En 2013, el estudio griego Warfare Sims y la editora británico-norteamericana Matrix Games lanzaron Command: Modern Air Naval Operations. Su nombre deja claro el tipo de videojuego que es: un título de estrategia analítico y poco visual que simula de manera realista batallas de todo tipo. Su base de datos y sus simulaciones son tan fidedignas que, como contó hace unas semanas The Wall Street Journal, el Pentágono de Estados Unidos lo utiliza para simular escenarios de guerra reales. Pero no es ni el único videojuego que se usa para estos fines ni el país norteamericano es el único que usa juegos de este tipo para ello.
La cabecera estadounidense cuenta cómo este videojuego inspirado en las novelas de Tom Clancy captó en 2016 la atención del Departamento de Defensa del país, en especial por su capacidad para simular escenarios bélicos precisos gracias a las bases de datos de vehículos y equipamiento militar, entre otras cosas. En el diario se menciona el ejemplo de Pete Szabo, un antiguo teniente coronel del Mando de Movilidad Aérea del Ejército del Aire, quien en 2017 empezó a usar el videojuego para estudiar el consumo de combustible en las batallas, e incitó a sus superiores a que usaran la herramienta de manera más amplia.
La historia de esa colaboración comienza aparentemente en 2016, cuando el fundador de la empresa familiar británica Slitherine Software recibió una llamada telefónica del Departamento de Defensa estadounidense porque estaban interesados en su juego. Slitherine Software se fusionó con Matrix Games en 2010. Así, la empresa de Reino Unido, especializada en juegos de estrategia históricos, pero también en RTS licenciados como Warhammer 40,000: Battlesector, Terminator: Dark Fate - Defiance y Starship Troopers: Terran Command, se vio en 2015 con una herramienta con posible uso militar entre manos.
Porque a pesar de que esa llamada de Estados Unidos no llegaría hasta un año más tarde, la "edición profesional" de Command se desveló en 2015. No fue hasta 2020 cuando la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés), responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar del Departamento de Defensa de Estados Unidos, empezó a utilizar la herramienta. Pero otros organismos, como la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) y el segundo mayor contratista militar del mundo, la empresa británica BAE Systems, lo hacían desde antes.
Esa versión profesional del título (que tuvo en 2019 la secuela Command: Modern Operations, que hoy día puede encontrarse en tiendas como Steam) ofrece funciones pensadas para las organizaciones y los profesionales del sector de la defensa: permite editar las bases de datos, tiene análisis estadísticos, es compatible con datos importados y exportados de otros programas y cuenta con multijugador en línea arbitrado, permitiendo llevar al terreno digital las sesiones de wargames que ocurren en la vida real por parte de organizaciones estatales, de empresas de defensa y de ONG.
El sector de la defensa y del videojuego están íntimamente relacionados
La guerra se simula. Command no es el primer videojuego utilizado para la guerra, ni será el último. Puede que informaciones como aquella que vinculaba al ejército estadounidense con Call of Duty y otros shooter para conseguir reclutas jóvenes hagan mucho ruido, pero como narran en People Make Games, la industria del videojuego y la industria de los wargames (que simula conflictos reales e influye en decisiones que afectan a las batallas actuales y futuras) están intrínsecamente relacionada, con desarrolladores que transitan de un sector a otro y estudios con proyectos comerciales y profesionales para organismos gubernamentales y del sector de la defensa.



























