Coordenadas gráficas: Cuarenta historietas de España, Argentina, Chile y Costa Rica

En forma de exposición virtual y publicación gratuita, esta iniciativa reúne los trabajos de 41 autoras procedentes de estos cuatro paises hispanohablantes.

Cuán importantes son los mapas a la hora de dar seguridad a nuestros pasos en terrenos desconocidos. Consignar los espacios abriendo caminos seguros y bien descritos, ampliando los límites de lo conocido por un lado y, por otro, facilitando el tránsito a caminantes no experimentados, es una tarea que conlleva una gran responsabilidad y requiere de una previa e ingente inversión de tiempo y de estudio sobre la materia.

El simbolismo inherente de esos términos que remiten directamente a la cartografía ha sido adoptado para denominar un proyecto sumamente interesante y necesario que no solo da a conocer, sino que sirve de herramienta de vindicación de igualdad, de espacio para la memoria colectiva y que actúa de catalizador de sororidad: Coordenadas gráficas.

El pasado 16 de diciembre de 2020 vio la luz Coordenadas gráficas: Cuarenta historietas de España, Argentina, Chile y Costa Rica, un proyecto que ha tomado la doble forma de exposición virtual y de publicación gratuita, y que reúne los trabajos de 41 autoras procedentes de esos cuatro países hispanohablantes. Está auspiciado por el Centro Cultural de España Córdoba (Argentina), uno de los espacios vinculados a Cooperación Española presentes en 16 países, donde se trabaja desde la cooperación, el desarrollo y la promoción cultural a partir de acciones buscando favorecer el pluralismo, el entendimiento y el enriquecimiento mutuo. Un proyecto que ha nacido, pues, al calor de esas premisas de diversidad cultural y de los principios de protección de los derechos humanos que rigen dicha entidad y de la alineación con los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La coordinación de este potentísimo artefacto ha corrido a cargo de Carolina Chavez (directora del centro), mientras que cinco mujeres conocedoras del panorama herhistorietístico de sus respectivos países, Elisa McCausland por España, Mariela Acevedo por Argentina, Paloma Domínguez Jería e Isabel Molina por Chile e Iris Lam por Costa Rica, se han encargado de comisariar la muestra, escogiendo a las autoras y los trabajos participantes (10 por país). Y es que Coordenadas gráficas es un formidable despliegue de historietas e historietistas. Un interesantísimo surtido de voces que ofrece una mirada a la creación y un espacio para las autoras, erigiéndose en una suerte de diálogo transnacional establecido desde el lenguaje común del cómic que toma como sujeto y punto de partida el papel de la mujer como creadora (ya sea cis o en su diversidad LGTBI+). En definitiva, un colorido conversatorio polifónico de generaciones, culturas, identidades, feminismos, diversidad e interseccionalidad en aras de la visibilidad y la trazabilidad de la labor realizada por las mujeres en la industria de los diferentes mercados de la historieta.

Coordenadas gráficas, visibilizando creadoras

Fragmentos de obras más extensas ya publicadas, viñetas, tiras, historietas breves realizadas ex profeso o recuperadas para la ocasión, composiciones en blanco y negro, a todo color, en bitono o en las que se cuelan puntuales pinceladas monocromáticas, relatos tan personales como colectivos, narrados desde la autobiografía, la autoficción, las ficciones realistas, el simbolismo o la ciencia ficción… Variados trabajos todos ellos impregnados de activismo feminista y artivismo, dos aspectos inherentes y transversales en la concepción y gestación de Coordenadas gráficas.

Vehicular mediante el cómic lo que acontece en los espacios íntimos y personales y en los espacios públicos es una forma tan válida como cualquier otra de evidenciar situaciones en relación al género o la identidad que todavía no funcionan como deberían. Aquí se hace desde la colectividad de esas redes buscadas, de sinergias encontradas y de vínculos de hermandad presentes en esta Cuarta Ola del feminismo que estamos viviendo. El noveno arte deviene en discurso crítico y en resistencia activa llamando la atención sobre declaraciones artificiosas y comportamientos trasnochados, así como en poderoso instrumento en manos del feminismo. Una vez más, sí. Como ha ido sucediendo desde los 70, cuando en EE.UU. los caminos del feminismo y cómic se cruzaron ofreciendo a autoras como Trina Robbins, Aline Kominsky, Joyce Farmer, Roberta Gregory o Diane Noomin un espacio en el que explorar sus inquietudes e intereses, por el que después han transitado muchas otras autoras.

En la lectura de las diferentes propuestas se observan espacios comunes en forma de una serie de temas y maneras de sentir latentes en una cotidianidad que no entiende de fronteras como pueden ser la sexualidad, los afectos, la educación en la igualdad de género, la ruptura de prejuicios en torno a la identidad, las percepciones como colectivo y como individuo o el poder del testimonio como expresión pública. De esta forma, se puede dirigir la mirada hacia la historieta de la chilena Desobediencia Visual y la de la costarricense Raquel Mora por la coincidencia a la hora de escoger como tema el vello en el cuerpo de la mujer, planteando una interesante reflexión sobre la mujer como constructo social.

Coincidencias que también se aprecian en la expresión gráfica y la propia narración. Así, varias de las autoras participantes han tomado el camino de la poesía gráfica, optando por poner el acento en el expresividad simbólica de los elementos del lenguaje del cómic más allá de su función narrativa, tal es el caso de las españolas Laura Pérez Vernetti (considerada, por otra parte, una de las pioneras en este genero) y Mayte Albarado, la chilena Margarita Valdés o las costarricenses Emma Segura y Mónica Morales.

Página de Susana, de Laura Pérez Vernetti

España

Las voces que nos llegan desde España pertenecen a diferentes generaciones. Elisa McCausland ha optado en su selección por una multiplicidad de estilos (elástico y cercano al manga el de María Llovet, elegantísimo el de Laura Pérez) y géneros (el humor gráfico de Raquel Gu o la ciencia ficción que ofrece Carla Berrocal en su historieta), interesantes producciones (tres detalles de la extenso y variado trabajo de una de las grandes, Laura Pérez Vernetti), variados activismos (no falta Montse Clavé, una de las pioneras junto a Marika Vila o Nuria Pomepia en abordar el medio desde la perspectiva feminista, con algunas tiras de su Betty de BUP, una divertida y nada superficial suerte de sitcom, o Susanna Martín, en cuyos fragmentos se aprecia el compromiso que siempre vierte en sus trabajos) y relatos articulados desde la cotidianidad (argumentos de reflexión en torno a los espacios públicos, como el que ofrece Núria Tamarit). Un excepcional mosaico narrativo que evidencia el rico paisaje y el excepcional nivel de quienes estuvieron y quienes aún están.

Página de Betty de BUP, de Monstse Clavé

Argentina

Argentina ha tenido una industria potente con grandes creadores, aunque irregular a lo largo de su historia si hablamos de cómic. Pero, ¿qué hay de las creadoras? Mariela Acevedo recoge en su selección algunos de los nombres del presente de la genealogía de la historieta junto a los de dos veteranas, Patricia Breccia (hija de uno de los maestros en su trabajo con el blanco y negro) y María Alcobre. El punto de conexión de las historietas lo conforma el relato común de identidad desde una misma perspectiva de género. Allí se encuadra la excepcional historieta de ciencia ficción de Patricia Breccia, que entabla diálogo con las de la historietista no binaria Femimutancia, la de Nacha Vollenweider, la de La Lejana o el fragmento de Naftalina (Salamandra) de Sole Otero a propósito de cómo sienten los hombres a las mujeres y su trato para con ellas; la de Muriel Frega y Ariela Kreimer con sus composiciones y llamativo uso del color al servicio de la educación sexual; o la de Gato Fernández, una suerte de fábula en torno a la presión psicológica de las cargas asumidas.

Primera página de la historieta A sangre fría, de Patricia Breccia

Chile

El concepto del artivismo es frecuentemente interpelado en el apartado correspondiente a Chile donde la reivindicación social y feminista da la mano a las viñetas. Estamos ante un mercado que vio interrumpida su producción por motivos políticos, y que la retomó en dos corrientes principalmente: la alternativa y la de la memoria histórica y autobiográfica. Precisamente estos relatos de identidad, autobiográficos o basados en hechos reales abordados desde el underground, el cartoon o el trazo simple que Paloma Domínguez Jería e Isabel Molina han seleccionado evidencian que el cómic se presenta como un excepcional vehículo de expresión y posicionamiento. Un medio en el que en la última década, y como sucede en otros países, han eclosionado un buen número de creadoras. Maliki, la gran figura del cómic chileno, influenciada por las autoras del underground y practicante de una adictiva autoficción, está presente en Coordenadas gráficas con un relato sobre la depresión. También se encuentran en sus páginas Melina Rapimán, artífice de Tribuna Femenina, el primer fanzine feminista chileno, con una historia en torno a la menstruación, y Lesbilais, autora del primer cómic con temática lésbica en este país, cuya historieta y como no podía ser de otra forma, gira en torno a estos derroteros. Sol Díaz y su reflexión sobre la maternidad; el fragmento de Por tí, por mí, por todas (RIL editorial) de Estefani con E sobre roles de género y educación en la igualdad, tan en conexión con el de Devil Katy; Supnem con una historieta que tiene al SIDA como protagonista; o el claro manifiesto del arte al servicio de la lucha y la resistencia que emana de las viñetas de Panchulei completan una muy interesante visión al panorama chileno de creadoras.

Página perteneciente a Diario Oscuro, de Maliki

Costa Rica

Especialmente interesante es asomarse a las propuestas llegadas desde Costa Rica, pues es un país que no cuenta ni con una industria potente ni con una extensa tradición (de hecho, se marcan en los años 70 el inicio del medio). Es, además, donde nos topamos con la autora más joven de toda la muestra (Ariel Bertarioni, aún estudiante de Bellas Artes) y las primeras experiencias narrativas en el lenguaje del cómic de autoras formadas y experimentadas en otras artes. Llaman la atención los trabajos de Chabela con una propuesta salida del underground en forma de pequeñas tiras en una narrativa alineada con las sensaciones y pensamientos surgidos de la cotidianidad y desde la autorrepresentación como un gato antropomorfo; las piezas de Ruth Angulo basadas en lo sorpresivo, el gag físico y la interacción seres humanos-animales; o las composiciones de Angélica Solís articuladas desde la viñeta y el compromiso social.

Página de Domingo, de Chabela Lazo Rosales

Si bien no es la primera experiencia en torno al cómic repensada desde la colectividad, la perspectiva de género y la visibilidad de la mujer en el medio, no cabe ninguna duda de que Coordenadas gráficas sienta precedente por la ambición compartida de esa concepción de hermanamiento que pretende sumar, tender lazos y abrir fronteras desde el cómic y la figura de la mujer, y que presumiblemente en un futuro no muy lejano verá ampliado su radio de acción a más creadoras y países. Entre esas diferentes fórmulas que han sido perpetradas desde la herstory de la historieta, además de antologías (Enjambre, Norma, 2014), revistas (Brígida, que surge en 2018 con el fin de dar buena cuenta del trabajo de historietistas que radican en Latinoamérica), volúmenes colectivos nacidos desde una clara intencionalidad (Viñetas de tortas y bollos. Cómics lésbicos desde las dos orillas, 2019, en el que 5 autoras españolas y otras 5 latinoamericanas abordan qué supone ser lesbiana en sus respectivos países), proyectos de píldoras divulgativas (como el Mujeres entre viñetas, orquestado por Montserrat Terrones y Panchulei con la voluntad de recuperar la memoria y difundir la obra de autoras de cómic de ayer y de hoy y de distintos lugares del mundo, o los vídeos y contenidos sobre cómic de autora de la guionista Alba Soprano), se encuentran los sobresalientes manifiestos nacionales Presentes. Autoras del tebeo de ayer y hoy  (a cargo del Colectivo de Autoras de Cómic, España, 2016) o Nosotras contamos, un recorrido por la obra de autoras de historieta y humor gráfico de ayer y hoy  (realizado por la agrupación Feminismo Gráfico, Argentina, 2019), ambos en forma de muestra itinerante y catálogo del presente y pasado de una profesión en femenino en unas coordenadas concretas que, sin duda, han sido el germen para este proyecto transfronterizo evidenciador no solo de latente talento, sino también de existencia, aunque suene a perogrullada.

Cabe comentar el plus que suponen a este interesante proyecto los textos redactados por las comisarias a modo de introducción previa a los trabajos de esas 41 autoras, pues sendos escritos ofrecen un panorama de primera mano de la historia de la historieta de cada uno de los países, haciendo especial hincapié en las presencias y ausencias de las mujeres en el medio. La invisibilidad y las voces silenciadas son una constante en el espacio y el tiempo de las diferentes naciones y en cualquier disciplina, por dispares que sean las trayectorias históricas de los distintos territorios. Así, nos encontramos ante unos valiosos apartados teóricos que contextualizan el estado de esa cuestión a nivel nacional y transnacional.

La exposición puede visitarse desde la comodidad de nuestros hogares (enlace aquí) hasta el próximo 31 de marzo. Con vistas a la permanencia en el tiempo y a que sirva de base, fundamento y estímulo para continuar esa labor arqueológica de investigación de la herstory de la historieta, completando una genealogía a la que todavía le faltan muchos nombres, el resultado de esas indagaciones ha adoptado además otra forma de producto de difusión. Coordenadas gráficas es también una publicación en la que se recogen los contenidos de la muestra junto a información de cada una de las creadoras y los enlaces a sus respectivas redes, así como esos artículos sobre el panorama herstorietístico sobre los que ya se ha hablado. Puede descargarse de forma gratuita desde el mismo espacio en el que se encuentra la exposición.

De una forma u otra, supone un magnífico escaparate confeccionado desde una voluntad de visibilización, reivindicación y cooperación.

Coordenadas gráficas reúne trabajos de Laura Pérez Vernetti, Mayte Alvarado, Laura Pérez, Carla Berrocal, Susanna Martín, María Colino, Montse Clavé, Maria Llovet, Núria Tamarit y Raquel Gu (España); Patricia Breccia, La Lejana, Dani Ruggeri, Mariana Salina, Nacha Vollenweider, Gato Fernández, Femimutancia, Sole Otero, María Alcobre, Muriel Frega y Ariela Kreimer (Argentina); Estefani con E, Sol Díaz, Maliki, Melina Rapimán, Supnem, Desobediencia Visual, Devil Katy, Margarita Valdés, Panchulei y Lesbilais (Chile); Emma Segura, Ariel Bertarioni, Raquel Mora, Chabela, Daniela Acuña, Karen Pérez, Ruth Angulo, Angélica Solís, Mónica Morales y Man Yu (Costa Rica).