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El jardín de las diosas.

Gayonerd
Hedonista y Gourmet
Lugar: · 352 mensajes · Colección
#1  Enviado: 17:43 03/06/2021  Editado: 17:49 03/06/2021 (2 veces)

Muchas veces pensamos que la realidad es más honesta y simple de lo que parece. No obstante somos unos necios. La realidad siempre superará cualquier grotesca ficción que quepa en nuestra mente.

José Fausto es un hombre de poca capacidad, de unos 53 años, gordo, con bigote y muy calvo. Está casado con una mujer a la que le duele perpetuamente el coño - por lo tanto no tienen aparentes relaciones sexuales - y tiene un hijo llamado Claudio Fausto el cual ha cumplido 21 años y está en segundo de carrera de periodismo.

José Fausto trabaja como camarero en un bar de borrachos. De ahí que esté siempre tajado ya que lo único que hace es poner cervezas, bocadillos simplones y luego poner más y más cubatas a drogadictos, alcohólicos y sobre todo adolescentes jóvenes que pasan por su negociado. A pesar de que haya clientela en el bar José Fausto no gana lo suficiente como para mantener el hogar, mucho menos los estudios de su hijo por lo que desde hace años tiene otro trabajo extra. Un trabajo que no ha contado ni en casa ni a nadie. José Fausto se saca el necesario sobre sueldo como travesti en un club de travelos llamado "El jardín de las diosas".

"El jardín de las diosas" es un antro donde hombres de más de cincuenta años venden servicios eróticos a cualquier persona que pasa por ahí siempre vestidos de travesti. La rutina siempre es la misma, José Fausto entra al club, abre su taquilla, se pone una peluca, se pone dos tetas postizas, se embute con dificultad la barriga dentro de una faja y se pone una minifalda. Y a partir de ahí comienza la cuenta del taxímetro.

José Fausto tiene severos dilemas morales ya que cuando come o cena en familia apenas puede mirar a la cara a la frígida de su mujer, menos aun a su hijo Claudio Fausto el cual tiene unos modales exquisitos. Claudio Fausto es la joya de sus ojos, el hijo modélico que siempre había deseado tener. Siempre se le ve con un libro en la mano, estudiando manuales de alta erudición y sin ninguna queja o reproche hacia sus padres. Tampoco bebe alcohol ni fuma. Es más, practica deporte y es voluntario en una ONG que ayuda a gente con discapacidades.

Es así como José Fausto, en la soledad del retrete, se mortifica sin parar pensando que por su laxitud a la hora de labrarse una carrera profesional sólo sirve para servir chupitos a borrachos y ser objeto de deseo de degenerados. "Algún día llegará el día en que toda esta pesadilla quede atrás, lo prometo" se repite arropado por la humedad del cagadero. Pero cada día siempre es igual, de casa al bar, del bar al "jardín de las diosas". Una terrible rueda vital de difícil digestión.

Pero, ¡ah, maldita desdicha!, todo es susceptible de empeorar, tal es la verdad que aquí se dicta. Fue un jueves por la noche, en la que José Fausto estaba sin facturar nada en el club de travestis cuando un grupo de venturosos efebos cruzó el umbral. El regidor del club de travestis, Lewis Silverhand, los acomodó en una sala y José Fausto vio como éste escuchaba con suma atención la petición de los bellos jóvenes. Uno de ellos saco un sobre con muchos billetes los cuales fueron contados por Lewis Silverhand para finalmente cruzar mirada con José Fausto, hacerle una seña con el dedo índice e invitarle obligadamente a la sala.

-Estos caballeros- dijo Lewis Silverhand totalmente drogado - quieren un servicio muy especial que voy a relatarte-. Los caballeros desean que te pongas a cuatro patas en una cama mientras se comen pastillas alucinógenas mientras ven como el más pervertido de sus amigos, un tal "Taladro Humano" te encula durante muchas horas.

Lewis Silverhand eructó cómodamente, introdujo el sobre en su pantalón tejano y abrió la puerta de al lado. ¡A disfrutar!

José Fausto estaba vestido con una peluca de cabello rizado y moreno, rimel de ojos y colorete púrpura en la cara. Los trece efebos comenzaron a hablar entre ellos y José intuyó que decían algo así como "es que es muy feo, es un tío con peluca, no estamos seguros de querer esto....". Pasaron unos minutos y decidieron hablar con el encargado, Lewis Silverhand, el cual dijo que ya habían pagado y que no iba a devolver el dinero. Sin embargo todo parecía que iba ir a mayores hasta que uno de ellos dijo - muy bien, estaré yo con este puto, me parece atractivo-.

José Fausto suspiró con mucho alivio ya que la escena le había parecido desgarradora y grotesca. Pero insistimos, todo lo que puede salir mal se puede retorcer hasta límites insospechados. Y fue así como, de entre los vapores del club de travestis emergió la figura de Claudio Fausto, su hijo.

Sin mediar palabra Claudio hizo servirse vodka ruso muy fuerte, pidió todo tipo de sustancias ilegales carísimas y pidió un dildo de tamaño colosal. Tan perjudicado estaba que cogió y comenzó a meter mano en el paquete a "Sandy Jones" - nombre artístico de José Fausto, su padre- y le agarró con tanta ansia la verga que se la dejó sin oxígeno. - Hoy tu culo va a ser mío- y al acabar de pronunciar estas palabras Claudio abofeteó con la polla de látex a Sandy - recordemos que es su padre-, se la metió obsesivamente en la boca mientras Sandy Jones - el padre de Claudio Fausto- engullía el cipote de plástico.

José Fausto estaba en un sinvivir. ¡Vaya puto hijo más vicioso que tenía, le había dicho que iba a ir a casa de un amigo a estudiar y luego jugar a Warhammer; pero realmente era un puto degenerado y un drogadicto!. Claudio rompió la faja del culo de Sandy -insisto, hay que recordar que es su padre- y con mucho orgullo exclamó - ¡Son iguales que las fajas de mi madre, me excita mucho joder!- para comenzar a meterle un montón de hortalizas y artefactos por el ano.

El vicio de Claudio Fausto era tal que comenzó a engullir como si no hubiera un mañana pirulas de éxtasis así como meter en la boca de su padre "píldoras del amor" y viagras. Sandy Jones estaba al borde de la sobredosis por lo cual comenzó a cagar muy líquido por la habitación. - ¡Ah, jodido bribón de Dios, me encantan las esencias de las cagadas!- y mientras rugía como un depredador Claudio comenzó a comerse los cagarros de su padre y besarle neuróticamente en los labios.

-¡Soy un joven vicioso!- aquel joven efebo no tenía fin, no al menos agarrándo el mango de su padre. -¡Siempre he deseado pajear al gordo de mi padre!- decía en un éxtasis delictivo.

José Fausto miró hacia el cielo, con un aire lánguido y acaramelado. "Dios mío, mi hijo es un degenerado, no puede ser" y fue así como José Fausto murió en esa habitación de club de carretera de un infarto fulminante.

Al cabo de dos días se celebró el funeral de cuerpo presente. Los invitados a la celebración no paraban de llorar, no podían explicarse cómo José Fausto había muerto tan repentinamente. Nadie sabía nada de nada, sólo que desde el hospital les habían llamado comentándoles tan trágica noticia. Fue así como, al acabar la misa, todos los allí presentes fueron a dar el último adiós al bueno de José.

El último en hacerlo fue su hijo Claudio el cual lloraba desconsoladamente - nunca supo que se había follado a su padre travestido- por lo que al darle el último abrazo sintió un antiguo y conocido vicio indescriptible y posó su mano en el paquete de su difunto padre. Vio que tenía rigor mortis y la poronga estaba dura. Una sensación extraña le invadió mientras pensó que tal vez conocía la textura de ese colosal cipote.
Gayonerd, el más vicioso de internet.
Terricola 69
Lugar: Bilbao · 22124 mensajes · Colección
#2  Enviado: 17:45 03/06/2021

Gracias, andaba con ganas de hacerme una paja.
¿es emmita suficientemente fea  o bigotuda como para interesarse en mí?
Ojoloco_Persian
Lugar: · 15611 mensajes · Colección
#3  Enviado: 18:08 03/06/2021

Ezerod
Lugar: Gandia · 3093 mensajes · Colección
#4  Enviado: 19:02 03/06/2021

Grande José Fausto.
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