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El mundo de Layton

Te contamos los curiosos orígenes de la saga del Profesor más ingenioso del mundo del videojuego.
El mundo de Layton
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Puzles de toda la vida y otros sorprendentes

Un buen ejemplo de puzle de lo más clásico, pero bastante complicado, es el clásico triángulo con otros triángulos inscritos en su interior. Nos preguntan entonces cuántos triángulos en total hay en el diagrama que se presenta en pantalla. No hay que interactuar o jugar, en el sentido clásico, sino simplemente resolver el enigma pensando y contando con claridad.

El mundo de Layton

Otro gran puzle clásico es el ponernos ante un tablero de ajedrez. En el primer juego de la serie, El profesor Layton y la villa misteriosa, uno de los puzles extra nos daba ocho reinas en el tablero de ajedrez. El objetivo era "sencillo": ninguna de ellas debe interponerse en el camino de las demás.

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En ese mismo juego hubo incluso guiños para los más tahúres de la casa. En el puzle titulado "Rojo y negro" nos ponían una baraja dividida en dos mazos ante nuestras narices y nos preguntaban cuántas veces podían coincidir las cartas rojas de uno con las negras del otro. ¿Difícil? Quizá sí o quizá no. Solo piensa que una baraja francesa cuenta con 52 cartas y que tréboles y picas son negras y rombos y corazones rojos. ¿Sabes cómo solucionarlo?

Las operaciones matemáticas están también a la orden del día. Así, en El profesor Layton y la Caja de Pandora, por ejemplo, nos encontramos bien avanzado el juego un enigma en el que debemos deducir, mediante la operación aritmética necesaria, cuántas perlas llevaba un viajero.

El mundo de Layton 1

Este tipo de retos matemáticos, como los espaciales, son muy habituales, pero también hay puzles interactivos de lo más curioso. En un momento del ya citado El profesor Layton y la Caja de Pandora tenemos que abrir una caja (ejem) y las pistas nos llevan, al final, no solo a interactuar con lo que vemos en pantalla, sino también con la propia consola… y hasta aquí podemos leer.

Tampoco está de más refrescar la trigonometría. Uno de los puzles que más preguntas suscitó en su momento en los foros de jugadores fue el del "Jardín Florido", también de esta segunda entrega. En pantalla nos aparecía un jardín con cuatro círculos bien cargados de flores. El enigma: calcular el área de un segmento.

En otras ocasiones, nos encontramos con puzles mucho más interactivos que bien podrían ser parte de un juego de rompecabezas al estilo de propuestas tipo Tetris u otros títulos de fichas. Un buen ejemplo lo tenemos en El profesor Layton y el Futuro Perdido, en uno de los puzles extra del juego. Aquí se nos plantea un camino tapiado por bloques que debemos mover, desplazando las fichas, movimiento tras movimiento, para crear un pasillo que la ficha que representa a Layton y a Luke pueda, finalmente, alcanzar la meta. Se trata de un concepto de puzle que resulta muy divertido y sobre el que, de hecho, podría haberse construido todo un videojuego.

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El mundo de Layton 2

En El Futuro Perdido nos encontramos también con uno de esos puzles que parece que se le resistieron a la comunidad. El puzle 128, que aparecía en el epílogo del juego, nos plantaba un montón de engranajes y teníamos que conseguir que uno de ellos girase en un sentido concreto. Tocaba hacerle unas modificaciones al mecanismo para conseguir transmitir el movimiento de la forma correcta hasta el objetivo. Y sí, visto en perspectiva, tras superarlo, era uno de esos retos muy sencillos, pero mientras estabas con él te podía dar más de un quebradero de cabeza.

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