiwaneses en cada edición (acabé publicando Un mal viaje al Oeste después de haber cruzado copas de champagne con el autor y su editor en una situación de estas de pararse en seco, mirar a cámara y decir: “os preguntaréis cómo he acabado aquí”)… Si Angoulême es una experiencia inolvidable para cualquier aficionado al noveno arte, os aseguro que para los profesionales la cosa tiende a lo trascendental. Es el inicio del año en todos los sentidos. Apocalíptico. De allí sales renovado y listo para comerte el mundo…  y que me aspen si los bits y los bots pueden reemplazar esas sensaciones. Y una mierda. NO ME HA IMPORTADO ESTAR EN CASA ENCERRADO MESES A CAL Y CANTO, PERO QUE ME HAYAS ARREBATADO ANGOULÊME NO TE LO PERDONARÉ JAMÁS, COVID-19.

Vale, tenía que vomitarlo. Un momentito que me calme. Ya. Ya voy.

Otra de las cosas fenomenales que tiene este certamen es toda la info actualizada de la que te puedes nutrir, datos globales de los diferentes mercados, tendencias, cifras bastante cercanas a la realidad. Son especialmente interesantes los números que ofrecieron las conferencias INTERNATIONAL COMICS MARKET IN FRANCE AND AROUND THE WORLD (con los ponentes Frédéric Gauthier, Agathe Jacon, Connie Lam y Mike Kennedy) y NO LOCKDOWN FOR COMIC BOOKS (Camille Oriot, a través del Instituto Growth from Knowledge) que detallaban (resumiendo muchísimo) que el mercado literario francés y belga creció durante 2020 sobre un 9%, y que gran parte de ese crecimiento fue debido al mercado de los tebeos, que subió sus ventas en CASI CINCO MILLONES DE EJEMPLARES hasta hacerse con un 18% del total de libros vendidos y una facturación de casi 600 millones de euros. Fiu.

Curiosidades de nuestros vecinos: durante su primer confinamiento los supermercados vendieron mucho tebeo porque no había otro sitio donde comprarlos, y a pesar de que el número total de lectores parece haber descendido en un 6% cada comprador gastó un 32% más que el año anterior (¿mercados de nichos, tebeos cada vez más caros? ¿De qué me suena esto?). Es una industria de peso pero también de desequilibrios, con best-sellers que venden cada vez más (el mercado francófono parece un paraíso donde publican un Lucky Luke nuevo y se venden más de 200000 ejemplares en tres meses) pero editores independientes que venden cada vez menos. Multitud de autores y autoras siguen reivindicando condiciones salariales dignas (o un poco de misericordia) un año después de que saliera publicado el Informe Racine. Amenazan nuevo boicot para la segunda parte del festival que se debería celebrar en junio, pero me parece que el virus les va a tomar la delantera.

En los USA la cosa tampoco les ha ido mal, porque proclaman que ha sido el mejor año en venta de libros de la última década, aunque las compras en librerías descendieron un poco más de un 4% por los parones de la industria, la ausencia de eventos (y, destacan, de películas superheroicas, porque casi el 90% de sus 300 cómics más vendidos son de ese género). En lo que coinciden todos los editores, vengan de donde vengan, es en el nuevo auge del manga, que sigue manteniendo precios bajos y dispone de publicidad constante a través de los streaming de anime; en el esperable aumento de ventas de e-books durante el año pasado, que pese a todo sigue siendo un porcentaje ridículo en comparación con las ventas de papel; en las desigualdades cada vez más agudas entre los libros que funcionan brutalmente bien y los que se comen la mierda, y en la rápida adaptación y desarrollo de los circuitos de venta online de cómics, ya sea a través de librerías, editoriales o la presencia digital de los propios creadores de contenidos. Y que le hemos dado todos al Twitter cosa mala para que los lectores no se olvidaran de nosotros: evidentemente, nunca lo hicieron.

Y, como remate, nuestra Federación de Gremios de Editores dio unos datos durante una de esas charlas online que me hicieron escapar una carcajada: según su informe, casi el 30% de los cómics vendidos en España durante 2019 lo hicieron a través de los quioscos. Por el amor de… ¿en serio? ¿Superando hasta EL DOBLE DE VENTAS (15%, dicen) QUE LAS LIBRERÍAS ESPECIALIZADAS? Reconozco que estos datos están sesgados porque se recogen a través de un cuestionario muy aburrido que nos llega a través de las asociaciones de editores autonómicas, y que yo mismo he pasado siempre tres mil pueblos en contestar. Mea culpa. Supongo que si RBA ha dado cifras de la revista El Jueves ha descompensado toda la película a lo grande (ni que sea en ejemplares movilizados), pero vamos, que me ha encantado esto de tener aparición pública en Angoulême y no haber contado con nadie que sepa de qué va esto asesorando la jugada. Chapeau. Si no nos empezamos a tomar esto en serio nosotros mismos no entiendo por qué nadie debería hacerlo. Aquí se habla de un mercado de 36 millones de euros: venga, que ya queda menos para alcanzar a los franceses. Solo otros 560.000.000€ de nada. Pasito a pasito, suave suavecito. Eso sí: al menos pagamos la misma miseria a nuestros autores, y si hace falta les saldamos los libros sin previo aviso. ¡Viva España!