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🥇Las 20 MEJORES comedias románticas de la historia (ACTUALIZADO 2020)

Os seleccionamos las 20 mejores comedias románticas de la historia del cine para disfrutar solos o en compañía.
🥇Las 20 MEJORES comedias románticas de la historia (ACTUALIZADO 2020)
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Artículo inicialmente escrito por Clara Castaño Ruiz, actualizado en 2020 por Alberto González.

Las comedias románticas siempre han estado presentes a lo largo de la historia del cine. Han existido desde hace tiempo, trasformándose y buscando fórmulas nuevas con las que embelesar y entretener a las nuevas generaciones. Si bien vivieron una época de esplendor a finales de los años ochenta y durante la década de los noventa, su origen se remonta a los mismísimos orígenes del séptimo arte, incluyendo en su género a alguna de las mejores cintas de la historia. Más allá del típico chico conoce a chica con final feliz, en los últimos tiempos hemos asistido a cambios en la estructura narrativa, permitiéndonos conocer otras facetas del amor y las relaciones. Dicen que el cine siempre es el reflejo de la sociedad, y en este género, no podía ser menos.

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Desde Vandal Random hemos confeccionado nuestra lista con títulos que van desde grandes clásicos en blanco y negro hasta películas más recientes que nos han sorprendido en los últimos años, todas ellas incluidas sin orden ni ranking alguno, simplemente como una guía de referencia.

Amelie (2001)

En 2001, el veterano director francés Jean-Pierre Jeunet lo puso todo patas arriba. Desarrollando lo que podría considerarse como una fábula moderna -el título francés alude directamente a este concepto-, nos contó la historia de Amelie (Audrey Tautou), una chica diferente y distinta a todas las demás. Su vida es un cúmulo de extras y especiales vivencias. Tras ver fallecer a su madre en la plaza de Nôtre-Dame y a su padre vivir una especie de idilio con un gnomo de jardín, Amelie descubre que lo mejor que puede hacer es buscar la forma de crear una fantasía para que todos aquellos que pululan a su alrededor vivan de la mejor forma posible. Bonita, agradable y con una estética audiovisual que acabó marcando el cine francés durante años, se trata de una cinta llena de buenas intenciones, escenarios oníricos ambientados en París y magia.

Atrapado en el tiempo (1993)

Bill Murray experimentaba una mala racha cuando su amigo Harold Ramis y el guionista Danny Rubin lo convencieron para rodar una cinta especial, atípica, distinta a todo lo que se había hecho en el género. Así nacía Atrapado en el tiempo, una historia especial que nos cuenta las aventuras de Phil (Bill Murray), un antipático y gruñón periodista del tiempo que debe cubrir el Día de la Marmota en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Atrapado allí por una enorme tormenta, se sorprenderá al ver que está viviendo una y otra vez el mismo día. Ingeniosa en su planteamiento, llena de secuencias memorables y con la solidez de un clásico, el film va desmenuzando al personaje de Phil hasta convertirlo en alguien nuevo, ofreciéndonos de paso algunas de las frases más memorables de la carrera de Murray, que parece haber nacido para el papel -aunque se consideró a Tom Hanks en un principio-.

Vacaciones en Roma (1953)

William Wyler cuajó, en 1953, una de las mejores películas de la historia. Basándose en una idea original de Daltom Trumbo -al que le debemos mucho como guionista-, y contando con Gregory Peck y Audrey Hepburn como pareja protagonista, nos contará la historia del la princesa Ana, que durante una visita a Roma, decidirá eludir sus obligaciones como monarca y visitar la ciudad de incógnito. Allí conocerá a Joe, que fingiendo desconocer la identidad de la princesa, decidirán recorrer Roma juntos. Con 3 Oscars en su haber -Hepburn se llevó la estatuilla a la mejor actriz-, hablamos de un clásico arrebatador, con un guion puro, irrepetible y lleno de elementos que derretirán al más pintado.

La princesa prometida (1987)

¿Puede un simple cuento de hadas llevarse con exquisitez y buen tacto al cine? Sí. La novela de William Goldman, todo un clásico de la literatura, se adaptó en 1987 gracias al buen hacer del director Rob Reiner y del propio Goldman en el libreto, contando con un reparto de primer nivel y una excelente banda sonora compuesta por Mark Knopfler. Contándonos la historia de Westley (Cary Elwes), viviremos la aventura de este pirata que deberá recorrer un mundo de reinos de fantasía buscando a su bella Buttercup (Robin Wright) a la que había jurado amor eterno. Deberá vencer por el camino a Vizzini (Wallace Shawn) y sus astutos juegos, así como impedir que el príncipe Humperdinck (Chris Sarandon) se espose con su prometida. Con un sentimiento que nace del mismo cine de aventuras más clásico, y con varias frases atesoradas con mimo y cariño por varias generaciones -Hola; mi nombre es Íñigo Montoya. Tu mataste a mi padre. Prepárate a morir-, hablamos de un film que si bien no gozó de éxito en su día, poco a poco ha ido calando en jóvenes y adultos. Imprescindible.

Sucedió una noche (1934)

Frank Capra es una constante en el transcurso de la historia del cine. El director firmó en 1934 lo que sería, a posteriori, inspiración para Trumbo y Wyler. Hablamos de un film en el que Ellie Andrews (Claudette Colbert), una chica de buena familia y caprichosa, decide escaparse del yate de su padre y coger un viaje a Nueva York. Allí conocerá a Peter Warner (Clark Gable), un atractivo y atrevido reportero con el que vivirá un aventura. Galardonada con 5 Oscars -incluyendo mejor película-, hablamos de uno los títulos fundamentales, casi fundacionales, de la comedia en el cine. Elegante, plantó las semillas de lo que a posteriori sería el llamado idealismo romántico cinematográfico. Clásico de la vieja escuela, catapulta de la Columbia Pictures en el gran circo de las majors de Hollywood, se trata de una película a disfrutar y atesorar.

Cuatro bodas y un funeral (1994)

Rechacen imitaciones en forma de serie. En 1994, una conjunción de astros llevó a Richard Curtis y Mike Newell a rubricar lo que se consideraría una de las mejores películas románticas de la historia. El film nos cuenta la historia de Charles (Hugh Grant) y su grupo de amigos, que tras una época de soltería y desmadre, han decidido casarse. En una de las bodas, el personaje de Grant acabará conociendo a Carrie (Andie Mcdowell), quedándose perdidamente enamorado de la misma. Se trata de la comedia romántica de mayor éxito de los noventa, y todo un hito para el cine británico, que se anotó un tanto al demostrar que era capaz de hablarle al mismísimo Hollywood de tú a tú. Con golpes de humor y un sentido de lo clásico permanente a lo largo de su metraje, se trata para muchos de la primera cinta romántica moderna.

Crazy, stupid love (2011)

Llegó y sorprendió. Con un Steve Carell en el papel de un cuarentón puritano al borde del divorcio, viviremos una historia atípica, extraña y anticlimática para el género, ofreciéndonos un relato inteligente de las relaciones actuales y presentándonos un cuento algo moralista del amor en tiempos modernos. El film presenta también a un Ryan Gosling en estado de gracia, una siempre eficiente Emma Stone y una solemne Julianne Moore -el reparto está trufado de caras conocidas con Marisa Tomei y Kevin Bacon entre ellas-, la cinta va desplegando sus encantos hasta llegar a un divertido e impresionante clímax que dejará a más de uno con la boca abierta.

Cantando bajo la lluvia (1952)

Palabras mayores. La obra maestra de Stanley Donen y Gene Kelly, un clásico que trasciende géneros y arquetipos en su narrativa, no puede faltar en esta lista. El film, virtualmente perfecto, nos lleva a vivir la historia de la aspirante a actriz Kathy Selden (Debbie Reynolds) y del ídolo del cine mudo Don Lockwood (Gene Kelly), un actor que creía que lo tenía todo en la palma de su mano hasta que la conoce. Cuando ambos se conocen, y llega el cine sonoro a la industria, ambos deciden filmar musicales y cambiar para siempre el séptimo arte. Llena de números musicales de postín, hablamos de una comedia sofisticada, inteligente y contagiosa en su propuesta, capaz de derretir al más frío y hacer disfrutar con sus números y frases al más tosco de los espectadores.

Con faldas y a lo loco (1959)

Cuando uno no sabe qué ver, es bastante probable que la solución que aparezca sobre la mente de cualquier cinéfilo sea algo de Billy Wilder. Contando con con Marilyn Monroe, Jack Lemmon y Tony Curtis como trío protagonista, Con faldas y a lo loco nos lleva a la dura época de la Ley Seca en Estados Unidos, narrándonos la historia de dos músicos fracasados como Joe y Jerry que sin quererlo ni beberlo, acaban siendo testigos de un ajuste de cuentas entre dos bandas rivales mafiosas. Decidiendo pasar desapercibidos, se visten de mujeres y acaban tocando en una banda femenina. Esta entretenida, divertida y especial comedia, una de las mejores de la historia, acabaría por cimentar futuras colaboraciones entre Wilder y Lemmon, un tándem irrepetible, y catapultaría al éxito a Marilyn Monroe. Llena de humor y diálogo magistrales, hablamos de lo que muchos consideran como el epítome del género y una de las mejores obras de Wilder.

Notting Hill (1999)

A veces un buen reparto te puede ayudar a camuflar muchas carencias de guion o historia. Notting Hill no es una mala película, ni mucho menos, sobre todo cuando hablamos de una cinta que devolvió el esplendor al cine británica tras el pelotazo de Cuatro bodas y un funeral. Con una historia de Richard Curtis -amo y señor del género-, nos cuenta la historia de William (Hugh Grant), un afable propietario de una librería en el popular barrio londinense de Notting Hill. Un día, por azarosas casualidades, conocerá a Anna Scott (Julia Roberts) una popular actriz estadounidense, cambiando su apacible y tranquila vida para siempre. Pese a que es menor original que otras comedias románticas de Curtis, su elenco, y su acertado uso de los secundarios, confeccionan un traje a medida para todos aquellos aficionados al género.

Cuando Harry encontró a Sally (1989)

Rob Reiner, director ducho en este género, reunió a dos astros de los años ochenta, Meg Ryan y Billy Cristal en una historia sobre dos adolescentes universitarios que se conocen por casualidad. Considerada por muchos como cenit de la comedia romántica americana en la década de los ochenta, nos cuenta las dos caras de las amistades entre chico y chica. Con una química inigualable y realista en pantalla, y con el famoso y repetido gag del orgasmo, se trata de una película con uno de los mejores guiones del género.

El lado bueno de las cosas (2012)

A David O. Russell muchos se la tienen jurada. Es un director particular, lo reconocemos, pero lo cierto es que en su filmografía tiene algunas de las mejores películas de los últimos años. Basándose en el libro de Matthew Quick, en 2012 dirigió la divisiva y especial El lado bueno de las cosas, una cinta que nos cuenta la historia de Pat (Bradley Cooper), una persona que ha pasado los últimos ocho meses de su vida en un hospital psiquiátrico por agredir al amante de su mujer de forma especialmente violenta. Durante su tratamiento regresará a casa de sus padres (siendo Robert De Niro uno de ellos), intentando recuperar a su exmujer. Sin embargo, la llegada de Tiffany (Jennifer Lawrence) lo hará cambiar por completo, recuperando la ilusión y viviendo un especial idilio que lo mantendrá vivo y descubriendo el lado bueno de las cosas. Con destellos de absoluta genialidad, y momentos de brillantez cinematográfica, se trata de un film especial que nada con atino en la tragicomedia constantemente.

Jerry Maguire (1996)

Tom Cruise, en los años noventa, era sinónimo de taquillazo. El actor, que había finalizado la década de los ochenta por todo lo alto, se convirtió en una atracción irremediable en las taquillas de los cines, y Cameron Crowe, maestro hacedor de las comedias románticas, decidió incluirlo en uno de los guiones más finos del director. Contándonos la historia de Jerry Maguire, un agente representante de los mejores deportistas del mundo, pronto descubre que las personas y los seres que lo rodean son más importantes que su éxito y el dinero. Por azares del destino, ese día acabará siendo despedido, y tendrá que comenzar desde cero, uniéndose a una madre soltera como secretaria (Renée Zellweger) y siendo ayudado por un futbolista de la NFL con una carrera mediocre (Cuba Gooding Jr.). Divertida, con frases icónicas y algunas de las mejores líneas del género, merece la pena darle una oportunidad.

La fiera de mi niña (1938)

Howard Hawks y el cine van ligados de la mano. El film nos cuenta la historia de David Huxley (Cary Grant), un aislado y tímido paleontólogo que está trabajando en la laboriosa reconstrucción de un brontosaurio, del que únicamente necesita la clavícula para completarlo. A punto de casarse con su secretaria, pronto conocerá en un partido de golf a Susan (Katharine Hepburn), una joven caprichosa y millonaria que lo manipulará para cambiarle la vida de cabo a rabo. Hawks firmó en 1938 una auténtica obra maestra, una de las mejores cintas de Grant y Hepburn (¡vaya pareja!) y una auténtico clásico del séptimo arte. Ágil, cómica y refinada, una auténtica joya.

Pretty Woman (1990)

La película más veces repuesta y emitida en la televisión es un auténtico clásico de este género. Sí, conocemos que se trata de una adaptación de historia de la Cenicienta, y puede que ni incluso Garry Marshall, su director, fuera consciente de la fama que le iba a traer esta película en la que Julia Roberts encarna a una prostituta callejera que se acaba enamorando del distante, frío y rico hombre de negocios interpretado por Richard Gere. Divertida y entretenida, se trata de una cinta capital y generacional, que se ha convertido en un ícono para millones de adolescentes en todo el mundo y que, gracias a un inteligente guion, marcó para siempre el género de las comedias románticas.

Embriagado de amor (2002)

Cuando hablamos de Paul Thomas Anderson debemos lavarnos la boca. El director, uno de los más grandes de los últimos tiempos, firmó y dirigió una cinta particular en la que Adam Sandler y Emily Watson acaban enamorándose en una cinta que rompe todos los tópicos de las comedias y dramas románticos gracias a su subversión de expectativas y a su particular prisma velado por el humor negro.

Tú y yo (1957)

Sí, puede que os suene la historia, pero hablamos de un clásico imperecedero con Cary Grant y Debora Kerr que se ha ido remakeando a lo largo de las más diversas épocas del séptimo arte. Hablamos de un melodrama romántico en el que un elegante playboy y una bella cantante de club nocturno acaban conociéndose por azares del destino en un trasatlántico. Cuidada y con un guion que añade ciertos elementos muy interesantes al libreto original de Mildred Cram, puede que ser excesiva en lo trágico a veces, pero merece la pena disfrutarla para comprender los engranajes sobre los que se sustenta todo el género.

Love Actually (2003)

¿Richard Curtis de nuevo? Bueno, es una de las referencias del género. Autor de Cuatro bodas y un funeral, Bridget Jones, Notting Hill o Una cuestión de tiempo -que también está en este especial-, volvió a dar en la tecla con un pudding navideño que usaba las festividades para contarnos una historia coral sobre un buen número de personajes, de distintas naturalezas y condiciones, que acaban enamorándose o cayendo en el amor mientras los villancicos más macarras, a cargo de Bill Nighy, suenan por todas partes. Equilibrada, consigue conmover al más pintado, y gracias a su espectacular reparto formado por Hugh Grant, Liam Neeson, Colin Firth, Alan Rickman, Martin Freeman, January Jones, Emma Thompson, Keira Knightley o Rowan Atkinson, brilla como ninguna otra.

Una cuestión de tiempo (2013)

Hablamos de una de las películas más recientes del género, pero también una de las más originales. Una cuestión de tiempo es una cinta que nos cuenta la historia de Tim Lake (Domhall Gleeson) un joven de 21 años que es capaz de viajar en el tiempo gracias al don que todos los hombres de la familia han atesorado desde hace tiempo. Únicamente debe hacerlo bien, viajando una y otra vez a aquel momento que lo ayude a hacer lo correcto. De esta forma, Tim, armado de valor, decide intentar conquistar a Mary (Rachel McAdams), una joven que lo enamora desde el primer momento. Apoyándose en una pareja con química Gleeson y McAdams están brillantes, provoca y conmueve al espectador más gélido, añadiendo elementos propios de las relaciones actuales y narrándonos, con precisión milimétrica, una auténtica historia de amor.

Annie Hall (1977)

Grande entre las grandes, Annie Hall es para muchos, la cúspide del género y puede que la mejor película romántica jamás rodada. Filmada por ese genio llamado Woody Allen, nos cuenta el devenir de Alvy Singer, un cuarentón neurótico que trabaja como humorista en los más variados clubs nocturnos. Tras romper con su amada Annie, acaba rememorando sus distintas relaciones y líos hasta dar con la tecla: sus manías han arruinado muchas de su relaciones. Amarga, y con elementos del cine de Bergman, supone una especie de alegato público del propio Allen a su neurosis y sus obsesiones, una auténtica carta al amor y aquellos puntos negros que pueden echarlo a perder. Ingeniosa, inteligente y perfecta -no uséis este adjetivo a menudo-, se trata de un clásico irrepetible que todo amante del séptimo arte debe ver.

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