Infiel, el cómic de terror antirracista de Pornsak Pichetshote, Aaron Campbell y José Villarrubia

Norma Editorial publica una potente obra de género con trasfondo social.

A la hora de tratar temas de índole político, si se hace de forma explícita se corre el riesgo de que no tenga calado al verse como algo que puede pecar de evidente o de panfletario. Y luego está la otra opción: ser, por encima de todo, una historia de entretenimiento que guarde ideas de fondo bajo la superficie. Este modo es más eficiente de que los valores que se buscan transmitir tengan un mayor calado y se acepten de mayor agrado.

Y, tal y como demostró Déjame Salir para el gran público, el terror es un gran género alegórico. Aunque ha sido habitual entenderlo como una manera de sacar demonios interiores, no son tantos los ejemplos de usarlo como método de vehicular ideas de índole político y social. Por ese motivo, fue un gran soplo de aire fresco y funcionó como pocas películas de terror y/o explícitamente políticas lo habían hecho hasta el momento.

Infiel parece haber tomado buena nota de ello para hacer una aproximación al género que toma buena nota de la película dirigida por Jordan Peele. A pesar de que se parten de unas motivaciones, prácticamente, idénticas, la ejecución no podría haber sido más diferente. Y el hecho de que pueda haber tanta variedad para narrar lo que se narra de una forma tan específica, no deja de ser una buena noticia.

Portada del tomo de Norma Editorial.

La historia se ambienta en un edificio de Nueva York en el que ha acontecido una tragedia en el pasado. Ahí Aisha, una joven pakistaní-americana musulmana, y su desestructurada y problemática familia se asientan y es cuando comienzan a producirse situaciones desagradables. Es una premisa conocida, pero se diferencia del resto de historias de fantasmas en que está contada desde un punto de vista totalmente innovador, contando cosas que no se suelen contar en los cómics americanos y ambientado en un enclave que también se aleja de lo habitual.

Pornsak Pichetshote es principalmente conocido por su labor como editor en el sello Vertigo, en el que pudo desarrollar piezas como Sweet Tooth. También ha estado implicado en el desarrollo de la serie televisiva de Capa y Puñal. Pero nunca había escrito un cómic hasta este momento. Y lo cierto es que su incursión no podría haber sido más impactante.

Este escritor ha dado un golpe de mesa gracias a esta obra en la que destaca por saber manejar una pequeña gran trama. Estos son unos números profundamente atmosféricos y character driven, en el que la trama deja de importarte. Aunque eso no quiere decir que esté descuidada y no sea perfectamente sólida. Es muy minimalista en la que juega con pocos escenarios, pero a los que se le saca mucho partido a la hora de saber crear cierta sensación de claustrofobia asfixiante (irónicamente pasa en Nueva York que pequeña no es).

El trabajo autor tiene una construcción dramática muy medida y se aprecia que no hay pasos en falso ni que nada sobra ni falta. El ritmo es el adecuado como lo es el cuidado y la paciencia con la que se introduce el elemento paranormal y la información que rodea al misterio. Se sabe perfectamente qué es lo que se ha querido contar y se nota en todo momento, a pesar de manejar varias capas dramáticas.

Este cómic ha sorprendido a propios y a extraños tanto por su tratamiento del dolor y del racismo. Es lo suficientemente ingenioso para mostrar la ambigüedad moral de todos los personajes, marcados por el sufrimiento de un modo u otro. Todo ello, como muestra la portada, con una amenaza oscura que ronda y ahonda en los problemas reales a los que los personajes tienen que hacer frente. Una pieza contada con mucho mimo y unas habilidades narrativas que hace que no quede otra que estar atento a lo que pueda crear Pichetshote en el futuro.

El dibujante Aaron Campbell ha tenido mucho peso a la hora de que el resultado final funcione. El miedo es algo muy subjetivo pero muy fácil de percibir si funciona o no: o te da mal cuerpo o, simplemente, es risible. Además, en este medio, al no tener sonido, siempre es tiene un plus de complicación. Teniendo todo ello en mente, se aprecia que ha buscado más generar una atmósfera de peligro constante, más que de susto esporádico. Los estallidos de violencia han sido plasmados con mucho acierto y consiguen, más que epatar, que tengan un impacto emocional. A su vez, ha sido capaz de diseñar una serie de criaturas fantasmagóricas malignas verdaderamente perturbadoras. Al ser alguien eminentemente realista, se siente como que tiene mucha verdad todo aquello que rompe esa seguridad. Un trabajo formidable.

Página asimétrica para generar tensión solo con la forma.

El colorista prodigioso José Villarrubia exhibe una fuerza impresionante. Opta por unos tonos lúgubres que choca con rojos muy vivos (que, evidentemente, simbolizan pasión, violencia o peligro) en las escenas de mayor tensión dramática. Pero para las que no, opta por una iluminación naturalista, aunque apagada. Es un trabajo que recuerda a los mejores precedentes de iluminación y color del terror, pero que, a su vez, juega con su propia identidad cromática.

El tomo de Norma Editorial viene cargado de extras. Aparte de una introducción de Tananarive Due y un epílogo de Jeff Lemire, se incluyen todas las portadas, bocetos y diseños de del dibujante, un pitch con aportaciones de todo el equipo implicado y un detalle del proceso creativo que han llevado a cabo. Esta debería ser la norma de todos los tomos recopilatorios de números, puesto que, la oferta de este contenido adicional es, a todas luces, atrayente.

Infiel es de esas obras que usan el terror para contar otras cosas como caballo de Troya. Asustar no es el fin, si no el medio para exorcizar algunos miedos reales. Y este cómic es una excelente prueba de ello. Una propuesta con profundidad que no sacarifica el entretenimiento.

No seáis racistas, anda. No es tan difícil y es gratificante.

Título: Infiel
Guion: Pornsak Pichetshote
Dibujo:  Aaron Campbell
Color: José Villarrubia
Edición Nacional: Norma Editorial
Edición original: Image Comics
Formato:   Tomo cartoné de 188 páginas a color
Precio: 20.50  €