El Superman de Morrison, Waid y Millar que nunca ocurrió. ¿O si?

¿Qué misterios guardaba la idea detrás de aquella propuesta nunca realizada y bautizada como Superman 2000?

Bajo el título de “Superman 2000”, en octubre de 1998, Grant Morrison (Invisibles, JLA), Mark Waid (Flash, Kingdom Come), Mark Millar (Swamp Thing, Aztek) y Tom Peyer (Hourman, Legionnaries) enviaron a DC Comics veintiuna páginas con su propuesta para relanzar los títulos de Superman de cara al nuevo milenio. Lejos quedaba ya la etapa de John Byrne en la franquicia desde que empezara con su Man of Steel (1986) y también lejos quedaban los eventos de la Muerte de Superman, el Reinado de los Superhombres o la Boda de Lois y Clark. En ese momento, la línea de títulos de la super-franquicia contaba entre sus talentos a Dan Jurgens, Jerry Ordway o Louise Simonson, pero las ventas, el interés y la magia estaban por los suelos. Buscando un revulsivo, el editor del grupo (y de las series de Wonder Woman) Eddie Berganza solicitó una propuesta a Grant Morrison y Mark Waid, así como a los “protegidos” de ambos autores: Mark Millar y Tom Peyer respectivamente. Waid había firmado Kingdom Come hacía muy poco, con una acertada visión del Superman crepuscular diametralmente opuesta a lo que las modas post-Watchmen y post-Dark Knight habían repetido durante diez años. Mientras, Morrison estaba en el ecuador de su etapa en la Liga de la Justicia, donde la figura del Hombre de Acero superlativo brillaba con luz propia. Los cuatro autores enviaron a Berganza su propuesta, con vistas a publicar las primeras entregas el 1 de enero del año 2000. El editor, emocionado ante los conceptos revitalizantes para el icono deceita, despidió inmediatamente a Dan Jurgens y Jerry Ordway de la serie (Louise Simonson había abandonado la cabecera de Man of Steel poco antes) y ordenó a los cuatro autores ponerse a trabajar. Días después, Mike Carlin y Paul Levitz (el Editor Jefe de DC Comics durante aquellos años) regresaron de sus vacaciones y se encontró el percal de altas y bajas en la oficina de Superman, desconocido para él hasta el momento. ¿Su reacción? Cancelarlo todo. Eso no podía ser.

Según Levitz, existía una orden no-escrita de no asignar las series de Superman o Batman a sus autores estrella. “No dejar las llaves del Ferrari a los autores más famosos”, por miedo a lo que pudieran hacer. Como si Levitz no hubiera presenciado diez años antes cuando John Byrne, George Perez o Frank Miller se ocuparon de Superman, Wonder Woman y Batman con excelentes resultados. Pero ese es otro tema… Al fin y al cabo, a Levitz se le reconocen varias bondades, pero él mismo fue quién echó poco después a Mark Millar y un lustro más tarde a Garth Ennis de la editorial. En cualquier caso, a los autores les quedó muy claro quién mandaba en DC. De hecho, a Mark Waid se le dijo, muy claramente, “¿de verdad te crees que alguna vez te vamos a dejar guionizar la serie regular de Superman?”. La propuesta de Superman 2000 y Eddie Berganza tuvo que encargarse de buscar otros autores para relanzar Superman, ya que ni Jurgens ni Ordway quisieron volver a las series tras pedírselo. Jurgens se centraría durante unos años en Marvel, firmando sendas etapas en Thor y el Capitán América. Los elegidos fueron Jeph Loeb y Joe Kelly, estando el trabajo del primero injustamente olvidado e infravalorado teniendo en cuenta la nueva vida que supo insuflar en el mito en condiciones verdaderamente difíciles. Morrison puso rumbo a Marvel Comics, donde primero firmó el Marvel Boy de la oficina Marvel Knights de Joe Quesada y Jimmy Palmiotti y, posteriormente y tras acabar su etapa en la JLA, se hizo cargo de la franquicia mutante.

Superman 2000

Pero… ¿Y aquella propuesta de Superman 2000? ¿Qué fue de ella? ¿Cayó en el olvido? ¿O se canibalizó como ocurrió como con la propuesta de El Crepúsculo de los Superhombres de Alan Moore? ¿Se llegó a hacer pública en algún momento? La respuesta (a esta última pregunta) es sí. No solo se hizo pública (al fin y al cabo, de eso va el artículo que traemos hoy), sino que varios de esos conceptos acabaron apareciendo en las interpretaciones de Superman que acabaron haciendo Grant Morrison (All-Star Superman, Los Nuevos 52), Mark Waid (Superman: Derecho de Nacimiento) o Mark Millar (Hijo Rojo). De hecho, otras decisiones editoriales que tomó DC Comics con el paso de los años ya se incluían en esta propuesta (eliminar los calzoncillos rojos, por ejemplo). Y yendo un poco más lejos, alguna de estas propuestas llegó incluso a Marvel Comics, ya que la idea del Mephistazo habitualmente atribuible con cabezonería a Joe Quesada en realidad fue sugerencia/petición de Mark Millar, recuperando uno de los puntos básicos de los planes que tenían pensados para Clark Kent y Lois Lane. Y no solo el “qué”, sino también el “cómo”. Así pues, y dada su importancia histórica de este “súper coitus interruptus creativo”, hemos querido recuperar la propuesta original, mostrada en los siguientes párrafos del artículo, donde además aprovechamos para hacer algunas reflexiones. (Nota del redactor: la traducción de la propuesta, fácilmente localizable on-line, es propia en todo momento). Empezamos.

Twilight of the Superheroes fue una propuesta de gran crossover que remitió Alan Moore a DC Comics en 1987 antes de romper relaciones con la editorial. Años después acabaría filtrándose, conociéndose todos los detalles del evento. Ambientado dos décadas en el futuro, sería la batalla definitiva entre varias generaciones de héroes de la Tierra y alienígenas. La metatextualidad y un acercamiento oscuro a los personajes es palpable en toda la propuesta, protagonizada por John Constantine y Rip Hunter principalmente. DC pagó a Moore por la propuesta, aunque decidió no usarla. Eso sí, varias ideas aquí expuestas acabarían teniendo lugar, sobre todo en tramas de cómics por Geoff Johns. Algún día podríamos hablar más de esto, ¿verdad?

LA PROPUESTA

Los registros históricos nos dicen que cada aproximadamente quince años Superman se reimagina para apelar a las necesidades y deseos de una nueva generación. En 1986 John Byrne recreó a Superman desde cero. Quince años antes, Julius Schwartz y Denny O’Neil hicieron una operación de cirugía para darle una buena actualización al personaje, algo que no pasaba desde hacía quince años antes cuando Mort Weisinger había empezado a incluir todos sus conceptos.

El ciclo de quince años está una vez más sobre nuestras cabezas. Con toda nuestra deferencia y cálido agradecimiento a todos los creadores que han hecho un gran trabajo desde el reboot de Byrne, parece que muchas de las modas sociales y acontecimientos históricos que hicieron aquellos cómics tan apropiados y exitosos en los ochenta y a principios de los noventa han sido reemplazados por modas y tendencias diferentes. Es triste, pero las ventas parece que reflejan nuestra propuesta de que nuevos tiempos exigen nuevos acercamientos.

Creemos que nosotros cuatro entendemos la nueva faceta de Superman: un héroe inteligente, entusiasta y con la vista puesta en el futuro, con todas las herramientas para asumir el reto de los próximos mil años. El último gran icono americano revitalizado para un nuevo milenio como una figura aspiracional, un modelo de conducta para la humanidad global del siglo XXI.

Nuestro relanzamiento va en contra de la costumbre de barrer con todo el trabajo hecho inmediatamente previo a nuestra llegada. No es un reseteo cósmico que tira por tierra todo lo que se está contando en los cómics publicados. Nuestro acercamiento al Nuevo Superman es un intento honesto de sintetizar todo lo mejor de las eras previas. Rendir honor y pleitesía a las interpretaciones. Menos “reset cósmico” y más “incluir y trascender” teniendo en cuenta el pasado. El objetivo es restituir a Superman en su sitio preeminente como el superhéroe de todos nosotros y superar en ventas a Spawn y todos los cómics Marvel mientras lo hacemos. No creemos que vaya a ser un gran problema hacerlo.

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El tándem de autores había diagnosticado de forma correcta cómo cada 12-15 años Superman se relanzaba/rebooteaba/retconeaba en distintos orígenes, como así acabaría ocurriendo de nuevo en el año 2000. Sin embargo, aunque era un buen diagnóstico, no era una buena predicción, porque la dinámica que adoptó DC con el nuevo siglo era cambiar los orígenes de Superman cada 3-4 años, convirtiendo en algo confuso y ridículo este aspecto del mito. En 2003/2004, el propio Mark Waid y Leinil Francis Yu realizaron Superman: Birthright (Superman: Derecho de Nacimiento) contando los primeros años de vida de Superman. En el momento de su publicación, tanto editorial como autores promocionaron este proyecto como algo más cercano a un Elseworld que a algo en continuidad. Pero, oh-sorpresa-misterios-del-caos-deceita, al acabar la maxiserie de doce números se decidió que este nuevo origen era el oficial, sustituyendo al de John Byrne de 1986. Algunos cambios de este origen era la vuelta a la vigencia de Kandor o que Lex Luthor había crecido algunos años en Smallville. En cualquier caso, este origen duró… ¡¡2 años!! Y Mark Waid, ahora sí, no volvió a escribir a Superman nunca más. Al final de Crisis Infinita (por Geoff Johns y Phil Jimenez) se observa cómo cambiaba de nuevo el origen… pero sin embargo decidieron contarlo no inmediatamente después, sino en 2009. En un nuevo origen en el cual, por cierto, no había ni una sola escena en Krypton y donde la Legión de Superhéroes y Lionel Luthor tenían una importancia novedosa. La miniserie Secret Origin, de Johns y Gary Frank, fue el origen oficial desde ese momento… ¡hasta dos años más tarde! Un sinsentido más víctima del relanzamiento de Los Nuevos 52, por Grant Morrison. Evidentemente destruyendo el matrimonio Clark/Lois por el camino, este acercamiento más urbano (“Ultimate”, que dirían algunos) que nunca y también con menos padres que nunca acabó derivando en una absoluta cadena de piruetas argumentales a cada cual más fascinante y/o ridícula. Cinco años después, justo antes de Renacimiento (2016), DC se trajó de vuelta a los Clark Kent y Lois Lane de antes de los Nuevos 52 y los ¡¡¡fusionó!!! Con los de la continuidad de Los Nuevos 52, todo ello cortesía de Peter Tomasi. ¡Toma ya! Y ahora, además, con niño incluido. Ese nuevo Jonathan Kent nacido casi fuera de pantalla (Convergencia: Superman #2, 2015) y creado por Dan Jurgens, que a la postre resultaría todo un acierto creativo y justo lo que necesitaba Superman. Y no tantos retcons. A su vez, la llegada de Bendis dos años después (2018) empezaría a incluir ligeros cambios aquí y allí, al borde de la continuidad, para justificar sus propias historias. Sea como fuere, a este ritmo, en menos de un año toca nuevo retcon. Veremos qué nos ofrecen…

EL CONCEPTO

La clave de nuestra propuesta radica en una reversión orgánica de la actualmente aceptada lógica de la dinámica Superman/Clark. En nuestra interpretación, Clark Kent no es lo que ES Superman en realidad. Clark es lo que ERA Superman hasta que alcanzó su adolescencia y se dio cuenta de lo que todos esos años a remojo bajo el sol de Kansas les habían hecho a sus células alienígenas. La historia de Superman es la del hijo de un granjero que SE CONVIRTIÓ UN ALIENÍGENA después de la pubertad. De repente, el joven Clark no solo reconoce a su Má y a su Pá por la vista o el tacto. Sabe exactamente el sonido de sus pulsaciones, puede ver su DNA y reconocer su campo eléctrico. Y oír el crepitar de sus músculos. U oler los químicos de su cuerpo cuando cambian de opinión por algo… Y lo mismo le pasa con todo. Un nivel de percepción que nosotros solo podemos imaginar. Eso te cambia. Estamos hablando de alguien que ya no es humano, excepto por esa parte de sí con ese código ético, esa base humanitaria educada por los Kents que le permite tener esas creencias inamovibles que lo hace Superman. O, en otras palabras, esa base que disfraza a Clark en una batalla interior que nunca cesa.

De la misma forma que lo concibieron Jerry Siegel y Joe Schuster, Clark se acaba convirtiendo en una querida y conmovedora mascarada: buenas maneras, solidario, humano… Ese Clark. Cuando Superman está siendo humano, su interpretación de Clark es perfecta pero no olvidemos que es un ser que no está confinado por la gravedad, o el dolor o la mortalidad. Sus experiencias como Superman son experiencias a un nivel de existencia inimaginable para nosotros. Así que, para poder conseguir esta transición al Superman que queremos de forma más fácil, nuestra idea es esta: se ha establecido que los poderes de Superman son el resultado de una saturación de energía solar en sus células/pilas. Se ha llegado a insinuar que sus poderes incrementarían con el paso del tiempo según absorba cada vez más radiación solar. Y eso es lo que pasará. Como parte de su proceso de maduración, Superman se cruza con una nueva erupción de radiación solar que, de repente, hace que se despierte tres veces más poderoso y tres veces más listo.

Esto cambia todo.

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Es como estar leyendo All-Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely, ¿verdad? La sobreexposición de energía solar, el nivel de percepción sensorial de sus familiares, el lenguaje corporal… Puro All-Star Superman. Por cierto, a raíz de “lo del lenguaje corporal”, siempre es divertido narrar y leer la inspiración de Waid y Morrison para “su” Superman. En plena San Diego Comic Con, a las dos de la mañana, se encontraron a un aficionado disfrazado de Superman. “Vestía el mejor uniforme de Superman que he visto nunca. Parecía una mezcla entre Chris Reeve y Billy Zane. Así que le preguntamos a ver si estaba dispuesto a contestarnos algunas preguntas, y así lo hizo, en ‘modo’ Superman”, recuerda Waid. “Parecía que estaba poseído. Estuvimos hablando durante una hora y media. Pero no me llamó tanto la atención lo que respondía como cómo estaba sentado”, recuerda Morrison. “Estaba encaramado en un poste, con una rodilla hacia arriba y su barbilla descansando en los brazos. Totalmente relajado. Y de repente me di cuenta que así es como Superman estaría. No sacaría pecho de forma heroica. Eso no es lo suyo. Nada puede hacerle daño, así que se puede permitir ser un tipo guay y nada tenso”.

SUPERMAN

Superman se define inmediatamente por el incremento de sus capacidades. Es un Hombre de Acero mucho más poderoso, inteligente y curioso. De repente, hay mucho por aprender. Mucho por hacer. Y muchos sitios a los que viajar. Y todo ello con más responsabilidad que nunca. Al mismo tiempo, uno de los efectos secundarios de este incremento en poderes hace que Superman sea un poco más ausente, en el sentido que solo dedica tiempo a entender los cambios que le han afectado. Kal es más Superman que nunca. Este es el momento de convertir a Superman en la verdadera estrella de su propia serie y minimizar el número de páginas dedicadas a culebrones.

Así pues, nos gustaría compensar el número de peleas con Brainiac o Luthor con historias que nos sirvan para expresar los nuevos valores de Superman, permitiéndole volver a sus raíces como campeón de los débiles y de los oprimidos. Mucho más que con los casos de Batman, Green Lantern o Flash (que son sus coetáneos), el trabajo de Superman es luchar por los que no pueden e inspirar a todo el mundo. Su trabajo es hacer del mundo un lugar mejor y ayudar a entender a la gente que todos y cada uno de ellos tienen su propio potencial.

A colación de esto, es importante recordar los paralelismos Superman/Jesucristo sin ser demasiado obvio e inundar las historias con estos guiños. Superman tiene que pensar diferente a nosotros, pero a la vez debería sorprendernos la claridad y simplicidad de sus razonamientos. Es un Dios enviado a la tierra. Este es el mismo hombre que saca tiempo de sus tareas para detener el plan de Mongul para destruir Alpha Centauri para salvar a un perro de ahogarse y secar las lágrimas a un niño.

Además, también vemos a Superman como el comunicador definitivo. Invulnerable al daño, no necesita estar en postura defensiva ante ataques físicos porque damos por hecho que no sufriría daño, así que estaría completamente relajado y con una gran sonrisa. Esa convinción de que todos los que le estrechan la mano lo hacen queriendo ser amigos, hasta que se demuestre lo contrario. Durante unos años no tendría que haber más historias sobre el “Superman malvado” o el “Superman loco”

Además, nos gustaría cambiar el uniforme y, por fin, deshacernos de los calzoncillos rojos por fuera. Es hora de actualizarlo. Y, además, esto tendrá un impacto en los medios de comunicación: “Finalmente Superman es lo suficientemente listo para vestir sus calzoncillos por debajo”.

Desde 1998, DC Comics tardaría nada más y nada menos que trece años en quitar los calzoncillos exteriores al Hombre de Acero, coincidiendo con el “esperado” (a falta de mejor definición) momento de Los Nuevos 52, en un uniforme perpetrado por Jim Lee. Y, efectivamente, el cambio tuvo su revuelo mediático. Dicho lo cual, en la actualidad el personaje vuelve a vestir los calzoncillos por fuera…

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 LA JSA

Durante los “años perdidos” de Clark Kent desde que dejó el instituto, nos gustaría establecer que conoció y fue entrenado por un miembro (o miembros) de la Sociedad de la Justicia. A ser posible, Al Pratt, el Átomo. Ya que en la continuidad actual Superman no fue el primer superhéroe de todos, nos gustaría restaurar esa prominencia reafirmando que al menos sí que es el más grande de todos. Veremos al Doctor Fate, al final de la trayectoria de este grupo, contando cómo su trabajo no ha hecho más que empezar. Que la primera generación de héroes no era más que el preludio. Que, pronto, el mayor héroe de todo estará a punto de caer de las estrellas y que será tarea de toda la JSA encontrarle y enseñarle cómo es el mundo. Este añadido al pasado de Superman nos permite darle una magnitud y una dimensión religiosa que une con los superhéroes del universo DC. Aunque, de todas formas, dicho lo cual, nos gustaría que la mayoría de las aventuras de Superman permanezcan en la periferia del Universo DC y no queremos hablar mucho del resto de héroes. La JSA debería ser vista como un misterioso grupo olímpico de superhombres del pasado, todos ellos muertos, desaparecidos o reemplazados por el mayor héroe de la historia. Son como el Juan Baptista que espera la llegada de Jesucristo y le da unas cuantas lecciones.

JOR-EL

Siempre nos ha molestado cuando se muestra que Jor-El tenía conocimiento previo de la Tierra (e incluso imágenes). El origen de Superman es más potente cuando su cohete salió al espacio exterior vagando de un lado al otro con tan solo una pequeña y remota posibilidad de encontrar un sitio donde sobrevivir. El drama cósmico de la llegada de Superman se minimiza en el momento en el que resulta que Jor-El dirigió el cohete directamente a la Tierra. Hay algo místico en ese pequeño niño alienígena sin rumbo fijo en un espacio sin piedad. De un millón de posibilidades a una sola. Si Jor-El sabía que su mundo, su linaje, su gente o su hijo iban a sobrevivir con seguridad, todo este milagro se pierde. Simplemente está mandando a su hijo a un mundo donde sabe que será grandioso.

CLARK KENT

La primera prioridad es hacer a Clark Kent diferente de Superman. Durante mucho tiempo han sido el mismo personaje con ningún contraste entre ellos. Clark no tiene que ser un drama-queen endeble pero tampoco tiene que ser alguien súper exitosos con el mundo en el bolsillo. No hay que olvidar que esta faceta fue creada precisamente en su día para apelar a todos nosotros. ¡¡Sobre todo a los lectores de cómics!! Para hacernos creer que, aunque nos hagan bulling de vez en cuando en el mundo real, sabemos cuáles son las decisiones que hay que tomar. Usaríamos el Clark Kent de Christopher Reeve como base. Como Clark puede pasear entre la gente, sin ser reconocido, aprendiendo cosas nuevas cada día. Sin esta faceta, Superman sería mucho más alienígena. A veces dedica su tiempo a escuchar música alienígena o a ver actividad solar con su visión telescópica. Pero también a veces se detiene a prestar atención con reverencia a las acciones ordinarias de los seres humanos. Y además, Clark le permite a Superman hacer pequeñas cosas estúpidas con sus poderes, como vengarse un poquito de Steve Lombard o lo que sea. Además, Clark es esa persona a la que todo el mundo le va a contar sus penas. A pesar de que quiere mantener un perfil bajo, todo el mundo (conocidos y desconocidos) le elige para llorar en su hombro. Gente que no quiere consejo, solo que alguien les escuche. Y escuchar es algo que Clark hace muy bien.

Además, Clark debería ser vegetariano. No tiene nada que ver con que Morrison escribiera Animal Man o que Millar sea vegano. Pero… ¿Clark comiéndose un chuletón? ¡Pero si es el mismo hombre que tiene un código claro de no matar animales! Así que, independientemente de su infancia creciendo en una fábrica, tenemos que hacer que sea vegetariano.

En el Superman: Derecho de Nacimiento de Mark Waid, Superman era vegetariano. Pasó desapercibido, pero ahí está.

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 LOIS LANE

Hablar de Lois nos lleva a la segunda fase de nuestro acercamiento. Todo el mundo está de acuerdo en que el matrimonio y el énfasis en los culebrones y la soap-opera ya no funciona tan bien en el mercado actual como lo hizo en su momento y la principal parte de nuestro imperativo debería ser restaurar el triángulo Clark/Lois/Superman. Este es, a nuestro entender común, uno sino el más importante de los rasgos de identificación lector-personaje. Y deberemos hacerlo de una manera que no pongamos al icono americano en un divorcio, sin matar a nadie y a la vez salvando el romance conocido en el mundo entero.

¿Cómo disolvemos el matrimonio y a la vez somos fieles al hecho de que en un principio sí ocurrió? Es lo más cerca que estaremos al “reboot cósmico” que queremos evitar (de eso hablaremos de nuevo luego) pero esperamos que esta vez el cambio sea orgánico y satisfactorio. Que tenga un toque romántico y mágico y que no sea un proceso de cirugía frio similar a retcons de etapas previas.

Nuestra absoluta convención es que habremos fracasado en nuestro trabajo si los lectores vitorean cuando Lois y Superman se separen. Todo el mundo estará ESPERANDO que este sea nuestro primer movimiento. Tenemos que hacerles amar a la Señora de Superman y LUEGO quitársela. Tiene que ser una ruptura romántica de proporciones universales que, cuando sea efectiva, le rompa el corazón a todo el mundo. SI no lo hace, o si lo hacemos y a nadie le importa, le habremos fallado a la relación Superman/Lois. Tenemos que hacer que sea una despedida tan significativa a la era Byrne/Jurgens como la escena de la muerte de Krypto por Alan Moore lo fue para la etapa Weisinger. Tenemos que hacer un último gran esfuerzo a favor del matrimonio, y luego… quitarlo.

Primera fase: separar a Clark y a Lois mandando a Lois alrededor del mundo como corresponsal extranjero del Planet. Quedan de vez en cuando, tomándose el típico fin de semana romántico en la nueva y remozada Fortaleza de la Soledad (luego hablaremos más de ello). Él prepara el desayuno con ingredientes de todo el mundo, baila un vals con ella a través de las auroras boreales, etc. Un sueño, un idilio. De vez en cuando juguetean cuando coinciden como Lois y Clark como si no se conocieran…

A mitad de nuestro primer año, lanzamos nuestra Gran Historia. Lo impensable por fin ha ocurrido. Luthor y Brainiac trabajando juntos han deducido por fin la identidad secreta de Superman, y se la cuentan al mundo entero. Por primera vez, Superman ha sido desenmascarado y las consecuencias son más desastrosas de lo que podría haber imaginado. En menos de lo que canta un gallo, su vida personal ha sido destrozada por buscadores de suvenires que buscan como carroñeros en su piso o en su trabajo. Sus padres deben ser hospitalizados por un vengativo Parásito. El Daily Planet de repente tiene enemigos por todos los lados, con Jimmy y Perry incapaces de escapar de sus nuevas vidas. Y Lois, también, tiene una diana en la cabeza. Durante sesenta años se ha dejado claro que era importante que Superman tuviera una identidad secreta. Ahora se va a ver por qué. Y esto es solo el principio.

El tándem Luthor/Brainiac es una verdadera amenaza global. Brainiac convierte el sol en una estrella roja para drenar los poderes de Superman. Y Luthor lanza a todos los enemigos que se le ocurren a Superman, que no solo tiene que salvar su vida y la del sol, sino intentar recuperar a Lois. La amenaza de Luthor llega a un punto tal que amenaza a todo el espacio-tiempo, incluyendo la Quinta Dimensión. Por eso Superman y Mxyzptlk forman una alianza. Pero no a tiempo de evitar el golpe maestro de Brainiac. Los recuerdos, como la ciencia, empieza a teorizar ahora y como Brainiac ha sabido siempre, no son eléctricos en naturaleza. Los recuerdos son pequeños depósitos químicos del cerebro. Y todo lo que es químico puede ser fácilmente convertirle en veneno. Brainiac ha modificado en el cerebro de Lois el recuerdo de la identidad secreta de Clark, y eso la está matando.

El veneno no se puede extraer. Puede ser ocultado. Superman tiene más de un aliado con poderes mágicos que podría borrar de la mente de Lois el secreto de su identidad, lo cual podría crear una realidad en la cual Clark y Lois todavía están casados, aunque ella no sepa la identidad secreta de su marido. Pero Superman sabe, en el fondo, que es muy arriesgado. No puede vivir con ella, no puede ser su marido, no puede compartir la vida con él. Ella es demasiado lista. Antes o después descubrirá de nuevo su secreto. Y cuando lo haga, morirá. Así que, sin más opciones, Superman tiene que pedir ayuda a Mxyzptlk. Mxy dice que sí, que puede arreglarlo, pero solo alterando la historia de forma que ni ella ni nadie nunca lo supo. De forma que no haya ningún recuerdo que eliminar. Aunque en un principio es inaceptable par Superman, finalmente tanto él como su mujer toman esta trágica decisión. Aunque Lois preferiría estar un día más con su marido antes que toda la eternidad sin él, él jura que volverán a estar juntos cuando sea su hora. De momento, no tienen más remedio que borrar toda su vida juntos para que ella pueda sobrevivir. Mxyzptlk lanza su hechizo mientras cae la noche y, antes que se queden dormidos, Clark y Lois tienen hasta el amanecer para disfrutar de un último momento perfecto. Nunca más volveremos a ver a nadie tan enamorado como ellos dos. Y mientras se quedan dormidos, un último beso…

… y de repente suena el despertador en Metrópolis, Clark Kent sale corriendo de su apartamento 344 en Avenida Clinton y llega a su mesa en el Daily Planet justo a tiempo de soportar una retahíla de puyas de su rival reportera, Lois Lane. Ella está obsesionada con Superman. “Ay, si pudiera hacer que se enamorara de mí”, piensa Clark…

¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo al leer esto? ¿Lo sabíais ya o estáis “flipándolo en colores”, que diría la juventud de hace dos décadas? ¿Cómo habríais reaccionado si esto hubiera ocurrido de verdad? Y más, teniendo en cuenta, que esto era un objetivo para el año 2000… y la boda Clark/Lois se había celebrado en 1996, tan solo cuatro años antes. ¡Solo habían pasado dos años entre la boda y esta propuesta y ya querían cambiarlo!

Como es sabido, Clark Kent y Lois Lane no se divorciaron en aquella continuidad y hubo que esperar al mega-reboot-con-lifting-facial-rejuvenecedor de Los Nuevos 52 para destruirlo (junto con otras tantas cosas más). Pero Mark Millar se quedó con la idea y se la llevó debajo del brazo para implementar en el matrimonio héroe/civil más famoso de la Casa de las Ideas: el de Peter Parker y MJ. El plan era el mismo. En dos sencillos plazos. Primero: desenmascarar al héroe para justificar la ruptura. Segundo: la ruptura en sí. Y de propina, pues lo “hizo un mago”.

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LOS KENTS

Ma vive. Tiene que jugar un papel importante en la conexión de Superman con su pasado de la Golden Age. Papa Kent debería morir. Su muerte tiene que significar un nuevo paso a la grandeza de su hijo. Es quien le regaló a Clark esos valores que Superman llevará a las estrellas. Superman necesita un poco de tragedia. El personaje funciona mejor cuando está obligado a enfrentarse a cosas que no puede combatir con sus poderes. Francamente, desde el relanzamiento de 1986 y más allá de su muerte, ha tenido una vida bastante dulce y los grandes mitos siempre se han forjado en la adversidad. Además, aunque sea bonito tener a los Kents como personajes secundarios, cuando se usan pobremente, tienen la tendencia a hacer parecer a Clark menos independiente. Siempre será mejor que sea él mismo quien tenga que tomar las decisiones difíciles y no acudir a la brújula moral infinitamente sabia de Jonathan Kent.

Cuesta llevar la cuenta de las veces que ha muerto Jonathan Kent en los cómics, el cine y la televisión. Esta iba a ser una más. Por cierto. Luego Morrison mataría a Jonathan Kent en All-Star Superman en cuanto tuvo la oportunidad, en una bonita historia. Y, en sus Action Comics, tanto el padre como la madre están muertos desde el principio. Superman doblemente huérfano.

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DAILY PLANET

Ya no es un periódico. Se ha convertido en el medio online internacional más prominente de noticias. Leido en todo el mundo. Por primera vez, los ciudadanos de Fiji pueden leer de forma exclusiva cómo Superman les salvó de un volcán en erupción. Clark no será un reportero de televisión, seguirá siendo periodista de noticias, pero de una forma que apele mejor a jóvenes lectores. Perry seguiría siendo el Editor Jefe y Jimmy seguiría haciendo lo que sea que hace Jimmy, con más énfasis que nunca en su papel como el mejor amigo de Superman. Jimmy siempre era ese tipo que vivía las mismas aventuras que Superman, pero sin la preocupación de la responsabilidad de esas misiones. No hay que olvidar eso. Además, Jimmy tiene un respeto único hacia Clark, no solo hacia Superman. Cat Grant le tira los tejos a Clark mientras Lois no está presente. En esta ocasión Cat será la primera persona en empezar a sospechar que Clark oculta algo, porque no entiende cómo Clark puede sentirse tan atraído por Lois cuando ella le trata tan mal. Tiene que haber algo ahí… Y, por último, Steve Lombard, en su regreso a la sección de deportes como un intento nostálgico de traer de vuelta a algunos lectores antiguos. Sus columnas son un éxito y no puede evitar estar todo el rato metiéndose con Clark, quien a su vez no puede evitar gastarle alguna inocentada a Steve usando sus poderes. Y nada más. Nada de culebrones más allá de eso. Complejas tramas argumentales con Lucy Lane o Ron Troupe (por poner un par de ejemplos) solo sirven para correr el riesgo de sacar a Superman de su propia serie.

Puro All-Star Superman, ¿verdad?

LA FORTALEZA

La inteligencia de Superman y la velocidad de sus sentidos hace que tenga mucho más tiempo y recuerdos que generar, así que la Fortaleza se convierte en un lugar de actividad barroca a la vez que Superman se convierte en el coleccionista definitivo. El hombre que está interesado en todos los grandes hobbies. La Fortaleza es una sala de trofeos, un laboratorio, un gimnasio, un observatorio… Está repleta de artefactos increíbles de todo el tiempo y el espacio. ¡El Titanic cuelga del techo! El laboratorio de Superman incluye la Molécula Superman, donde Superman graba su diario usando su visión calorífica con gafas que reducen su ancho de banda. El acceso a la Zona Fantasma, con un mapa de toda la región de espacio sin ocupar usada por los kryptonianos originalmente para almacenar armas, que incluye una región donde está la base de Prometheus o donde está la nave de los Marcianos Blancos. La Sala Imposible abre un portal transtemporal donde Superman puede quedar y hablar con sus descendientes, miembros del Escuadrón Superman de eras futuras. El Joven Universo de Qwewq, salvado de Wonderwolrd por la JLA. Este universo microscópico necesita que le den de comer y que le cuiden, y Superman pasa muchas horas observando lo que sucede en su interior. De hecho, hay veces que se sumerge en su interior con la identidad de Hyperman, siendo el único héroe de ese universo. Nota: Qwewq es NUESTRO universo, aunque nunca lo mencionamos. Además, en la Fortaleza hay un Museo de Krypton flotando en el techo reconstruido de memorias holográficas conseguidas a partir de rastros atómicos de la nave con la que llegó Superman a la Tierra. Además, en la Librería Viviente Superman tiene almacenado el DNA de toda especie con la que se ha encontrado. En otra zona estará el Hábitat Bizarro, donde Superman guarda a criaturas deformadas de su aventura en el Mundo Cúbico de Bizarro. Trata de hacer su vida tan llevadera como le sea posible, en un arranque de misericordia, hasta que consiga encontrar la cura a la plaga de Bizarro. Todo eso y mucho más, como estatuas XXL de Jor-El y Lara, una galería de villanos, nuevas versiones de Kelex y otros robots de la Fortaleza, el generador de Boom Tubos de la JLA, fragmentos de su cohete, electro-trajes… Todo impresionante.

99% All-Star Superman, 1% Superman: Hijo Rojo. Y es que allí ya había un Titanic en la Fortaleza de la Soledad, ¿recordáis?

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LOS VILLANOS

Resumidamente, queremos dar una vuelta a los personajes. Cada uno de ellos tienen que ser una versión retorcida de una faceta de la personalidad de Superman. Llevada al extremo. Brainiac representa la naturaleza alienígena de Superman sin su compasión. Luthor es el único hombre de la Tierra capaz de ser el igual de Superman pero que ha llevado su maldad al extremo. Le veremos jugando al ajedrez con veinte jugadores a la vez mientras lee un libro que no está traducido al inglés y a la vez aprendiendo el Urdu usando un walkman que se ha construido él mismo en cinco minutos. Es tan listo que llamarle genio es en realidad un insulto. El Bromista lucha por la verdad y la justicia de una forma retorcida. Y luego están Solaris. O Bizarro y su Mundo Cubo…

En este punto del artículo hemos hecho una omisión de las muy detalladas descripciones y planteamientos que hicieron para todos los villanos, con especial énfasis en Bizarro. Para más detalles, se recomienda acudir a la versión online.

EL PROCESO DE ESCRITURA

La aproximación que haremos será diferente a todo lo que suele ser habitual en la creación de un cómic. Nosotros cuatro prestaremos nuestros servicios de una manera única. No estamos interesados en ver cómo a cada guionista se le asigna una serie en concreto. Queremos contribuir todos en todos los números. Morrison y Millar tienen muchas ideas nuevas y originales. Peyer y Waid escriben desde el corazón, enfatizando los diálogos y la personalidad. Nada de escrituras en serie. Todas las escenas y guiones van y vienen entre todos nosotros. Y nada de entrar en esa rueda en la que un guionista acaba estando sometido a la visión colectiva. Esta será una propuesta escrita por un grupo de autores que eran amigos antes de ser compañeros, que comparten una visión conjunta y que están dispuestos a trabajar en equipo por el bien de su héroe.

Es una manera distinta de hacer las cosas, pero tampoco es que no tenga precedentes. Es muy similar a como se escriben hoy en día la mayoría de series de televisión y comedias. Diferentes guionistas responsables de ciertos aspectos, sub-argumentos e historias, pero siempre de acuerdo a la visión conjunta. Todavía estamos cerrando algunos detalles de la colaboración, pero también somos conscientes de que muchos editores pueden tener problemas cardíacos al oír el nombre de Morrison, Millar o Peyer en un proyecto que requiere fechas de entrega semanales. Pero dado que Waid siempre cumple con sus fechas con una ferocidad incluso católica, está dispuesto a ser el Rob Petrie de esta especie de Show de Alan Brady. Waid se encargará de filtrar todo y de asegurarse que los guiones estarán a tiempo en la oficina del editor. Valora mucho su reputación profesional, pero está dispuesto a sumergirse en este proceso revolucionario. Y es que, al fin y al cabo, estamos seguros de poder escribir historias que los lectores disfrutarán leyendo.

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“Autores que eran amigos antes de ser compañeros”, decían. Curioso de leer, teniendo en cuanta cómo evolucionó la relación Morrison/Millar con el paso de los años a raíz del “incidente Authority” (Hoy ya hemos contado bastantes batallitas, así que el origen de la enemistad entre Morrison y Millar quedará para otro día…) y cómo desde entonces se odian sin contemplaciones. La pareja Waid/Morrison llevó al extremo el concepto de colaboración en la serie semanal 52, acompañados de Geoff Johns, Greg Rucka y Keith Giffen, fabricando entre todos una de las mejores obras en continuidad de la DC Comics del siglo XXI (Nota del redactor: en realidad, para un servidor, es “la mejor” con bastante diferencia).

En cualquier caso, aunque este proyecto no surgió adelante, los autores por solitario sí pudieron acometer algunos trabajos con el Hombre de Acero. La trayectoria como guionista de Tom Peyer no fue todo lo efusiva que prometía (recordemos, Peyer había sido el editor de Neil Gaiman en Sandman, estando mucho más encima que una Karen Berger que supervisaba a disancia), aunque sí que siguió haciendo trabajos para el editor Eddie Berganza (muchos años antes de que se supiera que Berganza era un acosador sexual y fuera, finalmente, despedido). Podríamos destacar su acercamiento a Bizarro, aunque por ser honestos con la verdad aquel proyecto fue previo a esta propuesta. Además del mencionado Red Son, Millar escribió varias historias del Adventures of Superman televisivo de Bruce Timm, todas ellas altamente recomendables, aunque sería en sus cómics de creación propia donde volcaría su amor por el icono deceita en forma de homenaje más o menos sutil (véase: Superior). Y aunque Morrison ha gestionado bien su fama y la necesidad que DC tiene de su talento/tirón para volver en varias ocasiones, será difícil volver a ver a Mark Waid trabajando para DC Comics con la cúpula directiva actual. Como se ha mencionado, la vigencia de su Derecho de Nacimiento duró dos telediarios y al menos pudo volcar muchas de sus ideas en el Irremedable que publicó Boom! Studios. Así pues, el “qué hubiera pasado” si esta propuesta creativa hubiera seguido adelante será algo que ocurrió realmente en una Tierra alternativa de DC donde los lectores de esa Tierra sí pudieron disfrutarlo. Al menos hasta el siguiente reboot, claro.