Constantine: The Hellblazer, las andaduras del canalla ocultista según James Tynion IV, Ming Doyle y Riley Rossmo

ECC Ediciones publica las nuevas andaduras del detective paranormal por antonomasia de DC Comics.

Las historias de brujería siempre le han sentado bien al cómic. Al ser un medio eminentemente visual, se ha podido crear todo tipo de criaturas demoniacas imaginativas sin contar con limitaciones presupuestarias. La literatura también ha permitido hacer descripciones precisas, pero, inevitablemente, al no estar plasmado exactamente en una imagen, siempre quedaba en las capacidades imaginativas del lector.

Y, con perdón del Doctor Extraño y de la Bruja Escarlata, si alguien ha conseguido conquistar el corazón del lector de este medio ese es John Constantine. Creado por el maestro Alan Moore en La Cosa del Pantano como una carismática y muy británica revisión punk de la figura del hechicero, no tardó en conectar con el lector. El antihéroe brujo inspirado en Sting, no tardó en tener su propia serie dirigido a un público maduro y alejada de toda continuidad oficial por la que pasaron nombres de la talla de Neil Gaiman, Jaime Delano, Garth Ennis o Peter Milligan entre muchos otros.

Sin embargo, una de las consecuencias del desmantelamiento del sello Vertigo, ha sido la re-introducción de Constantine dentro de la continuidad oficial, aligerando el tomo y haciéndolo más accesible para todo tipo de público. A pesar de que eso atente contra su esencia, su recorrido en esta nueva fase ha dado algunos números decentes. Como lo son los escritos por James Tynion IV y Ming Doyle.

Portada del tomo de ECC Ediciones.

La mejor (o única) forma de aproximarse a este tomo es olvidarse todo el recorrido pasado e intentar disfrutar de lo que se propone. Y es que si algo se aprecia en estas páginas es una intencionalidad de diferenciarse lo máximo posible del pasado, sin tener que quemar todos los puentes. No se niega en ningún momento lo que se conoce del personaje, pero se opta por acercarlo a un público masivo estadounidense.

Eso se deja entrever en la decisión que la acción transcurra en Nueva York, en lugar de Londres. No es un cambio baladí, si no que impregna, en buena medida, el tono y el ritmo de las historias. En buena medida, da la sensación de que es alguien que ya se ha asentado de forma definitiva en la gran manzana y que ya no hay vuelta atrás, para bien o para mal. Además, de este modo, conecta con la procedencia de la mayor parte de los escritores de la industria estadounidense.

Ambos guionistas han optado por lanzar una epopeya con conflictos más grandes que implican un desafío al estatus quo del inframundo y, por extensión, del nuestro. Desde el principio de la etapa, totalmente excesivo, ya indican que los números por venir no dejarán de ir a más. Y así es. Las tramas que plantean están construidas de una forma satisfactoria y logra llevar con acierto esa escalada hacia arriba dramática.

La historia parte de un encargo: un ser está acabando con la vida de los espíritus de la ciudad. Por contradictorio que suene. Y a medida que se indaga, descubrirá ciertas conspiraciones demoniacas que llevarán al gran final tan sorpresivo como lógico.  Aunque así expuesta, la trama, tampoco es tan diferente a los números clásicos del personaje, el tratamiento de esta no podría divergir más.

Aunque de una forma menos salvaje, el tomo no se olvida de mostrar la ambigüedad moral de este personaje y carisma canallesco. Está muy bien lograda esa combinación de humor de situación llevado al paranormal, con determinadas cuestiones de mayor profundidad dramática. Especialmente divertidos, en ese sentido, son las apariciones de otros personajes de DC, viejos conocidos del protagonista. Tanto por su irrupción en la trama, como por su relación con Constantine. Ahí se demuestra cierto cariño y respeto con el legado de esta franquicia.

Si bien los primeros números parecen más ligeros y episódicos, a medida que se avanza, se aprecia con mayor claridad la estructura horizontal de estos trece números. No se le puede achacar que esté mal narrado ni que no entiendan la parte más divertida del personaje. De hecho, se atreven a indagar en su pasado en la Inglaterra de la que generó. Tal vez ahí es donde se introducen los cambios de mayor interés y trascendencia para el personaje.

El Contantine de James Tynion IV y Ming Doyle tiene unas cuantas virtudes, pero, en comparación con los mejores años de vida del personaje, todo sabe a poco. Aun así, es un cómic ligero, ágil y contado con destreza.

Clásica escena de Constatine. Pero colorista y en NY.

El dibujante principal de esta etapa es Riley Rossmo, quien ha preferido por hacer algo diferente gráficamente a los artistas que le han precedido. Con algo de influencia del manga, ha realizado unos dibujos muy expresivos y amables para todo tipo de público. Choca bastante con las aproximaciones más tenebristas del personaje, pero es un acercamiento que trata de ofrecer una visión diferente y transgresora. Destaca por determinadas composiciones de páginas en forma de splash page que resultan bastante esmeradas y dinámicas. A pesar de ello, el tomo ha contado con colaboraciones que han seguido la línea visual de Rosmo, como Eryk Donovan y otros que, por el contrario, han intentado aportar su personalidad, como Vanessa del Rey o Travel Foreman. El resto de dibujantes que se han pasado por estas páginas han sido Chris Visions, Ming Doyle y Scott Kowalchuk.

La responsabilidad del color ha recaído, principalmente, en Iván Plasencia, que ha decidido alejarse de tonos oscuros. Por el contrario, su gama cromática tiene que ver más con un cómic mainstream al uso. Choca ver este tratamiento para el tipo de historias que rodean al personaje, pero una vez se entiende por qué se ha hecho de esta manera, se supera esa barrera y se comienza a disfrutar. Este es un trabajo adecuado y llamativo.

El Constantine: The Hellblazer de James Tynion IV y Ming Doyle es una asequible manera de entrar a conocer al personaje. Son historias ligeras que, a pesar de todo, saben ir a la esencia del personaje. Pero queda muy lejos de la increíble ambición artística que suponía la serie del personaje durante los mejores días de Vertigo.

Título: Constantine: The Hellblazer
Guión: James Tynion IV y Ming Doyle
Dibujo:  Brian Level, Chris Visions, Eryk Donovan, Ming Doyle, Riley Rossmo, Scott Kowalchuk, Travel Foreman, Vanesa Del Rey 
Color: Iván Plasencia y Kelly Fitzpatrick
Edición Nacional: ECC Ediciones
Edición original: DC Comics
Formato:   Tomo cartoné de 328 páginas a color
Precio: 21.50  €