Valve vuelve a intentarlo con Steam Controller más de una década después del modelo original, y esta vez la recepción de la crítica está siendo mucho más favorable. El primer mando de la compañía fue un experimento extraño y divisivo, muy centrado en sustituir los sticks tradicionales por trackpads hápticos, algo que generó una pequeña comunidad de fans, pero que también alejó a quienes buscaban una experiencia más convencional. La nueva versión mantiene aquella idea de acercar el PC al salón, pero lo hace con un diseño más familiar, con dos sticks, cruceta, botones traseros, trackpads, giroscopio y una integración directa con Steam Deck, Steam Machine y Big Picture.
Varios medios norteamericanos ya han publicado sus análisis del mando y todos son muy positivos, comenzando con el de Polygon, que recuerda que el primer Steam Controller parecía un objeto ajeno a las normas habituales del mando moderno, pero sostiene que esta segunda versión ha encontrado por fin la forma adecuada. El medio lo describe como un gamepad de PC "muy cerca" de ser perfecto, con una ergonomía excelente, conexión fluida con Steam y una estructura que conserva la rareza útil de Valve sin abandonar la comodidad de un mando tradicional. De hecho, el autor asegura que, después de pasar varias semanas con él, le cuesta imaginarse jugando a sus títulos de PC con otra cosa.
Valve mejora la idea del mando original sin renunciar a su personalidad
IGN llega a una conclusión parecida, aunque desde una lectura más centrada en las prestaciones. Para el medio, el nuevo Steam Controller se ha convertido rápidamente en su mando favorito para jugar en PC, sobre todo porque recoge las mejores ideas de Steam Deck y las traslada a un periférico pensado para el escritorio, el sofá y el futuro hardware de Valve. Frente al modelo de 2015, que obligaba a aceptar un diseño muy poco común, este mando ofrece una base reconocible, pero añade encima una capa de opciones avanzadas que lo diferencian de un DualSense o un mando de Xbox.
La comodidad es uno de los puntos más repetidos por todos los análisis, y Polygon admite que su forma puede causar rechazo al verlo por primera vez, por su silueta algo cuadrada y su tamaño, pero afirma que al cogerlo la impresión cambia por completo. Lo define como uno de los mandos que mejor se adaptan a la mano, con un peso muy ligero para su tamaño, plástico similar al de Steam Deck y agarres más rectos que reducen la tensión. Kotaku también reconoce que el diseño no entra precisamente por los ojos, con un aspecto algo hinchado y lleno de botones, pads y superficies de entrada, pero sostiene que tras unos minutos se siente tan natural como un mando de Xbox.
PC Gamer también coincide en que es mucho más cómodo de lo que parece. Su análisis destaca que incluso con manos más pequeñas se puede llegar bien a los sticks y a los trackpads, aunque apunta que a veces hay que mover ligeramente la palma para alternar entre ambos sistemas de entrada. En cuanto a los botones traseros, las opiniones varían, e IGN los encuentra cómodos y bien colocados bajo los dedos corazón y anular, aunque advierte de alguna pulsación accidental en los botones inferiores. Polygon, en cambio, cree que están algo bajos, y sus dedos medios descansan bien sobre los superiores, pero los anulares no encajan tan naturalmente en los inferiores. PC Gamer también valora su clic y utilidad, aunque señala que R5 y L5 pueden pulsarse sin querer.
Los sticks son otro de los elementos mejor valorados, e IGN destaca que usan sensores TMR, una tecnología magnética más precisa, eficiente y resistente al desgaste que los sticks analógicos tradicionales, lo que debería reducir de forma notable el riesgo de drift. Polygon habla de una resistencia agradable y una sensación muy cercana a Steam Deck, mientras que PC Gamer los considera uno de los puntos fuertes del mando por su altura, respuesta y facilidad de configuración en Steam. La cruceta genera algo menos de unanimidad, y Kotaku llega a decir que podría ser su cruceta favorita en un mando, mientras que IGN la considera correcta, útil para plataformas como Hollow Knight: Silksong, pero no especialmente destacada para juegos de lucha.
Los trackpads son, inevitablemente, el gran rasgo diferencial, y Polygon los ve como el "as en la manga" del Steam Controller, más grandes que los de Steam Deck y especialmente útiles en juegos con control de ratón. IGN es más cauto, prefiere tenerlos antes que no tenerlos, y reconoce que hacen mucho más fácil manejar el escritorio de Windows desde el sofá, pero admite que en juegos de estrategia como Crusader Kings 3 o Against the Storm la experiencia sigue sin ser tan eficiente ni cómoda como con teclado y ratón. PC Gamer encuentra su punto fuerte cuando se combinan con el giroscopio, para moverse por menús, escritorio, webs o ciertos juegos de estrategia y rol, cree que están aproximadamente "al 70 %" de un ratón, suficiente para muchas situaciones, aunque no para todas.
El giroscopio es donde más discrepan los análisis, y PC Gamer asegura que le ha convencido por completo, hasta el punto de preferirlo a los trackpads para apuntar o desplazarse con precisión por el escritorio. Polygon, en cambio, no está convencido por Grip Sense, la función que activa el giroscopio al apretar el mando, y la considera por ahora un añadido experimental que muchos usuarios probablemente ignorarán.
La integración con Steam es el otro gran punto a favor, Kotaku lo resume con una frase sencilla: "simplemente funciona". El puck USB se conecta al PC, Steam detecta el mando, guía la actualización y permite empezar a jugar sin complicaciones de Bluetooth. Además, sirve como base magnética de carga, algo que tanto IGN como PC Gamer valoran mucho porque hace que la batería, estimada en unas 35 horas, deje de ser una preocupación real. Polygon también elogia la idea del puck, aunque sí menciona algunos problemas al emparejar varios mandos y actualizarlos.
Steam es su gran baza, pero también su principal límite
La gran limitación está fuera de Steam, y Polygon es el más crítico en este punto, ya que al usar otros lanzadores el mando puede comportarse como ratón y teclado en lugar de como mando completo, lo que reduce su utilidad como "mando definitivo de PC". IGN matiza que puede funcionar con juegos de otros lanzadores una vez configurado, aunque sin perfiles comunitarios de Steam Input y con posibles complicaciones. PC Gamer también advierte de problemas con Epic Games Store y juegos que requieren su propio lanzador, y recomienda asumir que el Steam Controller funciona mejor dentro de Steam. Todos recuerdan además que no es compatible con consolas.
Su precio, de 99 euros, es el elemento que está generando más debate entre los jugadores. IGN lo ve como una cifra excelente para la cantidad de funciones que ofrece, sobre todo comparado con mandos premium mucho más caros. Polygon cree que el coste está justificado por los trackpads y la tecnología del mando, pero que esa cifra hace más molesta su dependencia de Steam y la ausencia de conector para auriculares. Kotaku piensa que puede merecer la pena, aunque duda de que Valve convenza a todo el mundo. PC Gamer es el más prudente, y no lo ve como un mando competitivo ni como la mejor opción si solo se quiere un buen gamepad barato, pero sí como un periférico muy atractivo para quienes juegan en PC desde el sofá, usan Steam Deck en el dock o quieren un mando capaz de manejar también el escritorio sin levantarse a por un ratón.



























